Riéndose por lo bajo, se alejó de Haru y Mai, habiéndolas dejado bastante entretenidas. Sabía que le había a hacer ilusión conocerla, a la vista de la afición por todo ese mundo que siempre había demostrado Haru, no era muy complicado pensar que evidentemente conocer a una piloto de la JAXA fuera a ser para menos. Que pudiera irse de la lengua con alguna información peligrosa su nueva socia y ésta acabar en manos de Mai… ella no se responsabilizaba de aquello. Ya se las arreglaría Yamato para solucionar los puñales que pudieran caerle después.

Divertida ante aquella idea, cuando levantó la vista no pudo evitar sorprenderse al darse cuenta de que estaba siendo observaba desde no demasiado lejos precisamente por aquel que era el motivo de sus pensamientos.

- ¿Ya te has escapado? Pensé que estarías más acostumbrado a los apuñalamientos por parte de tus compañeros…

- Sí, claro – Yamato se acercó a ella-, con lo que no contaba yo era con que el último puñal me viniera desde tan cerca. ¿Así que dándole ideas a Mimi para que usara a Koushiro y me sonsacara informaciones?

- No tengo ni la más remota idea de lo que me estás hablando – intentando mantenerse seria y poner la mejor de sus caras de inocencia se encogió de hombros.

- Creo que vas a tener que buscar alguna forme de evitar que empecemos ya enfadados…

- ¿Tú? ¿Conmigo? No serás capaz… Y sino seguro que podemos hacer algo para arreglarlo, que te conozco esa cara.

- Sí, de hecho sí – sonrió de medio lado sin poder evitarlo-. Nos reclaman.

- ¿Quién? ¿No hemos cumplido ya con todo el mundo? – cambiando el gesto a uno más serio observó como negaba con la cabeza-. ¿Entonces?

- Bueno, yo no sé si Agumon y su querido compañero habrán dejado ya de comer, lo dudo bastante, pero yo creo que va siendo hora de que nosotros dos vayamos haciendo algo muy importante.

- ¿El qué? – no estaba entiendo sus palabras, observándolo aún interrogante.

- Ven conmigo -le dijo antes de tenderle la mano para que lo acompañara, tirando de ella suavemente.

Tardó apenas unos segundos en entender qué era lo que pasaba, no pudiendo evitar sonreírse. Solo necesitó comprobar la dirección de los pasos de ambos para que, sin que pudiera hacer nada por evitarlo, se le dibujara una amplia sonrisa en la cara.

Desde que habían vuelto de firmar los papeles y cumplir con todas las fotografías de rigor lo único de lo que habían tenido tiempo aparte de cenar, había sido atender a todos aquellos que se habían acercado a felicitarlos. Apenas habían podido aprovechar el tiempo entre ellos dos, y, sin duda, la cabeza de la pelirroja se había llegado a olvidar de que tenían pendiente algo tan importante como bailar.

No dijo ni media palabra, únicamente se dedicó a caminar a su lado, teniendo cuidado con la falda del vestido. Por algún extraño motivo no podía evitar ponerse nerviosa ante aquella idea. Al igual que con casi todo aquel día. En el fondo no era algo que no hubieran hecho muchas veces, pero aquel día no podía evitar reaccionar de aquella forma con todo lo que la rodeaba. Su propia cabeza le decía que era lo mismo de siempre y a la vez no, que era completamente distinto.

- ¿No habrás estado conspirando en mi contra otra vez, verdad? – le preguntó.

- ¿Por qué? Yo no he hecho nada de nada – comentó divertido-. La verdad es que lo más normal es aprovechar este momento para pedir una canción que signifique algo para los dos, pero como somos tan sumamente aburridos de no preocuparnos por esas cosas – pudo ver cómo se empezaba a reír por sus palabras – me he tomado la libertad de elegirla yo y vas a tener que fiarte de mí.

- ¿Yo? ¿Fiarme de ti en temas musicales? No sabía que tuvieras interés por esas cosas.

- Primera noticia que tienes, ¿a que sí? – riéndose él también asintió-. A no ser que tengas tú alguna idea, claro, que en ese caso podemos hacer una negociación de esas que se nos dan tan bien…

- No creo que sea necesario, además, así arreglamos el problemilla de las traiciones de antes.

- No sé, igual voy a tener que pensarme si es suficiente compensación por los daños morales que me puedan derivar de todo esto. Te lo digo luego – aprovechando a caminar con ella hasta el centro de la sala, notando como poco a poco la gente se iba quedando pendiente de ellos-. Y además no creo que vayamos a tener mucho problema con esto.

- ¿Por qué? ¿Estamos acostumbrados ya a que todo el mundo vigile nuestros movimientos? Yo creo que en la boda de Taichi nos vigilaban todavía más de lo que puedan hacerlo ahora.

- Totalmente de acuerdo.

- Ahora solo falta que no me tropiece con la falda, que eso sí que es la novedad – comentó antes de quedarse frente a él.

- Prometo no reírme si eso pasa…

- Más te vale, Ishida, si no quieres empezar durmiendo en el felpudo hoy por la noche ya.

