Takeru miró el reloj antes de girar la cabeza hacia su hermano, empezando a sonreír poco a poco en silencio. No necesitó que le dijera nada más para ver cómo la reacción de Yamato fue poner cara de susto y ponerse algo más pálido de lo que normalmente solía estar.
- ¿Ya es la hora?
- Yo creo que sí, que ya podemos ir bajando nosotros dos seguro que todavía alguien más quiere acercarse a decirte algo y puede aprovechar mientras que esperas.
Viéndolo asentir y poco a poco ponerse en pie se acercó hasta el espejo, comprobando que todo estuviera perfectamente antes de coger aire.
- Tranquilo hermano, tal cual vas hoy podría hasta preocuparme yo de que Hikari no se piense que se ha equivocado de hermano.
- Mira que eres tonto… - le dijo intentando dejar sus manos quietas y no empezar a revolverse el pelo.
Riéndose de él le hizo un gesto con la cabeza para caminar hacia la puerta. Deteniéndose justo antes de abrir para volver a girarse hacia su hermano.
- No es por presionarte, pero creo que todos llevamos esperando demasiado tiempo este momento… No te voy a decir nada de que por fin hayas dejado de hacer el idiota, solo… quería desearte suerte. Ya iba siendo hora de poder verte con esa expresión de felicidad y no con el ceño fruncido todo el día.
- Takeru… ¿Crees que es el mejor momento del mundo para ponerte sensible conmigo?
- Oye… Si has pasado la prueba de no hacer llorar a mamá alguien tiene que intentar que haya lágrimas de… - cortó sus propias palabras.
Por primera vez no fue el menor de ambos hermanos el que abrazó al otro de repente, sino que fue al revés. Yamato abrazó a Takeru con fuerza, guardando silencio unos instantes antes de hablar sin haberse separado de él.
- Gracias por no darme por caso perdido en todos estos años.
No dijo nada, únicamente reforzó el abrazo para acabar por separarse de él, sonriendo. No dijeron nada más, únicamente dirigieron sus pasos hacia la sala en la que tendría lugar la ceremonia.
Toshiko se giró hacia el exterior del pasillo, dejando la mirada en su marido unos segundos antes de entrar del todo en la habitación, esperando que la siguiera. Había hecho todo lo posible porque no tuviera ni la más mínima información, salvo por el adorno del cabello que le había dado momentos antes a su hija, de lo que se iba a encontrar cuando entrara. No había sido complicado debido a que siempre estaba lejos y que no era algo que nadie fuera aireando por ninguna parte.
No dijo absolutamente nada, únicamente avanzando hasta sentarse unos segundos, esperando a que se atreviera a entrar él también.
- Lleva así desde que llegamos, yo juraría que estaba muy tranquilito cuando estábamos en casa -le dijo a su hija-. Pero cuando lo dejé con Hiroaki abajo empezó a ponerse nervioso…
- Mamá… Déjalo, si esto… - no continuó hablando cuando finalmente lo vio aparecer al otro lado de la puerta.
Era plenamente consciente de que no iba a ser algo fácil hacerse el serio aquel día. Cuando el despertador había sonado aquella mañana y se había dado cuenta de que su única hija se le casaba, poco más y se había levantado de la cama de un salto del susto. Había sido capaz de parecer completamente relajado hasta que se había ido acercando la hora y cuando, finalmente, sus ojos se posaron en su hija vestida de blanco, perdió toda la compostura que había estado intentando recopilar para aquel momento.
Inicialmente se quedó observándola fijamente, como si necesitara asegurarse de que estaba viendo algo real y no un producto de su imaginación. Era su niña la que estaba delante de él. Y aunque sabía que en el fondo estaban en un punto en que aquello no debería de significar nada porque apenas iba a cambiar nada en la vida de ella, pero llevaba meses notando un brillo diferente en su mirada cada vez que se la cruzaba y aquello había terminado por superarlo.
