Habían pasado ya horas desde que se había levantado aquel día por la mañana y todavía no era capaz de asimilar el momento en el que estaba. A pesar de que en el fondo no iba a cambiar absolutamente nada entre ellos, desde aquel momento, todo era diferente. Era diferente porque, por fin, las cosas las había hecho como debería mucho tiempo atrás. Ahora aquella a la que estaba siguiendo por la mirada por la habitación era, de verdad, su familia. Esa idea conseguía hacerle gracia ya que durante mucho tiempo había sido una de sus mayores miedos e inseguridades.

Le había llevado una larga temporada darse cuenta de que por mucho que sus padres hubieran hecho mal las cosas, eso que quería decir que él fuera a cometer los mismos errores. Ya había quedado demostrado que eran capaces de sobrellevar una vida con dos trabajos tan exigentes como los de ellos. El resto de problemas que pudieran tener, acabarían pasando al igual que habían pasado todos los que habían tenido a lo largo de toda la vida.

Cuando se giró y se dio cuenta de que la estaba observando le dedicó una sonrisa antes de acercarse hasta él, caminando despacio, habiéndose quitado por fin los zapatos después de tantas horas aguantándolos. No dijo nada mientras que caminaba hacia él, entretenido por unos segundos en la diferencia de altura cuando la tuvo delante. Cuando la tuvo delante con todavía su vestido de novia puesto.

- ¿Qué te pasa? No has vuelto a decir nada desde que hemos vuelto… - comentó levantando la vista hacia él viendo como aprovechando aquellos segundos para aflojarse el nudo de la corbata y quitársela lanzándola por ahí.

- Nada, solo estaba pensando en lo preciosa que estás - llevando una mano hasta su mejilla dejó una ligera caricia con el pulgar.

- Zalamero… - dibujó una sonrisa rápidamente en la cara sin poder evitarlo.

- ¿No le puedo decir a mi esposa nada bonito ya? ¿Tan pronto empiezo a quedarme en un segundo plano? – bromeó, divertido por sus propias palabras, aunque saboreando lo bien que sonaba poder usar por fin aquella palabra refiriéndose a ella.

- Así me gusta que lo vayas asimilando desde ya… - se encogió de hombros antes de tener que empezar a reírse también-. No suena nada mal.

- ¿El qué? ¿Lo de dejarme en segundo plano ya? Si es que tendría que haber adivinado ya las intenciones – acabó por ponerse algo más serio antes de posar una mano en su cintura, arrastrándola muy lentamente hasta su espalda-. No, no suena para nada mal – se tomó unos segundos para observarla sin decir nada antes de volver a hablar-. ¿Ha estado todo bien hoy?

- Ha sido todo perfecto – asintió -. No podía ser de otra forma… Creo que ahora vas a tener que empezar a asimilar que no te va a quedar más remedio que aceptar que vas a tener que pasarte lo que te queda de vida conmigo – no podía evitar ampliar aún más la sonrisa de su rostro aún con la mirada fija en la suya.

- Bueno… creo que prefiero tener que arriesgarme a eso que a las compañías que tenía que aguantar día a día antes – llevando, por fin, la otra mano al rostro de ella, la dejó ahí segundos-. Me parece que va a ser precisamente al revés. Que vas a ser tú la que va a tener que resignarte y yo el que tenga que estar agradecido porque no me mandes a dormir a la terraza – volvió a ponerse serio sin poder evitarlo-. Lo digo en serio, sigo sin ser capaz de entender qué ha podido pasar por esa cabeza para poder llegar a este punto.

- Contando que cuando tenía doce añitos estaba completamente segura de que me gustaba mi mejor amigo tampoco se me puede considerar alguien demasiado razonable.

- Mira… ahí sí que tengo que darte la razón – sin poder evitar el comentario no hizo por apartarse cuando vio venir el ligero manotazo de ella.

- Te lo he dicho muchas veces, no tienes tanta culpa como te gusta pensar. Asi que… ya que hace tiempo que tú y yo no negociamos, ¿qué te parece si por fin hacemos como si nada de todo eso hubiera pasado y nos dedicamos solo a pensar en el futuro? – usando la mano con la que le había dado, la dejó estirada delante de él para sellar el trato.

