Taichi llamó a la puerta un par de veces antes de abrir con cuidado y asomar la cabeza, encontrándose allí todavía a todas las que habían estado ayudando a Sora a prpararse.

- ¿Tengo permiso para entrar o todavía no puedo?

- ¿Tú? ¿No tienes ya bastante con haberla visto hace ya tiempo? – Mimi se puso en pie, yendo directa casi que a cerrarle la puerta en las narices.

- Oye, no es mi culpa tener el don de la oportunidad. Deja de odiarme por ello que ya te has quedado más que a gusto con tu venganza.

- Uy… que te lo has creído – sujetando la puerta con la mano, se plantó a mitad de camino para no dejarlo entrar.

- Mimi… déjalo pasar, ¿quieres? De hecho… ¿por qué nos vais bajando y me dejáis sola con él un momento? – escucharon la voz de Sora-. Mamá tú puedes ir yendo a buscar a mi padre mientras tanto, ¿qué te parece? Así vamos con tiempo…

Asintiendo a las palabras de su hija, Toshiko se acercó hasta Haru para acompañarla y coger a Mimi del brazo por el camino, dejando que Taichi se apartara de la puerta, todavía en el pasillo para dejarlas salir. No pudo evitar alzar la mano en gesto de despedida hacia Mimi agitando los dedos de la mano en el aire.

- Ya te pillaré luego… ya… - fue lo último que la escuchó decir antes de desaparecer tras la esquina del pasillo mientras que veía el final de la cola de Biyomon perderse también.

Riéndose ante el numerito, abrió del todo la puerta, cerrando hasta de girarse hacia su amiga. Bien era cierto que ya la había visto con el vestido, pero la situación no podía ser más diferente aquella vez. Se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja en la cara mientras que se quedaba observándola fijamente.

- Hmmm… creo que vamos a tener que dar gracias de que Koemi me mata si se me ocurre intentar convencerte para que te fugues conmigo… - bromeó acercándose hasta ella.

- Quién sabe… Igual lo tendrías fácil, yo creo que el rubio ese no tiene nada qué hacer.

- Menuda novedad me vas a contar – ampliando aún más la sonrisa cuando llegó a colocarse delante de ella, sin mediar media palabra más abrazó a su amiga con fuerza.

Aunque hubiera sido capaz no necesitó nada más, únicamente respondió al gesto de él con las mismas ganas. Aquella era una de esas ocasiones en las que las cosas se podían expresar mejor con acciones que con palabras. Se revolvió únicamente para rodearlo mejor con sus brazos, intentando hacer el esfuerzo de no emocionarse más de la cuenta, ya que no quería destrozar el maquillaje, pero algo le decía que aquel día iba a ser complicado.

- Gracias – le murmuró por lo bajo.

- ¿Gracias? ¿Por qué? – bajando la cabeza hacia ella, la observó interrogante.

- Porque ahora mismo no estaría aquí si no hubiera sido gracias a ti.

- ¿Aquí? Sora… lo de conseguiros la fecha teniéndolo tan a mano es lo menos que podía hacer por vosotros dos. Es lo menos que podía hacer – poniendo algo de distancia entre ambos, aprovechó para poder observarla así.

- No lo digo solo por eso – negó con la cabeza-. La vez que te fuiste detrás de él hasta la base solo para intentar hablar tú primero con él cuando discutimos hace un año, por ejemplo… Quizás no me hubiera sido tan fácil arreglar las cosas con él si no lo hubieras hecho.

- Claro que sí, el muy idiota solo tiene un mal pronto, seguramente habría reaccionado exactamente igual nada más verte…

- No lo creo… Pero… siempre has estado ahí como el apoyo constante de mi vida, sin importar lo que hiciera o que me pudiera enfadar contigo porque me decías lo que no quería oír. O incluso poniéndote paranoico porque por tu culpa se nos había ocurrido volver a hablar estando los dos de vuelta en Tokio…

- Eh eso era egoísmo puro. Con la cantidad de dolores de cabeza me medisteis entre los dos era normal que estuviera así de paranoico. Y que alguien a quien tengo más tendencia de la cuenta de sobreprotegerla más de lo que debería pudiera volver a salir malparada ayudaba bastante. Sabes que no soporto saber que lo estás pasando mal, y más le vale a ese idiota hacerte feliz el resto de días que le quedan porque la patada en el trasero que le voy a pegar como se le ocurra hacer algo mal va a mandarlo a Marte sin necesidad de transbordador.

La respuesta de ella fue reírse por la terrible amenaza que acababa de presenciar, haciendo verdaderos esfuerzos por no parpadear más de la cuenta y que sus húmedos ojos no la traicionaran. Subió la mano hasta la cara de ella, acercándola a una de sus mejillas para quitarse así una de lágrimas indiscretas que no había sido capaz de aguantar.

