Hacía rato que Yamato había llegado a casa de su padre seguido, como siempre, de su compañero Digimon. Había dejado la pequeña bolsa de viaje que había traído con él en la que un día había sido su habitación. En ella tenía todo lo necesario para poder pasar la noche y prepararse al día siguiente. Lo demás, según le habían dicho, se lo dejarían en la recepción al día siguiente para que no pudiera ver lo que llevaba o dejaba de llevar.
Se fiaba de Sora como para dejarla hacer aquello, pero de los que no se fiaba ni un solo pelo era de aquellos simpáticos que habían estado ayudándola. Esperaba que hubiera sabido imponer orden con los demás niños.
- Eres un traidor – la voz de su padre lo hizo dar un respingo sobre sí mismo al no haberlo sentido entrar-. ¿Has sido tú el que ha invitado a Michel?
- ¿Yo? – intentando no sonreír y mantenerse serio, se recompuso, terminando por sentarse en el sofá donde había estado a punto de hacerlo segundos antes-.
- Sí, tú. Traidor… ¿no tenías a nadie peor que meterme por las narices?
- Papá no seas exagerado, ayer no fue tan grave la cosa.
- Sí, porque estaba ocupado haciéndole la pelota a Sora.
- Bueno, pues ya está…. – no pudo aguantar más su fachada y la risa se apoderó de él-. Eso te pasa por haber estado dándole la lata con que quieres una nieta también a ello. Eso y que a Natsuko seguro que le ha gustado la idea de tener a su padre aquí unos días y creo que le he podido dar la excusa perfecta.
La expresión su padre cambió ligeramente, pasando simplemente a poner los ojos en blanco. Debía de reconocer que las últimas palabras de su hijo no podían ser más ciertas, pero no estaba del todo seguro de estar de acuerdo con la presencia de aquel francés en Tokio. Ya se buscaría la forma de vengarse por aquello, aún tenía tiempo.
- ¿Lo has traído todo?
- Sí, solo tenía que traerme el pijama, lo demás ya te lo dejé aquí hace tiempo por si acaso Sora encontraba algo recogiendo vete tú a saber qué…
- Vale, pues ya sabes lo que te toca. Te diría que aprovecharas la última noche de libertad, pero conociéndote no creo que lo consideres una celebración. Más bien me veo intentando que no te dé un infarto.
- No lo sabes tú bien… Y sí, ya sé que es una tontería estar nervioso, pero… Es lo que hay – se encogió de hombros mientras que observaba como Gabumon se sentaba a su lado, observándolos-. De hecho… ahora que estamos los dos solos… Quería aprovechar para hablar contigo.
- ¿Conmigo? ¿De qué? – acercándose hasta dónde estaban ellos dos, se quedó de pie -. Si esperas que te vaya a dar algún consejo sobre esto no creo que sea la mejor fuente de ayuda… O bueno, sí, puedes usarme de ejemplo sobre lo que no hay qué hacer.
- Tranquilo, llevo muchos años sufriéndote. Sé más o menos manejarme. Pero no, no tiene nada que ver con lo de mañana.
- ¿Entonces?
- Nunca te he preguntado cómo te enteraste de lo que había pasado realmente cuando volví a casa… - hizo un gesto para que lo dejara continuar al ver como parecía querer decir algo-. Os escuché hablar en casa de Takeru a ti y a Natsuko. Y no hace demasiado Hideki me terminó de contar las cosas bien. Al igual que Gabumon – posando la mano sobre la cabeza de él, acarició ligeramente al digimon-. ¿Por qué no me lo contaste?
La expresión de Hiroaki fue cambiando poco a poco hasta quedar reflejada en su cara únicamente la sorpresa. No esperaba que su hijo le saliera con aquel tema, ni mucho menos que los hubiera podido escuchar aquel día hablando. Se tomó unos segundos para ordenar sus ideas y acabar por encogerse de hombros.
