En el momento en que sus padres se alejaron de ella para acercarse a Yamato no tuvo tiempo tan siquiera de verla ir hacia ella. Lo único que supo fue que alguien se le había tirado prácticamente encima por los brazos por delante y que ahora la estaba abrazando como si le fuera la vida en ello. Por suerte, no necesitaba ni siquiera verla para saber quién era. Sonrió lo más que pudo antes de devolverle el abrazo a Mimi.
- ¿Te parece normal? ¿Para qué pierdo yo tanto tiempo arreglándome y poniéndome guapa para luego pasarme lo que queda de noche con los ojos rojos e hinchados? No vale…
- ¿El qué no vale? ¿Ahora no tengo derecho a tener una boda normal? – riéndose por lo bajo se inclinó ligeramente para darle un beso en la mejilla-. ¿Todavía seguías pensando que no ibas a ver este día llegar o qué?
- No, si ahora me dirás que no tenía motivos para pensarlo…
- Pues…
- ¡Sora! Conociéndoos como os conozco hasta que no he visto esto – alargó la mano para coger su mano y sacudírsela dramáticamente para que se viera bien el anillo al moverla – aquí puesto con mis propios ojos todavía no me lo creía.
- Pues ten cuidado que todavía no hemos firmado los papeles… - comentó con el tono más travieso que fue capaz de usar en aquella situación.
- No me obligues a llevaros a los dos de la oreja hasta allí – soltó por fin a su amiga-. Aunque cualquier diría que os habéis propuesto haceros la competencia el uno al otro… Ese no es el uniforme con el que nosotras lo vimos hace un año, ¿eh?
- No… No lo es – negó con la cabeza. No haría aquel comentario delante de Mimi, pero, tras los meses en el sur había llegado a aprenderse muy viene el uniforme de trabajo y tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no reflejar aquel pensamiento en su rostro-. Y menos mal… Ya verás como no tarda en aparecer Taichi a decir que lo de ir así vestido lo ha hecho por fastidiarle a él.
Riéndose ante la tontería que acababa de decir no podía negar que podría ser algo bastante factible, ya que comentarios parecidos sí que le había escuchado en otras ocasiones.
- ¿Sabes una cosa? – Mimi reclamó de nuevo su atención-. No es que nunca te haya tenido por una persona triste, pero… creo que nunca te había visto ese brillo en la mirada, ni siquiera el día que te dignaste a enseñarme el anillo.
- El día que me digné a enseñarte el anillo, como tú dices, me había pasado la mañana del día anterior con un buen disgusto porque iba a pasar cinco meses sin poder verlo. ¿Qué cara querías que tuviera? – se encogió de hombros-. Porque sé que estoy haciendo lo correcto y que esto va a salir perfectamente. No somos tan originales para meter la pata de formas tan variadas, se nos han acabado las ideas… ¡Mimi!
Volviendo a adelantarse hacia ella, cuando la pelirroja se había querido dar cuenta, se había abrazado nuevamente a ella sacándole una risa sincera mientras que le devolvía el gesto a su amiga con cariño.
- ¡Mimi! ¡Como le manches el vestido la que te va a perseguir de vuelta hasta el centro de la ciudad voy a ser yo! – la voz de Haru las distrajo haciendo que girasen la cabeza hacia ella viendo que a su lado llegaba también Andrew.
- ¿Ya te ha pegado los malos humores? Ten cuidado con ella – le dijo al chico-. Lo siguiente va a ser que te quedes en el rinconcito sin abrir la boca…
- ¿Cómo le has hecho tú al pobrecito Koushiro? – con el mejor de sus aires de inocencia, Sora, soltó el comentario antes de volver a dejar un sonoro beso en la mejilla de Mimi para evitarse la mirada de turno.
- Eso me ha dolido hasta a mí – dijo finalmente Andrew antes de adelantarse unos pasos para ir hacia ella-. Pues sí que nos ha quedado bien el vestido al final, ¿eh? Enhorabuena, de verdad, os lo merecéis… Sobretodo ahora que ha dejado de mirarme mal y creo que pretende darme algunos consejos de cómo sobrevivir a ella – señalando con la cabeza hacia Mimi hizo que se empezaran a reir.
- Más quisiera él tener consejos de ese tipo… Y hablando de lo cual… Volveré – sonriendo de medio lado giró y dirigió sus pasos hacia Yamato.
