27 de abril de 2019
Sus ojos llevaban un buen rato fijos en sus propias manos. Manos que temblaban mucho más de lo que recordaba que lo hubieran hecho desde hacía mucho tiempo.
Sora se había tenido que sentar en una silla intentando tranquilizarse. Se repetía una y otra vez que no tenía ni un solo motivo por el que estar nervioso, que todo iba a salir bien y que nada iba a cambiar entre ellos. Luego, su propia cabeza la traicionada y le decía que se equivocaba, que todo iba a ser diferente y que empezaban una nueva etapa.
- Sora… como no dejes de retorcer la manga de la bata vas a acabar rompiéndola – la voz de Biyomon la sacó de sus propios pensamientos.
- Lo siento – giró la cabeza hacia su compañera, observándola unos segundos-. Si no sé por qué estoy tan nerviosa… Pero no puedo evitarlo.
- Pues no deberías porque todo va a salir perfectamente y vas a estar muy guapa – cogió impulso con las alas para dar un salto y subirse a sus rodillas-. Ya lo verás. Toshiko se ha ido a buscar a Mimi y a Haru para que te ayuden a terminar de vestirte y seguro que así estás mucho más tranquila.
- No sé yo hasta qué punto el nombre de Mimi y tranquilizar a alguien tiene mucho sentido que sea usado en la misma frase – sonrió ligeramente mientras que rodeaba a su amiga con los brazos-. ¿Dónde te vas a quedar estos días al final?
- Voy a quedarme ayudándola con la tienda – asintió a sus propias palabras-. Y quiero que me traigas algo bonito o rico de donde vas…
- ¿Algo rico? – se rio más abiertamente ahora-. Creo que no me van a dejar meterlo en el avión… Peor ya veremos qué se puede hacer…
El sonido de la puerta llamó la atención de ambas, haciendo que girasen la cabeza hacia allí viendo que, por fin, habían llegado los refuerzos.
- ¿Todavía estás así? – Mimi se acercó hasta ellas para saludar a cada una con un beso en la mejilla.
- Ha estado retorciendo la manga de la bata desde que se fue su madre – contestó Biyomon por ella-. Peor al menos no ha salido corriendo al baño.
- Todavía…
- Nada de todavía – Haru llegó también hasta donde ellas-. Estos son nervios de los buenos, ya lo verás… Venga, que aún nos quedan un par de horas y como sigas así de histérica no nos vas a dejar ni ponerte en pie
- Cómo lo sabes… - murmuró por lo bajo antes de dejar a Biyimon bajarse y ponerse en pie-. Si es que no entiendo por qué estoy tan sumamente nerviosa, no tiene sentido.
- Claro que tiene sentido, una no se casa todos los días, hija – Toshiko negó con la cabeza-. Venga, y ahora vamos a ver cómo te arreglas, aunque ya me dijiste ayer que lo tenías más o menos claro
- Sí… - asintió a su madre antes de coger aire y empezar con los preparativos.
Aquella mañana se había levantado y se había dado una larga ducha intentando despejarse del todo. No había servido de gran cosa, pero se había entretenido lo suficiente y había conseguido mantener la mente ocupada mientras que terminaba con los últimos detalles. Al llegar a la habitación en la que ya tenía todo esperándola cortesía de los caprichos de Mimi y Taichi, simplemente se había dedicado a cambiarse de ropa cuando su madre la había dejado sola, aprovechando para ponerse la ropa interior adecuada en ese momento para el vestido. Por ese motivo se había llevado con ella la bata.
- Ya verás la cara de bobo que se le va a quedar a Yamato… - escuchó la voz de Mimi divertida desde no demasiado lejos de ella.
- Vamos a ver, ¿quieres hacer el favor de tranquilizarte? ¿Eh? Porque como no te estés quieto de una vez llamo a papá para que te dé una buena colleja por agonías. Es Sora con quién te vas a casar.
- Pues por eso… No he pegado ojo en toda la noche.
- ¿Y se puede saber por qué?
- ¡Y yo qué sé! ¿Estabas tu tranquilo antes de casaste con Hikari? ¿Eh, listo?
