- ¿Eres consciente de que cuando papá se entere de que eres tú el que ha invitado al abuelo se las va a arreglar para desheredarte, verdad? – Takeru se apoyó en una columna mientras que observaba a su hermano.

- Lo sé… Pero me la debe. Lleva riéndose de mí todo este tiempo… Así que ahora cuando pregunte cómo es que al final ha venido simplemente le pondré la mejor de mis caras de no tener nada que ver con el tema y le diré je ne sais pas. Hasta lo he estado ensayando para que suene lo mejor posible… - sonriendo de medio lado sacó el teléfono al sentirlo vibrar en su bolsillo viendo una foto de una maleta. Giró el objeto para que su hermano pudiera verla.

- Yo sé dónde te vas… - comentó con malicia-. Ahora mismo creo que el único que no lo sabe eres tú.

- ¿Te lo ha contado?

- No, pero se enteró Taichi y luego se lo dijo a Hikari. Desde el día que me pegó una colleja de repente no he vuelto a poder hablar con ella, habéis estado bastante desaparecidos.

- Colleja más que merecida y lo sabes – se encogió de hombros-. Teníamos algunas cosas pendientes todavía.

- Bueno… pendientes o no, en dos días veremos más te vale tenerlo todo preparado.

- Sí claro, como si a mí me importara mucho que vez de poner servilletas de un color las pusieran de otro. Y casi que a ella tampoco… Así que creo que vamos a ser la pareja menos quejica que han tenido en mucho tiempo.

- … ¿Ves? Si no te hubieras pasado tantos años dando vueltas, ahora no tendrías tanta prisa por casarte y te importarían algo más los detalles.

- Si se lo hubiera pedido hace diez años seguirían importándome exactamente los mismo, o menos, el color de las servilletas, fíjate.

- ¿Menos?

- Sí, hace diez años ahora mismo estaría más preocupado porque no me diera un infarto antes de la boda – reconoció antes de ver por el rabillo del ojo que en la pantalla aparecía la puerta de llegada de los pasajeros procedentes de Francia.

- ¿Por qué no me cuesta nada creerme eso? – Takeru se quedó mirando hacia el mismo punto que su hermano-. ¿Te vas a quedar en casa con papá, no?

- Sí y creo que ella tampoco se va a quedar en casa. Está Haruhiko ya en Tokio también.

- Vale, pues entonces el abuelo se queda con mamá y así mantenemos todo controlado.

- Perfecto – asintiendo a sus palabras no tardó en reconocer entre la gente a aquel a quien habían ido a buscar.

No lo había visto demasiadas veces en su vida en persona, pero sí que había visto fotografías y, realmente, era sencillo reconocer los rasgos que compartían ambos hermanos en él. Por fin iban a salir unos cuantos de dudas en ese aspecto. Probablemente hiciera más de dos décadas desde la última vez que había tenido la oportunidad de verlo.

- ¡Abuelo! – Takeru reclamó su atención alzando una mano para agitarla y que pudiera verlos con facilidad.

Girando la cabeza hacia la voz que lo llamaba, Michel, reconoció automáticamente a su nieto guiando sus pasos hacia él sonriendo ampliamente. No llegó a alcanzarlos, quedándose con la vista fija en Yamato. No contaba con que fuera él tambien a recibirlo al aeropuerto y no pudo tan siquiera disimular la sorpresa en la cara.

- Cuánto tiempo, Yamato – tanteó la situación antes de acercarse algo más a él.

- Mucho – se encogió de hombros -. Me alegro de que hayas podido venir – lo que se guardaba para él era los verdaderos motivos del porqué de sus acciones, incluso mordiéndose la lengua para evitar comentarios algo más maliciosos como que estaba bien que se acordaba de ver en cuando de su existencia.

- No me lo habría perdido por nada del mundo. La pena es no poder conocerla a ella antes de la ceremonia…

- Ya te he dicho que la conoces, abuelo.

- Takeru, que cuando estabas estudiando en París me presentaras a alguna de tus amigas no quiere decir que la cabeza de tu abuelo no empiece a fallar a estas alturas ya… - alargó el brazo para coger al menor de sus nietos por los hombros finalmente, saludándolo de una forma más cercana, sin atreverse a hacer algo así con Yamato quien los miraba extrañado por el comentario que acababa de escuchar-. ¿Ya ha llegado todo el mundo?

- Sí, eres el último. Ayer por la tarde llegaron mis compañeros de trabajo, así que estábamos todos esperando por ti.

- Mamá dijo que nos esperaría en casa cuando saliera del trabajo – echando a andar por fin, Takeru guió los pasos de su abuelo.

