- Sora… como no te des prisa vamos a acabar llegando tarde…
Yamato alzó la voz para que pudiera escucharlo desde la puerta de la terraza donde estaba apoyado mirando hacia la nada. Todavía no había terminado de atardecer y su entretenimiento mientras que esperaba había sido quedar mirando hacia el horizonte. Sora no solía hacerlo esperar demasiado, pero aquel día algo la estaba entreteniendo.
- Perdona – la voz de ella lo hizo girar la cabeza por fin-. No encontraba el pañuelo y tenía miedo de tener frío… Estaba todavía en la maleta.
- ¿Lista entonces?
- Lista – asintió asegurándose de que la prenda estaba bien colocada en torno a sus hombros.
- No creo que ahora vayas a tener frío, de todas formas.
- Ya… pero tampoco me entra en el bolso, así que así no me estorba – encogiéndose de hombros le hizo un gesto para que despegara de la puerta y poder caminar ya en dirección hacia la salida.
No le había dicho a dónde iban, habiéndose pasado entretenido gran parte de la tarde anterior pegado al ordenador buscando algún punto de interés. No había necesitado buscar demasiado para descubrir un sitio muy cerca de la villa en la que se quedaban, incluso pudiendo llegar andando sin necesidad de tener que utilizar el coche. Eso les daba muchas más oportunidades de poder aprovechar mejor la noche.
- ¿Esta es tu forma de vengarte de que no te haya querido decir a dónde veníamos?
- No, es que no tengo ni la más remota idea de cómo se pronuncia el nombre de donde vamos y de verdad que espero que este no nos deje tirados – levantando la mano que no tenía colocada en torno a los hombros de ella, señaló el teléfono en el cual tenía abierto el GPS.
- Genial, dependemos del teléfono para no perdernos… - se echó a reír automáticamente, aprovechando para acercarse algo más a él.
- Más o menos, porque como tengamos que pedir indicaciones ya podemos ir echándonos a llorar… - asintió riéndose él también desviando la mirada hacia la pantalla de nuevo para ver más o menos por dónde deberían de ir.
La villa estaba cerca de una pequeña ciudad y solo les llevaba unos minutos llegar caminando, por lo que aunque hubieran salido algo justos de tiempo no iban a tener problemas para llegar. Las complicaciones ya llegaron en el momento que tuvieron que orientarse dentro de las calles de la ciudad.
- A ver, déjame ver el móvil – le dijo la pelirroja deteniéndose-. Porque esto ya me empieza a recordar a una vez que nos perdimos en medio de Tokio cuando no éramos más que unos mocosos…
- Eso fue mucho más triste porque se supone que vivimos en esa ciudad…
- Lo sé… Y de aquella no teníamos excusa de que te me pierdas por las esquinas si te dejo solo – riéndose sola por el comentario se centró en intentar encontrarse dentro del mapa.
- Qué graciosa – pinchándola con el dedo en el costado la dejó intentar ubicarlos.
- Yo creo que estamos aquí – le señaló un punto-. Así que si seguimos de frente hasta la plaza donde estuvimos ayer y deberíamos de llegar.
- Me voy a fiar de ti, que contra tu orientación no tengo gana que decir…
- ¿Cómo que contra mi orientación? ¿Y contra algo más sí? – comentó divertida dándole el teléfono de vuelta.
- Hmmm… me ahorraré responder a eso antes de que pueda buscarme un buen abogado…
Negando con la cabeza echó a andar sin esperarlo, escuchando que aceleraba el paso para alcanzarla, volviendo a colocarse a su lado, esperando hasta llegar a donde ella había dicho para volver a comprobar que estuvieran dónde debían.
- Yo creo que has encontrado tú mejor esto que el propio GPS…
- Eso es porque no le hablas en el idioma que tiene que ser – se giró hacia el lugar-. ¿Es este?
- Sí…
- No lo dices muy convencido.
- No tengo ni la más remota idea de lo que pone, pero esas letras se parecen a las de aquí. Así que me lo voy a creer y que ya nos digan ellos si tenemos reserva o no.
- Me parece bien – volviendo a reírse asintió a lo que dijo antes de esperar por él antes de entrar.
Finalmente comprobaron que habían sido capaces de llegar al lugar en el que tenían la reserva a tiempo. Al igual que consiguieron entenderse perfectamente con el camarero que se encontraba en recepción sin problemas con el idioma, pudiendo hablar en inglés con él sin mayores problemas.
- ¿Se puede saber cómo encontraste este sitio?
- Ayer mientras que estabas al sol y yo me escondía de él me entretuvo buscando un sitio. ¿No me dijiste que me dejarías ver qué era lo que nos había metido Mimi en la maleta cuando te llevara a un sitio bonito?
