Llevaba un rato vigilando los movimientos de Sora de reojo desde donde estaba sentado con algunas sus cosas del trabajo delante. Aunque no se incorporaría hasta dentro de unos meses, le gustaba hacer revisión de algunos temas, especialmente desde que había vuelto de la base de Tanegashima, comprobando que todo estuviera dónde tenía que estar.

Debía de reconocer que no les estaba prestando tampoco demasiada atención. Aunque se la veía algo más calmada, la pelirroja seguía con el ánimo bastante bajo, y no le gustaba verla así. Desgraciadamente, no era algo que él pudiera intentar arreglar tan siquiera. Había gastado todos sus argumentos la noche anterior y, conociéndola como a conocía, prefería dejarla tranquila hasta que fuera ella la que buscara compañía.

Biyomon estaba echada encima de las rodillas de su compañera mientras que ella jugaba distraídamente con su plumaje, con la vista fija en algún punto del salón sin haber abierto la boca desde hacía bastante tiempo.

La atención de Yamato se vio distraída cuando sintió una presión en su brazo derecho, girando la cabeza hacia ese lado, dándose cuenta de que Gabumon se había quedado dormido contra él a falta de algo mejor qué hacer. Sonriendo divertido por ello, se quedó mirándolo unos segundos, colocándose para que pudiera dormir tranquilamente usándolo como apoyo todo lo que quisiera. Así, mientras que tenía la mirada fija en él, no vio lo que pasaba a escasa distancia de él.

La cara de Sora fue cambiando poco a poco hasta dejar sus propios ojos abiertos más de lo normal, mirando fijamente hacia la nada, pero si acabara de descubrir algo delante de sus ojos que solo ella veía.

- Eso es – apenas ella misma pudo escuchar sus propias palabras, sin darse cuenta de que las había dicho en voz alta. Pasó unos segundos así, antes de llegar a reaccionar-. ¡Eso es!

Alzando el tono de repente y poniéndose en pie prácticamente a la vez que Biyomon saltaba del susto que le había dado, salió con paso rápido hacia la habitación en busca de su teléfono. A la vez que la digimon había saltado, lo habían hecho los otros dos, sin haber esperado aquella reacción por parte de la pelirroja de ninguna de la maneras.

- ¿Qué…? – murmuró en voz baja el rubio todavía sin saber si ponerse en pie e ir tras ella o si quedarse esperando por ella.

- ¿Qué le ha pasado a Sora? – preguntó Biyomon acercándose hasta él.

- No tengo ni la más remota idea – y la confusión se podía notar claramente en su cara.


Haru golpeteaba nerviosamente la mesa con sus uñas mientras que esperaba. Había recibido una llamada aquella mañana de Sora diciéndole que tenía que hablar con ella de un tema muy importante y algo le decía que no le iba a gustar nada. Hacía ya unos días desde que se había producido el problema con las telas y apenas se había cruzado con ella desde entonces. Sabía por Yamato que Sora se había cansado de todo y que el proyecto no iba a seguir adelante. Eso no eran buenas noticias para el estudio aunque podía comprender perfectamente la decisión de ella. Era consciente de que hacía ya tiempo que había superado su propio límite y que quizás pocos habrían querido seguir adelante.

Era una pena que faltando tan poco para que todo estuviera listo se hubiera dado por vencida, pero, sin duda no iba a ser ella la que le dijera lo contrario. No era decisión suya y respetaba la opinión de ella. Cuando vio aparecer a la ayudante de la pelirroja para decirle que ya había llegado y que la estaba esperando en la sala de reuniones asintió.

- ¿Pasa algo? – no pudo evitar la pregunta.

- No lo sé, Kaori. No he vuelto a hablar con ella desde que se fue…

- Pues… tiene que ser algo gordo porque he visto esperando fuera al asesor que lleva toda la parte de papeleos legales creo…

- ¿Qué? – girando la cabeza hacia donde la otra chica señalaba pudo reconocer perfectamente a quien decía.

Sin duda la cosa iba a ser más seria de lo que ella pensaba. Despidiéndose con un gesto de su compañera encaminó sus pasos hacia la sala de reuniones, golpeando con los nudillos un par de veces en la puerta antes de abrir.

- ¿Qué tal estás? – fue la primera pregunta que salió de su boca nada más entrar.

