Taichi estaba buscando a la novia entre la gente desde hace rato, sin ser capaz de encontrarla. Buscarla a ella era más sencillo que buscar al novio, ya que con el vestido destacaba más entre la gente, peor parecía que se había esfumado.

Llevándose una mano al pelo y revolviéndoselo ligeramente mientras que giraba sobre sus propios talones para observar la sala al completo, tuvo la suerte de verla de repente, apareciendo entre la gente, no demasiado lejos de él. Se acercó hasta ella antes de que nadie más pudiera hacerlo, reclamando su atención.

- ¿Te estabas escondiendo de mí? – reclamó así su atención haciendo que girara la cabeza hacia él.

- Estaba tomando el aire un poco – le dijo, pudiendo notar el chico que tenía las mejillas ligeramente encendidas.

- No… ya veo… ya… - observándola algo más detenidamente no insistió en el tema-. ¿Tengo derecho de secuestrar a la novia un rato?

- No lo sé… Lo mismo voy a tener que pensármelo – sonrió, cogiendo aire algo más lentamente, como si estuviera intentando relajarse-. ¿Sabes que mi padre lleva riéndose de ti media noche?

- Oye, puedes decirle de mi parte que está el guapo para hablar… - girándose para salir del medio de la gente le tendió el brazo para que se cogiera a él-. ¿Estás bien? ¿Necesitas ir a tomar el aire otra vez?

- No, no… Tranquilo – aprovechando para cogerse, no miró hacia él cuando dijo aquello, como si quisiera evitarlo -. ¿Qué tal el resto de la noche?

- Perfectamente. Voy a tener que ponerme celoso porque conmigo no quiere bailar tan pegadito como contigo. Es que ya le vale… He tenido que conformarse con bailar con el niño un rato y con Koemi, si es que quiere dejar de reírse de mí un rato, claro…

- No te preocupes, ya le digo yo que vaya contigo cuando lo cace otra vez – riéndose aprovechó para sentarse cuando encontraron dónde.

- ¿Ya estás con el drama de los tacones?

- Y eso que el vestido no pesa demasiado… Pero es que no me han dejado en paz en casi toda la noche, creo que ya me toca. Y no te había podido pillar desde que tu hermana nos estuvo sacando fotos…

- Así ya sabes lo bien que se lo acaba pasando uno en estas ocasiones teniendo que ponerle buena cara a todo el mundo… Aunque bueno, vosotros dos habéis sido más listos. No hay demasiada gente.

- La realmente necesaria. Llevamos meses amenazando con irnos al registro nosotros dos solos, que den gracias algunos porque les haya llegado la invitación… Menos mal que alguien nos consiguió el mejor de los lugares para poder casarnos – le sonrió abiertamente.

- Bueno, seguro que a nadie le extraña enterarse de algo así. Estando en mi mano a nadie debería de parecerle raro que por vosotros dos me haya puesto a rebuscar hasta debajo de las piedras. De hecho, como he dicho muchas veces, creo que tengo derecho de opinar en casi todo porque para algo siempre he sido el tercero en discordia.

- Es verdad… Totalmente de acuerdo con lo último. ¿Te has chivado tú de quién le dio la idea a Mimi se usar a Kosuhiro de topo?

Taichi se quedó mirándola intentando que esas palabras cobraran sentido, dándose cuenta de lo que hablaba no tardando demasiado empezando a reírse.

- No sé de lo que hablas… Además, yo me libro de las acusaciones porque yo sí que los conozco desde antes que tú.

- Porque te escapabas a verlo con cualquier excusa del trabajo… que no engañabas a nadie.

Aprovechando que pasaba cerca de ellos un camarero, reclamó su atención, cogiendo un par de copas para ambos. Ella porque realmente la necesitaba para que terminaran de bajársele los calores. Calores que se le habían subido rápidamente sin que tuvieran nada que ver con el ambiente en la fiesta, sino que eran culpa total y absoluta de cierto rubio que ella se sabía que no se había podido estar quietecito.

Tendiéndole la copa a su amigo, se quedó mirando para él.

- Ahora ya habéis conseguido entre todos que los rebeldes del grupo sentemos cabeza. ¿Con qué os vais a entretener ahora?

- ¿Tengo que contestar a esa pregunta? Lo único que te tengo que decir que ese mocoso traidor de Takeru se ha quedado con el puesto de padrino y que espero mi compensación.

- Tranquilo, a ti te traeremos algo bonito del viaje – aunque sabía perfectamente a lo que estaba refiriendo él, bromeó esquivando el tema.

- Vale, algo bonito me vale, seguro que Daigo quiere jugar con él o ella igualmente aunque no sea bonito. Pero seguro que es bonito si se parece a la madre…

- Taichi… de verdad, dame una tregua, ¿quieres? Cuando vuelva del viaje te dejo empezar a darme la lata, ¿quieres?

- Uy, ¿tanto pronto me dejas ponerme pesado?

- Bueno… digamos que ya que vamos con retraso no me importaría tener un poquito de prisa ahora… Pero, por el momento, yo solo quiero pensar en el viaje.

