- ¿Te ves con moral de hacer algo hoy? – preguntó Sora mientras que volvía a la habitación en busca de su maleta.

- Pues… depende de lo que tengas en mente. Pero yo creo que lo primero que tendríamos que hacer es ir a la tienda más cercana para tener reservas por si algún día no nos apetece salir, ¿no? – siguiéndola tranquilamente, no tardó en dejarse caer otra vez hacia atrás en la cama.

- Algo así te iba a decir… Que podemos ir a comprar algunas cosas y a dar una vuelta por la ciudad que tenemos aquí al lado, ¿qué te parece?

- Que podemos ir temprano para buscar dónde comer y así poder conocer el sitio para luego hacer la compra tranquilamente y si eso podemos cenar aquí y dedicarnos a mirar a ver qué tenemos cerca y qué queremos conocer.

- ¿Ves como cuando quieres es muy fácil negociar contigo?

- Perdona, tú siempre tienes muy fácil como negociar conmigo – ladeó la cabeza para observarla desde su posición-. ¿Vas a deshacer la maleta?

- Exactamente… no quiero que toda mi ropa se arrugue y tú deberías de hacer lo mismo… Que además espero haber metido todo lo que te pueda hacer falta.

- Claro, como no tengo permiso ni para hacer mis propias maletas… - intentó protestar, poniendo la cara apropiada para ello sin salirle demasiado bien el aspecto serio.

- No, no lo tienes – divertida terminó por tirar de las sábanas para echárselas por encima antes de subir su maleta al otro lado de la cama para abrirla y poder empezar a revolver.

Tomándose unos segundos para volver a asomarse y con toda la resignación del mundo, se puso en pie, yendo en busca de su maleta para hacer exactamente lo mismo que ella, colocándola en la otra parte de la cama para tener su espacio. Justo cuando se iba a disponer a abrirla recordó algo que le hizo quedarse mirando hacia el cierre con cara de circunstancia.

- ¿Pasa algo? – le preguntó la pelirroja.

- No sé si quiero abrirla…

- ¿Por qué?

- ¿Te dije que Mai me había metido una lima de uñas en el bolsillo de la chaqueta del uniforme?

La cara de Sora no pudo más que sacarle una risa a él, viéndola poner primero cara de no entender nada y luego dándose cuenta de que se le subían ligeramente los colores a las mejillas.

- No… no me lo habías dicho – murmuró bajando la vista de nuevo hacia su maleta.

- Lo vi mientras que te estabas duchando… - todavía divertido por la reacción que ella había tenido-. Pero me preocupa más que me hayas dicho que Mimi ha metido algo aquí…

- ¡Es verdad! – volvió a levantar la vista rápidamente hacia él, acercándose hasta dónde estaba.

Negando ligeramente con la cabeza por la reacción de ella, acabó abriendo la maleta para encontrarse, colocado encima de todas sus cosas un paquete con una tarjeta pegada a él.

- Yo creo que esto tiene que ver con el trauma que lleva arrastrando Taichi unas semanas – murmuró por lo bajo la pelirroja.

- ¿Tú crees? El trauma que tiene encima solo tiene que ver con las malas intenciones que tiene Mimi para con el mundo, y mira que llevo yo años avisando de ello – empezó a hablar mientras que alargaba las manos hacia el paquete, cogiendo primero la tarjeta y sacándola del sobre-. Miedo me da leer lo que puede haber puesto…

Cogiendo ella el paquete, se dio cuenta de que era blando y que, no parecía tener forma alguna dentro. Viviendo de su amiga podían esperar cualquier cosa, de manera que esperó a que leyera lo que fuera que les había escrito.

- ¿"Espero que le deis buen uso al mejor estilo griego. Ya me darás las gracias rubio aburrido"?

- Me esperaba algo peor… - murmuró Sora antes de girar la cabeza para poder leerlo ella también-. ¿No hay ni rastro de Taichi?

- No… nada… Ábrelo a ver qué es…

Asintiendo a lo que decía buscó uno de los laterales del paquete, comenzando a abrirlo, metiendo una de sus manos para cerrarla en torno a un trozo de tela y tirar de él hacia afuera.

- ¿Qué es... esto? – murmuró al ver que del interior del paquete salía algo de color verde oscuro sin forma alguna.

- Si no lo sabes tú – dejando la tarjeta encima de la ropa de la maleta de nuevo se giró, observando detenidamente lo que tenían delante-. Tanto drama y tanto cuento… ¿para meterme en la maleta un trozo de tela sin forma? - ¿por qué le parecía que se estaba perdiendo algo?

Sora guardó silencio, terminando de analizar lo que tenía delante de sus ojos, acabando por encontrarle lógica en algo que parecía que solamente ella veía y empezando a sonreír poco a poco antes de doblarlo de nuevo sin darle tiempo a Yamato a poder verlo con claridad.

- Yo sí que sé lo que es… - murmuró dibujando una ligera sonrisa y luego volviendo hacia su maleta con ello.

- ¿Y no me lo vas a decir?