- Ya veréis… me lo va a desmoralizar antes de que se acuerde de que se acaba de casar… - girándose hacia sus amigos.
- No sé, no creo yo que nadie vaya a ser capaz de desmoralizarlo hoy – Haru negó con la cabeza antes de ponerse seria de nuevo-. Yo creo que ese vestido no puede estar más hecho para ti… Lo digo en serio. Yo no sé si es cómo te queda, el conjunto de todo, o que, con perdón – posando la mano sobre el brazo de Andrew unos segundos haciendo que la mirara sin entender nada – hayas acabado de cazar del todo a ese de ahí… Pero estás radiante…
- Vale… vale… ¿Pues sabéis qué? Yo también me voy con él… - con fingida ofensa alzó ligeramente la cabeza antes de cumplir con su amenaza, dejándoles así un momento de tranquilidad a ellas.
- Oye, no me lo quieras quitar, ¿eh? Que si te tengo que dar otra charla como la de que prohibido intentar quitarme a la socia del otro día te la doy… - le dijo mientras que se alejaba-. El vestido, es simplemente perfecto, a ver si se te mete una vez en la cabeza, Haru. Apenas tiene que ver con el boceto que encontrasteis… Has sido tú, a ver si te das cuenta de una vez que tienes mucho potencial… Te lo he dicho demasiadas veces ya…
- ¡Sora!
- ¿¡Qué!?
- La que tiene que llorar hoy eres tú, así que haz el favor de dejarme en paz que ya tuve bastante la semana pasada…
- Uy, sí… - negando con la cabeza fue ella la que abrazó a su amiga-. No te preocupes, yo que tú me dedicaba a centrar mis atenciones a lo que pudiera lloverme del cielo dentro de un rato.
- ¿Eh? – dejándose abrazar la observó sin entender de qué hablaba.
- ¿Te he dicho alguna vez que he jugado muchos años al tenis? Sigo teniendo bastante buena puntería cuando la cosa va de lanzar cosas – sonriendo de forma divertida la dejó pensando en el posible significado de sus palabras.
Yamato terminaba de hablar con sus suegros, los cuales se habían acercado para darle la enhorabuena a él también, dejándole tan solo unos segundos de descansado antes de que su nombre dicho unos cuantos tonos más agudos de lo que estaba más acostumbrado a oír resonara a sus espaldas. Lo siguiente que sintió fue que alguien lo abrazaba desde atrás.
No necesitó tampoco más explicaciones. Aquella vez… sonrió.
- Sí, ahora ven a darme abrazos después de utilizar a ese pobre con el que te has casado para hacerte el trabajo sucio… - sonrió divertido esperando que lo soltara para poder girarse hacia ella.
- ¿Qué le ha dicho ya al pobre Koushiro? – la voz de Jou, divertido, acercándose hasta ellos, se unió a la conversación.
- Usarlo de señuelo para que le pasara el teléfono de mis compañeros de trabajo en la base – explicó levantando la vista hacia él.
- Fue idea de Sora a mí no me mires… - soltó finalmente al rubio para colocarse delante de él, al lado del rubio.
- Ya, y creo que me voy a tener que tomar esto como una indirecta de cómo van a ser las cosas de ahora en adelante – y aquellas palabras aunque las decía de broma, en su cabeza tomaron un significado totalmente diferente. No le importaría estar tan sumamente contento el resto de días que le quedaban.
- Yo creo que a estas alturas tampoco le extraña a nadie semejante alianza – dijo finalmente el otro chico antes de quedarse mirando hacia Yamato-. Enhorabuena, ya iba siendo año… Que a este paso os íbamos a dejar todos demasiado atrás.
- Gracias – respondió, acabando por alargar el brazo para dejarlo en torno a Mimi, apretándola contra él unos segundos-. Y tú, voy a tener que perdonarte por todos los numeritos que nos has estado montando desde hace una buena temporada solo por haberle regalado semejante vestido.
- Es verdad, ¿lo ha hecho ella?
- Claro que no… Nos dedicamos a conspirar en su contra y al final se lo ha hecho su socia… - sorprendida por el gesto de Yamato, tardó incluso en reaccionar a sus palabras-. ¿Qué? ¿Está guapa? Pues ahora te aguantas hasta que termine la noche para ponerte más cariñoso con ella de la cuenta, que luego se le quedan marquitas y hay mucha gente delante…
- Mira qué graciosa está ella hoy… - apretándola algo más hizo la amenaza como de aprovechar que la tenía cogida para despeinarla viendo cómo se revolvía para intentar escaparte.