- ¿Y tú padre? – acabó por preguntar.

- Trabajando también – volvió a contestar mirando de reojo hacia su hermano mayor quien de repente había empezado a sonreír de medio lado-. ¿Te vas a quedar a comer con nosotros, hermano?

- Pues… creo que sí. No tiene pinta de que Sora me vaya a dejar volver por casa si está entretenida con las maletas por ahora – llevándose la mano hacia el cabello, lo revolvió ligeramente.

- No lo dejan saber de dónde se va de viaje de novios – explicó mirando hacia su abuelo-. Lo sabe todo el mundo menos él.

- Literalmente todo el mundo… Me lo contó tu madre la otra vez que hablé con ella – sonriendo divertido por la cara que puso el mayor de sus dos nietos, volvió a echar a andar.


Sora hacía rato que se había alejado de sus dos ayudantes para la importante labor de dejarlo todo listo antes de irse dos semanas de casa. Había llamado a Taichi y a Mimi para que la ayudaran con el tema de las maletas. Los había dejado solos en el salón cuando la discusión entre ambos había empezado a ser demasiado absurda. Echo otro vistazo hacia el vestidor para comprobar que no se olvidaba nada antes de salir otra vez.

- ¿Segura de que le da igual que te ocupes tú de la maleta? -le preguntó Taichi mientras que la observaba de vuelta.

- Sé mejor que él donde tiene las cosas y como no tiene ni idea de a dónde nos vamos yo no creo que vaya a tener demasiado problema. De todas formas, cuando vuelva a casa luego le diré que eche un vistazo por si hay algo que necesite urgentemente en su vida y… ¿qué estás metiendo en su maleta, Mimi?

- Ah, ya lo veréis.

- ¿Cómo que ya lo veremos? ¿Tú que quieres que nada más llegar después de todas las horas de viaje se ponga a llamarte de todo por teléfono?

- No estaría nada mal… Es más, me reía mucho si lo hiciera – sonriendo de oreja a oreja terminó por cerrar de nuevo la cremallera.

- Si ya sabes que le gusta dar por el saco a todas horas e incluso a distancia. Pero debo de decir que lo que acaba de meter ahí es de parte de varios… - sonriendo divertido se cruzó de brazos-. Tú no te preocupes por las maletas, yo os las llevo el sábado para que las tengáis con vosotros y que os las dejen en la habitación.

- Habitación que tampoco hacía falta que os empeñaseis en reservar vosotros – dijo la pelirroja lanzándoles una mirada a ambos-. Podríamos haber vuelto a casa tranquilamente y…

- Deja de protestar. ¿Lo tienes todo ya? – la cortó Mimi.

- Sí… lo demás ya lo tengo en casa de mi madre, tranquila. Creo que no he me he traído nada de la boda a casa y él, en algún momento antes de que yo volviera de San Francisco hizo lo mismo con su padre.

- Pues entonces todo listo. Ahora solo falta que llegue todo vivo a la boda…

- Oye, yo sigo diciendo que quiero conocer a sus compañeros de trabajo antes de la ceremonia. Me parece fatal que no haya hecho los horones.

- Yo lo que creo es que es lo último que quiere tu querido Yamato, Taichi. Daros la oportunidad de poder liarle alguna entre todos… Además, a mí no tienes que darme la lata con eso porque ni queriendo podría hacer nada. No tengo el teléfono de ninguno de ellos, ni siquiera de Mai que es con la que más trato tiene.

- No me provoques… Que al general ese sí que lo conozco y podría llegar a ponerme en contacto con él.

- ¿Qué general? ¿Quién es esa Mai?

- Alguien que os va a caer muy pero que muy bien… Vosotros dos hacedme caso aunque si queréis podéis intentar colársela con cualquier excusa a Yamato. Si mandas a Koushiro con cualquier excusa que suene medianamente coherente lo mismo pica…

- ¡ESO ES! – automáticamente ante las palabras de Sora, la castaña salió corriendo en busca de su teléfono.

- ¿Tú quieres que te pida el divorcio antes de casaros, verdad? – siguiendo con la mirada a la otra chica, acabó por girarse mirando hacia su amiga-. ¿Estás nerviosa?

- Misteriosamente… no. Creo que tendré tiempo de sobra para ponerme histérica mañana tranquilo – acercándose hasta él, se quedó apoyada a su lado en el respaldo del sofá, dejando la cabeza contra su brazo, donde llegaba debido a la diferencia de alturas-. ¿Vas a venir temprano el sábado, verdad?