- No, pero es que a ti te va a dar algo como no te tranquilices. Haz el favor de empezar a vestirte y así estás tranquilito mientras. Venga, circula…
Gruñendo contra su hermano, intentando controlar un pulso más tembloroso todavía del que había tenido minutos antes de despegar en el último viaje, se acercó hasta la bolsa en la que tenía colgando el uniforme en una percha, sacándolo para dejarlo tirado encima de la cama.
- ¿Dónde está papá?
- Mirándose mal con el abuelo, ni que no lo supieras ya… No, en realidad creo que se había ido a saludar a Haruhiko. Toshiko no lo deja subir a ver a Sora y estaba protestando por abajo intentando hacer un surco en el suelo igual que tú.
- Qué gracioso... – aquellas palabras fueron acompañadas del lanzamiento del jersey que llevaba puesto directo a la cabeza de su hermano-. Voy a vestirme al baño que no me fio de que se nos cuele alguien en cualquier momento.
- ¿Por qué? ¿Ya te han dejado marquitas otra vez por toda la espalda? Oye, lo suyo es dejarse esos temas para esta noche a ver si luego no vas a rendir…¡Eh! – protestó cuando un cojín salido de la nada aterrizó en su cara antes de ver a su hermano desaparecer tras la puerta del baño.
Acercándose hasta el espejo, se acercó para colocarse bien el pelo que su hermano le había despeinado al lanzarle el objeto segundos antes, aprovechando así para matar el tiempo. En realidad, él también estaba nervioso. Había esperado mucho tiempo porque ellos dos llegaran a aquel momento y ahora que por fin había llegado le costaba hasta creérselo.
Pasados unos minutos, escuchó como llamaban a la puerta, levantándose para abrir y encontrarse allí a una cara que conocía y a otro que no había visto en su vida.
- ¿Qué cuñadito? ¿Se ha muerto el novio ya? – Taichi saludó entrando tranquilamente mientas que unos pasos por detrás de él Mai hacía lo mismo, deteniéndose delante de Takeru para observarlo fijamente.
- Madre mía… sí es que son dos clones… - fueron las únicas palabras de ella antes de presentarse-. Mai, trabajo con tu hermano.
- ¿Mai? – repitió antes de mirar hacia Taichi-. ¿Os conocéis vosotros dos o qué?
- No preguntes, que te quedas sin cuñada antes de que lo sea oficialmente – riéndose por lo bajo, Taichi buscó a Yamato con la mirada-. ¿Dónde se ha metido este?
- En el baño, no se fiaba de que no apareciera nadie de repente por aquí – señaló con la cabeza hacia la puerta.
Sora estaba observándose en el espejo del tocador mientras que terminaba de arreglarse. Había decidido dejarse el cabello lo más natural posible en un medio recogido. El largo habitual de su melena permitía que la espalda del vestido luciera perfectamente, de manera que no había problemas. Había dejado algunos mechones sueltos enmarcando mejor su rostro. Nunca había utilizado maquillaje demasiado llamativo y aquella vez no iba a ser la excepción, dejando todo lo más sencillo posible para que fuera el vestido quien realmente llamara la atención de todo. Aprovechando para terminar de ponerse bien los pequeños pendientes consistentes en un brillante cada uno pudo ver que su madre se acercaba hacia ella.
- ¿Pasa algo, mamá? – le preguntó cuando terminó de colocarlos.
- No, cariño. Estás muy guapa… Pero… yo creo que te falta algo.
- ¿Que me falta algo? – la miró extrañada, girándose hacia ella antes de ver que tenía una cajita en sus manos.
- Sí… - sonrió abiertamente a su hija antes de tendérsela-. Esto me lo regaló tu abuela cuando me casé con tu padre… Y a ella la suya… Y ahora es para ti. Creo que te va a ir bien con el peinado que has escogido…
Frunció el ceño ante la sorpresa, acabando por bajar la mirada hacia la cajita, tomándola entre sus manos, aún temblorosas, antes de abrirla con sumo cuidado. Al levantar la tapa se encontró con un pasador para el cabello de color plateado en el cual se podrían ver las formas de unas flores muy parecidas a las que adornaban el vestido. En el centro de todas ellas una pequeña piedra brillaba discretamente.
