Sora se quedó agarrada a su mejor amigo, guardado el equilibrio al estar a punto de tropezar ella misma con su propia falda echándose a reír por la situación.

- ¿Tú cuánto has estado bebiendo? ¿Eh? – le dijo riéndose también.

- Oye, perdona, intenta tu moverte con este vestido. Venga, hacemos una cosa, cuando vuelva te lo dejo para que me hagas la demostración.

- Sí, has estado bebiendo bastante – asintió a sus propias palabras antes de recibir un manotazo.

- Anda… venga, vamos a ver si consigo tirarle el ramo a mi socia a la cabeza sin que parezca de la forma menos intencionada posible.

- Querrás decir sin que parezca de la forma más intencionada posible.

- No, quiero hacerle exactamente lo mismo que se ha dedicado a hacerme todo el mundo a mí durante estos años. Quiero ver como se pone más roja que un tomate…

- Qué mala eres… - riéndose le tendió el brazo para caminar con ella tranquilamente, cruzándose con el otro protagonista -. Ten cuidado, porque yo no sabía que fuera tan sumamente mala.

- Contando que ayer se entretuvo dándole ideas a Mimi en mi contra, ya nada me sorprendería. Espero que no le dé por juntarse demasiado con ella – señaló a Mai con la cabeza, quien todavía seguía a su lado-, porque ahora que se nos muda a Tokio no voy a tener sitio en la espalda para tantos puñales.

- ¿Te mudas a Tokio? – Sora giró la cabeza hacia ella.

- Parece que sí – la piloto se encogió de hombros-. Creo que no estoy en las mejores condiciones de pasarme más horas de la cuenta aguantando a los inútiles del sur. Deben de tener miedo que con las hormonas alteradas me dé por cargármelos y dudo que nadie vaya a ir a defenderlos.

- Hormonas alteradas… - la miró unos segundos, dudando, dándose cuenta de lo que pasaba y arqueando ambas cejas-. ¿En serio? ¡Enhorabuena!

- ¿Y tú por qué has pillado tan rápido la indirecta y yo que la conozco de hace años cuando me lo dijo hace semanas no me enteré de media palabra?

- Porque te has casado con alguien más lista que tú – sonriendo y soltándose de Taichi, cambió su situación, yendo a colocarse al lado del rubio-. ¿Vienes conmigo? Voy a ir a reírme de Haru un rato, que se lo ha ganado…

- Pobrecilla, con lo que protestabas tú cuando todo el mundo te perseguía.

- Ya, porque tú y yo lo teníamos complicado. Pero ella no, de hecho ahora mismo no lo podía tener más fácil, así que en recompensa por todos los puñales y lo que se ha reído de mí todo este tiempo, vamos que si se va a llevar el ramo se esconda donde se esconda. Si quieres te dejo ir a mentalizar a Andrew mientras…

- Es mala… Lo que yo te diga – Taichi volvió a reírse-. Yo voy a ir a ver dónde están Koemi y el niño que ya va siendo hora. Aunque lo mismo sigue riéndose de mí, cosa que no me extrañaría…

- Normal que se ría de ti, Yagami – Yamato sonrió antes de pasar un brazo en torno a la cintura de la pelirroja-. ¿Tú dónde vas?

- ¿Yo? A buscar a ver en dónde se ha metido Arata para que Katsu no le dé demasiado la lata – Mai se giró hacia la parejta-. Y yo creo que si el plan de la nueva Sra. Ishida es tirarle el ramo a alguien es que os vais a escapar cuanto antes, ¿a que sí? – sonrió de medio lado-. Espero que tengáis buen viaje. Y si os hace falta un piloto, ya sabes – le guiñó el ojo al rubio.

- Mira… no tengo ni idea del destino, pero me voy andando si hace falta antes que pedirte a ti que nos lleves a alguna parte.

- ¡Yamato! – Sora le dio un ligero golpecito con el brazo.

- No, de Yamato nada, tú no sabes lo loca que está en cuanto la pones al mando de cualquier cosa pilotable, créeme, hablo por la experiencia propia – negó con la cabeza.

- No le hagas caso, si es que es un blando – sonrió de la forma más encantadora que pudo antes de acercarse a él para despedirse con un beso en la mejilla y luego hacer lo mismo con la pelirroja-. Enhorabuena, de verdad, ya era hora de ver a estar cascarrabias con semejante cara de contento.

Dichas aquellas palabras, haciéndole un gesto a Taichi, se perdió de nuevo entre la gente en busca de su acompañante.

- Yo me voy a por Koemi, si necesitáis cualquier cosa, lo que sea, mañana me avisáis, ¿de acuerdo?

- No creo que vayamos a estar demasiado disponibles, pero muchas gracias – adelantándose unos pasos, fue a abrazar a su mejor amigo.

