- Ven aquí…

Sora había estado terminando de arreglarse en el baño tranquilamente mientras que Yamato hacia tiempo terminando de ver los detalles de la ruta que tenían que seguir para poder llegar a Chora, capital de la isla, en donde tenían pensado pasar el día.

- ¿Ya estás lista? – preguntó Yamato acercándose hacia ella tras haberla escuchado llamarlo.

- Sí, yo sí, pero tú no – negó con la cabeza.

- ¿Cómo que yo no? – arqueó una ceja, viendo cómo se acercaba hasta él para cogerlo de la mano y arrastrarlo con ella hasta hacer que se sentara en la cama-. ¿Qué?

- Tú quieto ahí – dio media vuelta hacia donde tenía su neceser, sacando un tarro de él y volviendo a acercarse hasta el rubio.

- ¿Qué es eso?

Esto no me acordaba de que me lo había traído porque estoy usando el protector solar para todo, pero te va a venir bien a ti para para que no vuelvas por la noche con todas las mejillas quemadas – sonrió ligeramente antes de abrirlo.

- Bah… tampoco me quedo tanto ya… - no se movió a pesar de sus palabras, dejándola acercarse.

- Ya, ya… Eso es porque te ha vuelto a pelar toda la piel y tienes la nueva sin estrenar… - ampliando más la sonrisa de antes, riéndose ahora ligeramente de él, abrió el tarro, cogiendo crema con su dedo índice-. Mira para mí… - pidió esperando a que levantara la cabeza.

Casi con resignación, a sabiendas de que no le quedaba más remedio si no quería volver a quemarse, hizo lo que ella le pedía, aprovechando aquello más bien como una excusa para recibir atenciones por parte de la pelirroja. No pudo evitar empezar a reírse a la vez que ella al darse cuenta de que le había dejado crema en ambas mejillas y que luego había puesto algo también en la punta de la nariz.

- ¿Sabes qué es lo peor? – le dijo justo antes de empezar a esparcírsela-. Que hasta con pegotes de crema por la cara estás guapo… Pero no te lo creas mucho, ¿eh?

- Solo si me lo dices tú – intentando no reírse demasiado, dejó que terminara con lo que estaba haciendo.

- Ya estás – le dijo antes de inclinarse ligeramente, aprovechando para darle un rápido beso en la frente.

Volviendo a dejar el tarro cerrado en su sitio fue directa a coger su bolso para poder salir los dos, escapándose así del alcance del rubio, quien todavía riéndose ligeramente se estaba poniendo en pie colocándose bien la ropa.

- ¿Lista?

- Lista – asintiendo a sus propias palabras salieron a la vez.


El camino hasta la ciudad había sido corto, pudiendo aprovechar prácticamente toda la mañana para conocerla al no ser demasiado grande. Durante toda la primera semana que habían estado no se habían alejado demasiado de la villa, aprovechando más que nada para descansar y poder estar tranquilos.

Apoyándose en una de las barandillas del puerto de espaldas a la costa, Yamato se entretuvo siguiendo con la mirada a la pelirroja, quien estaba completamente distraída sacando una fotografía desde dónde estaban a los molinos que adornaban una de las colinas de la ciudad.

- Para llevar toda mi vida viviendo en una ciudad tan enorme como la nuestra de verdad que yo creo que no me importaría quedarme en un sitio así una buena temporada – le dijo volviendo a su lado.

- ¿Por qué? ¿Por lo tranquilo que es? – sonrió ligeramente dándole la razón-. Creo que es algo que podría llegar a echar de menos de todos estos años atrás – hizo referencia a todos los años que había pasado alejado de Tokio-. Muy buenos motivos tengo que haber encontrado para dejar de lado aquella tranquilidad – la observó de una forma más directa, viendo como le sonreía a modo de contestación.

- No lo sé… Yo creo que es que te lo pasas demasiado bien riéndote de tu hermano en persona – acercándose hasta dónde estaba él, quedándose a su lado.