- ¡Jou! ¡Dile algo!
- ¿Yo? Yo solo me he acercado a darle la enhorabuena… Eso te lo has buscado tú solita – riéndose de la escena, acabó soltando una carcajada-. Hasta donde yo sé estaba ofreciéndote hacer las paces…
- No te pases… Que las paces todavía tendré que ver si las hago con ella o no… Eso le pasa por llevarse a quien no debe a comprar cosas que no son de la incumbencia de nadie…
El gesto de Mimi cambió, dibujándose en su cara una sonrisa a la vez que Jou arqueaba las cejas sin estar muy seguro de querer saber tan siquiera de lo que hablaban.
- ¿Ya se ha ido a chivar? Pues… yo que tú tendría cuidado con lo que te llevas en la maleta mañana por la mañana…
- ¿Qué narices has medio dentro y cómo te han dejado acercarte a ella?
- Aproveché un descuidado, tranquilo… - amplió más su sonrisa.
- No quiero tener ni la más remota idea de lo que estáis hablando – el médico negó con la cabeza acabando por reírse de lo bajo-. Pero yo que tú tendría cuidado con los revisores de las maletas por si acaso…
- Yo me asustaría ante semejante amenaza – alcanzándolos por fin, Andrew apareció al otro lade Jou.
- ¿Tan pronto te has acostumbrado a tener que sufrirla? – Yamato dirigió la vista hacia él.
- Qué remedio… Aunque tengo algo de práctica, no te preocupes.
- Oye… tú mejor te dedicadas a que ahora que estos dos ya han dado el paso tengamos algo que organizar para el año que viene…
El comentario de la chica hizo que la mirada de los tres se quedara fija en ella, pasando el recién llegado a empezando a ponerse rojo poco a poco sin terminar de creerse el puñal tan gratuito que se acababa de ganar.
- Eso es que le caes bien, tranquilo – Jou empezó a reírse, posando el brazo en el hombro de él.
- No sabes la que te ha caído encima… Te lo digo por experiencia… ¿Cuándo os vais a California? – Yamato intentó mantener el gesto serio a pesar de todo.
- El lunes por la mañana… O algo mismo, no lo tengo yo demasiado claro…
- Ya te acostumbrarás… Tú tranquilo… Ahora que ya he conseguido que estos dos se dejaran de dar vueltas con algo me tengo que entretener.
AnnaBolena04: son todos unos cuquis, es la conclusión. Si es que hasta el rubio se le ha puesto cuqui a Mimi, que no la ha espantado. Ya tiene que estar de buen humor para ser él quien le dé coba a Mimi. Eso sí que es para pasar a los libros de historia "El día que Yamato estaba tan contento que hasta fue amable con Mimi a la primera". Jajajajajaja Y Haru ya empieza a saber lo que se le viene encima, ahora solo le falta darse cuenta de las intenciones dudosas que tiene su nueva socia para con ella.
Voy a ver si no me muero yo sola antes de que acabe el día porque es toda la pinta que tengo hoy u.u ¡muchos besitos de tortuguita!
PD: ¡que se han casado ya!
Guest Vecina: Gabumon es la cosita más cuqui del mundo. Siempre fue uno de mis favoritos, y yo creo que se nota mucho jajajaja Tanto él como P/Biyomon, siempre que salían me moría de amor. Bueno, y con todos, no vamos a mentir jajaja En la maldita OVA en la que se infectaron acabé llorando yo casi más que Takeru, fíjate, Quél mal lo pasé xDDD
Taichi es la otra cosita amorosa de este mundo. Que tiene toda la razón para emocionarse, que se le han casado su Sora y su marido, que eso no pasa todos los días. Y más aún después de lo que han dado por el saco. Tiene todo el derecho de lloriquear todo lo que quiera y más, yo le defiendo también, tú tranquila.
Takeru ya tiene permiso de volver a dar la lata, tú tranquila jajajaja Otra cosa es la paranoia que él solo se está empezando a montar con sus padres, claro e_e
¡Bicos de tartaruga! Y yo voy a ver si descanso porque lo de hoy no ha sido ni medio normal. Malditos niños...