- Me parece una idea perfecta… Pero – sonrió ligeramente de medio lado – se me ocurre una forma mejor de poder cerrar ese acuerdo, si me permites la aclaración…

La respuesta de ella fue todo lo que necesitó para recortar la distancia entre ambos para besar finalmente sus labios. Era el primer beso de una nueva etapa que por fin estaban empezando juntos. No pudo evitar que ese pensamiento sacudiera sus propias ideas, notando, de repente lo nerviosa que se había puesto. Aquello era completamente absurdo, habían estado juntos muchísimas veces, ¿por qué ahora estaba casi tan intranquila como cuando habían pasado la noche en el estudio por primera vez años atrás?

Posó su frente sobre la de ella, cerrando los ojos en un momento de intimidad entre ambos-. Deja que te lleve a la cama… - murmuró sin apenas levantar la voz. Como respuesta volvió a estirarse para besarlo, más intensamente pero sin perder la tranquilidad que tenían, cerrando los ojos, disfrutando de aquel contacto. Posó las manos en su chaqueta, bajando las solapas por sus hombros, retirándosela poco a tomándose su tiempo. Permaneció quieto hasta que sintió cómo caída, colaborando.

Rodeó con fuerza la cintura de ella, apretándola fuertemente contra él, empezando a tantear, siguiendo los bordes del vestido, en busca del cierre de éste. Casi que le daba pena tener que quitárselo, realmente estaba preciosa, pero seguía manteniendo lo que le había dicho hacía meses atrás. Había otro atuendo con el que le gustaba todavía más. Y, sin dudas, el vestido iba a complicar mucho las cosas. Encontrando por fin el comienzo de la cremallera y sin poder evitar dar gracias a la mente brillante que tuvo aquella idea al no encontrarse los temidos botones, tiró de ella muy suavemente hacia abajo.

- Ya sé que… - llamando su atención, hizo que la mirara-. Ya sé que lo normal es esperar algo… especial debajo del vestido en un día como hoy, pero siendo cómo es no podía…

La miró, casi que recordando el momento en el que a él le habían entrado las dudas sobre si ella notaría o no la condición en la que había vuelto tras tanto tiempo en el espacio. Parecía que en el fondo tenían más cosas en común de las que ya sabían. Los pensamientos sin sentido en momentos delicados eran una de ellas, sin duda.

- Aunque sueles tenerme bastante malacostumbrado en esos aspectos – no pudo evitar el comentario antes de dedicarle una sonrisa, no de medio lado, sino cálida y sincera – yo diría que sí que te has puesto algo bastante especial hoy.

- Ya bueno... a pesar de mis amenazas de venir en pijama…

- No me refería a eso – buscando la mano izquierda de ella buscó rozar con cuidado la alianza que adornaba su dedo.

Aquellas palabras hicieron que volviera a sonreír mientras que volvía a retomar sus acciones, bajando por fin la cremallera y separándose lo justo de la pelirroja para poder ayudarla a salir del vestido, observándola mientras que sacaba los brazos poco a poco de las mangas y luego tendiéndole la mano para ayudarla. Entre las capas de la falda y el largo de esta, la necesitaba. Ni siquiera se dedicó a observarla mientras que hacía aquello, únicamente limitándose a colaborar.

Parte buscando alejarse del vestido para no estropearlo, parte queriendo acercarse a él, buscó su contacto de nuevo. Colocándose frente a él, posó ambas manos en los costados de Yamato, estirándose, dedicándole suaves y cortos besos en el cuello, ahora con más libertad de movimiento. Disfrutó del juego de la chica, dejándola hacer sin más. Pasando las manos por la, ahora totalmente descubierta espalda de ella, acabó posándolas sobre la cintura, acariciando la piel bajo sus dedos. La apretó con fuerza contra él, levantándola del suelo para ir a posarla sobre la cama.

Se quedó arrodillada sobre ella. Las observó unos segundos, notando un ligero rubor en el rostro de ella antes de que se acercara a él, abriendo poco a poco los botones de la camisa. Tomándose las cosas con calma, cuando terminó llevó las manos al cuerpo de él, posándolas sobre la piel descubierta sin haberle quitado la prenda.

- ¿Sigo sin tener derecho de saber a dónde nos vamos mañana? – acabó por preguntar sin ser capaz de quitarle los ojos de encima.

- De ninguna de las maneras…– riéndose ligeramente, arrastró las manos por el torso subiéndolas hasta el cuello para dejarlas tras él.

Posó las manos en la cintura de ella, apretándola para acercarla y volver a alcanzar sus labios con intensidad pero con un tono calmado a pesar de todo. Cuando se separó de ella para poder respirar la observó unos segundos antes de comenzar a recorrer su cuello hasta llegar a su oreja.