- Sí… reírme de mi hermano debe de ser – ladeó la cabeza para observarla antes de quedarse ligeramente pensativo-. En realidad, no sé yo hasta qué punto la cosa será reírme de él o no.

- No te entiendo – giró la cabeza para observarlo.

- Pues que no tengo demasiado claro hasta qué punto puedan ser paranoias sin fundamento lo de Takeru.

- ¿Con qué? – lo observó unos segundos antes de darse cuenta-. No digas tonterías, Yamato…

- No las digo… créeme, yo también he notado alguna cosa extraña en la última temporada. ¿Tú no?

- No… No he tenido la oportunidad de verlos juntos las suficientes veces como para notar nada extraño. ¿Qué se supone que debería de haber visto?

- En realidad nada, pero son formas de comportarse, no lo sé, yo los noto diferentes.

- No te lo tomes a mal – empezó, tomándose unos segundos para ordenar bien sus palabras-. ¿Cuántas veces los has visto interactuar en los últimos diez años como para ser capaz de notar cosas raras? O incluso hace más tiempo de eso – sabía que era un tema ligeramente delicado pero, a sus ojos tampoco tenía nada de raro que ahora que ya había pasado el suficiente ambos se trataran con total normalidad-. Ahora tienen dos nietos y tú estás de vuelta, yo creo que son motivos más que suficientes como para que tengan más trato entre ellos dos sin que haya motivos secundarios.

Giró la cabeza ligeramente hacia ella, escuchando sus palabras, estudiándolas detenidamente. Sí, posiblemente tuviera toda la razón del mundo para pensar que todo aquello simplemente derivaba a causa de Takeru y de él pero, a pesar de todo, no podía evitar pensar otras cosas.

- Es… diferente. Tú no lo entiendes, no conoces a mi padre al mismo nivel que yo y aunque me tiene mucho más controlado él a mí que yo a él, no lo sé. No me fío de que todo sea para hacer que mi abuelo se dé cabezazos contra la pared más cercana. Dudo que se atreviera a acercarse a Natsuko tanto solo para hacerlo de rabiar. Espero que no fuera por eso, lo tengo por alguien más adulto.

- Oye, esas cosas suelen salir bien – empezó a reírse por lo bajo sin poder evitarlo-. ¿Ya le has pedido perdón a Andrew por andar mirándolo mal?

Terminando por encararla del todo, alargó el brazo para pincharla en las costillas con uno de sus dedos, buscando hacerle cosquillas, pillándola algo desprevenida al estar riéndose de él.

- Vale… vale – le dijo alejándose un par de pasos de él, huyendo de su alcance-. Pero… ¿Y tendría algo de malo si las cosas no fueran más que una paranoia vuestra?

Esa pregunta hizo que Yamato volviera a ponerse ligeramente serio, frunciendo el ceño. De entre todo lo que había podido pasar por su cabeza desde que había estado viendo las fotografías de la boda, aquello no había llegado a planteárselo.

- Pues no tengo ni la más remota idea – reconoció abiertamente-. No es una opción que tan siquiera me haya planteado a lo largo de los años. Creo que estoy demasiado acostumbrado a que mi padre solo se relacione con su trabajo y ya.

- Bueno, lo mismo podríamos decir de ti hace un par de años y mira, hasta Grecia te he acabado trayendo.

- Para poder quedarte a gusto echándome crema en la nariz – alargó las manos hacia ella, ahora buscando cogerla por la cintura y acercársela, consiguiéndolo con problemas-. Que hagan lo que quieran, son mayorcitos. Y sino… pues mira, siempre me servirá para reírme de como Takeru se acaba quedando calvo de tanto tirarse del pelo.

Dejándose acercar, se rió de la conclusión de Yamato. A ella le daba igual lo que hicieran o dejaran de hacer sus suegros, eran dos adultos a los cuales tenía en muy buena consideración como para preocuparse por sus decisiones, pero, realmente, ¿qué tendría de malo? Precisamente ellos dos eran la prueba de que a veces las cosas el único problema que tenían era no ocurrir en el momento apropiado.