Sonriendo ante la reacción de su marido, Toshiko se acercó hasta él para tenderle un pañuelo, el cual había tenido con ella porque se lo estaba viendo venir desde hacía rato. Prácticamente desde el momento en que ella la había visto por primera vez así vestida.
Apartó a la mujer del camino con un gesto, rechazando el pañuelo para irse directo a por su pequeña y poder abrazarla sin darle tiempo a decir nada.
- ¿Quieres estarte quieto? Si te tengo que atar las manos hasta que aparezca Sora lo haré, avisado estás.
- ¿Y qué quieres que haga? Venga, atrévete a decirme que tú no estabas así que poco más y tuve que estar detrás de ti co un abanico porque te estabas poniendo de los nervios…
- Pero es que lo tuyo es por demás. Dedícate a mirar hacia papá y el abuelo verás qué divertido es…
Los dos hermanos habían bajado y tras haber saludado a los que se habían encontrado por el camino habían tomado su posición. Desde momento los nervios del mayor de ambos habían empezado a crecer exponencialmente a cada segundo que pasaba. En vez de hacer caso a lo que le había dicho Takeru, lo que hizo Yamato fue buscar entre la gente al resto de caras conocidas, observando cómo se habían ido sentado. Saludó con un gesto a Haru a quién no había podido ver hasta aquel momento porque sabía perfectamente donde había estado hasta hacía bien poco y acabó con la mirada fija en Taichi. No le servía para calmar los nervios porque sabía también exactamente de dónde venía él y por la expresión que tenía en la cara algo le decía que la cosa iba a estar complicada.
- No, tú estás mucho más nervioso de lo que yo estaba, eso tengo por seguro. ¿Quieres hacer el favor de tranquilizarte? ¿Quieres agua?
- Estoy bien, Takeru… de verdad, estoy perfectamente – girándose hacia él, lo observó-. Por cierto, ¿no has visto a papá demasiado tranquilo con respecto a la presencia del abuelo? Me dijo que ya buscaría la forma de vengarse, pero… - se lo señaló con la cabeza-… yo solo lo he visto más amable de la cuenta con mamá desde que llegamos. Y no creo que sea por la boda porque cuando fue la tuya estaban a buenas, pero… Hoy hay algo raro.
- ¿Algo raro? – colocándose mejor al lado de su hermano para observar a sus padres justo pudo ver cómo Hiroaki se inclinaba para hacerle algún comentario a Natsuko mientras que estaban sentados-. Creo que ya te entiendo…
- Y mira al abuelo cómo los mira… - efectivamente, apenas una fila por detrás, al lado de Hikari estaba Michel con su bisnieto en brazos observando atentamente lo que ocurría delante de él.
- Creo que ya tengo entretenimiento mientras que Hikari se dedica a perseguir a todo el mundo con las fotos.
- Sí, será mejor que alguien esté pendiente de lo que pasa porque yo no me responsabilizo de volver a hablar contigo tan siquiera cuando llegue quien tiene que llegar.
- ¿Sí? ¿No me digas? Y yo pensando que no te ibas a quedar embobado con ella absolutamente toda la noche… - sonrió divertido de medio lado-. Oye, al final no me quedó muy claro, ¿quién era la chica que llegó con Taichi?
- Ya te lo he dicho, era Mai, del trabajo. Empezamos la carrera a la vez aquí y no he tenido oportunidad de librarme de ella todavía.
- Pues… ¿y la conoce Taichi de algo?
- Que yo sepa no gran cosa, ¿por qué?
- Porque lo he visto hablando como si no fuera así…
Giró la cabeza de nuevo hacia la gente, primero hacia su amigo y luego buscando a la piloto entre la gente, viéndola saludarlo agitando los dedos de una mano sentada al lado del valiente que en su día había tenido la brillante idea de casarse con ella.
A pesar de todo, algo fue capaz de distraer su atención, ya que por la puerta principal, pasando rápidamente entre la gente, acababa de aparecer Toshiko directa a sentarse. Olvidándose de la pregunta de Takeru, no pudo evitar ponerse todavía más histérico.