- No, tú te vas a quedar con la duda hasta que yo tenga a bien dejarte que sepas lo que es… - la sonrisa de antes se amplió en su rostro de una forma que se podría considerar hasta traviesa-. Ahora bien, te puedo decir que no entiendo el drama de tu querido embajador porque se lo llevara con ella a comprar esto.

- Partiendo de que no tengo ni idea de lo que es… A saber lo que le hizo antes… o a dónde lo llevó antes solo para reírse de él un rato. Eso y que ya sabes que no hace mucho para traumatizarlo con algunas cosas… - negó con la cabeza-. ¿Ahora que ya he conseguido saber en dónde estamos no tengo derecho de saber qué es lo que he traído en la maleta hasta aquí?

- Cuando encuentres un sitio bonito a que salir de noche hablamos, Ishida… - girándose con algunas cosas en las manos se acercó hasta el armario de la habitación, comenzando a colgarlas.

- ¿Me estás intentando picotear con algo, Ta… ? – detuvo sus palabras, quedándose mirándola sin poder evitar que una sonrisa totalmente diferente a la que había tenido hasta aquel momento en su cara apareciera.

Se giró desde el armario, con una percha en la mando, dándose cuenta de lo que pasaba, casi con la misma expresión que él, intentando no sonreír de forma tan evidente al morderse ligeramente el labio inferior.

- Perdón, debe de ser el jet lag, ¿me estás intentando picotear con algo, Ishida? – y nunca le había sonado mejor su apellido dicho en voz alta.

- ¿Quieres dejar de reírte? – Yamato protestó mientras que se subía algo mejor el cuello de la camiseta que llevaba, intentando cubrir la parte trasera del cuello.

Habían salido a comer y a pasar la tarde por la pequeña ciudad pesquera cerca de la que se hospedaban y el sol de todo el día no había tenido piedad de la blanca piel del comandante dejando una marca roja en su cuello y comienzo de su espalda.

- No me río de ti… Pero es que apenas has estado al sol en toda la tarde – intentando mantenerse seria detuvo sus pasos, observándolo.

- Pues se las ha arreglado para pillarme, ¿yo qué quieres que le haga?

- Nada… pero es que no me logro explicar cómo llevas sobreviviendo todos estos años viviendo en la isla sin estar así todos los días.

- Fácil – acabó por encogerse de hombros-. Seguro que no te cuesta adivinarlo.

- Pasando más días en el trabajo que fuera de él, como si te estuviera viendo… - entrecerró los ojos.

- ¿Qué? Tampoco tenía nada mejor qué hacer…

- Tampoco tenía nada mejor qué hacer – repitió sus palabras negando con la cabeza-. Anda, agáchate un poco para que mire cómo lo tienes…

- ¿Por qué? ¿No llegas? – sin poder evitar el comentario, sonrió de medio lado, terminando por ampliarla al ver cómo entrecerraba los ojos.

Se inclinó ligeramente para que pudiera alcanzar sin problemas sin dejar de reírse, dejándola ver cómo tenía la quemadura que ya se había llevado para estrenar bien el viaje.

- Tampoco es para tanto, cuando lleguemos tú no te preocupes que tenemos after sun para toda la isla…

- ¿Sí? ¿No te dedicabas solo a mandarme fotografías de todos los botes que te encontrabas por el camino?

- No, para que veas que soy buena contigo, también he comprado un par de botes…

- ¿Un par? Oye…

- ¿Qué? Soy previsora… - intentó no reírse-. Vamos a estar dos semanas, seguro que nos acaba haciendo falta a los dos…

- Ya… a los dos – se había resignado a aquello cuando había visto que las amenazas de irse a un lugar con sol eran reales-. Recuérdame que no se me olvide salir durante el día sin echarme protector solar, anda… Y será mejor que vayamos a hacer la compra para poder llevarlo todo a la villa antes de que nos cierren todo.

- Me parece bien… - asintió a sus palabras antes de estirarse para darle un beso en la mejilla y buscar su mano para cogerla.

No les costó mucho trabajo dar con una tienda en la que poder comprar algunas cosas que poder tener con ellos, quedándose los dos con gesto confuso al intentar leer los nombres de los productos. Aunque a causa del estilo de vida que llevaban ambos habían llegado a hablar inglés con gran fluidez, aquello no era inglés. Ni el abecedario que utilizaban se parecía al inglés ni mucho menos al suyo…

- ¿Y si le pedimos ayuda al dependiente? Yo creo que lo único que entiendo son los precios… - acabó por reconocer Sora por lo bajo.

- Nos las arreglaremos…

- ¿Tú crees? Buena suerte… venga, ¿a que no me traes un paquete de leche? Yo te espero aquí a que vuelvas con él… - divertida por sus propias palabras se quedó mirando hacia Yamato.

- ¿Y qué me das si acierto? – sonrió de medio lado.

- Tú tráelo y ya veremos…

Llevando las bolsas con ellos volvieron a entrar en la villa, cerrando a su paso y yendo a dejar las bolsas encima de la mesa de la cocina.

