Sora salió a la terraza de la villa, en sus manos llevaba una botella de agua que acaba de sacar de la nevera. Aquella mañana no tenía más intención que tirarse a la larga en una de las tumbonas y simplemente dedicarse a hacer el vago hasta que decidieran que ya era hora de irse a conocer algún sitio.

Llevando ya el bikini puesto y la crema echada, se sentó en la tumbona finalmente, dejando la botella bajo la misma para que le diera la sombra. No tardó en echarse cómodamente agradeciendo el sol. Aún no era tan sumamente fuerte como sería en los meses estivales, pero la temperatura del lugar era lo suficientemente agradable para poder tomar el sol en paz. No se le habría ocurrido viajar con Yamato en agosto a un destino tan soleado, no era tan mala. En lo que llevaban de semana ya había estrenado más quemaduras que la que se había hecho el primer día al olvidarse la crema. Sonrió sin poder evitarlo ante ese pensamiento.

Estaba sola ya que pasados los dos primeros días el rubio no había querido dejar de lado sus costumbres matutinas y solía salir antes de que hiciera demasiado calor a correr un rato mientras que ella lo esperaba en la cama. Estaba de vacaciones y no pensaba levantarse antes de media mañana. Aquel día había hecho la excepción porque se había desvelado y podía hacer el vago perfectamente fuera.

Cerró los ojos unos segundos, intentando coger una mejor postura. O eso fue lo que ella pensó porque todo el cansancio que había acumulado en los meses anteriores seguía pasándole factura y cuando se quiso dar cuenta, se había quedado dormida.

Yamato volvió un buen rato más tarde dejando las llaves en el mueble que había en la entrada, adentrándose en la casa sin hacer demasiado ruido al no ver señales de la pelirroja todavía por allí. Lo primero que hizo fue ir directo hacia la nevera para poder coger agua, dando un buen trago. Se quedó apoyado en la encimera de la cocina, recuperando poco a poco el aliento. Hacía más calor que en Tokio y había perdido la costumbre de climas más cálidos. Seguramente debería de darse una ducha antes de hacer nada más, especialmente ya que tenía la teoría de que su compañía debía de seguir durmiendo en la habitación.

Quitándose la camiseta húmeda por el sudor para poder dejarla en el cesto de la ropa sucia, volvió a guardar el agua en la nevera y se fue directo a por sus cosas para cumplir con sus intenciones de darse una ducha. No llegó a la habitación, viendo a través de los cristales del pasillo que daban a la terraza una melena rojiza tumbada al sol. Frenó automáticamente y, tras observarla unos segundos, cambió de rumbo acercándose hasta ella.

- Qué mal viven algunas… - murmuró intentando reclamar su atención.

No obtuvo respuesta. La observó más detenidamente, buscando algún cable por si tenía los auriculares puestos, sin encontrar nada, y, entonces, fue cuando se dio cuenta de que debía de estar profundamente dormida. Sonrió antes de acercarse, quedándose de pie a su lado comprobando su teoría. La respiración calmada de ella y que no se diera cuenta de que le estaba dando sombra fue la confirmación que necesitaba.

Dudó entre dejarla dormir o llamar su atención, acabando por agacharse para quedar a su lado en cuclillas. Todavía tardó un poco más en hacerse notar, aprovechando para recorrerla con la mirada, ya que la escena que tenía delante de él era bastante digna de ello. Sonriendo de medio lado sin poder evitarlo, quizás se distrajo más de lo que debería, acabando por devolver la mirada hacia su rostro.

Seguía completamente dormida. En vez de intentar despertarla con palabras o con un ligero golpecito en el brazo, lo que hizo fue llevar sus dedos a su rostro, retirándole el pelo poco a poco, como si intentara precisamente lo contrario. Al ver que no se daba cuenta, comenzó a repetir sus acciones, llevando sus movimientos por el cuello de ella, bajando poco a poco hasta la clavícula donde se entretuvo siguiendo las líneas de los huesos que en ella se marcaban, viendo como, por fin, parecía empezar a revolverse. No fue más allá, simplemente repitiendo esos movimientos en las mismas zonas. No tardó demasiado en comenzar a ver aparecer una línea de color canela tras los ojos de ella.