- Mamá… - murmuró antes de levantar la vista hacia ella.
- Debes de haberlo visto en alguna foto seguramente – cogiéndolo de las manos de su hija se colocó detrás de ella, aprovechando que no se había puesto en pie todavía para colocárselo correctamente en el cabello-. Precioso… con tu color de cabello llama todavía más la atención.
Posó ambas manos en los hombros de Sora, inclinándose hacia ella para darle un beso en la mejilla. Para ser la madre de la novia estaba mucho más tranquila de lo que cabría esperar, pero si estaba así era porque confiaba plenamente en que todo iba a ir bien. Si su hija era un manojo de nervios era porque aquello le importaba demasiado, pero a la vez la conocía lo suficiente para saber que estaba demasiado feliz con todo aquello. Sonrió antes de incorporarse de nuevo.
- Venga, que todavía tenemos que vestirte antes de que a tu padre le dé algo que lo he dejado abajo con Hiroaki y no sé cómo de buena idea puede ser eso.
Viendo como Sora sonreír a modo de respuesta antes de asentir, la dejó ponerse en pie para acercarse hacia Mimi y Haru quienes ya habian terminado de preparar el vestido.
Yamato abrió la puerta del baño, con la chaqueta en mano todavía, aún con ambos lazos extremos de la corbata deshechos colgando en su cuello. Frenó en seco ante la curiosa escena que tenía delante de él, especialmente porque no contaba con encontrarse allí a Mai.
- ¿Qué estás haciendo tu aquí sola con estos dos? – preguntó acercándose hasta ellos.
- ¡Uy! Pero mira qué guapo se ha puesto mi rubio favorito hoy – girándose hacia él, se tomó unos segundos para observarlo-. ¿Yo? He subido a verte y Taichi me ha acompañado amablemente.
- ¿Qué te pasa? ¿No eres capaz de hacerte el nudo? – comentó el castaño sonriendo divertido interpretando la cara de su amigo como una respuesta afirmativa-. Con lo que te reías de mí hace años… Mira quién está histérico ahora.
- Cállate… - protestó antes de dejar la chaqueta tirada sobre la cama.
- ¡Hermano! ¡Haz el favor de dejarla bien que luego se te arruga y verás el numerito que nos monta mamá!
Poniendo los ojos en blanco se acercó hasta el espejo para volver a intentar hacerse el nudo, no teniendo demasiado claro cómo hacerlo a pesar de ser una prenda que solía vestir con relativa frecuencia en el trabajo.
- Anda, ven aquí, maravilla rubia… - escuchó la voz de Mai a su lado mientras que le daba un golpecito en el brazo para que se girase hacia ella-. Anda que… Yo creo que no te he visto tan de los nervios ni en primer viaje que hicimos – le dijo cuando se giró hacia ella dejando que le hiciera el favor de colocarle bien el nudo.
- Claro que estoy nervioso… - protestó, facilitándole el trabajo estándose quieto-. Estoy más nervioso que en el último despegue, para que te hagas a una idea.
- Pobrecito… Lleva una buena temporada aguantándote. Incluso más que yo, yo creo que si no ha salido corriendo ya no lo va a hacer así que menos dramas… Nadie quiere que cuando le vayas a poner el anillo salga volando a la cabeza de nadie – consiguiendo que se riera ante semejante pensamiento, terminó con lo que estaba habiendo-. ¿Ves? Ya está. Anda, ponte la chaqueta que quiero ver lo guapo que te nos has puesto ahora que alguien te ha echado el lazo – retrocediendo unos pasos se colocó al lado de los otros dos.
Haciéndoles caso se acercó a coger de nuevo la chaqueta, poniéndosela y tomándose unos segundos para abrocharla antes de girarse hacia la bolsa de viaje en la que había traído sus pertenencias, sacando de ella su insignia para colocarla en su lugar.