- Lo antes que pueda – giró la cabeza para observarla desde su nueva posición-. Aunque espero que no os peléis demasiado por mi custodia, que yo solo soy uno y mi versión en miniatura dudo que pueda deciros nada con mucho sentido.

- Lo mismo que tú, tranquilo… - sonriendo de oreja a oreja-. Y ya sé que la idea de que pasáramos la noche allí fue idea tuya, traidor…

- Una por otra… Alguien estuvo más pendiente de la cuenta cando el que se casaba era yo. Y aunque no lo hubieras estado, si pensabas que no iba a meter las narices en todo lo que pudiera ibas lista…

- Lo sé – ampliando algo más la sonrisa se quedó en silencio unos segundos sin moverse de dónde se había quedado apoyada-. ¡Mimi! – alzó la voz de repente-. ¿¡Se puede saber qué estás haciendo!?


Natsuko se había quedado con el pequeño Dai en brazos mientras que hablaba con su padre acompañada de Takeru y Hikari. Mientras tanto, Yamato se había alejado unos pasos acompañado de su digimon mientras que hablaba con Koushiro.

- ¿Se puede saber para qué te hace falta que te pase el teléfono de la gente que no conocéis?

- Para ponernos de acuerdo todos para llegar allí. Hay gente que no conoce la ciudad y lo mejor será que nos organicemos con tiempo…

- Ya… - sonaba lógico, especialmente viniendo de él-. No te preocupes, te mando los contactos que necesites en cuanto colguemos que estoy en casa de mi madre. ¿De acuerdo?

- Perfecto. Te veo el sábado – fue la despedida de Koushiro.

Extrañado todavía por la llamada, se encogió de hombros tras colgar haciendo exactamente lo que le había dicho, empezando a mandarle los números de aquellos que no pudiera conocer o tener él mientras que volvía hacia el salón.

- Mamá, le he pasado a Koushiro tu teléfono porque algo dijo de que le hacía falta tener el de todos para organizar no sé qué…

- Qué bien te explicas, hijo… Cualquier diría que tienes dos padres periodistas – riéndose por lo bajo asintió as sus palabras.

- Eso lo heredó Takeru…

- ¿Le has dicho a papá que estábamos todos aquí? – preguntó el menor de los dos rubios mientras que veía cómo su hermano se acercaba a su madre para robarle a su sobrino.

- Claro, y algo dijo que tenía unas cuantas horas extra pendientes… - riéndose por lo bajo cogió al niño cuando su madre lo soltó.

- Cuando tu padre se entere de que tú eres el que ha invitado a tu abuelo creo que ni la excusa de que sea el día de tu boda te va a librar de la colleja que te va a dar, hijo…

- Pues no entiendo por qué. Hace muchos años que Hiroaki y yo no nos cruzamos…

- Sí papá, porque no os podéis ni ver el uno al otro…

- Tonterías, hija, tonterías… Oye, ya que tu padre no tiene mucha intención de venir hasta aquí… ¿Por qué no avisas a mi futura nieta política para que pueda conocerla?

- Es verdad, ¿dónde se ha metido Sora? – Natusko se quedó mirando hacia su hijo.

- Haciendo las maletas a mis espaldas con el traidor del hermano de mi querida cuñada y Mimi… Pero creo que ya deben de haber terminado… Lo que pasa es que no sé si estará ocupada ahora…

- Déjate de excusas o la llamo yo, hermanito… Venga… - viendo como Yamato contestaba a sus palabras haciéndole una mueca acabó por hacerle caso sacando de nuevo el teléfono.


Sora acababa de cerrar la puerta de casa acompañada por sus dos ayudantes para la ocasión, dejando las maletas a un lado para cerrar la puerta tranquilamente cuando el teléfono sonó, haciéndola dar un respingo. Nada más ver el nombre de Yamato en pantalla giró la cabeza hacia Mimi.

- ¿Qué has hecho ya?

- ¡Pero si no le ha dado tiempo!

- ¿No le ha dado tiempo de qué? – Taichi se quedó apoyado en la pared mirando hacia ambas mientras que la pelirroja terminaba por contestar la llamada.

- ¿Pasa algo? Sí… Ya hemos terminado de recoger todo… ¿Por qué? ¿A casa de tu padre? ¿Ahora? – hizo una pausa mirando hacia los otros dos-. ¿Que tu abuelo se ha empeñado en conocerme antes? ¿En serio?

- ¡Eh! Yo conozco a su abuelo – pudieron escuchar decir al castaño.

