Sora abrió los ojos cuando la luz del sol golpeó su rostro. La noche anterior habían llegado tan cansados que ni siquiera se habían molestado en cerrar las cortinas. Lo primero que pudo ver fue el cielo completamente azul contrastando contra las paredes de color blanco del lugar a través de la ventana.
Esa no era la vista que tenía en Tokio, eso desde luego. Sonrió sin poder evitarlo antes de girarse y ver a su lado todavía profundamente dormido a Yamato. No queriendo molestarlo, se revolvió entre las sábanas con sumo cuidado antes de salir de la cama. Pudo sentir perfectamente como le dolía absolutamente todo de haberse pasado tantas horas en un avión… Pero algo le decía que había merecido la pena. El problema iba a ser autoconvencerse dos semanas más tarde para volver a subirse a uno.
Salió de la habitación para no hacer ruido y se dispuso a hacer investigación por la villa. Había pasado muchos días observando las fotografías y escogiendo lo que más le había gustado y ahora lo tenía delante de sus propios ojos. Cuando habían llegado estaban tan cansados que ni siquiera se habían entretenido en comprobar que todo estuviera a su gusto, pero ahora tenía todo el tiempo del mundo. Avanzó por el pasillo, encontrándose con el salón principal, el cual tenía una cristalera que daba hacia una terraza exterior.
Interrumpiendo su visita por el interior, no pudo evitar dirigir sus pasos hacia la terraza, quedándose apoyada en la puerta. La vista desde allí era realmente impresionante y los ojos canela de ella no pudieron más que quedarse observándolo todo. Sonrió poco a poco, dándose cuenta de que unos metros más allá estaba la piscina y el resto de inmobiliario exterior donde unas hamacas llamaron su atención. ¿Cómo iba a esperar alguien que pretendiera volver a San Francisco esa misma semana pudiendo tirarse a la larga en una de ellas y simplemente olvidarse del resto del mundo?
Dio un respingo sin poder evitarlo cuando sintió unos brazos salidos de la nada abrazarla desde la espalda sin que hubiera sentido a Yamato acercarse. No tardó más que unos segundos en calmarse de nuevo, aprovechando el momento para dejar su peso apoyado sobre él, dejando que posara la cabeza en su hombro.
- ¿Ya has descubierto dónde estás?
- No lo tengo demasiado claro, pero me gusta – giró ligeramente la cabeza para dejar un beso en su mejilla-. ¿Tengo permiso ya para saber la localización o voy a tener que preguntarle al móvil?
- Miconos, Grecia – contestó con una suave risa.
- ¿Grecia? – arqueó una ceja.
- ¿Algún problema?
- ¿No lo encontraste más lejos? – riéndose a su vez volvió a fijar la mirada en lo que tenían delante de ellos.
- Yo creo que las horas de avión han merecido la pena solo por esta vista, ¿no te parece?
- Se me ocurren cosas mejores que mirar – cerrando los brazos algo más en torno a ella, murmuró aquello suavemente en su oído-. ¿Has estado de exploración ya?
- No, me he levantado hace nada y parecía que estabas en un estado de coma bastante profundo así que no pensé que me fueras a echar en falta. ¿Me acompañas?
Aflojando su agarre la dejó girarse para volver a entrar al interior de la casa, siguiendo sus pasos tranquilamente. Tampoco había tenido moral cuando habían llegado la noche anterior para fijarse tan siquiera en la entrada de la casa. Prácticamente lo único que habían conseguido había sido ponerse el pijama y tirarse en la cama.
- Oye, yo creo que vas a tener que explicarme todavía muchas cosas…
- ¿Ah sí? ¿Cómo el qué?
- Pues… ¿en qué momento se te ocurrió venir hasta Grecia?
- Si te digo la verdad estaba tirada en la cama intentando hacer un diseño del vestido de novia sin que me saliera nada y… No sé. Supongo que como no hace más que salir en todas las revistas y demás se me vino a la mente. ¿Por qué? ¿Te apetecía ir a otro sitio?
- ¿A mí? Yo si con tal de poder estar un par de semanas solo contigo en alguna parte me iba a donde fuera – se encogió de hombros mientras que decía aquello, asomándose a una de las puertas de la villa, dejando tras él a Sora sonriendo.
Se quedó apoyada en la pared, entretenida, siguiéndolo con la mirada. La verdad es que no se terminaba de creer que estuvieran allí todavía. Ese pensamiento la hizo levantar ligeramente su mano, comprobando que sí, que era real, que en su dedo anular había dos anillos a falta de uno ahora. Amplió algo más la sonrisa.