- Mejor, tranquila – sonriendo hacia ella, le hizo un gesto para que se acercara-. Pasé un par de días un poco… malos, pero ya estoy mejor.

- Lo sé, hablé con Yamato porque no me atrevía a llamarte a ti por si no querías que se te molestara…

- Me lo dijo -asintió-. Siéntate, tenemos que hablar.

Obedeció rápidamente, casi sin entreverse a volver a abrir la boca, tomando asiento donde le indicaba ella y esperando a que dijera lo que tenía que decir.

- Estos días he estado pensando bastante en el problema del otro día. Creo que ya ha quedado más que claro que no pienso mover un solo dedo para ir personalmente a arreglar nada. Tengo otras prioridades en este momento en mi vida. He hablado con el responsable de San Francisco para ponerlo sobre aviso también – la observó unos segundos, viendo como únicamente asentía tímidamente sin atreverse a decir nada-. ¿Qué te parece?

- ¿A mí? ¿Y qué importa lo que me parezca a mí? Es tu proyecto, Sora. Eres tú la que ha estado viajando de un lado a otro sin parar meses y matándote a trabajar todo este tiempo. Es tu decisión y…

Haru cortó sus palabras al ver que la pelirroja había empezado a sonreír poco a poco de una forma muy sutil. Frunció el ceño sin entender qué era lo que le había causado gracia, quedándose obvervándola.

- ¿Yo sola he estado viajando? ¿Solo yo?

- No te entiendo…

- Haru, tú has estado casi tan pendiente como yo, o más ya que también estabas pendiente de mí, en todo momento.

- Bueno, pero yo solo te acompañada y… ¿por qué estás negando con la cabeza?

- ¿Solo me acompañabas? Has estado trabajando exactamente lo mismo que yo desde que empezamos este proyecto. Sabes perfectamente cada uno de los detalles de los bocetos, las telas, los proveedores… absolutamente lo mismo que yo.

- Bueno… Es mi trabajo, ¿no? Sora, si lo que quieres es preguntar qué es lo que pienso que dejemos el proyecto de lado ahórratelo. Cualquier opción que tomes me parecerá bien.

- ¿Cualquiera? ¿Y si te digo que dejar el proyecto probablemente vaya a ser grave para el estudio? No nos supondría cerrar, claro, pero vamos a tener que volver atrás por todo el tiempo perdido hasta ahora…

- Sí, pero también nos iría mal si de repente la cabeza de todo esto se nos termina de morir por sobresaturación. Sora, de verdad, nadie te va a juzgar, es perfectamente comprensible. ¿Es por eso por lo que has llamado a la gente de la asesoría?

- No, Haru. He llamado a la gente de la asesoría por ti.

- ¿Por mí? – frunció el ceño mirándola sin entender nada-. ¿Cómo que por mí?

- No me mires así. Lo primero… No te asustes. He tomado esta decisión sabiendo perfectamente lo que hago y es una de las mejores ideas que he tenido. De hecho, no sé cómo he sido tan idiota durante todo este tiempo.

- Creo que no te sigo…

- Creo que ha quedado más que claro que yo no puedo más con el ritmo y mucho menos ahora que, por una vez, quiero centrarme algo más en mis propios asuntos. Y tú… tú tienes algo que te interesa mucho más que yo teniendo que pasar más tiempo de la cuenta en Los Ángeles otra vez – hizo una pequeña pausa-. Pero… olvídate de todo esto. No he voy a hacer esto pensando en motivos personales, ni mucho menos. Si he tomado esta decisión ha sido solo laboralmente hablando. Y sé que no me estoy equivocando.

- Sora, empiezas a asustarme ¿dejas de dar vueltas de una vez?

- A partir de este momento dejas de trabajar para mí, si aceptas, claro. Vas a trabajar conmigo, como mi socia.

Se quedó mirando hacia ella nada más soltar aquellos. En el momento en que se le había ocurrido que aquella era la solución de todos sus problemas solo le había faltado ir a darse cabezazos por haber tardado tanto en hacerlo.

- Siento haber tardado tanto tiempo en darme cuenta de lo que tenía a mi lado. Ahora mismo tienes prácticamente la misma idea que yo de cómo funciona este mundo. Y yo no puedo con ello sola. Has estado haciendo exactamente el mismo trabajo estos meses… Estuve fuera del estudio cuatro meses y las cosas fueron perfectamente. Exactamente igual que si hubiera estado yo. Seguramente tendría que haber hecho esto en ese momento.