- Tranquilo, Yamato… Es cosa de unos minutos. Traquilo – escuchó que su hermano le murmuraba aquellas palabras por lo bajo.
Nunca jamás le había pasado el tiempo de forma más lenta. Estaba empezando seriamente en que tendría que haber optado por la idea de secuestrar a Sora con él, irse los dos al registro y olvidarse absolutamente de todo lo demás.
- ¿Seguro que estás bien? – le preguntó Sora a su padre cuando Toshiko los dejó a solas.
- Estoy bien, es solo que uno nunca ve venir este momento, hija – acabó por decirle terminando de recomponerse-. Y no será porque no me hayas dado ya una falsa alarma hace unos años.
Sonrió ante lo que dijo, notando que, por muy nerviosa que estuviera ella, su padre aún lo estaba más. Habían pasado mucho tiempo en diferentes ciudades, pero había aprendido a vivir con ello a sabiendas de que era el trabajo que él tenía y que no se podía hacer nada al respecto. No tenía absolutamente nada que recriminarle por ello.
- Espero que os vaya de maravilla, cariño, de verdad que sí. Se lo dije a él cuando estuvisteis en Kioto, hay algo diferente esta vez y estoy seguro de que todo va a salir bien – dichas aquellas palabras, ayudándola a bajar para que no tropezara en las escaleras, avanzó lentamente al lado de ella, aprovechando para colocarle bien el vestido por detrás cuando llegaron abajo,
- ¿Hablaste con él cuando estuvimos de visita?
- Obviamente… Para una vez que soy capaz de verlo sin que esté a punto de empezar a tartamudear porque no esperaba encontrarme al venir a buscarte a casa tenía que aprovechar la oportunidad.
- Eso se le suele dar muy bien a mamá, tranquilo.
- A tu madre se le da bien dejar a cualquiera a punto de tartamudear, no hace falta que sea alguien con dudosas intenciones hacia su niña quien llame a la puerta para ir a buscarla – se rio suavemente-. Y la conspiración que os habéis montado en mi contra para verme llorar antes que sepas que no os la perdono. Ya me vengaré…
- Fue idea de mamá. Me prohibió terminantemente enseñarte nada del referente al vestido hasta el día de hoy. ¿Te gusta?
- Con perdón de tu madre, eres la novia más guapa que he visto en toda mi vida. Estás realmente preciosa… Y te lo dice tu padre, que seguro que no cuento como fuente muy fiable.
- Como la más fiable de todas – estirándose para alcanzar la mejilla de su padre, dejó un beso en ella.
Sonriendo por el gesto de Sora, se separó de ella unos segundos para comprobar que todo estuviera preparado al otro lado, avisando de que ya estaban allí con un pequeño gesto.
- ¿Lista?
La pregunta la hizo a la vez que le tendía el brazo, ahora sí, esperando que ella aceptara la invitación. No tardó en verla coger aire antes de asentir con la mejor de sus sonrisas. La mano temblorosa de su hija se cogió a su brazo con fuerza, mientras que con la otra cogía el ramo que hasta ese momento había llevado él también para facilitarle el moverse con el vestido.
- Lista…
Posando su mano sobre la de ella y dándole un ligero apretón cariñoso, tiró de ella para colocarse en el punto de entrada.
¡Ay qué corte más guapo que os acabo de pegar! Jajajajajaja Ya, ya me escondo antes de que me lluevan tomates de todas partes. Un poquito de piedad, que es sábado y llevo una semana muy fea y tengo que ponerme a hacer cosas serias con mi vida y NO me apetece nada de nada...
AnnaBolena04: claro que tenía que ser la cosa esa que tiene por mejor amigo el responsable de que al final ya no se aguantara más y se le echara a llorar. Normal que venga luego Toshiko a echarlo casi que con la escoba porque ya le vale, ¿qué hace haciendo llorar a la nena? Que ya estaba toda lista y preparada y ahora seguro que tiene que ponerse a hacer algún retoque. Y ahora Haruhiko... aunque debo de decir que lo peor por parte de él se viene en el capítulo siguiente, solo para que estemos todos sobre aviso.