- Habla por ti, yo no pienso volver a encender el teléfono hasta que volvamos – dijo Yamato dándole su espacio para luego imitar sus acciones-. Gracias, de verdad. Sin tu ayuda estoy no habría podido pasar hoy.

- Oye, ya he llorado bastante en lo que va de noche, hazme el favor, ¿eh? – sonrió a sus amigos-. Buen viaje… No me echéis mucho de menos, ¿eh?

Esperó a que la pareja se fuera, siguiéndolos con la mirada pensando en que con lo realmente felices que se les veía casi parecía imposible que les hubiera costado tanto llegar a aquel punto. La conversación que había tenido con Sora hacía un rato se le vino a la mente, recordando la contestación que ella le había dado cuando le había pedido un recuerdo llorón de Grecia.

- Como sigas mirando a Yamato así voy a tener que ponerme celosa – la voz de Koemi lo distrajo haciendo que se girara hacia ella viendo que traía al niño en brazos.

- ¿Sabes que me ha dicho Sora antes? – dijo pasándole un brazo automáticamente en torno a la cintura, girándose hacia ellos dos.

- ¿Qué tienes los ojos algo rojos?

- No… graciosa – negó con la cabeza, usando la otra mano que tenía libre para acariciar con cuidado la mejilla de Daigo-. Que no le importaría pensarse el traerle compañía a nuestro nene cuando vuelvan de Grecia…

- ¿En serio? – aquello sí que la sorprendió.

- Totalmente en serio, estaba riéndome de ella pinchándola un poco con el tema y me ha contestado eso.

- ¿Tan pronto?

- Quién sabe… tras tanto tiempo dando vueltas, a lo mejor algo han hablado ya y no quieren que nos enteremos…

- O a lo mejor solo lo decía diciendo que no le molestaría la idea y fin del asunto…

- No lo sé, es Sora. Me habría dado un manotazo y mandado a paseo sino…

- Bueno, sea lo que sea es cosa de ellos. Así que venga, tú a lo tuyo que todavía podemos dejarle le niño un rato a tu hermana.

- ¿Ah sí? ¿Y para qué? – adivinando las intenciones de ella se hizo el despistado, mirándola con una ceja arqueada.

- Sí, sí, ahora hazte el tonto… - empezando a reírse lo dejó coger a Daigo en brazos para ir a dejarlo con Hikari no tardado en volver al lado de su esposa para poder aprovechar un rato de liberta. Sin duda, a ellos les daba igual quien cogiera o no el famoso ramo.


Sora aprovechó para terminar de despedirse de la gente, queriendo aprovechar para irse nada más hacer su maldad personal de turno. Apreciaba demasiado a todos los que estaban allí, pero, realmente, lo que ella quería era poder estar a solas por fin con Yamato. Simplemente por el hecho de estar solos sin que nadie más los vigilara. Se había despedido de sus padres en último lugar antes de girarse para guiñarle un ojo a Andrew de la forma más descarada posible.

No era muy amiga de llamar demasiado la atención, pero realmente, quería hacer aquello, así que se hizo notar para dejar claras sus intenciones.

- Koemi, tú también puedes ponerte, que si te aburres del embajador que te has buscado te ayudamos a buscarte uno nuevo – dijo riéndose-. Vale, ¿listo todo el mundo? Prometo que lo voy a lanzar sin mirar…


- No se lo cree ni ella, ¿verdad? – Andrew estaba riéndose mientras que miraba hacia Yamato.

- No, no se lo cree ni ella, pero bueno, tú tranquilo, que a mí me llegaron a mandar hasta flores del ramo de la mujer de mi hermano al sur… No es tan grave.

- ¿En serio? – giró la cabeza hacia él mirándolo antes de empezar a reírse.

- Claro, son unos profesionales de tocar las narices – se cruzó de brazos y se quedó apoyado en la pared, observando entretenido lo que ocurría delante de ellos-. Además, supongo que tampoco sería tan grave, ¿a que no?

- Eso díselo a ella… - fue su única respuesta-. Si consigues que no salga corriendo en dirección contraria ante la mención del tema tan siquiera, buena suerte. Será porque la has chantajeado con alguna visita guiada a ver los trasbordadores o algo…

- Exagerado… - empezando a reírse justo pudo ver cómo, por fin, Sora lanzaba el ramo-. Tú prueba, ya verás como no corre tan lejos... – quedándose serio de repente, observó a Andrew unos segundos-. Creo que te debo una disculpa.

- ¿Disculpa? ¿Se puede saber por qué?

- Por comportarme como un idiota cuando nos conocimos y malpensar de ti… Creo que estoy demasiado mal acostumbrado a que las cosas se tuerzan y no se me ocurrió que simplemente pudieras ser amigo suyo.