- ¿Habría sido mejor si te hubieran dejado salir del hospital y hubiera estado allí contigo? ¿Habrías vuelto a casa? Puedes pensar lo que quieras, pero hice lo que tenía que hacer para que te dieras cuenta tú solo de que el camino que estabas llevando únicamente iba a conseguir que te alejaras todavía más. Si llegas a despertar y yo hubiera estado contigo, posiblemente habrás seguido como si nada allí porque a pesar de todo, tú habrías tenido a alguien a tu lado…
- No pudo darle más que la razón a medida que iba hablando. Le había hecho falta aquella dosis de realidad para entender que no estaba llevando el camino correcto y hasta ese punto había llegado. Al día siguiente se casaba y estaba completamente seguro que eso no habría sido así. Seguiría en Tanegashima tirándose de los pelos con tres que él se sabía, aunque con peor humor de lo normal.
- Tampoco me dijiste nada de que sabías lo de las pesadillas… Aunque debo de reconocer que eso debió de ser bastante evidente. Me pasé una buena temporada pensando que lo que te pasaba era que no querías quedarte solo en casa otra vez…
- Lo suponía – acabó por tomar asiento-. Pero bueno, para el tiempo que estoy en casa en realidad apenas tengo tiempo de echar de menos la compañía o no. Y ahora mismo… si no es uno, es otro. Siempre tengo a alguien rondando por aquí o dejándome de niñero. No, no lo decía por no quedarme solo, sino porque tú no estabas para quedarte solo. Con lo que no contaba yo era que el remedio viniera de mano de mi futura nuera.
- Sí bueno… es la mejor influencia que he tenido desde siempre, no creo que te vaya a contar nada nuevo.
- Ya era hora que lo reconocieras – riéndose por lo bajo, su padre no pudo evitar el comentario-. Mira, no he dicho nada porque tampoco quería alarmar a tu madre ni a tu hermano. Yo creo que las cosas fueron bastante bien ¿no? Ahora ya da igual…
- No, no da igual. ¿Cómo va a dar igual? Fuiste a buscarme hasta allí solo para comprobar que estuviera bien incluso después de llevar tanto tiempo sin saber prácticamente nada de mí.
- Yamato, eres mi hijo, tiempo al tiempo. Acabarás entendiéndome… No lo digo por tocar las narices esta vez, acabarás estando en mi lugar y verás que dará igual lo que hagan o dejen de hacer siempre vas a estar al lado de tus hijos. Los míos salieron simplemente un poco más cabezotas de la cuenta, especialmente el mayor de los dos… Pero no son una desgracia tan grande como a ellos les gusta creer.
- Porque he aprendido a hacer las cosas de quien he aprendido – acabó quedándose mirando hacia él con una sonrisa de medio lado-. No creo que las cosas hubieran sido diferentes si no hubiéramos estado los dos solos casi desde que tengo recuerdos. Aunque haya tenido que estar más tiempo solo por culpa del trabajo, siempre te las has arreglado para estar ahí y no volverte loco porque me metía en líos muy… raritos.
- Si con líos raritos te refieres a los digimon casi que prefiero esa etapa a la de la banda de música con las fans locas persiguiéndote. Aunque debo de reconocer que fue bastante divertida… ¿Cómo se llamaba la pelirroja aquella que te persiguió hasta aquel lago?
La cara de Yamato cambió hasta acabar frunciendo el ceño provocando la risa de su padre a su costa.
- Lamento informarte de que eso también fue culpa tuya, ¿quién fue el que me enseñó el bajo de cuando era joven y con el que me enseñó a practicar?
- Sí, claro, ahora voy a tener yo la culpa de todo lo relacionado contigo – continuó riéndose de él-. Y oye, que no estoy tan mayor como para que digas eso de "cuando era joven" – volvió a ponerse en pie, aparentemente dando la conversación por terminada y dirigiéndose hacia la cocina.