- Hmmm, ¿ya has vuelto? – murmuró aún sin estar despierta del todo.

- ¿Ya? Van a dar las once y media de la mañana – le dijo sin dejar de lado sus acciones a pesar de que ya la hubiera despertado.

- Las once y media… - repitió, entrecerrando los ojos de nuevo unos segundos. Solo lo justo para volver a abrirlos con cara de sorpresa-. ¿Las once y media? Me he quedado dormida.

- ¿No me digas? – sonrió divertido.

- Sí – sonrió a su vez, dándose cuenta de qué era lo que la había despertado, bajando la mirada hacia la mano de él-. ¿Qué tal?

- Hoy hace más calor que ayer, iba a irme directo hacia la ducha.

- Ah, claro, y en vez de ir a ponerte limpio y en condiciones te vas venido a despertarme a mí, muy bonito – intentó hacerse la ofendida.

- Lo sé, yo que tú me mandaba a dormir al sofá hoy – al llegar a una de las tiras del bikini decidió seguirla hacia abajo, continuando su dibujo lentamente, sin apartar la mirada del rostro de ella estudiando sus gestos.

- Tienes suerte de que me he acostumbrado demasiado a dormir acompañada como para mandarte lejos – se mordió ligeramente el labio al notar la nueva dirección de las manos de él-. ¿No te ibas a ir a dar una ducha?

- Se me están ocurriendo cosas mejores qué hacer ahora mismo – dijo como quién no queria la cosa, volviendo a subir antes de repetir sus acciones con el otro tirante-. ¿A ti no?

No pudiendo evitar más la sonrisa, dejó de intentar disimularla, manteniéndose sobre sus propios codos para poder alcanzar los labios de su marido y poder así darle los buenos días de la mejor de las formas posibles. No tardó en volver a quedar echada del todo al inclinarse él y ponerle así las cosas más fáciles, disfrutando del momento.

- En realidad, lo que se me ocurren son alternativas mejores a la ducha – le murmuró por lo bajo cuando se separó de ella.

- ¿Cómo cuáles? – arqueando una ceja se quedó mirando hacia él, tras haber dejado los brazos cruzados tras su cuello.

- Pues… - sin darle tiempo a reaccionar aprovechó la posición de ella para pasar un brazo por debajo de sus rodillas antes de tirar ligeramente de ella hacia arriba.

En cuanto su espalda se despegó de la hamaca, pasó el otro brazo en torno a la cintura de ella para evitar que se le cayera, antes de terminar de ponerse en pie y dirigir sus pasos hacia la piscina con ella en brazos.

- Ni se te ocurra… - le murmuró por lo bajo adivinándole las intenciones.

- ¿Que ni se me ocurra el qué? – murmuró con el mejor de los aires inocentes que fue capaz de poner justo antes de arreglárselas para que lo soltara y poder dejarla caer al agua.

No le dio tiempo tan siquiera de asimilarlo cuando el contraste con el agua fría la hizo despertar de golpe, asomando la cabeza apenas unos segundos más tarde para lanzarle la mejor de sus miradas asesinas. No pudo mantenerla demasiado tiempo, viéndolo reírse y notando como se le contagiaba la risa sin poder evitarlo.

- Eres un idiota, que lo sepas – le dijo intentando parecer seria justo antes de echar la cabeza hacia atrás para que le agua le retirara el cabello hacia atrás.

Sin contestar, se quedó mirando hacia ella de brazos cruzados, esperando tan solo unos segundos para ver si hacía por salir de la piscina o si por el contrario aprovechaba para quedarse. Al no verla con demasiadas intenciones de volver a la hamaca sonrió de medio lado antes de acercarse un par de pasos.