No dijo nada, únicamente sonriendo divertido de medio lado antes de acercarse a Sora, posando una mano en la cintura de la chica, acercándola del todo a él, dejando la otra extendida para que ella la cogiera. Aceptando su gesto, colocó la otra en torno al cuello de él, siendo entonces cuando Yamato aprovechó para acercarse algo más a ella, bajando la cabeza.

- No me da miedo esa amenaza, que lo sepas. No tenía intención de dormir demasiado hoy por la noche, así que acepto el riesgo – murmuró apenas sin levantar el tono de voz, divertido al ver cómo la respuesta de ella no fue de palabra, sino que en sus mejillas aparecía un ligero rubor-. ¿Ves? Con eso ya me vale para aceptar el riesgo.

No llegó a poder contestarle, ya que prácticamente a continuación se pudo escuchar como comenzaban a sonar los primeros acordes de una canción que, inicialmente ella no pudo reconocer, prestando más bien atención a moverse, dejándole guiar simplemente. Sabía que alguien había dicho algo de fondo, pero tampoco había escuchado realmente lo que decían. Sus sentidos estaban pendientes en ellos dos y en nada más.

Por suerte, acabó por reconocer la canción, teniendo que quedarse mirando hacia Yamato sin poder evitarlo, poco a poco arqueando las comisuras de sus labios en una sonrisa. Ante ese gesto, sin prestar demasiada atención a cumplir con lo que muchos considerarían que debiera ser una baile correcto y ensayado, él se limitó a apoyar su frente en la de ella.

Jugando distraídamente con sus dedos en el cabello al que alcanzaba al tener la mano posada en su cuello, poco a poco, empezó a no ser demasiado consciente de que posiblemente todos los ojos de la sala estuvieran pendientes en ellos dos, acabando por sonreír de nuevo. Como respuesta notó que cerraba más su brazo en torno a su cintura, acercándosela algo más.

- ¿Sabes por qué he escogido esta canción? – no había necesidad de alzar la voz entre ellos. Esperó a verla negar ligeramente con la cabeza-. Porque dice exactamente lo que pienso…

Soltando la mano que tenía cogida de ella, utilizándola para rozar con sumo cuidado su mejilla unos segundos antes de posarla a juego con la que ya descansaba en su cintura, guardando silencio únicamente hasta que se acercó el momento del estribillo. Inclinándose entonces algo más hacia ella, aprovechó su nueva posición, para murmurar en su oído las mismas palabras que sonaba en aquellos momentos "I wanna grow old with you".

Habían sido demasiadas las veces que había podido tenido la oportunidad de escuchar el sonido de su voz cantando, pero, realmente, nunca en aquellas condiciones, teniendo que agradecer para sus adentros que la tuviera bien cogida, porque estaba segura de no ser así posiblemente le hubieran fallado hasta sus propias rodillas. Cerró más sus brazos en torno a su cuello, sin ser capaz de decir absolutamente nada, únicamente queriendo disfrutar de aquel momento, ya que era el primero que habían podido compartir juntos desde que se habían dado el sí quiero.

Sonrió sin poder evitarlo, al notar la reacción de ella, dejándose acercar algo más, aprovechando para ajustarse a la nueva posición. Era demasiado sencillo olvidarse de absolutamente todos los presentes en aquella sala. Era como si de repente únicamente existieran ellos dos. No eran necesarias las palabras en aquel momento, simplemente prefirió disfrutar de él, era algo que quería recordar pasaran los años que pasaran. No había dicho aquello solo por usar palabras bonitas con ella. Creía firmemente en ello. De verdad quería pasar el resto de sus días con ella, ya bastante tiempo habían perdido dando vueltas y ahora, por fin, quería creerse que iban a ser capaces de poder cumplir aquello. Era una promesa que se había hecho a sí mismo y por la que iba a pelear todos los días desde ese momento.

- Gracias por haber vuelto a mi vida – la voz de ella lo sacó de sus propios pensamientos, haciendo que se separara ligeramente, fijando su mirada en la suya.

- ¿Tú? ¿Dándome las gracias a mí?

- Sí… - se estiró, buscando ahora poder besar sus labios, un pequeño roce apenas-. Te quiero demasiado como para poder imaginarme otra perspectiva de vida y de futuro ahora mismo.

No debería de sorprenderse por aquellas palabras, pero no pudo evitarlo, observándola en silencio. No fue capaz de contestarle, volviendo a bajar intentar centrarse en el baile, cerrando los ojos unos segundos. Subió una de sus manos de la cintura de ella hacia la zona descubierta de la espalda, comenzando a jugar con sus dedos suavemente en la zona de piel al descubierto sin mediar palabra. No se veía capaz de volver a abrir la boca sin que sus propias emociones lo traicionaran.

Escuchándola reírse ligeramente y dejar la cabeza apoyada en su hombro continuaron así hasta que finalmente la música llegó a su final, devolviéndolos a la realidad muy poco a poco, dándose cuenta de repente que habían estado siendo observados durante todo aquel tiempo. Cruzando una mirada cómplice, se sonrieron mutuamente apenas segundos antes de escuchar un carraspeo detrás de ellos que hizo que ambos se giraran.