- ¿Qué? – fue lo único que fue capaz de articular.

- Lo que me estás oyendo. Eres perfectamente capaz de poder tomar las decisiones sin que yo tenga que supervisarte. Tómatelo como una petición de ayuda por mi parte, porque, de verdad que lo necesito. Pero… sobretodo tómatelo como un reconocimiento de lo que realmente sabes hacer.

Se había quedado completamente congelada con las palabras de Sora, mirándola sin ser capaz de comprender nada de lo que pasaba a su alrededor. Como si aquello no estuviera pasando realmente y el idioma que estaba usando con ella no era el mismo.

- Pero…

- No, no quiero escuchar un solo pero. Has demostrado con creces que eres capaz de hacer esto – tiró ligeramente de la silla de ella, aprovechando que podía girarse para obligarla a mirarla-. Tienes tanta idea como yo del proyecto nuevo. Tú puedes con ello y con lo que nos venga de ahora adelante, contigo a mi lado seguro que no me volveré loca.

- Sora… ¿tú te has dado un golpe en la cabeza? ¿Te estás oyendo?

- Alto y claro… Te estoy hablando completamente en serio. Ya están listos todos los papeleos y solo falta que los firmes. Y que te quede claro que hago esto porque confío plenamente en ti y en tus capacidades. No porque ahora mismo esté tomando la decisión que me ayude de salir del paso…

- Pero… ¿Cómo voy a ser yo tu socia?

- ¿Qué? ¿No fuiste capaz de dirigir el estudio meses atrás sin mí?

- Eso era diferente, dejaste todo listo…

- Como podrías haberlo dejado tú. ¿Qué te aporto yo como socia? Podría hacer igualmente lo que me pides sin necesidad de ello…

- Pues por eso mismo… Me aportas ayuda, que no me viene mal pedirla de vez en cuando, pero además eres alguien en quien confío. ¿Quién mejor que tú? No, Haru. No hay nadie mejor que tú – poniéndose en pie avanzó unos pasos hacia la puerta para abrirla y hacerle un gesto a aquel que esperaba fuera-. Adelante, por favor.

Haru había sido incapaz de reaccionar, ni siquiera cuando vio entrar al encargado de los papeles. Tampoco cuando la saludó y empezó a dejar todas las cosas encima de la mesa para preparar la firma de los papeles.

- ¿Esto va en serio? – fue capaz de articular al final mirando de nuevo hacia Sora-. ¿Estás completamente segura de lo que estás haciendo?

- Haz el favor de firmar estos papeles. No quiero ni una sola excusa más. Puedes hacerlo, estás más que capacitada. No confío laboralmente en nadie tanto como lo hago en ti. Firma de una vez – cogiendo su propio bolígrafo se acercó hacia ella para tendérselo-. Hazme caso: te lo has ganado.

Mirándola detenidamente uno segundos más, luego bajó la vista hacia los papeles. ¿Aquello estaba pasando de verdad?

- Léelos con calma, no corre prisa, cualquier modificación que quieras hacer será bienvenida, por eso le he pedido a él que viniera, para dejarlo todo arreglado hoy. Yo voy a hacer una llamada si no te importa… Te dejo leyendo mientras.

Haru consiguió asentir a las palabras, alargando una de sus manos hacia los papeles que tenía delante, casi con miedo, antes de empezar a leer lo que se le había pedido.

Pasados unos minutos, Sora volvió, dándose cuenta de que parecía haber terminado con su lectura. Se colocó a su lado antes de observarla.

- ¿Y bien?

- ¿Estás segura de que no te has desmayado en casa y te has dado un golpe en la cabeza?

- No… llevo unos cuantos días con un buen perrito faldero incapaz de dejarme sin vigilancia hasta cuando me ducho. Puedo usarlo de testigo también… Venga, firma.

- Sora…

- El único motivo por el que te dejo no firmar esos papeles es que tú no quieras hacerlo… O porque no estés de acuerdo con algo.

- Claro que quiero pero…

- ¿Pero qué?

- Sora... yo no... Obviamente que quiero, pero no estoy segura de ser la solución que buscas. Yo no soy capaz de... Me encantaría, pero...

- No, nada de peros. Firma.

Manteniendo la mirada de la pelirroja unos segundos, tragó saliva justo antes de alargar la mano hacia el bolígrafo y, sin pensárselo dos veces, firmar. A su lado, Sora sonrió abiertamente antes de quitarle el objeto para completar los trámites con la suya.

