No estaba seguro de si se dio cuenta de que había llegado el momento porque de repente cada vez se empezó a escuchar menos ruido o porque él dejó de escuchar absolutamente nada más. Era consciente de que su hermano le estaba diciendo algo referente a sus padres, pero nunca jamás llegó a saber el qué.
Viendo en primer lugar a Haruhiko asomarse unos segundos, prácticamente notó como si el aire se hubiera esfumado de aquella estancia. Daba igual el número de veces que se repitiera que aquello no iba a cambiar absolutamente nada entre ellos, que, realmente, ya vivían como si estuvieran casados desde hacía bastante tiempo. ¿Qué diferencia iba a haber por la firma de unos papeles? Sus nervios le decían que mucha y que aquello, en realidad era por fin el borrón y cuenta nueva que tanto necesitaban para empezar por fin un camino juntos.
Con esas dos ideas en su cabeza, los segundos que tardó en volver aparecer a alguien al final del pasillo le parecieron eternos, para, de repente, quedarse totalmente con la mente en blanco. Sí, el profesor había vuelto a aparecer, pero ahora de su brazo iba alguien que conocía demasiado bien. No sabría definir lo que pasó en ese momento. Podría decirse que su mente se quedó en blanco o que lo único en lo que era capaz de fijarse era en Sora.
Parecía que el resto de presentes se hubieran esfumado de repente y únicamente se hubieran quedado ellos dos allí. Daba igual que fuera caminando del brazo de su padre, si le preguntaran ahora mismo, ni siquiera sería consciente de ese detalle.
No reaccionó hasta que, en determinado momento la mirada de ambos se cruzó, seguida de una ligera y casi tímida sonrisa por parte de la pelirroja. En eso momento reaccionó. Reaccionó sonriendo él también. No necesitaba ningún tipo de confirmación, pero, en aquel momento fue consciente de que iba a recordar aquella imagen lo que le quedaba de vida.
Aquello iba a salir bien. Necesitaba que todo saliera bien.
Cuando su padre tiró de ella para que diera el par de pasos que le faltaba para colocarse al comienzo del pasillo, agradeció que hiciera él fuerza para tirar de ella. No estaba segura de acordarse de cómo se caminaba en aquellos momentos.
Cualquier podría decir que era ridículo, pero cuando por fin comenzaron a avanzar por el pasillo, era totalmente incapaz de llevar la mirada al frente. Aún no había sido capaz de buscar a Yamato con la mirada, sus nervios se lo impedían. En lugar de eso lo que había hecho había sido mirar hacia los lados buscando caras conocidas, acabando por dar con la de su madre y apenas segundos más tarde a sus futuros suegros. Aunque intentó hacer algún gesto, parecía que había perdido toda capacidad de gesticular.
Fue entonces cuando cogió aire y levantó la vista.
Levantó la vista a frente, armándose de valor y buscó a Yamato con la mirada. Sonrió automáticamente, incluso sin ser capaz de fijarse en algo más que la mirada de él. Necesitó unos segundos más para ver cómo él también le sonreía para empezar a darse cuenta de que aquello estaba a punto de pasar de que apenas estaba a unos pasos de llegar a su destino y eso hizo que la tímida sonrisa de antes se ampliara.
Cerró sus dedos con algo más de fuerza sobre el brazo de su padre haciendo que mirara hacia ella, dándose cuenta del gesto de la cara de su hija, teniendo que maldecir mentalmente porque tuvo que volver a hacer un soberano esfuerzo por mantener la compostura. Movió sus dedos con cuidado sobre los de ella en un pequeño gesto entre ellos mientras que terminaban de recortar la distancia hasta donde se les esperaba.
Hasta en el momento en que la tuvo realmente cerca no se había fijado en lo que llevaba puesto aquel día, lo único que había sido capaz de permanecer en el centro de sus pensamientos había sido que ya estaba allí. Pero, una vez que la tuvo lo suficientemente cerca puso fijarse claramente en el vestido que traía puesto, en lo realmente preciosa que estaba y que… Ya se lo había advertido Taichi tiempo atrás, estaba realmente fastidiado.