Desde allí se quedó observando al chico en silencio, pensativo. Siempre habían tenido una relación que se regía por lo mismo patrones en cuanto Yamato había empezado a ser lo suficientemente mayor para poder ser responsable de sus acciones. Siempre lo había dejado, aparentemente, tomar sus propias decisiones. No le había prohibido nunca nada, lo había apoyado siempre que había podido. Incluso el día que le había aparecido en casa diciendo que había decidido apuntarse a una beca que la JAXA organizaba. ¿Por qué iba a decirle que no lo hiciera?
También era cierto que había una gran diferencia entre la vida que había tenido con él y con la que podría haber tenido con Natsuko. Él lo había dejado mucho más a su aire, siempre le había dado su espacio y había preferido mantenerlo vigilado desde la distancia. Aquel pensamiento lo hizo volver a mirar hacia él. Quizás fuera momento de terminar de poner todas las cartas sobre la mesa.
- ¿Sabes una cosa? – reclamó la atención de él-. Siempre has tenido un carácter demasiado complicado, por eso en parte siempre te he dejado siempre a tu aire. Eres exactamente igual que tu padre, ahí donde la ves a día de hoy. Algo bueno tuve que sacar de todo esto… Aprendí de mis errores con ella para saber manejarte a ti. Si querías alejarte del mundo y no dar señales de vida, por mucho que me molestara, ¿qué otra cosa iba a hacer? ¿Ir a buscarte a Tanegashima y traerte de la oreja? ¿Mandarte a tu hermano a que te diera la lata hasta que te vinieras solo por no aguantarlo? Y yo creo que al final has llegado a un punto muy diferente a todo eso. Quizás no pueda decir que tengo nada de mérito en ello, ya que lo que mejor te pudo venir fue volver con todos los tuyos. Especialmente con Sora… Y no te creas que no he tenido oportunidad de hablarlo con ella también.
- ¿Cuándo has estado tú hablando con ella?
- El día que cené con vosotros mientras que te echamos para la cocina. Le conté lo de las pesadillas y quién había sido el remedio para todo eso – se encogió de hombros-. Pero, que por fin te haya dado la cabeza para dejar de dar tantas vueltas con la mejor mujer que te ibas a cruzar en la vida no es algo que tenga que ver con esto ahora – posó la mano en su hombro al haberse acercado hasta él-. Ya verás como todo os va de maravilla. No tiene pinta de que vayas a cometer mis mismos errores y seguro que dentro de poco consigues que me calle la boca con lo de la nieta.
- Eso espero… De verdad que lo espero de verdad.
- Hijo, ya has hecho mal todo lo que podías hacer mal, yo creo que de ahora en adelante las cosas van a ir perfectamente – se rió ligeramente sin poder evitarlo-. Te lo dije antes de que te fueras hace meses. No podría estar más orgulloso del hombre en el que te has convertido. Y no estoy hablando laboralmente.
Aquellas palabras no las vio venir de boca de su padre de repente. Tensándose sin poder evitarlo, no sabiendo tan siquiera cómo reaccionar a lo que acababa de escuchar. Era cierto, aquellas palabras las había escuchado tiempo atrás, pero con un significado totalmente diferente y en un contexto que, a día de hoy, le importaba mucho menos. Aquella vez habían conseguido calmarlo. Ahora habían conseguido que se le humedecieran los ojos y que tuviera que parpadear varias veces intentando mantener la calma.
- Mira… déjate de sensiblerías… ¿qué pretendes que mañana llegue con los ojos hinchados a más no poder y que mamá nos tire algo a la cabeza?
- Me va a tirar algo a la cabeza tu querido abuelo igualmente, mejor ella que él – riéndose apretó de nuevo el hombro de él unos segundos-. Pero, por el momento… ¿Qué te parece si le haces la cena a tu padre como intento de negociación de paz por la que le has liado?
Poniéndose en pie en cuanto lo soltó asintió a lo que le decía. Sin duda, había sido la mejor idea que había tenido desde hacía tiempo pasar aquella noche solo con Hiroaki. Podría haberle dicho a Takeru que viniera, pero… era mejor que las cosas como siempre habían sido ellos. Ellos dos.