- Y eso mismo he hecho – sonrió antes de señalarse hacia abajo con su cabeza.
- ¿Ah sí? – eso no lo había visto venir, no se había fijado demasiado en lo que llevaba ella puesto al llevar el pañuelo echado sobre los hombros.
- Sí – intentó que no se notara tanto que su sonrisa quería ampliarse antes de alargar la mano hacia la carta-. Por favor que esté en inglés…
Cambió de tema de la forma más radical posible, abriendo la primera página y viendo que aunque casi todo estaba escrito en el idioma local, debajo aparecía en otras lenguas. Pudo ver de reojo como la estaba mirando, posiblemente todavía pensando en la última respuesta que le había dado la última respuesta.
- ¿No vas a mirar qué te apetece cenar? – preguntó.
- Sí… - su tono de voz no sonaba demasiado convencido, imitando las acciones de ella. Justo en ese momento se acercó el camarero preguntando por si querían algo para beber.
Sora dejó que fuera él quien pidiera, quedándose observándolo con una ligera sonrisa que no podía evitar en la cara. Tuvo que acabar poniéndose algo más seria al fijarse de repente en cómo se había vestido aquel día. O más bien, en el color de la camisa que llevaba aquel día, la cual, en combinación con la luz de aquel local, estaba haciendo que resaltara aún más el color de los ojos de Yamato. Sin darse cuenta de ello, se quedó observándolo con la cabeza apoyada sobre su mano, totalmente distraída.
- ¿Pasa algo? – le preguntó extrañado al volver a centrarse en ella.
- ¿Eh? No… - carraspeó-. ¿Es nueva?
- ¿Si es nueva el qué?
- La camisa – volvió a bajar la vista hacia la carta para no verle la sonrisa que sabía que se iba a encontrar.
- Puede… - tal y como esperaba ella, la sonrisa de medio lado que tanto solía caracterizarlo apareció en su rostro-. ¿Por qué lo dices?
- No, es que no me sonaba – levantó de nuevo la vista hacia él-. Es mi trabajo, tengo que fijarme en esas cosas.
- Yo no me he hecho la maleta…
- No… pero tú eres el que me dejó a mano lo que te vendría bien traerte – le contestó fijándose en la cara que le seguía poniendo antes de que fuera Yamato quien fingiera prestarle atención a la carta.
Mantuvo la mirada fija en él unos segundos antes de decidir que tenía la mejor forma de quitarle esa cara que se le había quedado por su comentario. Y, además, si seguía con el pañuelo posiblemente cuando saliera tendría frío. Dándole las gracias interiormente a Mimi por lo que le había metido en la maleta, se giró en la silla para dejar colgando del respaldo de esta la prenda, quedándose únicamente en el vestido que llevaba.
No dijo ni media palabra y bajó la mirada hacia la carta de nuevo, intentando concentrarse en la comida porque al paso que iba llegará de vuelta el camarero y no tendría ni la más remota idea ni siquiera de lo que ponía más allá de las primeras tres líneas.
- ¿Quieres compartir o pedimos cada uno una cosa diferente?
- Hmm… podemos compartir y así probamos más que cosas, ¿qué te parece?
- Por mí perfecto - levantó la vista hacia ella en ese momento, dispuesto a asentir.
No llegó a hacerlo, quedándose con la mirada fija en la pelirroja que estaba delante de él, entendiendo de repente a qué había venido la insistencia en el pañuelo. Al principio le había parecido extraño ya que no hacía frío, especialmente las vueltas que había dado Sora para ser capaz de encontrarlo. Y como para no encontrarlo.
Cuando habían salido de casa se había dado cuenta de que llevaba un vestido largo de color verde oscuro, pero no había sido hasta ese momento cuando se fijó en que la parte superior del vestido hacía los honores a la isla en la que estaban, siendo del mismo color que lo que ya había podido ver. Los tirantes, aunque anchos, dejaban gran parte de los hombros al descubierto. Pero ese no era el problema. El problema era que la tenía sentada delante de él, y aunque quisiera, no llegaba a ver el final del escote ya que quedaba oculto incluso por la propia mesa.
- ¿Ya saben qué van a pedir? – la voz del camarero ni siquiera pudo llegar a escucharla.
- Yo sí… ¿Yamato? – intentando no reírse al darse cuenta de que no la estaba escuchando tan siquiera, mantuvo la seriedad lo mejor que pudo-. ¿Yamato? – aprovechando que tenía las piernas cruzadas, movió la que estaba por encima para darle un golpecito por debajo de la mesa-. ¿Ya sabes lo que quieres?