- Sigo siguiendo que estás igualmente de fastidiado – escuchó decir a Taichi cuando por fin dejó que vieran completamente listo-. Pero das un poquito de asco, no te pongas demasiado a mi lado hoy, ¿quieres?
- Menos mal que llevo siendo completamente inmune a tus encantos toda mi vida… Muy guapo, ahora quiero ver la cara que se le queda a la novia, seguro que no tiene precio. ¿Dónde está Gabumon, por cierto?
- Lejos de ti, no vaya a ser que te pongas a sonsacarle algo – lo había dejado con su padre cuando habían llegado.
- ¿Sonsacarle algo? – Takeru habló por fin.
- No preguntes…
Taichi se quedó mirando hacia su reloj unos segundos antes de hacerle un gesto a Yamato con la cabeza.
- Voy a ir a verla, lo siento, tiene las de ganar y ya debe de estar casi lista. Si me cierran la puerta en las narices volveré por aquí… Ya sabes que te tengo mucho aprecio, peeero le tengo más a ella – sonriendo divertido se despidió de ellos antes de salir de la habitación.
- Yo voy a avisar a mamá de que ya te has vestido que seguro que quiere verte antes de la boda…
¿Me vas a dejar sola con él? – protestó Mai divertida justo antes de sentir como Yamato la cogía por el brazo.
- Tú te va a quedar aquí conmigo y me vas a explicar cómo es que estás tan cómoda en compañía de desconocidos…
- ¿Desconocidos? – sonriendo de oreja a oreja esperó a que los dos chicos los dejaran solos-. ¿Quién te ha dicho que son desconocidos?
AnnaBolena04: bueno, bueno, bueno... Arrancamos. Y yo acabo de sentarme por fin que desde las 3 de la tarde casi que todavía no he tenido tiempo ni de respirar. Y estamos en octubre... Cuando llegue diciembre lloraré en un rincón o algo.
Lo sé, lo sé, era una conversación que tenían que tener esos dos y todos sabemos que seguro que se han pasado media noche montando el melodrama y la otra media con pepino bien frío en los ojos para que Natsuko no les tirase nada a la cabeza por llegar con los ojos hinchados. Así que nada, hemos podido ver un momento papi-nene que son pocas las veces en las que simplemente se dedican a hablar esos solos y siempre valen mucho.
No te me mueras, que ahora sí, oficialmente, ¡estamos en la boda! ¡Besos para ti y para la tortuguita!
Epic Crystal Night: jajajajaajja era evidente, lo sé jajaja Me hizo gracia leer tu review, es que era la solución perfecta para Sora. Solo falta que ella despertara y se diera cuenta de que todo era mucho más sencillo (y que yo me acordara que de quería hacerlo que esa es otra jajajaja).
¡Un beso!
Guest Vecina: ¿llegas tarde? Pues yo ni te cuento jajaja Lo que no sé es si llego viva, cuerda o cómo llego porque hoy ha sido un día para darme cabezazos por todas partes. Demasiados niños en mi día a día... Lo puedo resumir así T_T
La relación de estos dos me encanta, por si a alguien todavía le quedaba la duda. Y no es premeditada ni nada, simplemente yo los juntaban y salían así. No es que lo haya llevado de forma más premeditada ni nada, simplemente los junto y pasa lo que pasa. Y sí, es eso, no hace falta que sean un par de pegajosos o que tengan una relación superdependiente para poder tener un trato así. Verás el día que haya tortuguita, verás.
Jajajajaja esa frase es el eufemismo de "anda no seas bobo y aprovecha bien que has dado con alguien que te tiene toda la paciencia del mundo" jajajajajajaja. Eso y que sí, que ellos dos son capaces de llegar al equilibrio entre los carácteres de ellos dos y eso sabe verlo Hiroaki. Si tenía alguna duda yo creo que se le terminó de pasar el día que comprobó que las pesadillas se estaban yendo.
Si te ha gustado este capi, tranquila, que también vas a tener más de esta temática en distintas combinaciones... e_e ¡bicos de tartaruga para ti!