- Es que yo no he salido a correr con el bañador puesto… - le dijo encogiéndose de hombros.

- ¿No me digas? Fíjate tú que te podría decir que no tiene pinta de que lo fueras a necesitar – le dijo mientras que se acercaba nadando hasta el extremo opuesto para quedarse apoyada de espaldas en el borde, observándolo desde allí -, pero igual por simpático te mando a la ducha…

- No serás capaz – sin creerse ni una sola palabra de sus amenazas, se quedó observándola unos segundos-. Es que te veía acalorada por haberte dormido al sol. Lo menos que podrías hacer debería ser dejarme tú el tuyo.

- ¿Tú crees? No sé yo si te quedaría muy bien, pero si quieres hacer la prueba… - por suerte, en su cabeza no se llegaba a proyectar semejante imagen mental, tenía otras formas mejores en las que interpretar sus palabras.

No se movió a pesar de todo durante los siguientes momentos, simplemente dedicándose a mantener la vista fija en Yamato hasta que al final sonrió, separando sus brazos del bordillo antes de llevarlos a su propia espalda deshaciendo primero el lazo de la espalda y luego, más despacio, el del cuello, moviéndose de tal forma que, para fastidio del que la observaba, consiguió quitarse la parte de arriba sin dejar absolutamente nada a la vista. Desde donde estaba, le lanzó la prenda con la mejor de sus sonrisas.

- Para que luego no te vayas quejando.

Sin quitarle la vista de encima e ignorando dónde podría haber caído o no el bikini, intentó mantener la expresión que había tenido hasta entonces en el rostro. Se había buscado que ahora se estuviera haciendo de rogar, lo admitía.

- Creo que esa no era la parte que podría serme útil, fíjate.

- ¿No? Pues yo creo que te iba a favorecer bastante. Igual hasta consigue hacerte parecer más blanco de lo que ya estás y mira que es blanco – riéndose, todavía teniendo cuidado con no dejarlo ver nada, se revolvió para deshacer ahora uno de los lazos de la parte inferior, haciendo lo mismo luego con el otro, esperando aquella vez a que la propia prenda fuera la que saliera a flote, sin lanzársela-. Aunque si quieres ver cómo te queda vas a tener que venir a por él. Si te atreves, claro…

- ¿Cómo quieres que me atreva? ¿Te recuerdo que llevas en la genética la habilidad de asustar a media ciudad con una mirada? – intentó bromear y hacerse de rogar, ya que desde su posición, realmente, no era capaz de ver nada y no estaba nada de acuerdo con aquello.

Se lo merecía por haberla tirado al agua, pero en el fondo la situación lo entretenía. Haciendo como si se tuviera que pensar si le merecía la pena o no correr el riesgo, intentó tardar el máximo tiempo posible antes de igualar las condiciones con las de ella y meterse en el agua. Alargó la mano para coger la parte inferior del bikini y terminar por tirarla fuera del agua, cerca de donde estaba la otra, para colocarse al final frente a ella. alargando los brazos los posó a ambos lados de Sora, apoyándolos en el bordillo de la piscina, como si intentara impedirle una huída a sabiendas de que no existía tal cosa.

- ¿Cuenta esto como atreverme a acercarme? – le dijo una vez se hubo quedado quieto.

- No lo sé… Yo creo que todavía podrías acercarte un poquito más – dicho aquello, dejándose por fin de tonterías dejó de cubrirse con los brazos, solo para dejarlos sobre los hombros de él, aprovechándose del medio acuático para dejar sus piernas en torno a su cintura sin esfuerzo, recortando así la distancia entre ambos al mínimo.

Sonriendo por las acciones de ella llevó sus manos a su espalda, apretándola contra él, notando cada curva ajustándose a la perfección contra él. Bajó las manos lentamente por su espalda, aprovechando lo resbaladiza que estaba la piel de la chica al estar mojada, recorriendo su cuerpo en la medida que esa posición se lo permitía.