- Yo creo que ahora podemos aprovechar que ya nos hemos acordado de ellos para ir a comprar algunos recuerdos, ¿qué te parece?

- Perfecto – le dijo antes de retenerla unos segundos más, quitándole de las manos la cámara que había estado usando la chica, apuntando hacia ellos tomando una fotografía de ambos tal cual estaban.


Cuando el teléfono del chico había sonado haciendo que saliera de la tienda en la que estaban a hablar tranquilamente, Sora se quedó distraída en el interior sin poder evitar acercarse a la zona en la que se podían ver algunas prendas típicas. Observando las telas y los dibujos en ellos se entretuvo un rato hasta que dio con algo que podría ser del agrado de su madre, consiguiendo que otro expositor llamara su atencion en el camino de vuelta a la caja.

Centrando su atención en interior, pudo ver unas pulseras, centrándose especialmente en una de ellas. Retrocedió un par de pasos para comprobar que su acompañante siguiera en el exterior entretenido con la llamada, antes de llamar a la dependienta para indicarle que le gustaría verla más de cerca.

Sonrió sin poder evitarlo cuando la tuvo en la mano, dándose cuenta de que aunque lo que le había llamado de ella había sido el color, el dibujo que más destacaba era sumamente parecido al emblema de Yamato. No había sido engañada por su propia vista.

- Perfecto – le dijo-. Muchas gracias – acercándose hacia la caja, no quiso hacer más tiempo por si acaso volvía antes de darle tiempo a pagar.

- ¿Lo pongo para regalo en paquetes diferentes? – haciendo referencia también a lo que había encontrado para Toshiko obtuvo un asentimiento a modo de respuesta por parte de Sora.

- Primero esto – indicó la pulsera-. Que no quiero lo vean…

Obteniendo una risa por parte de la dependienta a modo de respuesta, rápidamente se dispuso a cumplir la petición de la pelirroja, no tardando en poder salir de la tienda con el regalo para su madre en una bolsita y el otro paquete escondido en su bolso. Esperó unos segundos, viendo como Yamato se giraba hacia ella, observándola antes de pasarle el teléfono.

- No habrás llamado para volverlo loco un rato, ¿no? – dijo a modo de saludó al fijarse en el nombre que aparecía en la pantalla.

- ¿Te lo ha contado? ¿Te parece normal?

- No, no hacía falta que me contara nada – hizo una pausa, caminando distraída hasta sentarse en una fuente, alejándose así unos pasos del rubio-, tengo ojos en la cara y ya había podido verlo con mis propios ojos antes de que dijera nada, Takeru.

- ¿Tú también los viste?

- Claro… Y ya varias veces, lo que pasa es que nunca tan evidente… - levantó la vista hacia el rubio, quien la estaba mirando interrogante-. Yo lo que creo es que deberías de vigilarlos más de cerca, por si acaso… Ya sabes que estas cosas no suelen acabar bien.

Se llevó el dedo a los labios, haciéndole así el gesto a Yamato para que no dijera nada, simplemente dejándola hablar. La miró muy extrañado, sin entender las palabras de ella, especialmente tras la conversación que ambos habían tenido hacía un rato en el puerto, pero no llegó a abrir la boca, ni siquiera para despedirse de su hermano menor cuando ella le devolvió el teléfono con la mejor de sus sonrisas.

- Alguien tiene que pagar el ir lanzando puñales con lo que no debo sobre temas que no son de su incumbencia, ¿no te parece? – la sonrisa que se dibujó en los labios de Sora fue prácticamente la que pondría una niña pequeña confesando una travesura.

La cara de no entender nada de lo que estaba pasando de él fue cambiando poco a poco, pasando por la sorpresa hasta acabando poniendo un gesto de resignación y negar con la cabeza.