Únicamente el sonido de su propio estómago protestando la devolvieron a la realidad, haciendo que empezara a reírse, escuchando también el sonido de la risa de Yamato al haber sido capaz de escucharlo al haber vuelto a colocarse frente a ella.
- ¿Y cómo piensas que solucionemos eso?
- Pues… si no me equivoco creo que deberíamos de tener el desayuno listo por la mañana todos los días…
- ¿Ah sí?
- Sí… Creo que deben de traerlo a alguna hora, pero no recuerdo cual. De hecho… Espera, creo que me he traído el ordenador – prácticamente hablando consigo misma volvió hacia la habitación, revolviendo en su bolsa pequeña de viaje para sacar el objeto y caminar con él hacia la mesa de la cocina.
Fue en ese momento en el que se dio cuenta de que había algunos papeles son datos de su interés. Habían llegado tan sumamente tarde que únicamente les habían dado la llave y poco más, deberían de ponerse en contacto con ellos a lo largo de aquella mañana. Levantó la tapa y dejó que empezara a cargar el sistema justo a la vez que sentía unas manos tirar de ella hacia atrás hasta dejarla sentada sobre él, en una de las sillas. Sonrió sin poder evitarlo, acomodándose y tirando del ordenador hasta ellos.
- Se supone que tenemos servicio de habitaciones, casi como si fuera un hotel, pero a nuestro aire. Había la opción de tener la comida y la cena, pero no sé… Yo creo que podemos salir tranquilamente o arreglárnoslas, ¿no?
- Como tú prefieras – le digo casi sin estar pendiente demasiado de lo que decía o no, simplemente fijándose en la expresión ilusionada de la cara de ella-. Pero entonces vamos a tener que comprar algo para por si acaso no nos apetece salir algún día.
- Sí, pero aquí pone que tenemos la tienda más cercana a unos minutos… - explicó antes de girarse hacia él con la mejor de sus sonrisas-. ¿Ves? Lo tengo todo pensado.
Empezando a reírse ante su propia eficiencia, se giró hacia él, observándolo unos segundos orgullosa por ello. No pudo llegar a decirle nada más porque la respuesta de él fue acercársele para darle un beso en los labios, cosa que aún no había podido hacer aquella mañana.
Casi sin dejar de sonreír, le devolvió el gesto, posando un brazo en torno a sus hombros, girándose algo más. Quizás podrían esperar un poco los detalles más técnicos de aquellas vacaciones y por el momento podían empezar de otra forma mucho más de su agrado.
Como si adivinada sus intenciones, cerró mejor las manos en su cintura, acercándosela algo más. No tenía prisa aquella mañana absolutamente por nada y le apetecía saborear aquel beso sin pensar en lo que pudiera venir después. La realidad no tardó en estropearles los planes, en forma de sonido del timbre de la puerta.
Separándose con suavidad, giraron la cabeza hacia el origen del sonido. Yamato pudo ver como la pelirroja arrugaba la nariz en modo de respuesta a la interrupción. La soltó cuando vio que tenía intenciones de atender al timbre. Se pasó la mano por el cabello, colocándoselo y comprobando que, a pesar de estar en pijama, estuviera más o menos presentable.
- ¿Tengo mucha pinta de loca? – le preguntó.
- Ya te he visto peor… - sonrió de medio lado.
- ¿Quieres estrenar la otra habitación durmiendo allí solo hoy?
- Yo contigo estreno todas las habitaciones que quieras…
- ¡Yamato! – protestó casi sin poder evitar que se le encendieran las mejillas justo antes de ir, por fin, a abrir, encontrándose allí a los responsables de la reserva.
Riéndose de la cara de ella, se levantó, volviendo hacia la habitación para ponerse la camiseta del pijama, ya que no solía dormir con ella en cuanto empezaba a hacer algo de calor. Sabía que podía dejar a Sora completamente a su aire y que no lo iba a necesitar para nada, pero quería estar a su lado. Volvió a salir apenas unos minutos más tarde, con el pijama completo y el pelo ligeramente colocado, sonriendo a modo de saludo, dejándola a ella llevar la voz cantante ya que era quien se había encargado absolutamente de todo.
Prestó atención a las explicaciones, atendiendo a todo lo que hablaban y viendo como terminaba de firmar algunos papeles. Todos los detalles que ellos habían estado a punto de buscar por el ordenador fueron explicados por parte de los propios encargados, explicándoles el funcionamiento y los horarios de todo.