Intentando mantener la compostura, se permitió cerrar los ojos unos segundos, intentando recomponerse y mantenerse de una pieza a pesar del cúmulo de emociones que empezaban a acumularse en su cabeza. Un ligero codazo por parte de su hermano lo hizo reaccionar, dándose cuenta de que acababan de alcanzarlo. Si alguien le preguntara ahora mismo su nombre en aquel momento, no estaría demasiado seguro de contestar bien a la primera.
Durante los últimos pasos, apartó la vista de Yamato, dejándola posada sobre su padre, a sabiendas de lo que podía estar pasando por su cabeza. En el momento en que detuvieron su camino, permaneció con la mirada fija en él, esperando a ver cómo intentaba coger aire antes de girarse hacia ella.
- Te quiero, pequeña – le murmuró por lo bajo en el oído antes de dejar un beso en su mejilla y sonreírle.
Girándose de nuevo hacia Yamato, quien había conseguido adelantarse un paso hacia ellos, intentó mostrar su imagen más serena de nuevo, dedicándole una mirada a su futuro yerno. No necesitaba decirle nada de palabra. En esa mirada iba la petición de que cuidara de ella lo que le quedaba de vida y en cada momento de ahora en adelante. Que la hiciera feliz por encima de todas las cosas.
Y, por suerte para ambos, fue una mirada que se entendió perfectamente y que obtuvo respuesta con un casi imperceptible asentimiento de cabeza mientras que el rubio alargaba la mano dejando que fuera el propio Haruhiko quien posara la de Sora sobre la suya antes de apartarse.
Agradeció que su padre se girara hacia Yamato tras haberle dicho aquellas palabras, haciendo un verdadero esfuerzo por calmarse y no volver a dejarse controlar demasiado por las emociones. Para distraerse y evitar acabar llorando otra vez, posó la vista en Takeru, sonriéndole ligeramente hasta que sintió los gestos de su padre, dándose cuenta por fin, de que ya no era él quien la tenía cogida.
Levantando la vista hacia el rubio, fue entonces cuando reparó por fin en el aspecto que tenía aquel día, incluso teniendo que sorprenderse. No se había dedicado a pensar en qué podría ponerse o no, era una batalla totalmente perdida, pero jamás hubiera pensado acabar por encontrarse algo así delante de ella. Subió la vista hacia la de él, encontrándose sus ojos azules mirándola fijamente.
- ¿Lista? – murmuró apenas sin alzar el tono.
- Más que nunca – contestó dibujando por fin la mejor de sus sonrisas, viendo como hacía lo mismo que ella.
Dio el paso que le faltaba hasta colocarse a su lado por fin, tomando su posición y esperando que comenzara la ceremonia, intentando, de todas las formas posibles, mantenerse atenta a lo que estaba pasando, aunque se le hacía completamente imposible no olvidarse del mundo entero en aquel momento. Lo único que podía confirmarle que aquello estaba pasando de verdad era poder cruzar en ocasiones una mirada cómplice con él.
No recordaba haber estado más segura de estar haciendo algo bien tanto como aquello en toda su vida. Y posiblemente era la primera de esas suposiciones en la nueva vida que estaban a punto de comenzar. Volvió a la realidad poco a poco pasando a posar su atención en el oficiante de la ceremonia, quien, sin que ella se hubiera enterado de una sola palabra de las que había dicho, había guardado silencio de nuevo. Girando la vista hacia Yamato de nuevo, sonrió al ver que se adelantaba un paso hacia ella para coger su mano izquierda, sonriendo ligeramente al ver el anillo de compromiso puesto en ella.