- Tendré que fiarme de ti – dejó un pequeño beso de nuevo en el cuello.

Acabó por hacer fuerza y provocar que quedara tumbada antes de inclinarse para comenzar a bajar por la suave piel de ella hacia el pecho, disfrutando de la ausencia de barreras textiles en aquella ocasión. Entre tanto ella se permitió retirarle la camisa, acariciando su espalda con lentitud y suavidad dejándose hacer y disfrutando de las sensaciones que le provocaba el contacto de los labios de él con su cuerpo. Se le escapó un suave sonido entre los labios al sentirlo en su clavícula, lugar ya conocido por él como punto más delicado.

Lo apartó para cambiar las tornas, aprovechándose de la postura para poder repetir ella la jugada, besando muy lentamente su cuello, poco a poco bajando hacia los hombros avanzando un poco más para rozar su torso. Volvió a subir siguiendo la línea de la mandíbula hasta dedicarle un beso en los labios lento y largo.

Tiró de ella, sujetando sus brazos y atrayéndola hacia él, sin separarse del beso para poder notar piel contra piel notando un calor suave y que de nuevo la hizo pensar en lo mucho que le gustaba esa sensación. Mientras que intentaba recuperar el aliento, giró ligeramente de nuevo, recuperando la posición de ventaja aprovechando entonces para observarla más detenidamente, deleitándose.

Se dio cuenta de que tras el tiempo que le dedicó los colores en las mejillas de ella no habían podido encenderse más y eso le sacó una sonrisa antes de comenzar a acariciarla con sumo cuidado, apenas rozándola con la yema de los dedos, haciéndole pequeñas caricias y cosquillas viendo como se iba revolviendo poco a poco, cómo su respiración se alteraba poco a poco. Decidió sustituir sus manos por su boca y fue en ese momento cuando escuchó algún que otro jadeo muy suave escapando de ella.

Bajó con las manos hasta la cadera de ella, retirando poco a poco la ropa interior volviendo a clavar sus ojos azules en ella, ahora completamente expuesta a él-. Con todo el perdón del vestido…Sigo diciendo que así es como más me gustas…

La escuchó reírse, divertida. Cuando lo tuvo de nuevo a su alcance fue ella la que comenzó a deslizar las manos por su espalda posándolas al final de ésta, sobre el pantalón, distraída mientras que él se acercaba a la orejita de ella.

- Te quiero – le susurró sin alzar demasiado la voz, bajando la mano poco a poco por ella en dirección a su vientre.

- Y yo a ti – colando una mano por el interior de la ropa de él, dejándola en el mismo sitio, se mordió el labio al notar la dirección que estaba tomando.

Sonriendo ante sus palabras, comenzó a acariciar las zonas más sensibles en su descenso con mucho cuidado, provocándola, rozando muy disimuladamente el centro, casi como si fuera accidentalmente, dedicándose a observar sus gestos hasta que final dejó de dar rodeos.

Bajó con su boca hasta el pecho de ella, comenzando a mordisquear sus senos, sin buscar hacerle daño, disfrutando el momento. No se apartó hasta que la sintió tirar de sus pantalones hacia abajo, empujándolo para girar y ser ella quien quedara encima, repitiendo las jugadas de él de antes, bajando por su torso siguiendo las líneas de los músculos poco a poco por ellos hasta llegar a la cadera, tirando del todo de la ropa que le quedaba a él para quitársela. Se revolvió para coger una mejor postura, bajando más con sus labios por su cuerpo ante la atenta mirada de Yamato.

Siendo incapaz de quitarle la mirada de encima, llevó una mano a su cabello, intentando relajarse, acabando por dejar la cabeza echada hacia atrás, cerrando los ojos. Un jadeo de él al cabo de un rato le confirmó que estaba yendo por el buen camino y eso hizo que le pusiera más entusiasmo.

- Sora… - la llamó con la voz ronca haciendo que alzara la mirada hacia él-. Para… y ven aquí - no quería seguir así, quería estar con ella en plenas condiciones.

Obedeció, entendiendo lo que pasaba, dejándose arrastrar de un tirón hasta la altura de él para recibir un beso, mucho más intenso, intentando relajar sus propias ideas en esos momentos, mientras que posaba la mano en su barbilla. La giró en un visto y no visto para quedar tendido entre sus rodillas. No fue hasta que se separó de otro beso con ella que se colocó bien e hizo fuerza para entrar en ella, por una vez, sin delicadezas, simplemente dejándose llevar por la situación. Manteniéndose sobre sus brazos, aprovechó la posición para inclinar la cabeza hacia su cuello, aprovechándose de que había echado la cabeza hacia atrás para comenzar a dejar besos en él.