- Yo creo que no queda ningún solo detalle pendiente – dijo finalmente ella hablando con ellos en inglés mientras que aceptaba una carpeta que le entregaban con información de la zona, mapas y lugares.
Acompañándolos hasta la puerta, se despidió de ellos con las últimas indicaciones sobre que tenían en la nevera el desayuno para ese día y que los días siguientes lo traerían a la vez que pasaban a recoger.
Aprovechó que Sora se había alejado hacia la puerta para echar un vistazo a los papeles que quedaran sobre la mesa, dándose cuenta de que eran los papeles del contrato de la reserva de las dos semanas y todos los demás detalles. No estaba demasiado seguro de si ella estaría de acuerdo con que pudiera ver los precios y esas cosas, de manera que prefirió dejarlo de lado.
- Tenemos el desayuno en la nevera – le dijo la mejor conclusión que había sacado.
- Me parece perfecto – sonrió de medio lado-. Y… creo que tengo una oferta que hacerte.
- ¿Una oferta que hacerme? ¿Y se puede saber qué pretendes ofrecer tú que sea de mi interés?
- Pues… un pequeño acuerdo. No me voy a meter en nada del viaje, ya me lo has dejado más que claro. Pero…
- ¿Pero?
- Pero – sonrió ligeramente, acabando por acercarse hasta la nevera para revolver en busca del famoso desayuno empezando a notar la ausencia de comida-. Yo me encargo de los gastos que tengamos aquí de ahora en adelante.
- No lo había pensado, la verdad… ¿Por qué? Si siempre nos las hemos arreglado con eso… sin tener que estar pendientes de quién se encarga de qué.
- Ya, pero si estas son unas vacaciones de los dos y me has traído secuestrado hasta aquí creo que es lo justo.
- A lo mejor te he traído hasta aquí para dejarte perdido bajo el sol y volverme a Tokio tranquilita – sentándose en la silla en la que habían estado ellos dos-. Pero si es lo que te apetece, por mí no hay problema… Con una condición.
- ¿Cuál? – arqueó una ceja, girándose hacia ella con un envase entre las manos que había sacado de la nevera por fin.
- Que me pases algo de comer de una vez por favor… creo que me estómago está empezando a comerse a sí mismo…
AnnaBolenna04: ¡bieeeeeen! El rubio ya sabe en qué parte del mundo está. No es que le importara demasiado ya al final, pero yo creo que empezaba a tener demasiada curiosidad el pobrecillo y nadie le quería decir nada. Ahora ya pueden los dos dedicarse a vaguear en condiciones que ya les iba tocando, sobretodo a ella que no ha parado en toda esta temporada de correr de un lado para otro.
A ver qué sorpresas nos traen estos dos de luna de miel... Yo por el momento con que haya llegado POR FIN el viernes me conformo, que menuda semanita. A ver si este fin de semana puedo dedicarme a mis Srs Tortuga en condiciones.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: Mai esa noche durmió sintiéndose realizada jajajaja Como poco usaría el acercarse a Yamato cuando le contó lo de que iba a tener una minipiloto para colarle la lima en el bolsillo jajaajaja
Se nos vienen unos cuantos capítulos de la parejita simplemente haciendo de pareja de recién casados, tranquila. Pero yo creo que por donde voy escribiendo ya los puedo llevar de vuelta a Tokio y ponerme a hacer otras cositas que tengo pendientes... cofcofcof
Jajajajaja el pobrecito Yamato iba completamente zombie detrás de ella, y yo creo que con la de escalas que debe de haber entre un vuelo y otro en algún momento terminó por despistarse y al final ya no sabía ni a dónde iba ni por qué jajaja Eso jugaba a favor de la pelirroja que se lo iba pasando muy bien riéndose de él. Pobrecillo... Si es que ya nadie lo respeta jajaja
Los bicos de viernes son los mejores ❤ Que he acabado la semana haciendo horas extra... pero bueno, ya se ha acabado. ¡Muchos bichos para ti y para las tartarugas!
Ace Cornell: estamos de viernes, no pasa nada jajajajaja Takeru está demasiado paranoico intentando saber qué ha pasado con sus padres todavía como para preocupare de lo que le meten a su hermano en el bolsillo o no. Y el rubio mayor está más centrado en su luna de miel que en la vergüenza que podría haberle provocado eso jajajaa
Venga, que ya estamos de viernes y ya se acaba la semana de una vez, fuera como fuera, acabada queda. ¡Un beso!