Aaaaaains porque os tengo aprecio, que lo sepáis, que tengo muchas cosas que preparar para mi recua personal... Así que os subo esto en un momentito y luego sigo buscándome cosas que tirarles a la cabeza para que no las miren... ¬¬
AnnaBolena04: ¿Te has muerto? ¿No? ¿Estamos seguras de ello? ¿Completamente? Venga, pónmelo por escrito que después de este capítulo no sé yo en qué condiciones te voy a encontrar jajaja Y lo mismo para la tortuga.
Sí, literalmente es el único que no lo va a saber, yo yo voto porque no lo va a saber hasta el día siguiente de su llegada a Grecia. No lo veo capacitado para ello jajajaja Y como anda que no habrá destinos con sol... pues yo creo que ni lo ha intentado. Ni aunque le hubieran dejado hacer la maleta tendría alguna pista de a dónde se iban.
Mañana... empieza la boda. No es un simulacro. 282 capítulos después, ¡se casan! jajajajaa ¡Besitos de tortuguita y ánimos para mañana!
Natesgo: bueeeeeno, tú no me des ideas que si me pongo seguido que consigo desglosar la boda lo suficiente como para que me dé para otro tanto, ¿eh? Jajajajajajajaja yo ya tengo escrita entera y verdadera. De hecho, si hoy no me muero preparando material para esta semana para las fieras debería de empezar a escribir el viaje ya... Pero bueno, a ver quién aguanta más si la impresora sin dar por el saquete o yo sin darme cabezazos.
Ahhhh, sorpresa e_e Ya lo verás a la vez que ellos dos jajajaja
¡Un beso!
Ace Cornell: es un rubio traidor que se la ha liado a su padre, pero ya le ha quedado claro quien tiene la culpa de todo a Hiroaki, tú tranquilo. Una cosa es que lo invite por no hacerle el feo a Natsuko y otra que lo haga para tocarle las narices un rato.
A ver... yo solo digo que se llevó a Taichi de compras. Y que algo debieron de acabar comprando. Y que ese algo puede haber acabado en la maleta del rubio y que cuando llegue a su destino quizás descubre qué es lo que Mimi ha metido dentro jajaja
¡Un beso! Y yo creo que lo del balneario no me vendría mal, ¿eh? Solo como dato informativo.
Guest Vecina: si le ha tocado muchos las narices o no a Hiroaki en el capítulo anterior te vas a quedar con la duda, porque vamos a no dejar constancia de si corrió mucho la sangre por Tokio o no. Nos vamos a quedar con que el rubio es un traidor y que ha sido descubierto por su padre jajaja La venganza contra Takeru seguro que llega en algún momento, tú tranquila - cuando se me ocurra algo digno después de lo que ha hecho-. Que no va a quedar en una simple colleja. La última vez que Yamato se la lió a su hermano fue el día que se iba de Tokio antes del viaje a Marte y se quedó muy a gusto.
Son para morirse de amor y eso que ahí, realmente, apenas cruzan cuatro frases, pero ya nos vale para fangilear con ellos. Tú no te preocupes, que te va a gustar mucho el capítulo que tienen ellos dos entero para ellos solitos. Ese ya te avisaré cuando se acerque porque yo casi me muero intentando terminarlo.
Jajajaja Hiroaki montando el drama porque tiene al exsuegro en la misma ciudad que él es maravilloso, y sí, es el mejor suegro del mundo. Solo da por el saco con que quiere una nieta, y eso ya es petición popular, así que no hay problema jajajaja
¡Bicos de tartaruga para ti! Y coge aire que mañana empezamos con lo gordo.
Nika: ¿tú lo hueles, verdad? Es que no falla jajajaja ¿Que estoy a punto de liarla bien parda? Apareces. ¿Que estoy a punto de arrancar con el evento más importante de las tres historias? Apareces jajajajaja ¿¡Dónde tienes las cámaras!?
Por cierto, no me llegó el avisó de tu review para que no echemos de menos los viejos tiempos, ya sabes jajajaja Tú ponte al día, ponte, ponte, que mientras que aún recuerdes el olor a recién pintado la cosa no será tan grave.
