Cuando se anunció por megafonía la llegada del vuelo con destino al Tokio al aeropuerto, Sora no pudo más que girar la cabeza hacia la ventana, observando como poco a poco a poco la tierra iba quedando cada vez más cerca a medida que iban aterrizando.
- Yo no me llego a explicar cómo eres capaz de pasarte meses en el aire, de verdad te lo digo… - consiguió murmurar por lo bajo comenzando a estirar poco a poco las piernas.
- Pues… no te diría yo que alguna vez no me haya apetecido quedarme flotando por ahí con tal de no tener que aguantar a esos encerrado con ellos tanto tiempo – Yamato contestó con resignación-. Pero bueno, ¿no eras tú la que decía que estaba acostumbrada a estas cosas?
- ¿Yo? No, yo soy la que tiene una nueva socia que se va a encargar de esas cosas de ahora en adelante, muchas gracias… Además, ella tiene muchos más intereses que yo en tierras americanas y seguro que lo agradece. Yo pienso pasarme lo que queda del verano descansando…
Riéndose ligeramente por lo bajo, se quedó mirando hacia ella, aprovechando para asomarse él también, pudiendo ver cómo tomaban tierra finalmente. Tenía que reconocer que al final le había dado pena tener que irse de Grecia y que volvía casi igual de pálido de lo que se había ido, pero se alegraba de estar en casa de nuevo.
- ¿Quién dices que nos viene a buscar? – le preguntó Sora cuando ya habían bajado del avión y recogido las maletas.
- Pues… creo que mi padre. No me hagas demasiado caso, porque no sé qué me estaba diciendo de que mi hermano está completamente insoportable y que no lo dejaba en paz, así que no sé si vienen los dos o solo mi padre o mi hermano…
- Vendrá tu padre y tu hermano escondido detrás de una columna para ver si realmente nos viene a buscar o se está dedicando a otras cosas – sonriendo divertida se quedó mirando hacia su acompañante.
- Pues… yo de verdad que no es por darle la razón, pero es que sí que he visto alguna que otra cosa rara… - habló, quedándose pensativo, empezando a andar hacia la salida.
- ¿Otra vez con eso?
- Te lo digo en serio, y no hablo solo de lo que haya podido hacer o no mi padre para tocarle las narices a mi abuelo. Yo ya he hablado del tema con él otras veces porque de verdad que he visto cosas raras…
- ¿Tan grave sería si de repente les hubiera dado por volver a acercarse?
- No… No lo sé, sería raro, pero…
- Pero nada – negó con la cabeza-. Déjalos a su aire… y aprovecha para devolver las gracias a tu hermanito pequeño cuando puedas porque yo es lo que me pienso dedicar de ahora en adelante. Eso le pasa por listo y por tocar las narices con temas en los que no tiene que meterlas…
- Pobrecillo, tiene a sus dos cuñados conspirando en su contra ahora…
- Se lo tiene más que merecido. Y que dé gracias que podría ser peor – se encogió de hombros antes de girar la cabeza-. ¡Eh! Mira a tu padre – dijo finalmente señalando en una de las direcciones tras haber visto a Hiroaki acercarse hacia ellos.
Yamato giró la cabeza, viéndolo él también, sonriendo a su padre a modo de saludo y alzando la mano para que los viera entre la gente.
- Pero bueno, ¿cómo vienes tan sumamente blanco? – fue su saludo cuando llegó hasta ellos-. Ah, no, mira, vienes con las mejillas rojas del todo… - empezando a reírse de él acabó por girar la cabeza hacia la pelirroja-. Bienvenidos de nuevo, ¿qué tal el viaje?
- Gracias – sonrió Sora-. Eterno… sobre todo sabiendo que volvíamos ya…
- Osea que a ella le das la bienvenida y conmigo te metes ya, di que sí papá, véndeme tan pronto…
- Tú a callar – negó con la cabeza-. ¿Vamos? Supongo que después de tanto tiempo en el aire tendréis ganas de llegar a casa y descansar.
Viendo como asentían automáticamente les hizo un gesto para que fueran tras él, caminando entre toda la gente que llegaba de unos vuelos y otros. Había demasiada gente en aquel lugar como para poder iniciar una conversación con ellos, esperando hasta llegar al coche, ayudándolos a guardar las maletas.
- Tu hermano quería venir también a buscaros, pero ha tenido que acompañar a Hikari a una de las últimas revisiones. Hasta él sabe hacer de paranoico acosador con ella.
- Sí, se le da muy bien hacer el paranoico – comentó Yamato sin poder evitarlo-. ¿Qué has hecho con el abuelo al final? ¿Lo has echado del país?
- ¿Tú qué crees? – negó con la cabeza-. Ha decidido honrarnos con su presencia para poder conocer a su nuevo bisnieto…
Yamato arqueó una ceja, girando la cabeza hacia su padre, sin poder evitar quedarse mirando hacia él como si esperara que le dijera que no, que era una broma y que realmente se había ido.