Bajó la vista hacia las manos de ambos, viendo que en la otra mantenía la alianza que no había vuelto a ver desde el día que las habían encargado, ya que, por algún motivo, se habían empeñado en que era mejor que se quedaran en casa de su padre también.-
- … - carraspeó, intentando aclararse la voz antes de hablar y, de paso, consiguiendo que de nuevo volviera a fijar la mirada en él-. Yo, Yamato Ishida, te tomo a ti, Sora Takenouchi como mi esposa y prometo serte fiel en todos los momentos de mi vida. En lo bueno y en lo malo, aunque teniendo que aguantarme seguro que será más bien en lo malo – no pudo evitar hacer el comentario, provocando por fin que la pelirroja se relajara, riéndose sin poder evitarlo-. En lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad. E intentar hacerte feliz todos los días de nuestra vida – mientras que decía aquellas últimas palabras había ido deslizando con sumo cuidado el anillo en el dedo de ella, bajando la vista tan solo unos segundos al dedo de la chica para verlo bien colocado en su lugar.
Alargando la mano para que Takeru le diera la alianza ahora a ella, la tomó entre sus dedos imitando cada uno de los gestos de Yamato, intentando que no se notara demasiado que sus manos habían vuelto a temblar tanto que podía llegar a dudar el ser capaz de acertar a ponerle el anillo.
- Yo, Sora Takenouchi, te tomo a ti, Yamato Ishida, como mi esposo y prometo serte fiel y estar a tu lado en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad – haciendo el esfuerzo de acertar a colocar el anillo en el dedo de él, bajó la mirada de nuevo, rompiendo el contacto visual que había mantenido con el rubio desde que había empezado a hablar-. Prometo quererte y estar a tu lado de ahora en adelante y durante todos los años que nos quedan por venir.
Consiguiendo ponerle el anillo por fin, volvió a levantar la vista, sonriente, sin soltarle la mano, notando como giraba la suya para hacer lo mismo. No apartó la vista hacia nadie más, dando por terminadas sus palabras, simplemente esperó a escuchar las siguientes palabras del oficiante.
- Por el poder que me ha sido otorgado por la prefectura de Tokio, con todos los presentes como testigos, yo os declaro marido y mujer – hizo una pausa, observando hacia la pareja que tenía delante-. Puede besar a la novia.
Ampliando la sonrisa de oreja a oreja, nada más escuchar aquellas palabras, ni siquiera terminó de procesar la última frase antes de adelantarse un paso, sin soltar todavía la mano de Sora para posar al otra sobre su mejilla y atraerla hacia él para besarla. No tardó en notar la mano libre de ella posada en su costado, intentando responderle sin ser capaz de poder dejar a de sonreír ella tampoco.
Sin importarle demasiado tener muchos pares de ojos fijos en ellos acabó por soltar la mano que le tenía cogida para tomarla con ella por la cintura y acercársela del todo pudiendo así alargar más el beso, notando como se terminaba por rodear su cuello con sus brazos, no volviendo del todo a la realidad cuando se separaron, dejando la frente apoyada en la suya.
- Te quiero – murmuró él sin apenas alzar la voz justo antes de darle otro corto beso y separarse finalmente de ella.
Sin tiempo a poder reaccionar tan siquiera, cuando Yamato se quiso dar cuenta, su hermano se le había ido encima para poder felicitarle porque, por fin, había hecho lo que llevaba teniendo que hacer desde tantos años atrás.
Observando la escena, sonriendo de nuevo sin poder, ni querer evitarlo, Sora se tomó unos segundos antes de girar la cabeza y buscar a sus padres con la mirada teniendo que echarse a reír al encontrarse a Toshiko tendiéndole un pañuelo a su marido y, que automáticamente después, se giraba para pasarle otro a Koemi y que este acabara en manos de… Se pudo escuchar la suave risa de la pelirroja al ver como quien acababa cogiendo el pañuelo no era otro que su mejor amigo.