- Ehm… Mimi… - murmuró muy por lo bajo, cosa que probablemente solo hubiera sido capaz de escuchar Sora-. Sí – carraspeó-. ¿Habíamos quedado en compartir, no?
- Sí, así probamos de las dos cosas – le estaba costando muchísimo mantener las apariencias.
- Vale, pues entonces yo también – haciendo el esfuerzo del día giró la cabeza hacia el camarero pidiendo él también.
Tras tomar nota de lo que había pedido, se acercó hacia ellos para llenarles las copas con lo que habían pedido, no tardando en dejarlos solos de nuevo. Intentando mantenerse seria, como si no hubiera hecho nada intencionadamente, alargó la mano para coger la suya, acercándosela a los labios sin quitarle la vista de encima.
- ¿Y ese vestido… es nuevo?
- ¿Este? Sí, claro… Ya sabes que lo que me traje es casi todo nuevo porque no me apetecía venirme hasta aquí con la ropa que uso en Tokio…
- Sí, yo creo que con eso en Tokio ibas a coger frío.
- Por eso me he traído el pañuelo – posó la copa sobre la mesa-. Pero aquí yo creo que hace algo de calor, ¿no? – abanicándose distraída con la mano, lo miró ligeramente de reojo-. Lo que yo no entiendo es qué puede haberle hecho a Taichi Mimi el día que se lo llevó de compras. Si solo es un vestido inocente…
- Sí… yo tampoco – haciendo el esfuerzo de mirar a su esposa a la cara y no a otros lugares, imitó sus acciones, dando un trago más largo que el que ella había dado-. No me lo puedo imaginar de ninguna de las maneras.
- Parece que los dos nos hemos puesto de acuerdo para estrenar hoy, espero que hayas elegido bien el sitio ya que nos hemos puesto a la altura – no pudo aguantarse más, dándose cuenta de que estaba haciendo verdaderos esfuerzos para no quedarse mirando hacia ella. Sonrió, más o menos de la misma forma que solía hacerlo él, de forma ladeada-. ¿Qué pasa? ¿No te gusta el regalo de Mimi?
- Pues… - volviendo a coger la copa, se pensó su respuesta, fijándose en la forma en la que le estaba sonriendo y dándose cuenta de que realmente estaba disfrutando de aquello-. No te creas tú que demasiado, no deberías volver a ponértelo para salir.
- ¿No? ¿Y qué se supone que tengo que hacer con él?
- Mejor no te digo lo que se me está ocurriendo hacer con él ahora mismo – prácticamente farfulló volviendo a beber de la copa.
Escuchando perfectamente sus palabras, no pudo más que hacer lo mismo que él, empezando a reírse por lo bajo. Algo le decía que esa cena la iba a disfrutar por todo lo alto.
AnnaBolena04: puede que en algún momento se venguen de él por gracioso... Como ahora mismo jajajajaja Parece que por fin sabemos lo que Mimi les ha metido en la maleta y ha sido un ataque más a traición de lo que el pobre rubio esperaba, porque eso ha sido en plena zona pública y sin duda no contaba con que le fueran a salir con un ataque de ese tipo. Ahora veremos si son capaces de comportarse o no...
¡Avisa a la tortuga de que la cosa puede ponerse complicada! Y este capi ha sido de propina porque he conseguido avanzar bastante ese fin de semana. Y quien dice fin de semana dice esta tarde que es cuando he tenido algo de tiempo... ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: ¿nos damos por enterada ya de lo que Mimi les metió en la maleta? Jajajajajaajaja Tranquila que el drama de Taichi viene explicado más adelante. Que el pobrecillo no entiende mucho de moda y sin duda no monta semejante pataleta por un simple vestido con algo más de escote de lo normal, no ha llegado a tal nivel de nene pequeño.
Lo de los niveles de empalagosismo estando ellos dos solos ya sabes que es algo que no se puede controlar, porque haga lo que haga no hay manera de enfadarlos, así que como mucho puedo ponerlos riéndose el uno del otro jajajaja Aayyy y ahora te voy a picotear yo. Jijiji si vieras lo que he escrito esta tarde... jijijiji
No sé, no me veo yo ni motivándome con esa información, sobretodo porque dudo tener puente yo y que solo me van a dar el día 1 libre, ya verás, y lloraré y patalearé como la que más. Yo descansar lo que viene siendo descansar... poco, pero bueno, al menos no he tenido que aguantar fauna, que es importante. O al menos fauna que no sea de mi edad jajaaja ¡Bicos de tartaruga para ti! Y abanicos para la tartaruga, no vaya a ser que se nos acatarre ella también por los calores que le vienen de repente por culpa de los Srs Ishida.
