DESTINOS CRUZADOS
Ubicados en el último capítulo de Inuyasha. La batalla final está por marcar el destino de todos. Kagome es atrapada por la perla en ese lugar plegado de oscuridad. Siendo tentada por la perla; qué pasaría si Inuyasha no llega a tiempo para salvar a Kagome de la oscuridad. ¿Qué deseo pediría ella?¿ Y que consecuencias tendría?
Disclaimer: Inuyasha y el resto de los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi. Historia original realizada por Dialaba. Acoplando los personajes de la serie. Advertencia de contenido no apto para niños; lenguaje inapropiado y contenido lemon. ¡Estando advertidos, comencemos.
-Yo... yo... yo solo, deseo verlo. Estar con el...
Dolor.
Dolor y angustia fue lo último que recuerdo.
Desperté dentro de una cabaña con el cuerpo adolorido. Este era un dolor real, como si me hubieran molido a golpes. ¿Dónde estaba?
Busque en mi mente el último recuerdo que tenía.
¡La perla!
Inuyasha, el frío y la oscuridad.
Me levante del piso con dificultad y me mire, cubierta con solo un kosode desgastado y opaco. Me sentí desnuda. ¿Qué pasaba?
Trate de caminar pero me lleve una gran sorpresa, mis plantas ardían. Caminar era un esfuerzo inmenso. Levante un pie y vi con horror enormes marcas ¿eran cortadas? Tenía al menos diez en ese pie, lo bajé y con temor mire el otro, la situación era similar. Cortadas de casi 5 centímetros esparcidas por mis pies, inflamadas y aún con la sangre que en algún momento era fresca.
En ese momento reparé en mi verdadera condición. Mi piel estaba pálida, tenía manchas de una gama de colores variados, morado, rojo, verde. Eran moretones. En los brazos y piernas y por cómo dolía la espalda, seguro allí también.
-¿Qué me hicieron?- la ansiedad se apodero de mí y corrí a la puerta de madera rústica. Estaba cerrada. Me tenía prisionera. ¿Quién? ¿Por qué? -No… Busque en ese rústico cuarto, era una cabaña pequeña. Estaba sucia y desgastada.
Todo allí era tétrico. Mire en una esquina apiladas varios recipientes. No necesité acercarme demasiado para descubrir cuál era su contenido. Alcohol. Todas estaban vacías.
-¿Qué es esto?- Allí no había nadie, pero seguro que quien fuera, pronto volvería y sabía no sería bueno.
Trate de golpear la puerta y pedir ayuda pero poco me sirvió. No podía salir de allí. Estaba atrapada. Espere horas, no sabia la hora pero seguro no tardaría en anochecer, pues la luz que se filtraba por debajo de la puerta se estaba extinguiendo.
Otra vez me encontraba en medio de la oscuridad.
Cuando escuche como movían la puerta por fuera retrocedí hasta que mi espalda quedo pegada a la pared contraria. Alguien venia. Contuve el aire y espere. Cuando la puerta se abrió, por ella ingreso un hombre, era mayor, quizás 30 o 40 años, se veía sucio y su aspecto era de un campesino. Me miro solo por un instante y vi reflejado el desprecio en sus ojos.
-Al fin despiertas niña. - Lo vi sentarse en el suelo con desgano. -¿Ya aprendiste la lección?
¿Cuál lección?
-Si por mi hubiese sido te habría matado, después de todo solo representas una carga para mi.- De entre sus ropas saco un contenedor igual a los tantos que estaban apilados en esa cabaña, estaba bebiendo. Yo seguía pegada a la pared, estática, tratando de entender lo que ese hombre me decía. -Pero al menos me servirás de algo, el terrateniente necesita una nueva mujer en su castillo, buscaba a alguien joven y bella, y tu le servirás. -Seguro serás un buen entretenimiento para ese hombre. No esperaba que alguien diera demasiado por ti, mírate, das pena. Aun así, el ofreció suficiente oro. Vendrá por ti mañana.
¿Qué estaba diciendo?... ¿Me había vendido? Mi mente había hilado una historia y era repulsiva; ese hombre me había secuestrado y abusado de mi y ahora que ya no le servia me estaba vendiendo para que alguien más me utilizara. Esa idea me causo nauseas y odio. ¡¿que me había ocurrido?! ¿Porque estaba yo en esa situación?.
-Ojala hubieras muerto con tu madre. Seria mas fácil así. ¡Tu maldito rostro me la recuerda tanto!- Lo vi dar un gran trago mientras su conciencia parecía apagarse a cada instante. Me mantuve quieta esperando a que continuara pero el agacho el rostro, no entendía que le sucedía hasta que volvió a mirarme, estaba llorando. -¡Yo no quería que mi familia terminara así! Yo amaba a tu madre.- Su llanto silencioso continuo. Se mantuvo así por un rato.
¿El era mi padre? Nada parecía tener sentido.
-Tu... tu y tu madre... son lo que mas me importan...- Sus palabras salían lentas y torpes de sus labios, parecía estar ebrio ya. -He tratado de darte todo lo que puedo sabes, pero... es difícil criar a una hija solo... y tu... ¡tu no lo haces sencillo!- Su grito me hizo ponerme a la defensiva, se estaba tornando violento y parecía ser peligroso. -No se como hacer esto Kagome...- Oírlo decir mi nombre me causo una sensación extraña, era la primera vez que alguien mencionaba mi nombre después de lo de la perla. Ahora que lo pensaba, este hombre era la primera persona que veía, mi padre.
-Papá...- Lo llame con voz áspera.
-No... no... las cosas ya están hechas... será mas fácil así, en el castillo tendrás una mejor vida, solo tienes que ser una buena mujer para el terrateniente, olvídame y se una buena mujer...-
¿Hablaba enserio? Mi propio padre me había vendido.
Lo vi cerrar los ojos y su cuerpo se derrumbo en el suelo. Espere y solo podía escuchar sus ronquidos. Me moví lentamente hasta la puerta pero la encontré cerrada otra vez.
Tenia que salir de allí.
Bien, este capítulo salió algo forzado. Después del prólogo me quede en la inopia tratando de exprimirme los sesos para que las ideas surgiesen y caminaran a donde yo quería pero esto era, complejo. La idea por fin ya parece tener pies y cabeza aunque claro, cuando se trata de mi amado inuyasha, el parece escribirse solo, espero les guste. Espero sus comentarios. ¡Nos estamos leyendo!
Con especial dedicación para: Nube de Magallanes y Kagome-Nekko. Les adoro.