No duró mucho su revisión de los presentes porque, cuando se quiso dar cuenta, Takeru también se había ido directo a por ella.
- Por fin… Por fin te lo puedo llamar de verdad – abrazándola con fuerza no tardó en recibir respuesta por parte de ella-. Cuñada.
Si os digo que llevo un rato queriendo actualizar pero sin ser capaz del todo porque aquí estoy, intentando no tirar cosas por la ventana de la que fangirleo. Este capítulo casi que deja la sensación de cuando estás a punto de entregar un examen al profesor, que te quedas un buen rato con él en la mano en modo "bueno, ya está, ahora que entregarlo". Al menos esta vez es algo que no os va a pillar tan de sorpresa como cuando os subí el capítulo de la pedida, pero bueno, igual todavía esperabais que hiciera sufrir un poco más al pobre novio (no entiendo por qué, claro... cofcofcof). Bueno, eso, espero que os haya gustado porque ahora sí que sí, POR FIN, se han casado ❤❤❤❤❤
AnnaBolena04: hoy no te digo que no me grites, porque me vas a gritar. Está asumido, tranquila. Y que sepas que me he puesto el traje de buzo para el sepultamiento en purpurina que me va a caer encima porque hoy sí que sí, hoy es el día. Hoy se han casado de una vez por todas. Y yo no sé si llora más el padre de la novia, el marido del novio, yo... el perro... Generalizado. He cerrado la ventana para no tirar nada por ella, también aviso.
Que de verdad que parezco tonta, que he querido releerlo para ver si tenía que hacer correcciones y no puedo porque me pongo a aporrear cosas yo también ❤❤ Así que si hay gazapillos se siente, porque el fangirleo de la autora en estos momentos es muy intenso jajaja
¡Muchos besos de tortuguita! ❤❤❤
Guest Vecina: uy que no... ¡Ja! Con lo que me gusta a mí contestar reviews jajajaja Yo te contesto todas las que hagan falta y te resuelvo todas las dudas que quieras, ya lo sabes jajaja Siempre y cuando no me pidas algo que tenga pensado sacar en capítulos próximos (que por cierto, lo de Mai que me preguntabas no hace mucho te lo vas a encontrar no tardando contestado).
Takeru está casi tan nervioso como él, yo creo que no le sale ponerse a tocarle las narices. Que lleva demasiado tiempo queriendo que esto pase y ahora que está pasando de verdad, pues claro, el pobrecillo hasta se comporta. No es como si su hermano estuviera escuchando media palabra de lo que dice, claro jajajaja ¡Pobre Yamato! Hoy sí que ha estado a punto de darle un infarto. Y la pobrecilla pelirroja más de lo mismo... Vaya par de tortuguitas que tenemos más majas ❤
Y hablando de padres de la novia padeciendo, aquí sí que le vino lo complicado, y yo de verdad que mientras que escribía la parte de Haruhiko estaba que tiraba la casa por la ventana también. Creo que no hace falta que diga por qué. Pobrecillo, normal que luego fuera a lloriquearle a Toshiko.
Espero que hayas puesto bien guapas a las tartarugas, que hoy no se podían perder El Evento del año jajajajaja ¡Muchos bicos para ti!
PD: sí, otro :D cuando deje de lloriquear ya se irá detrás de su pelirroja del alma y moriremos tú y yo otra vez ❤
Natesgo: ¡JA! Pues mira, casados y todo en un solo capítulo jajajajaja
A ver, podría haber sido mala y que a la pelirroja le atacaran los nervios como suelen hacerle y que en vez de ir hacia el altar se fuera hacia el baño más cercano. Pero eso, aparte de generar una paranoia generalizada sobre si esos dos se estarían casando porque tenían una tortuguita en camino o no... pues lo mismo pondría un poquito más histérico al pobrecito Yamato. Y yo creo que ya les he hecho la puñeta bastante para alargar más esto.
Espero que te haya gustado el capítulo ❤ ¡Besos!