- Lo siento, no soy tan valiente como tú – se encogió de hombros-. Y déjate de disculpas, fue divertido mientras que duró…

- Sí, muy divertido – farfulló por lo bajo-. Mira, ahí la tienes, y al menos no viene con el ramo de sombrero… ¡Haru! ¿Qué es eso que nos traes en la mano?

- Mira Yamato, tú mejor te vas a hacer lo que tengas que hacer hoy por la noche si no quieres que te lo ponga de sombrero…

- Claro, como ahora eres la socia del estudio mira con qué formas tratas al marido de la otra socia… ¿Dónde quedó cuando intentabas que te contara algo relacionado con mi trabajo muerte de vergüenza?

- Que te pongo el ramo de sombrero, ¿eh? Lo digo en serio – repitió al verlo reírse, acabando por resignarse-. Pasadlo muy bien y traedme algo bonito. Ah, y más te vale tener cuidado con el vestido porque como me entere que le has hecho algo a mi obra maestra de verdad que cuando vuelvas a Tokio te voy a estar esperando para tirarte algo a la cabeza.

- Yo la creo bastante capaz…

- No… si de verdad que parecía adorable cuando la conocimos – sonrió sin poder evitarlo-. Tranquila, que yo no pienso hacerle nada de nada. Aprovechado vosotros dos lo que os queda de noche. Ya le diré a Sora lo mucho que la odias ahora mismo – dejó que se notara la ironía en sus últimas palabras antes de despedirse de ellos.

Se alejó de ellos dos, pasando entre la gente, haciéndole un gesto con la cabeza a su hermano para avisarlo de que ya se iba, sin conseguir que le hiciera caso. ¿Y sus padres? ¿Dónde se habían metido? ¿No iba a poder irse sin despedirse de ellos? Lanzó una mirada más circular por la sala y no encontró rastro de ellos. Tendría que llamarlos al día siguiente o cuando llegara a su destino…

- ¿Nos vamos? – le preguntó Sora cuando por fin lo alcanzó.

- Nos vamos – sonrió a su vez antes de buscar su mano para entrelazar sus dedos con los de ella.


AnnaBolena04: yo tengo como una de mis aspiraciones que Daigo se vaya a jugar con la nenita. Podría decirse que es uno de mis propósitos de todos estos capítulos, así que llegará el momento en el que me muera yo sola del ajhdakfhakhfkafkaf porque por fin puedo escribir eso. Este capítulo viene con más puñales de la cuenta volando en todas las direcciones, pero nunca vienen de más.

Pobrecita Haru jajajaja si es que seguro que se ha comido un buen ramazo por malas intenciones por parte de la pelirroja. Todo el mundo lo sabe, ella la primera. Y el pobrecito Andrew resignado en su rincón jajaja

¡Besitos para la tortuga! Y... ¡se va la parejita por fin! Uy uy uy. Mañana más e_e

Ace Cornell: el ramo aparte de aterrizarle en la cabeza a Haru va a caerle a otro que yo me sé por simpático... Y una colleja de propina...cofcofcof

Esos dos se lanzan puñales de los que duelen pero a la vez son necesarios en la vida del otro para no morirse del aburrmiento. Así que ahora pueden seguir lanzándose todos los puñales que quieran mientras que trabajan juntitos en Chofu. Así Hideki no se aburre con los niños grandes que le toca aguantar.

Las despedidas de soltero me las salté porque no tenía ganas de extenderme tanto jajajajaja Y como persona que vive en capital de la zona norte de mi país de las despedidas de soltero/a y que ha desarrollado unas ansias asesinas hacia esas cosas... Pues casi que me lo ahorraba jajaja

Un beso... aunque no sé yo si te lo merecerás...

Guest Vecina: yo hoy vengo con retraso, pero es que acabo de terminar las últimas cosas que me hacían falta para las clases... T_T

Lo sé, yo también lo he pensado. Más vale que los haya y sino me lo invento porque se ha ganado ser el padrino de la nena. Y luego nos moriremos de amor cuando leamos al miniTaichi yendo a conocer a la miniRubia. Y ya está, todos muertos porque los nenes son unos cuquis T_T La conversación entre esos dos sabía que iba a ser también de tu agrado, porque son muy monos.

Mai va a ser mamá y vuelve a Tokio a tirarle puñales de cerca al rubio, exacto. Eso era lo que le pasaba el día que se despidieron en el aeropuerto. ¿Habías pensado que los tiros iban por ahí?

Hoy ha hecho sol, pero bueno, a ratos, porque no sé si habrás visto en la tele el incendio que hemos tenido en una de las fábricas gordas de por aquí y cuando salí del trabajo parecía que hasta se había nublado el cielo. Pero bueno, ahora a descansar un rato que nos lo hemos ganado.

¡Bicos de tartaruga!