- Vaya dos que estamos hechos… - dejándole por fin su espacio, sonrió de nuevo, aprovechando para secarse los ojos él también-. Con el rubio ese me cuesta más ponerme sensiblero… Estaban lloviéndole puñales de parte de Takeru y Mai cuando me fui. Está seriamente preocupado por cómo es posible que ella y yo nos conociéramos ya…

- Yo no sé nada…. – riéndose finalmente -. No me busques crisis matrimoniales de las serias chivándote, ¿eh? Que si me deja plantada en el altar por tu culpa no te voy a dejar acompañarme las dos semanas de vacaciones a Grecia conmigo a modo de consolación.

- Vaya… Me has estropeado los planes – se sentó-. A ver, ahora hazme el favor de dejar que te vea bien porque no todos los días tengo semejante imagen delante.

- Eh, que sepas que antes se han estado metiendo conmigo porque dicen que así no tengo pinta de poder ir a jugar al fútbol contigo. Seguro que hasta incluso en tacones te sigo ganando…

- ¿Por qué dices eso?

- ¿Cómo que por qué digo eso?

- Sí, ¿qué sabes?

- ¿Hay algo que tenga que saber? – arqueó una ceja-. No quiero saber a qué os dedicáis vosotros dos por las mañanas, muchas gracias. Así que si estás esperando algún tipo de traición por parte de Yamato y que me haya contado algo sobre vuestras salidas matutinas no he tenido semejante honor…

- Más le vale…

- Peeeero, mantengo mis palabras – sonrió divertida de medio lado antes de hacer lo que él le había pedido, dejando que la viera con más detalle-. ¿Tengo el visto bueno?

- Demasiado bueno – asintió-. Aunque… lamento informarte que se ha puesto bastante a la altura.

Vio aparecer de nuevo la ligera sonrisita en la cara de ella. Realmente era algo de esperar, estaban hablando de alguien que solía tener buen aspecto incluso recién levantado de la cama, así que había tenido muy sencillo la búsqueda de qué ponerse. Sabía el día que lo había traído a casa, pero no había intentado investigar tan siquiera. No por las supersticiones, sino porque realmente e incluso vestida como estaba vestida en aquel momento, ella seguía pensando que incluso en pijama habrían estado ambos igual de contentos.

- Bueno… Tranquilo, creo que lo tenemos demasiado visto durante todos estos años para que pueda terminar de sorprendernos.

- Ten cuidado… no vaya a ser que te sorprenda – sonrió divertido.

- Oye… que la que se casa soy yo. A ver si te aclaras, o te vas con él o te vas conmigo, pero algo vas a tener que decirle a Koemi a modo de explicación.

- Fácil, le digo que me voy con uno y luego me escapo con el otro. Lo tengo todo pensado – alargó la mano para tirar de ella y que se sentara a su lado-. Cuando estéis ya en Grecia y tengas un rato avísame, a ver qué tal os va y si habéis sobrevivido al vuelo eterno.

- Dilo por mí, no creo que él vaya a tener demasiado problema…

- También es verdad. Aunque… ¿qué tal anoche? ¿Fuiste capaz de pegar ojo?

- Nada… - se encogió de hombros-. Nada de nada, así que si no me quedo dormida antes de que acabe la noche hoy será porque me han podido los nervios.

- Oye, no creo que yo que después de ciertas marquitas que le he podido ver en la espalda sea tan aburrido como para que le vayas a hacer el feo de quedarte dormida hoy por la noche.

Pudo oír perfectamente el sonido de su amiga abriendo la boca y sorprendiéndose por el puñal tan gratuito que se acababa de ganar tan siquiera verlo venir, girándose automáticamente para darle un manotazo.

- ¡Taichi!

- ¿Qué? Díselo a él que anda dejándose pillar.

- ¿Quieres irte tú también con unas buenas marquitas? ¿Eh? Todavía me acuerdo cuando el gato ese que tenías en casa te dejaba la cara bien marcada…

- Oye, no me seas cutre, de amenazarse con esas cosas que sea por algo más interesante y no por el animal infernal ese que me tenía manía… - riéndose divertido por la conversación, acabó por pasar el brazo por encima de los hombros de ella con cuidado con el vestido-. Voy a ir bajando, que como pase más tiempo desaparecido Koemi sí que va a pensar que me he dado a la fuga y la he dejado sola con el niño – anunció antes de acercarse hasta ella para dejar un beso en su mejilla, aprovechando la cercanía para decirle unas últimas palabras-. Sabes que te quiero, ¿verdad? Y que da igual el tiempo que pase que siempre vamos a seguir siendo tú y yo.

Silencio. Esa fue la respuesta que obtuvo poco antes de girase la cabeza para observarlo, ya sin poder aguantarse más las ganas. Tenía tiempo de arreglar los destrozos de maquillaje, no necesitaba demasiados motivos desde hacía una buena temporada para andar más sensible de la cuenta, pero detalles como aquellos la superaban.

- Pero no te me pongas a llorar ahora, que sino lloro yo también y verás tú la que liamos aquí…

- ¡Eres un idiota! – dijo al final medio llorando entre risas.