- En ese caso, ¿qué te parece si brindamos porque tengáis una muy buena estancia en Grecia? Quiero reírme de Yamato cuando vuelva completamente quemado…

Riéndose de las buenas intenciones de él, asintió, alzando su copa y chocándola con la de él, terminándosela casi de golpe, aprovechando para refrescarse de paso. Posándola sobre la mesa se quedó mirándolo y, de repente, se puso en pie, tendiéndole la mano.

- ¿Qué pasa? – la observó todavía con el líquido amediado.

- ¿Me vas a hacer el feo de no bailar conmigo hoy? – le hizo un pucherito antes de ver cómo imitaba sus gestos, dejando la copa sobre la mesa y poniéndose en pie a su lado, cogiéndola para arrastrarla con él.


Mai seguía entretenida hablando con Haru, distraída de lo que pasaba a su alrededor. A la conversación se había acabado uniendo su pareja, no queriendo dejarla sola demasiado tiempo, el cual, dio un respingo cuando sintió una mano en su hombro y al girar la cabeza vio a Yamato.

- ¿Todavía no has salido corriendo? – le dijo a Arata.

- Uy qué cara… - Mai se quedó observándolo unos segundos-. ¿De dónde vienes?

- De donde a ti no te interesa… No sé cómo se te ocurrió casarte con ella, de verdad…

- Eh, cuando no se es el blanco favorito de todos sus puñales no suele ser tan mala – riéndose por lo bajo se dio cuenta de que realmente ella tenía razón y venía con un gesto algo delatador.

- No suele ser tan mala… Ya… Ya… Haru no confraternices mucho con el enemigo, que luego tiene más peligro que otra cosa – posando la mirada en la más joven de todos ellos sonrió-. Todavía no he tenido la oportunidad de darte la enhorabuena por el vestido. Para que luego sigas en plan cabezota con que no eres capaz de hacer esas cosas…

- Oye, ¿ya vale, no? Todo el mundo está empeñado en subirme los colores esta noche… - negó con la cabeza.

- Y lo que te queda… Yo que tú iba buscando dónde esconderme, porque me han dejado claras las amenazas en tu contra… - giró la cabeza hacia los otros dos-. ¿Me dejas que te la robe?

- ¿Qué? ¿Tú me quieres sacar a bailar? ¡Uy! ¡Ya te digo yo que me da igual si te deja o no! – divertida ante semejante idea fue ella la que cogió a Yamato del brazo arrastrándolo con ella.

- Yo me quiero imaginar a lo que se dedican cuando están en el espacio y no llego a tener tanta imaginación… - murmuró entretenido con la escena-. Y yo que tú tendría cuidado con la amenaza que te acaban de hacer…

- No hace falta que los jures... – Haru habló con resignación antes de dejar la vista en Andrew, quien estaba un poco más allá hablando con otros conocidos.

Mai fue arrastrando a su rubio favorito con ella entre la gente, ya que esa oportunidad no pensaba dejarla pasar. Esperó a que se recompusiera tras haber sido secuestrado de aquella forma, antes de dejarlo cogerla.

- No muerdo, ¿sabes?

- Por si acaso, no quiero que se me pegue nada… - empezando a reírse se quedó mirando para ella-. ¿Qué tal el viaje? ¿Divertida conspirando en mi contra ya desde ayer?

- Bastante, la verdad. No sabía que tuvieras amigos tan entretenidos. Podrías habérmelos presentado cuando estábamos en Tokio.

- Ni loco, muchas gracias… - negó con la cabeza.

- Todavía no me has dicho de dónde venías con esa cara, ¿eh? ¿Estabas observando más de cerca el vestido de la novia?

- Eso no es asunto tuyo… - negó con la cabeza.

- Ya, ya… - decidió dejar el tema tomando aquello como una confirmación, observándolo en silencio unos segundos-. Yamato… Yo… quería hablar contigo. Cuando te fuiste estuve a punto de contarte algo en el aeropuerto y al final no lo hice.

Asintió recordando la extraña conversación que había tenido con ella.

- ¿Ha pasado algo?

- No… Bueno, no… Nada malo al menos. He aceptado el puesto de instructora de vuelo en Tokio.

- ¿¡Qué!? – su voz sonó algo más aguda de lo normal.

- Yo ya no me puedo permitir irme meses fuera de este planeta o pasarme semanas fuera de casa por culpa de los aislamientos…

- ¿Y se puede saber por qué? ¿Estás segura de la decisión que has tomado?

- Sí, tranquilo. Ya sé que lo mío es dejaros más blancos que la nieve pilotando pero… No sé. Tú mismo lo dijiste hace tiempo… Creo que ya tenemos una edad en la que priorizan otras cosas. Y yo hace tiempo que creo que me priorizan más otras cosas…

- Pensaba que Arata y tú llevabais bien los viajes…

- Y lo llevamos perfectamente – negó con la cabeza antes de quedarse mirándolo-. Yamato… Arata y yo vamos a ser padres, vamos a tener una niña antes de que acabe el año.