- Te mereces que te dejara fuera del agua, que lo sepas.

- No eres tan mala – negó con la cabeza, empezando a dejar un pequeño camino de besos por su cuello-. Además, creo que estoy empezando una buena forma de intentar hacer las paces.

- No lo sé – su tono de voz sonó divertido, casi travieso-. Te lo diré más tarde, a ver si es un buen intento de perdón o vas a tener que ponerle más esmero – automáticamente obtuvo la respuesta a sus palabras al chocar su espalda de nuevo contra el bordillo.

- Tendré que esforzarme entonces – le murmuró al oído antes de bajar del todo sus manos hacia la cadera de la pelirroja, aprovechando para ajustar mejor la posición de ambos.

Ahogó un quejido entre sus labios al notarlo en ella. iniciando así un beso mientras que podía sentir como muy lentamente la comenzaba a tantear con sus movimientos, casi como si buscara hacerla perder la paciencia. A modo de respuesta cerró mejor sus rodillas en torno a él, acariciando con la misma lentitud que Yamato su cuerpo, dejando su mirada fija en la suya en todo momento.

La lentitud, en ocasiones, no tenía nada de malo.


Natesgo: je... Pues mira, en realidad me he basado en mi propia experiencia jajajaja Esa misma quemadura me la hice yo por irme a una fiesta que duraba desde por la mañana hasta por la noche muy sonada aquí... Me eché crema, pero se me olvidó echarme por la parte de atrás del cuello y al medio día la tenía más roja que un tomate jajajaja Pero bueno, seguro que se las arreglan entre ellos para que el rubio no se le queme tanto, eso o va a tener una nueva excusa más que creíble para que alguien vaya a echarle after sun.

¡Besitos!

AnnaBolena04: de alguna manera se las tenían que arreglar, que tienen todo en contra para no enterarse ni de media palabra de lo que les dicen o de lo que leen, sobretodo en sitios menos masificados jajajaja Pero bueno, sobrevivirán creo yo, de alguna manera o de otra acabarán sobreviviendo los dos jajajaja Y con el tema de las quemaduras, pues bueno, más de lo mismo... Seguro que alguna más se hace en sitios más especialitos por andar haciendo lo que no debe fuera de lugares atechados. Eso si lo dejan entrar en casa por andar tirando pelirrojas adormiladas a la piscina.

¡Besitos de tortuguita! Y hoy os pego corte porque... hay que reservarse estos temas para las verdaderas ocasiones importantes e_e

Guest vecina: sí, te estaba viendo cara de Hiroaki y todo, fíjate jajajajajaja Están de luna de miel sin más interés que estar haciendo de recién casados pegajosos, ya veremos cuando vuelvan a la realidad si le dan una alegría al mundo o todavía se hacen de rogar algo más... Jajajaja la nena más esperada de la historia de las nenas ❤

Y, como le he puesto a Natesgo en la review, solo me he basado en mi propia experiencia de quemaduras absurdas jajaja Me tengo quemado de las formas más estúpidas del universo hasta simplemente estando en los exámenes de Junio estudiando en la biblioteca cerca de la ventana, es lo único que tengo que decir al respecto ya jajaja Así que las quemaduras absurdas del rubio probablemente haya pasado yo también por ellas. Me puedo pasar el verano lloriqueando detrás de al gente por casa con el bote de after sun...

No, es que no tienes nada qué pillar. No hay referencias ni nada a lo que iba dentro de la maleta pooooooorque ya se verá más detalladamente lo que había dentro de la maleta jajajajaja Al igual que más adelante todavía se verá el por qué de los dramas de Taichi si no parece nada más que un inocente "cacho de tela" jajajajaja Tú tranquila, que todo llega.

¡Bicos para ti y para las tartarugas! Y mejórate, que con el clima chiflado que estamos teniendo normal que te vengan los catarros.