- No, no me mires así, es culpa tuya por haberlo invitado a la boda solo por tocarme las narices, así que ya puedes dedicarse a estrechar lazos con tu familia materna, que te lo has ganado.
- ¿Y mi madre qué ha dicho?
- Se está quedando con ella en su casa, así que no he querido saber absolutamente nada del asunto – explicó-. Pero da igual lo que el cascarrabias rubio de la familia original haga o deje de hacer, ¿qué tal vosotros dos? ¿Conseguiste que no supiera a dónde lo llevabas?
- Sí, tuve que decírselo porque se quedó dormido en el avión y no se enteró cuando lo avisaron… Y como llegamos de noche no pudo ver gran cosa.
- ¿Y tú se supone que trabajas más en el cielo que en la tierra?
- Oye papá, no te pongas tan rápido de parte de tu nuera ¿eh?
- Me pongo de parte de quien tengo que ponerme. Fíjate, ella sí que ha vuelto bien morena, tú seguro que te has quemado varias veces.
- Siempre que le daba el sol – Sora se metió finalmente en la conversación-. Daba igual que se echara protector solar que no…
Riéndose por lo bajo sin evitarlo, decidió no decir nada más al respecto al ver la mirada de reojo que le estaba lanzando su hijo. Se centró en el camino, conduciendo, empezando una conversación sobre el lugar en el que habían estado y cómo habían estado las cosas mientras que ellos habían estado fuera.
- No os voy a dar más la lata, tenéis que estar los dos queriendo descansar. Gabumon está en casa, mañana si queréis os lo traigo para que hoy podáis descansar…
- No, puedo ir yo a buscarlo, tranquilo. O bueno, no… mejor, nos los traes mañana y así cenas con nosotros. ¿O tienes pensado salir tarde del estudio mañana? – giró la cabeza hacia la pelirroja.
- ¿Yo? No, mañana como mucho iré a saludar, así que como Haru no planee secuestrarme y no dejarme salir de allí nunca más me parece la mejor de las ideas – asintió-. Además, así te agradecemos que hayas venido a buscarnos.
- Tonterías, no tenéis nada que agradecerme, pero me parece bien. Mañana puedo venir a dejarlo aquí – asintió cuando finalmente detuvo el coche delante del edificio en el que vivían ambos- y ya nos pondremos de acuerdo.
- Lo que le pasa es que ya se debe de haber aburrido de comer otra vez todo precocinado y le acabamos de poner delante una excusa para cenar en condiciones…
- Deja a tu padre en paz – le dio un ligero manotazo antes de bajar del coche, esperando que él hiciera lo mismo.
Riéndose con la reacción de ella, imitó las acciones de Sora antes de acercarse a sacar las maletas, dejándolas al lado de la chica antes de volver hacia su padre para despedirse de él.
- ¿Mejor no te pregunto si me has traído un souvenir bonito de Grecia, no?
- Mira… si hasta usas ya palabras francesas… - esquivando su pregunta lo mejor que pudo acabó por mirarle algo más serio-. Gracias papá, mañana te llamo para decirte a qué hora puedes venir, ¿de acuerdo?
- No me las des. Y descansad, que traéis los dos una cara de ir a morir en la cama nada más que entréis por la puerta. ¿Queréis que os acerque algo de cena?
- No, no, de verdad. Pediremos algo porque en casa no vamos a tener nada, no te preocupes. Mañana te veo.
- Hasta mañana – sonrió Sora, haciendo un gesto de despedida con la mano.
- Descansad – les dijo antes de arrancar y así dejarlos poder subir de una vez a casa.
Cogiendo las maletas de ambos, siguió los pasos de la pelirroja mientras que buscaba las llaves para poder entrar en el portal del edificio, avanzando hacia el ascensor los dos, no dejándola recuperar al suya.
- ¿Tú crees que lo pesado que lleva tu hermano todos estos días puede tener que ver con que se haya quedado tu abuelo?
- No estoy demasiado seguro del orden de esas cosas en la frase, pero que están relacionadas seguro. Me creería que Takeru esté más paranoico de la cuenta porque mi padre esté comportándose de forma extraña solo para hacer de rabiar al abuelo y que por eso se haya acabado quedando, para comprobar que solo es por eso, o lo que tú dices… Cualquier opción es válida ahora mismo.
- … - negó con la cabeza antes de salir por fin al descansillo, llegando por fin hasta la entrada de casa-. Puedo decirle a mi madre si quiere venir y así me trae a Biyomon también, ¿qué te parece?
- Por mí perfecto – asintiendo a sus palabras esperó a que abriera la puerta.