- Dice que le da exactamente igual y que prefiere no saber cómo lo has conocido… Sí, tranquilo, voy ahora, solo me queda darle las maletas a Taichi para que nos las lleve él. Sí, ya le diré que no te fias de él ni un pelo para eso… Ahora te veo – colgó el teléfono volviendo a guardarlo en su chaqueta-. Ya habéis oído, parece ser que se me reclama.

- ¿Ves como no había hecho yo nada? – Mimi sonrió inocentemente.

- Todavía… Mira… yo no quiero saber absolutamente del tema que luego seguro que también hay venganza en mi contra. Vosotros sabréis lo que hacéis… ¿Bajamos de una vez y te llevas las maletas para que pueda ir hasta casa de Natsuko? Está tú hermana allí con el niño ahora que caigo… ¿quieres venir?

- No, he quedado en ir a buscar a Koemi con el niño a la salida del trabajo. Pero puedes saludarla de mi parte y mirar mal al atolondrado de nuestro cuñado de mi parte.

- Nuestro cuñado… - negó con la cabeza riéndose antes de terminar de cerrar la puerta.

- ¡Es verdad! Ahora compartís al minirubio como cuñado… Si es que al final vosotros dos os las habéis acabado arreglando para que todo quede en familia…

- Sí y tú no estás invitada a unirte por tocanarices – cogiendo una de las maletas el chico echó a andar por el pasillo en dirección hacia el ascensor.


Cuando Sora llegó al edificio en el que vivía su futura suegra, no tardó en reconocer una silueta familiar de pie a escasos metros del portal de la calle, quieto, como si se estuviera pensando si continuar su camino o no. Esperó hasta colocarse a su lado para asegurarse de que era él, carraspeando para hacerse notar.

- ¿Pasa algo?

- Yo no doy tanto la lata como suegro como ese que está ahí arriba, ¿no? – fueron las palabras que salieron de boca de Hiroaki tras haber girado la cabeza y encontrarse a la pelirroja a su lado.

- Tú nunca das la lata… - haciendo el esfuerzo por no reírse por la pregunta de él negó con la cabeza-. ¿Subes?

- Subo… Con un poco de suerte con la novedad no se da cuenta ni de que he llegado yo…

- Seguro que no es para tanto… Si ya nos conocemos, además. Cuando Takeru estaba estudiando y se quedaba en casa de sus abuelos yo estaba terminando el máster allí. Lo he visto muchas veces…

- Da igual, tú finge no acordarte y así desviamos la atención – resignado, echó a andar a la par que su nuera.


AnnaBolena04: pobre Haru, claro que se lo merece, pero ahora vamos a tener que a hacerle un esquema para que se termine de creer lo que le acaba de pasar a la pobrecilla. Tl rubio está para que le den un diploma por todo lo que ha evolucionado, ahora ya hasta se lleva bien con Andrew jajajajajaaj Pobrecito, si seguro que hasta se siente culpable por haberlo estado mirando mal en su momento. Pero claro, luego tiene fallos como el terrible error garrafal que ha tenido ahora de caer en la trama que le han tendido jajajajaja

Hoy capi largo, pero es que he preferido hacerlo así antes que poner los dos por separado, que no interesa ya, que todos queremos ya que llegue el capítulo de mañana y el de pasado... ¡Muchos besitos de tortuguita! ¡Mañana mañana mañana!

Guest Vecina: jaajaja eso, aquí yo sin presión de ningún tipo ¿eh? jajajajaja Bueno, espero que cuando llegue el momento no deja a nadie descontento. Yo he tirado ya muchas cosas por la ventana simplemente escribiéndolo, tú tranquila. Espero que no decepcione y te digo que si no fuera porque se casan estos dos, todo mi capítulo favorito de esta parte sería el que he escrito de Sora y Taichi, que lo sepas.

Haru se lo merece muchísimo, lo ha demostrado. Vale, que sí, que es jovencita, ¿y qué? Los mismo años tenía Sora cuando empezó, y mira, Sora es mejor jefa que la basurilla que tenemos en este país que no nos dan oportunidades a la gente de esas edades jajajaja (Vale, no escupo al cielo, que yo precisamente no me puedo quejar de eso xD). Ya ves... Es que pensé eso como problema principal para toda esta tercera historia y creo que mi propio cerebro en su modo OMGOMGOMGOMGQUESECASANOMGOMGOMG me traicionó y si me descuido se me pasa de fecha jajajaja

He llegado viva a casa, otra cosa es que no me haya apetecido matarlos a todos, dejado castigada a la mitad y amenazado a la otra mitad para mañana. De verdad que un día salgo en el telediario, ya veréis. "Niño tirado a la ría"... Aaaaaains... venga, mejor pienso en tortuguitas jajajaja ¡Bicos de tartaruga!