No tardó en notar una de las manos de ella reclamando su atención, alzó la cabeza alcanzando así los labios de ella mientras que rodeaba su cuello con los brazos, tirando de él hacia abajo dejándoselo más cerca. Cuando se apartó, dejó su frente apoyada en la de ella unos segundos antes de acariciar su mejilla con la punta de la nariz para acabar volviendo a separarse de ella. Prefería mantener las distancias por miedo a poder hacerle daño en alguno de los movimientos.

Apartando las manos de su cuello, las dejó en sus costados cuando se separó de ella, aprovechando para acabar llevándolas a la parte baja de la espalda, donde alcanzaba, sin poder evitar volver a tirar de él hacia ella cada vez más hasta que notó cómo iba moviéndose más despacio hasta que se quedó quieto unos segundos sobre ella prácticamente a la vez que ella volvía a echar la cabeza hacia atrás dejando los ojos cerrados.

Necesitando recuperarse antes de poder seguir se apartó ligeramente de ella aún cuando no había terminado de volver a conectar con la realidad para bajar de nuevo por su cuerpo. Lanzándole una mirada significativa, aprovechando la vista que tenía desde allí de su recién estrenada esposa, aún con la respiración demasiado alternada para pensar con tranquilidad, continuó en su descenso, buscando con sus labios no perder el tiempo aquella noche. Eso solo hizo que ella volviera a perder el control sobre sus propias sensaciones varias veces más, sin tener muy claro en qué momento él volvió a colocarse a su altura, dejándose únicamente guiar, siguiendo de nuevo sus movimientos. Continuaron hasta que ninguno de los dos pudo más, quedando tendido sobre ella, intentando recuperar el aliento ambos.


AnnaBolena04: Sí, la boda ha terminado con puñales volando en todas y cada una de las direcciones, eso no se puede negar. Y seguro que han seguido flotando por ahí. Puñales en todas las direcciones. Eso si Takeru no se ha terminado de quedar calvo de tanto tirarse de los pelos ya, claro jajajajaja El abuelo y él van a acabar en un rincón con los mofletes hinchados porque no encuentran a dos que se les han perdido y ya hasta los novios han desaparecido.

Aquí tienes la famosa noche de bodas, tengo que reconocer que ya me cuestan menos, pero también tengo que reconocer que esto debe de llevar escrito un mes o asi jajaajaja Esperemos que esté a la altura de la situación.

¡Besitos para ti! ¡Abanicos para para tortuga!

Epic Crystal Night: ¡Ey! Hiroaki y Natsuko deben de estar haciendo turismo como poco, sí, sí... jajajaja Yo dudo que vayamos a saber con exactitud dónde andaban porque claro, el rubio va a ser secuestrado y Takeru va a quedarse con la paranoira sí o si en su rincón. Me alegro de que te haya gustado la boda... Y ahora sí, ¡mañana nos vamos todos para Grecia! jajajaja ¡Un beso!

Guest Vecina: calla.. qué manera de llover ahora saliendo del cine, menos mal que me han traído en coche hasta casa que sino os quedáis sin capítulo porque vengo en canoa a casa. Hoy la que anda a deshora soy yo, pero bueno, he encendido aquí solo para cumplir con vuestra dosis de todos los días, hoy en versión larguita y esas cosas e_e

Jajajaja le van a tener controlada la fecha, ya verás, y todos los meses van a estar pendientes de ella jajajaja A ver si hay nena o no hay nena. Y sí, obviamente que se han ido a celebrar la noche de bodas por todo lo alto peeeeeeeeeero ya he dicho que cuando haya nenita será acordado e_e No voy a comentar más al respecto cofcofcof

Los padres de Yamato igual estaban escondidos donde Haru pensaba esconderse para que no le tirasen el ramo a la cabeza. Pobrecitos ellos... Habrá que esperar a que alguien decida hacerle caso a Takeru para poder saber algo más jajajaa. Tú tranquila, que vas a saber cómo el rubio no tiene ni la más remota idea de a dónde se van incluso cuando esté en su destino jajaja Mañana me dices e_e

Nada más que humo y peste, por lo que he leído la cosa al final la controlaron... Así que nada. Yo me voy a la cama que mañana se trabaja y yo aquí, recién llegada a casa... ¡Bicos de tartaruga!