Justo en ese momento le hizo un gesto, no dejándola entrar, adelantándose él para dejar primero las maletas dentro, no teniendo así que preocuparse por ellas. Sora permaneció observándolo sin entender demasiado bien lo que estaba haciendo, prefiriendo casi no pararse a plantearse qué podría estar tramando él, simplemente quedándose con las llaves en la mano viendo cómo dejaba las cosas dentro antes de volver a mirar hacia ella.
- ¿Se puede saber qué haces? – le preguntó extrañada.
- ¿Yo? Lo que se supone que tengo que hacer ahora mismo – sonrió ligeramente divertido al ver la cara de confusión de ella.
- Creo que me he perdido… Eso o tantas horas de vuelo te han sentado m… ¡mal! – no pudo terminar la frase con tono normal cuando lo vio colocarse frente a ella y sin darle tiempo a reaccionar cogerla en brazos-. ¡Yamato! – confusa, sin entender lo que pasaba, no tuvo más opción que cogerse a él.
- ¿Qué? – riéndose, divertido por la situación-. ¿Tan poco puesta al día de las tradiciones que tenemos que cumplir? ¿Tú no sabes que trae buena suerte?
Quitando la cara de no entender nada, empezó a reírse por el gesto de él y la explicación que acababa de darle, aprovechando entonces para sujetarse mejor y esperar a entrar entonces en casa de la mejor forma posible, notando cómo se las arreglaba para cerrar la puerta con el pie. La risa se acabó convirtiendo en una sonrisa cuando la volvió a posar en el suelo, sin retirar sus brazos de su cuello para poder estirarse así y poder darle un beso.
- Tú no te preocupes, que ya hemos agotado toda la mala suerte para una buena temporada.
- Por si acaso – riéndose todavía sin soltarla le devolvió el beso, dejándola ir por fin-. ¿Qué quieres hacer? ¿Deshacemos la maleta o eso ya mañana?
- Pues… no vería mal ponerme el pijama y pedir algo para cenar tranquilamente haciendo el vago… ¿qué te parece?
- Que la que me tira cosas a la cabeza si dejo las cosas tiradas por ahí eres tú…
- ¡Eh! ¿A que estrenamos el primer día de casados en casa contigo durmiendo en el sofá? – le dijo acercándose a las escaleras con la maleta.
- Anda… no subas con eso, ya subo yo las maletas de los dos – contestó yendo tras ella-. Tú vete buscando dónde te apetece que pidamos la cena…
AnnaBolena04: Y... ya han vuelto a Tokio.
A ver qué tal les va la vuelta a la realidad a la parejita feliz, por el momento no tiene demasiada mala pinta, ¿no? Yo los veo bastante contentos a pesar de la cantidad indecente de horas que han debido de pasar en un avión los dos. Y como no, ahí tenía que estar ahí para recogerlos y preguntar si le habían traído algo encargado ya de Grecia el pobrecillo Hiroaki. Y para encima les recibe con la noticia de que Michel parece ir a quedarse una temporada jajajaja ¡Son todo buenas noticias a la vuelta! Él se lo ha buscado, es lo único que puedo decir.
¡Un besito de tortuguita!
Natesgo: jajajaja estaban de luna de miel, yo creo que era obvio a lo que se iban a dedicar. Para hacer turismo han tenido tiempo más que de sobra, que la isla es muy pequeñita y han pasado allí dos semanas, yo creo que se han sabido organizar jajaja Ahora ya les llega de nuevo la vuelta al mundo real y a la rutina, veremos realmente qué tal se les da la vida de casados a la parejita. ¡Un beso!
Guest Vecina: no, ellos por falta de intentos nunca va a quedar la cosa, no jajajajajaja Yo creo que el día que se quieran poner a tener a la rubiecilla, no va a ser porque no lo intenten lo suficiente. Pobrecillos, déjalos, están recién casados y ella, por fin, está más relajada y a su aire, sin tener que estar pendiente de todos los problemas del estudio. Ya les tocarán épocas más complicadillas.
Yo creo que se las han arreglado bien para hacer turismo y comprar regalitos de vuelta. Saben organizarse, tú no te preocupes jajajaja Al embajador le habrán traído una caja de pañuelos y una foto ampliada de él lloriqueando jajajaja Y... una cosa te quiero decir... Que si a mí me viene a despertar alguien estando de vacaciones temprano más le vale luego tener una buena excusa si no quiere que le tire nada a la cabeza jajajajaja
Las tartarugas deberían de darme las gracias porque menuda la que tenemos montada con el clima. Nosotros ya empezados a estar incomunicados con la meseta - como siempre, vamos - de la cantidad de nieve que se empieza a acumular en los puertos. Y yo tengo que salir en un par de horas a dar clase JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA es risa ya de desquiciada por no llorar, pero yo intento mentalizarme de que mejor hoy que mañana, venga.
¡Un bico para ti y abrígame bien a las tartarugas no se vayan a resfriar!