- Yo no quiero saber nada de nada, pero si me convierto en hijo único le explicas tú a Hikari qué ha pasado exactamente con su marido…

- Se lo merece… - se encogió de hombros-. Y si la dejamos viuda yo creo que podremos encontrarle algún sustituto rápido, tú no te preocupes.

- Eso no sé si tomármelo como algo malo o algo bueno – terminando por reírse, señaló con la cabeza hacia la bolsa de ella-. ¿Qué has comprado?

- Algo para mi madre – lo miró mientras que hablaba-. Tengo hambre… ¿buscamos dónde comer?

- Yo quiero explicarme cómo puede ser que mientras que estamos en Tokio te tenga que estar persiguiendo para asegurarme de que cumplas todas las comidas… - divertido por la situación asintió a las palabras de ella.

- Porque el estrés me quita el hambre… deberías de saberlo. Algo tienes que estar haciendo bien para que se me haya pasado todo de golpe – se puso en pie para pillarlo desprevenido y poder acompañar sus palabras con un beso-. ¿Vamos?

Con la mejor de sus sonrisas ante el gesto de la pelirroja asintió antes de buscar su mano para echar a andar en busca de dónde comer.


AnnaBolena04: ey, casi se me va el santo al cielo y no subo el capi por andar buscando lo que no debo jajajajaja Aquí tienes a los Ishida haciendo de ellos, tranquilamente, de compras por la calle, pudiendo reírse a carcajadas del atolondrado de Takeru.

El pobrecillo rubio se ha ido de narices al agua por tonto y por por ir mirando hacia donde no tiene que mirar por paranoico. Si en el fondo tampoco ha visto nada grave, solo a Takeru y el abuelo poniendo caras raras y a su padre bailando con Natsuko, no es tan grave, ¿no? Ahora solo falta saber qué ha sido del vestido y si la tablet del rubio ha sobrevivido al chapuzón o hay que ir encargándole una nueva.

¡Besitos de tortuguita!

Ace Cornell: había que atacarles un poquito a la dignidad tanto a él como a ella de la forma menos seria posible, que llevaban comportándose una buena temporada como una parejita empalagosa. Ya les tocaba dar un poquito el cante y si así de paso te ha servido para que te rías un rato, pues mejor que mejor. Este capítulo tampoco es demasiado serio al menos, así que puedes seguir riéndote.

¡Un beso!

Epic Crystal Night: jajajajaja ellos dos estaban tan tranquilos bailando en la boda de su hijo y seguro que solo fue una foto con mal ángulo jajajaja

Taichi llorando con Daigo es mi OTP de esa boda, es lo único que tengo que decir al respecto. Me parecen la cosa más adorable del mundo, así que Hikari puede tener un montón de fotos de ellos dos que yo se las compro y me empapelo la casa si hace falta. Lo de la tortuga... ya tenía que hacerlo jajajaja Era importante dejar claro que Mimi ha hecho feliz a una tortuguita jajaja.

¡Un beso!

Guest Vecina: lo primero que ayer se me olvidó... sí, Toshiko también quiere rubiecilla jajajaja

Yo la pondría en mi aula, de lado a lado en la pared solo para tenerla como motivación para no tirar a ningún nene por la ventana. Con un poco de suerte así me río cada vez que miro para ellos dos y no les tiro cosas a ellos (ayer acabé haciendo bolitas de papel y tirándoselas a los de bachillerato de la desesperación). Hikari podría venderlas y sacar una fortuna con esas fotos, hasta Koemi seguro que quiere una cuantas.

Yo creo que ya es la paranoia, en la foto solo salen los dramas de los familiares y ellos dos bailando, el resto son interpretaciones de la gente cofcof igual solo bailaban inocentemente porque estaban de buen humor porque se les casaba el nene mayor.

Dile a las tartarugas que si encuentran algo que nos lo cuenten, que ese vestido seguro que es digno de exposición por los buenos resultados que ha tenido jajaja ¡Un bico enorme para ti y suerte para las tartarugas!