Y esta vez sí que Toshiko ha asustado de verdad al rubio con su simple presencia jajajaja Pobrecito, esta vez sabe que verla aparecer significa que están a punto de llegar los otros dos y estoy casi segura de que poco le ha faltado para que tenga que ponerse su hermano a abanicarlo. Hoy le dejamos ponerse paranoico porque haya aparecido Toshiko, venga jajaja.
¡Besitos de tortuguita para ti!
Guest Vecina: je, sabía que te iba a gustar. Yo es que cuando lo escribí me morí muchas veces seguidas. Estaba escribiendo y muriendo yo sola y a la vez con cara línea porque me estaba pudiendo imaginar perfectamente la escena.
Bueno, eso como bien dice él es porque como tercera parte de esa relación gran parte de los mayores dolores de cabeza se los ha ido tenido que tragar él, y, de todo el grupo casi que se puede decir que es el único con derecho de meter realmente las narices en esa relación. Primero porque tiene la relación que tiene con ellos dos y segundo porque, realmente, es quién más sabe lo que pasa o deja de pasar con ellos. Pobrecito, si cuando se enfadaba en los últimos FB que saqué de la época intermedia ya era porque debía de estar hasta la punta del pelo y mira que estamos hablando de alguien que en aquella época tenía bastante y bien hacia todas partes jajajaja
Je, y esa fuga preboda sería completamente comprensible si el rubio no hubiera evolucionado - porque a él le ha venido en gana, que conste en acta - a como es ahora y Koemi no fuera cómo es. Yo les daría todo el permiso del mundo para ser ellos los que les dieran plantón y se fueran a Grecia jajaja Bueno, más bien sería mi yo de 9 añitos que fue la que los descubrió y fangirleó mucho con ellos dos en su momento jajajaja
Se supone que también es el mejor amigo de Yamato, pero en vez de poner a Taichi también hablando con él, pues mira, prefería mandarlo directamente con la pelirroja. Creo que es lo que más le pegaba en esa situación. Tiene muchas más cosas que decirle a ella que a él a mi parecer. No es como cuando se casaba Taichi que eran todos más amigos de él que de la novia, aquí hay que repartirse. Pero la pelirroja sale ganando en ese reparto.
Tú tranquila, que Taichi va a volver a aparecer a rondar a la novia antes de que termine el día ❤❤❤ Y... si te soy sincera... casi todos en los que sale Taichi - especialmente con Sora - acaban siendo de mis favoritos también. Pero eso yo creo que simplemente tiene que ver con él, que es adorable y cada vez que abre la boca o la lía o bien es para ir a achucharlo jajajaja
Vecina... a este paso vas a tener que hacerte cuenta para que te pueda responder con propiedad ¿eh? Mira qué parrafadas son gastamos jajaja Pásalo bien este fin de semana, yo intentaré no morirme entre todas las cosas que igualmente tengo qué hacer T_T
¡Bicos de tartaruga! ❤❤❤
Ace Cornell: ¿recuerdas que no hace mucho te dije que acababa de escribir uno de los capítulos que más me habían gustado de todo lo que llevo en esta página? Bueno, creo que ya sabes a cuál me refería. Si es que soy lo peor del mundo por haberle hecho algo en la historia anterior T_T Pero es era mejor así, mi primera opción era que a la que le hubiera pasado algo era a Koemi, peeeeeeeeero hasta yo me dije que "no anda, no vamos a ser tan sumamente torcidos". Que además, necesitábamos que no se liara demasiado gorda en el matrimonio Ishida-Yagami.
Aqui tienes a Yamato sufriendo infartos varios, que ya le tocaba empezar con la paranoia. Por suerte no tiene motivos para entrar en el típico bucle de "¿Y si se echa para atrás?" "¿Y si no viene?" aunque lo creería capaz jajajaja
¡Un beso!