Parpadeó. Esa fue su primera reacción a las palabras de su amiga. De todas las cosas que hubiera pensado que ella estuviera intentando decirle semanas atrás en Tanegashima nunca lo hubiera imaginado. Aunque tampoco estaban hablando de alguien demasiado despierto para la vida personal de nadie.

- No te lo terminé de decir el otro día porque… bueno, todavía no habían pasado los tres meses y ya sabes que dicen que trae mala suerte. Así que ahora que ya sé hasta que va a ser niña puedo aterrorizarte diciéndote que voy a tener una miniyo…

- Una minitú… Creo que el que va a pedir el traslado otra vez al Sur voy a ser yo… ¿cómo se te ocurre hacerle semejante mal al mundo? – sin embargo, sus gestos contradijeron sus propias palabras, sonriendo sin poder evitarlo-. Enhorabuena… Me alegro mucho por vosotros.

- Gracias… - sonrió a su vez, acabando por abrazar a su amigo-. Hablé con Hideki después de que te fueras y le dije lo que pasaba. No me dejó ni colgarle el teléfono antes de decirme que lo tenía todo listo…

- Así que voy a tener que seguir sufriéndote en la sede de Chofu… Pobre de mí – amplió más la sonrisa-. ¿Y qué va a ser de esos dos sin nosotros?

- Pues acabarán por tirar toda la base abajo… Ni que no los conocieras. Katsu tiene a su familia viviendo allí, así que dudo que tenga interés alguno en venir con nosotros a la capital. Y Takao… yo creo que si lo dejamos sin Katsu iba a seguir más perdido de lo que ya anda…

- Totalmente de acuerdo… - la miró de nuevo -. Embarazada e instructora de vuelo… ¿quién te lo iba a decir unos años cuando ibas de cabecita loca por el mundo, no?

- Perdona, mira quién fue a hablar. Eres tú el que se acaba de casar. Tú… Que si me descuidas no te podía sacar de casa en fin de semana sin que alguna se te intentara tirar al cuello… Aunque eso no me cuadra mucho con lo que me han contado sobre eso de que estáis juntos desde los catorce ¿eh?

- Eras tú mucho peor que yo… Y no te atrevas a negármelo…

- ¿Yo? – sonrió de la forma más encantadora que pudo-. Tengo que decirle a Gabumon que me vengo al norte, verás como se alegra mucho más que tú – buscándolo con la mirada no tardó en encontrarlo sentado al lado de Hikari, vigilando que todo estuviera bien.

- Con lo mimado que lo tienes para que te cuente cotilleos seguro que se alegra más que nadie – siguiendo la dirección de la mirada de ella lo observó unos segundos antes de hacer lo mismo con aquella que lo acompañaba.

Realmente, se alegraba de la noticia que acababa de darle. Tanto la del embarazo como la del traslado. Llevaba demasiados años pasando el día a día con ella, no lo reconocería en voz alta, pero era algo que le había dado pena dejar atrás cuando había pedido el traslado.


Natesgo: lo sé, yo también andaba con el mono pero cuando ya no me da la vida, no me da la vida. Hoy otra vez a la rutina de corre para un lado/corre para el otro... Con lo bien que estaba yo tocándome las narices durante todo el puente T_T Lo mejor es que me las he arreglado para poder escribir cosillas en mi modo zombie total y absoluta. Me encanta la expansión de del tortugueo jajajajaaja, sí, necesitaban su ración de cariñitos. Que se les está alargando mucho la cosa antes de la poder quedarse solos de verdad cofcofcof.

¡Besitos de tortuguita!

AnnaBolena04: A ver, todos sabemos que no se podían quedar quietecitos muchos tiempo, que si se ponían en ese plan seguro que les hacían muchas fotos y la abuelita de Taichi se les escandaliza. Así que ellos dos tenían que irse un ratito a solas... A saber a qué se dedicarían para que uno venga con una cara sonriente y la otra ande con los colores bien subidos mientras que habla con su amigo el embajador...

¡Tenemos futura minipiloto! Ahora podemos morirnos todos de amor un ratito. ¡Un besito de tortuguita!

Guest vecina: bueno, ¿recuerdas cuando te dije que Mai le acabaría diciendo a Yamato más claramente lo que intentó decirle en el aeropuerto aquel día? Pues aquí lo tienes. Tenemos una minipiloto en camino que seguro que va a ser igual de adorable que su señora madre.

Jajajaja solo te diré que puede que por ahí vayan los tiros de la venganza hacia Takeru, pero igual no por parte de Yamato, que el pobre rubio mayor está demasiado atontado con eso de que se ha casado y su pelirroja lleva un vestido con la espalda descubierta. No le pidas mucho más al pobre... Y aquí tienes tu otra ración de amigos haciendo de ellos mismos, no es al mismo nivel que en el último capítulo de ellos dos solos, pero no los queremos llorando otra vez a los dos como magdalenas.

Claro, claro, necesitaban ponerse cariñosos en privado sin que nadie los molestara, que llevaban mucho rato sin poder hacerlo.

Ánimo que aunque sea lunes ya al menos es lunes a última hora del día... Yo he estrenado la semana mejor que nadie T_T Qué pesadilla de día... ¡Bicos para ti y para la tartaruga!