- Muchas gracias – le dijo al otro presente dejando ya de su parte todos los demás papeleos-. El lunes por la mañana convocaré una reunión para hacerlo oficial y poner a Haru al día de todos los detalles.

- Perfecto, ¿necesita algo más señorita Takenouchi?

- Nada más, muchas gracias – despidiéndose con un gesto de él esperó a que saliera antes de volver a dirigir su atención hacia Haru.

No dijo nada, seguía sin ser capaz. La única respuesta de la castaña fue retroceder un par de pasos para sentarse. Le temblaban hasta las rodillas.


AnnaBolena04: bueno, ya era año que el rubio ese se diera cuenta de que las cosas funcionaban mejor cuando usaba la cabeza para pensar. Y ahora mismo es perfectamente experto en la materia que tiene por delante la pobrecilla pelirroja. Así que obviamente tenía que usarlo en favor de intentar mediar en la situación. Yo creo que si de repente a ella le hubiera dado por decir que sí, que tenía razón, que no iba a dejar el proyecto de lado y que se iban más tarde se habría encogido de hombros y la habría apoyado igualmente porque sabe perfectamente lo que es eso. Peeeeeeeeeeeeeero, la pelirroja es más lista.

Si Haru no se nos muere y no acaban pasando todos la noche en el hospital porque a la pobre le ha dado un algo, creo que tenemos una nueva socia en el estudio y el problema arreglado. Si en el fondo Sora debe de estar dándose cabezazos en algún rincón por no haber hecho esto mucho antes ❤❤❤

¡Besitos de tortuguita! Y mándale uno de tus abanicos a Haru, que creo que le hace falta a la pobrecilla...

Natesgo: desgraciadamente, al igual que dices que te recuerda a las opos, me he basado en mi propia experiencia en temas académicos y la de veces que estuve a punto de mandarlo todo a paseo porque después de matarme meses a estudiar, un impresentable - por llamarlo de alguna manera que no me lo censure la página - me dijera que no le parecía apropiado "aprobarme" - él a mí ¿eh? No porque me diera la nota incluso sin esa parte - porque en una demostración me faltaba un signo... No faltó nada una vez para que lo dejara.

Alguna vez le tocaba a él ser la cabeza pensante, posiblemente porque sabe lo que está pasando y puede ponerse en lugar. Es más, sabe que a veces si se aguanta un poco más las cosas acaban saliendo bien, pero claro, tampoco quiere presionar porque tiene toda la pinta de que ha llegado a su tope. Menos mal que la pelirroja le da a la cabecita que da gusto y se ha dado cuenta de que tenía la solución delante de sus narices ❤

Jajajajajajajaja pobrecilla Biyomon, ella es que prefiere vigilarla desde lejos por si acaso e_e xDD ¡Besos!

Guest Vecina: Pues mira, te quedan os capítulos sin contar este. ¿Cómo te has quedado? ¡JA! Bueno, en realidad tres, pero yo considero el que he escrito de la noche antes como parte de la propia boda. Si me lo preguntas en el capi de ayer no te lo hubiera contestado jajaja Pero ahora que ya se ha visto que el problemón de la pobre pelirroja tenía una solución mucho más sencilla de lo que parecía... e_e

Todos tenemos muchas ganas de la nena, peeeeeeeero ya lo he dicho muchas veces. No quiero que sea un accidente, así que va a ser algo buscado. Si un día os hago la jugada de las nauseas/mareo habiendo dejado constancia de que la están buscando, entonces sospecha todo lo que quieras jajajaja Y sí, ya te digo yo que te vas a morir de amor con ese capítulo con Taichi porque yo casi me muero yo sola escribiéndolo. Para ir, achucharlo y seguir achuchándolo una semana después ❤❤❤❤❤

Jajajajaja el momento cepillo en parte seguro que fue para que no siguiera dándose semejantes tirones y para ver si así la calmaba un poco, aunque bueno, no le salió demasiado bien la jugada, al menos parece que se desahogó un poquito. Y ahora, pues tiene las ideas más fluidas pensando las cosas en frío y dándose cuenta de que tenía la solución a todos sus males delante de sus propias narices. Ahora a ver quien consigue que Haru se crea que de verdad se lo merece ❤

¡Bicos de tartaruga para ti!