- Fíjate que casi que me da pena reclamar un poco de atención ahora mismo, pero… ¿querrías bailar con tu padre? – Haruhiko se había acercado hasta ellos, no tardando en ver cómo su hija asentía rápidamente.

Apartándose para dejarla acercarse a su padre, Yamato se tomó unos segundos antes de empezar a buscar otra persona entre la gente. No fue complicado, solo tuvo que encontrar primero a Takeru y seguir la mirada de su hermano pequeño. Efectivamente, estaba vigilando de nuevo a sus padres.

Avanzó hacia ellos riéndose por lo bajo, antes de colocarse al lado de Hiroaki y Natsuko, quien estaban hablando tranquilamente, sin saber que tenían encima la vista del menos de sus hijos.

- ¿Qué? Tú ya de hacer las cosas, las haces bien, ¿no hijo? – fue el saludo de Hiroaki al darse cuenta de que se había acercado a ellos.

- Más o menos… Yo no quiero saber qué planes tienes para hacer de rabiar al abuelo, papá, pero – se giró hacia su madre -, vengo a robarte tu compañía.

- ¿Hm? – Natsuko giró la cabeza hacia él, observándolo curiosa.

- Si ella quiere, claro. Es tradición que el novio baile con su madre, ¿no? – pudo ver la sorpresa reflejada en la cara de ella-. No lo digo por cumplir – aclaró antes de tenderle el brazo-. ¿Me acompañas?

- … - hizo una pausa para carraspear antes de ser capaz de contestar. Las palabras de su hijo la habian pillado demasiado por sorpresa. Posó la copa que había sostenido en la mano hasta aquel momento y asintió con la cabeza-. Claro que sí.

Hiroaki se apartó, haciéndoles un gesto de despedida. Realmente no había esperado ver aquel gesto por parte de Yamato, y le agradaba. Era muy curioso ver lo mucho que había sido capaz de cambiar en su relación con absolutamente todo lo que le rodeaba desde que había vuelto tres años atrás. Los siguió con la mirada desde que se alejaron de él.

Los conocía a ambos demasiado bien como para no ser capaz de leer en las expresiones de ambos. Sin poder evitar sonreír, terminó su copa y giró la cabeza para encontrarse con Takeru y su cara de situación. Sí, aquella noche se lo iba a pasar mejor de lo que parecía.


Bueno, os informo, este puente no creo que pase demasiado por casa, de manera que si os dejo sin actualizaciones o no consigo actualizar... Lo siento. Las tengo hechas, pero con lo que no cuento es con tener tiempo para sentarme y poder dedicaros un ratillo a contestar y actualizar. Yo os prometo que lo intento, peeeeeeeeeeeeeero ni siquiera sé si dormiré en casa. Así que os dejo con el azúcar bien subido en caso de que esté ausente.

Ah, por cierto. Normalmente no especifico con estas cosas, pero, ya que cierto rubio ha decidido delatar cuál es la canción que suena, pues os informo. La elección de la canción fue pura casualidad, porque me atacó un video de Up con ella y como me puse a montar el drama en el rincón por culpa de la canción, pues aquí me tenéis. La canción, por si alguien duda, es "I wanna grow old with you" de Westlife.

AnnaBolena04: respira, ¿vale? No te me vayas a morir tú ahora con lo que viene, que no me acordaba de lo que venía aquí y casi me caigo yo sola de la silla al acordarme. Al menos os dejo con una buena dosis de azúcar hoy por si desaparezco estos días. Yo creo que casi tenía más ganas de escribir este capítulo que la propia boda en sí, la verdad, no creo que te cuente nada nuevo jajaajja

Repsira bien, y la tortuga también, que este capítulo viene bien cargadito de emociones. ¡Muchos besitos y muchas tortuguitas para ti!

Guest Vecina: sí, tienes toda la razón. Yo creo que si dentro de unos años les preguntas solo se van a acordar de lo cuquis que iba tanto el uno como la otra y nada más de todo lo que pasó a su alrededor. Pero exacto, como bien dices, tienen testigos de sobra para contar sus versiones sobre los hechos. Y seguro que Hikari tiene muchas muchas fotos de ellos dos y vídeos de todo para que tengan recuerdos de todo lo que se perdieron atontados el uno con el otro.

Jajajajaja Hikari es una buena víctima, sí. Tiene un par de paranoicos que dan gusto a su alrededor en todos los temas que una se pueda imaginar. Menos mal que tiene ahora una concuñada capaz de imponer un poco de orden y llevarlos de la oreja si hace falta para que se queden calmaditos.

Haru se merece pagar un poquito pos todos los puñales que le lleva lanzando a la pelirroja. Un ramo de sombrero no es nada, que no se queje tanto jajajajaja

Te digo lo mismo, abanica a las tartarugas que no queremos que se nos desmayen. ¡Bicos para ti y para ellas!