- Pero sigo siendo tu idiota favorito.

Girándose hacia él del todo volvió a abrazar a su mejor amigo, permaneciendo en silencio así hasta que fue capaz de poder separarse, ahora sí, con la mejor de sus sonrisas.

- No sé qué habría sido de mí todos estos años sin tener que aguantarte… - dijo al final haciendo el esfuerzo por serenarse cuando él se puso en pie finalmente.

- Seguro que te habrías aburrido un montón, eso tengo por seguro. Ahora sí que me voy. Le diré a tu madre que ya puede volver, ¿de acuerdo? Te veo dentro de un rato… - viéndola como asentía se giró, caminando hacia la puerta, posando la mano en el pomo antes de volver a girarse hacia ella justo antes de abrir-. O igual no le digo nada… - sonriendo al encontrarse al otro lado a los padres de ella se giró tan solo otro par de segundos.

Justo en ese momento, pudo ver cómo tras dedicar un par de segundos a secarse ligeramente los ojos, volvió a mirar hacia Taichi y que sin tan siquiera alzar el tono de voz, únicamente moviendo sus labios para dibujar un silencioso "Te quiero" a modo de despedida justo antes de ver aparecer a sus padres.

- Pero bueno, ¿qué hacéis vosotros dos? ¿Llorando abrazados el uno al otro? Mira que como tenga que poner a arreglar a la niña otra vez por tu culpa pienso bajar a tirarte de las orejas…

- Yo solo he venido a desearle suerte, Señora Takenouchi – saliendo casi que a las carreras de allí esquivó a Haruhiko, quien todavía parecía estar pensándose si era capaz de dar dos pasos seguidos o no-. Tranquilo, yo ya llevo un rato montando el drama con ella – fueron las palabras que le dedicó antes de posar una mano en su hombro y desaparecer escaleras abajo.

Una vez que llegó a la recepción donde esperaban el resto de invitados buscó a su mujer entre los presentes, encontrándose sentada ya con el niño. Avanzó hasta colocarse a su lado, tomando asiento dándose cuenta de que estaba siendo observado con una sonrisa de medio lado.

- ¿Qué? – dijo antes de girarse hacia ella para coger al niño él.

- Nada… Tienes los ojos rojos… - divertida aprovechó que cogía a Daigo él para pasarle un pañuelo de su bolso.

- No tiene gracia…


AnnaBolena04: llegué. Yo es que de verdad que no sé ni cómo lo hago pero cada día ando más apurada hasta en fin de semana casi... Pero bueno, a lo que importa. Que el capítulo de hoy es de los gordos y hay que estar preparados para disfrutarlo de verdad, porque yo casi me muero solita cuando lo escribí y ya lo sabes.

Ya se sabía que esto iba a pasar. Que se le casa su pelirroja y tenía que acabar poniéndose mono no tardando. Quizás por eso no le ha tocado las narices a Yamato más de la cuenta, porque no se aguantaba las ganas de ir a rondarla a ella. Y tenemos un resultado con un buen par de llorones.

Parece que Haruhiko sigue vivo por el momento, a ver lo que le dura jajaja ¡besitos de tortuguita!

Epic Crystal Night: mira, yo no les tenía mucho aprecio a los niños, pero desde que trabajo tratando con ellos se los regalo al primero que pase a no ser que sean tortuguitas rubias jajajaja Así que mira, igual no tardáis tanto en verla porque yo también tengo mucha gana de que aparezca. Ahora solo les falta a ellos ponerse de acuerdo de una vez, que la práctica yo creo que la tienen dominada jajaja

¡Mil gracias y muchos besitos de tortuga!

Guest vecina: ¿Qué me dices? ¿Eh? - sonríe amablemente mientras que le pasa los pañuelos.

Este capítulo, vale, sí, lo tenía pensado, peor no con tanto detalle como ha acabado saliendo. Creo que mi yo Taiora ha vuelto a aparecer y a hacer lo que ha querido porque me he muerto escribiendo esto, leyéndolo y creo que se ha convertido en uno de mis capítulos favoritos de las tres historias. Posiblemente tenga que ver que adoro demasiado al señor embajador, pero es que es la cosa más adorable del mundo. Y mira que queda feo que lo diga yo que para algo lo escribo... peeeeeeero no lo puedo evitar jajaja.

No, no debería de sorprenderte. Han estado conspirando contra el rubio y poco a poco se enterará de la conspiración, pero bueno, que solo es que se las han arreglado para conocerse antes de la boda, poco más, tú tranquila. Y Taichi eso, que los conoció ya en alguno de los FB en los que lo saqué en la isla.

¿Tensión? ¿Con los papis del rubio? Je... pregúntale al abuelo o a Takeru jajaajaja No tengo nada más que decir al respecto. Espero que te haya gustado mucho este capítulo, de verdad.

¡Bicos de tartaruga!