- Todavía no me has dicho lo que me he ganado como premio por mi gran hazaña de día – dando la vuelta hacia ella para quitarle las bolsas que llevaba y dejarlas encima de la mesa también no pudo evitar el comentario.

- Que te pasearas por todo el pasillo cinco minutos buscando el dibujo de una vaca no cuenta.

- ¿Cómo que no? Me dijiste que volviera con la leche y volví, lo siento, pero vas a tener que buscar alguna forma de recompensa…

- Vete a meter las cosas en la nevera, anda… - riéndose por lo bajo de las tonterías que acababa de escuchar, no pudo evitar quedarse mirando hacia él mientras que hacía lo que le había dicho.

No pudo evitar pensar en lo diferente que eran las cosas en ese momento, simplemente no haciendo nada importante, como bien podía ser guardar la compra y lo sencillo que había sido acabar sonriendo por la tontería de encontrar algo en una tienda en un país extranjero. Nunca se había considerado una persona triste, ni mucho menos, pero debía de reconocer que la sensación que la recorría en esos momentos no era algo con lo que hubiera estado familiarizada tiempo atrás.

- ¿Tienes hambre? – le preguntó la pelirroja de repente.

- No, ¿por qué? – girándose, tras bajar la mirada hacia su reloj para comprobar que aún era pronto para cenar, volvió a levantar la cabeza -. ¿Tú?

- No… pero… se me estaba ocurriendo una buena forma de recompensar tu gran hazaña del día que seguro que nos acaba abriendo el apetito… - comentó de la forma más inocente que pudo.

No tardó en encontrar el doble sentido en las palabras de ella, quedándose mirándola tan solo unos segundos antes de avanzar directo hacia su esposa.

- Míralo por el lado bueno, yo que tú iría poniéndolo en el currículo, justo encima de donde tengas puesto que has estado dos veces en Marte. Les pones que has sido capaz de encontrar leche en una tienda en Grecia y yo creo que te ascienden a general, ¿eh? – empezó a reírse sin poder evitarlo ya.

- Qué graciosa… - posó ambas manos en su cintura, pagándosela de un tirón-. A mí se me ocurre que puedes ir buscando ese bote de aftersun a ver si entre medias se te pasa la gracia…

La risa de ella fue lo último que se pudo escuchar antes de que ambos desaparecieran en dirección hacia la habitación.


AnnaBolena04: no, no me había olvidado como todos los sábados de subir el capítulo, me estaba obligando a hacer lo que tenía que hacer antes de pasarme por aquí TT_TT

El pobrecito Yamato estaba demasiado confuso con todo y yo creo que llegó a un punto en el que prefirió dedicarse a seguir a Sora y ver dónde acababan. Como realmente le daba exactamente igual el destino, pues él iba a dónde lo llevaran y fin del problema. Luego ya pues llegó al modo de tener que cubrir algunas necesidades vitales y, ahora, por fin lo tenemos empezando a cargar el modo operativo de luna de miel jajajaja

Míralo, todo un comandante de la JAXA, con grandes logroso diarios jajaja ¡Besitos de tortuguita!

Natesgo: je... bueno oye, pobrecitos, déjalos ellos que tienen tiempo para irse de vacaciones. Eso y que como esa isla me lleva persiguiendo allá a dónde voy, pues que al menos la disfruten ellos jajajaja Que tampoco es demasiado distinto a lo que te puedes encontrar por aquí en cuanto te pones a seguir la línea costera, ojo, solo que cuando no llueve y esas cosas jajaja

Creo que este capítulo responde a tu duda sobre el tema de la lima de uñas, ¿verdad? jajajaja Mai durmió muy feliz esa noche con su travesura realizada e_e ¡Besitos!

Guest Vecina: fíjate el caso que le estaba haciendo a mis responsabilidades de persona adulta que nada más que me llegó el aviso de review la acepté jajajaja Así con ganas de hacer cosas productivas el único par de días libres que tengo a la semana y esa cosas... Que se note ante todo.

Yo creo que tener tenía curiosidad... peor que en el fondo le daba igual si se iban a Grecia o al pueblo de la vuelta de la esquina, que estaba con el modo activado de que él solo quería desaparecer del mundo con la pelirroja unos días y fin del asunto. A dónde se lo llevara o no y las condiciones le daba igual, aunque ha servido para hacerlo plantearse cuánto gana jajajaja

Las conversaciones importantes que puedes querer leer tú cofcofcoftortuguitasrubiascofcofcof no las vas a ver durante la luna de miel, ya te lo digo. Lo que le digo Sora a Taichi era totalmente cierto, tú déjalos volver... Y ya no te digo más e_e Y lo de las llamadas... bueno, tendrán que dignarse a contestarles el teléfono jajajajaja Porque veo a Yamato colgándole el teléfono a Takeru cada vez que llame con alguna paranoia sobre sus padres.

Croquetea bien entre purpurina, venga, que seguimos con dosis de cuquicidad. ¡Bicos para ti y para las tartarugas purpurinosas!