- ¡Sora!
La voz de Biyomon fue lo único que tuvo tiempo a escuchar antes de que se lanzara hacia ella nada más abrir la puerta, alzando el vuelo para irse directa a sus brazos y acapararla totalmente, abrazándose a su compañera.
- ¡Sora! ¡Sora! ¡Te he echado mucho de menos! – empezó a decir mientras que la pelirroja terminaba de reaccionar, devolviéndole el gesto con cariño a su amiga, dedicándole unos segundos antes de buscar con la mirada a su madre, la cual estaba en el pasillo aún.
- Yo también te he echado mucho de menos – le dijo antes de dejar un beso en su cabeza y soltarla para que poder saludar a su madre también con un abrazo-. Hola mamá.
- Hola hija – sonriendo abiertamente, Toshiko le devolvió el gesto-. ¿Qué tal todo?
- Muy bien… - asintió, separándose de ella para dejarla entrar-. Yamato no está, ha ido a buscar a su padre al trabajo… Y no quiero que le hagas demasiado a cómo están las cosas por casa que llevamos dos semanas fuera y ayer casi que solo tuvimos tiempo de cenar y ya…
- No pensaba decir ni media palabra – riéndose mientras que dejaba la chaqueta en la entrada, se quedó observándola-. Tú friéndote al sol lo más que has podido, ¿verdad?
- No todo iba a ser hacer turismo – le dijo empezando a seguir los pasos de Biyomon para volver a cogerla en brazos-. ¿Y vosotras dos qué tal? ¿Papá?
- Tu padre volvió hace una semana a Kioto, cuando se le pasó la llorera más que nada, ya sabes…
- ¡Mamá…! No seas mala – negando con la cabeza empezó a reírse.
- ¿Qué? Si cuando nos llegaron las fotografías le di primero la caja de pañuelos antes de dejarle ver la primera… ¿Las habéis visto?
- Sí, nos las mandó todas Hikari por correo electrónico. Aprovechamos una mañana que no teníamos pensado salir a conocer nada para verlas. Pero bueno, solo les echamos un vistazo por encima, aún tenemos tiempo para ver cuáles son las que más nos gustan.
- Y supongo que a ti te las habrán pasado todas y no solo las oficiales como nos han llegado a nosotros…
Tras mirar hacia la mujer unos segundos, empezó a reírse suavemente por lo bajo, recordando la caída a la piscina que había llegado a presenciar gracias a las fotos no-oficiales que también les habían llegado. Sin preguntar, Toshiko dio así su pregunta por contestada y acabó por tomar asiento.
- Pero bueno, que la que tiene que contar cosas interesantes seguro que eres tú…
- Pues… - empezó a hablar, teniendo que girar la cabeza hacia la puerta al escucharla abrirse viendo llegar a Yamato junto a su padre, Gabumon y… -. ¿Qué estás haciendo tú aquí?
- Hola, yo también me alegro mucho de verte tras dos semanas sin saber casi de nadie. Sí, estoy muy bien, gracias – Taichi empezó a hablar, fijándose en que la pelirroja ya estaba acompañada.
- Me lo he encontrado abajo, está muy ofendido porque no hemos tenido la decencia de quedar con él antes que con nadie más – encogiéndose de hombros, Yamato dejó que los que lo acompañaban entrasen antes de cerrar la puerta, viendo como Gabumon se iba directo a saludar a la pelirroja también.
- Hola a ti también – le dijo al digimon antes de inclinarse hacia él para saludarlo con unas caricias, sonriente, dejando a Biyomon finalmente sentada donde ella había estado y acercarse así a saludar al embajador-. Podrías haber avisado de que venías, listo – le dijo yendo directa a saludarlo con un abrazo no sin antes saludar también a Hiroaki con un gesto de la cabeza.
- Estaba en una reunión por esta zona y decidí acercarme, fue cuando vi llegar a estos dos – los señaló con la cabeza-, pero no me puedo quedar mucho, que tengo que ir a buscar a Koemi y al niño.
- No, ya que estás aquí, te quedas – le digo negando con la cabeza cuando se separó de él-. Dile que venga…
- Ya… tú lo que quieres es ver al niño… Si nos conoceremos ya…
- ¿Yo? – sonriendo de forma irónica acabó por acercarse hacia Yamato-. Habíamos quedado para cenar con ellos para que nos devolvieran a los digimon… Así que ya estás tardando en avisarla para que venga por aquí.
- Oye, ¿y tú por qué no avisas a Natsuko? – le dijo Yamato a su padre, girando la vista hacia él.
- No, ni hablar.
- ¿Por qué? – arqueó una ceja.
- Porque si viene tu madre, viene tu abuelo y yo no prometo acabar dándole con la puerta en las narices – negó repetidas veces con la cabeza.
Empezando a reírse sin poder evitarlo, el rubio se acercó a saludar también a Biyomon y a Toshiko, aprovechando para levantar del suelo a Gabumon y dejarlo sentado en el sofá tranquilamente.
- A mí me pareció encantador Michel… - habló finalmente la mujer tras saludar a su yerno.
- Sí, claro, con quien le viene en gana – volvió a negar con la cabeza.
- Alguien se habrá buscado que el abuelo haya querido quedarse a pasar una temporada en la ciudad cuando lleva años ignorándonos. Tú verás por qué puede ser – sonriendo de forma irónica a su padre se limitó a caminar hacia la cocina, dejando encima de la mesa algunas de las bolsas que había traído antes.
- Tú mejor te quedas calladito si no quieres que empiecen a volar collejas, que nadie tiene más culpa en todo esto que tú – Hiroaki protestó, siguiendo con la mirada a su hijo, viendo como se empezaba a reír-. ¿Te parece normal como se ríe de su padre, Sora? Vas a tener que enseñarle a comportarse algo mejor, porque parece que yo no he sido demasiado bueno en ese tema.
- Algo podremos hacer con él, no te preocupes – riéndose ella también aprovechó para girarse hacia Taichi, pinchándole con el dedo en el brazo-. ¿Vas a llamar a Koemi o no? Mira que la llamo yo y le digo que por fin has decidido hacer tu matrimonio con Yamato público y que se la necesita para que venga que poner orden.
- ¡Yo quiero ver a Agumon! – escucharon la voz de Biyomon desde el sofá.
- Vale, vale – sacando el teléfono del bolsillo buscó rápidamente el número-. A lo mejor tengo que ir a buscarla igual, pero volvemos directos para aquí si no puede.
Alejándose unos pasos del grupo, esperó a que su esposa contestar al teléfono empezando a hablar con ella.
- Tú has vuelto mucho más paliducho que mi hija, ¿eh? – la voz de Toshiko distrajo de nuevo a Yamato-. ¿Te has quemado mucho?
- Lo suficiente… Acabó vigilando que no saliera sin echarme protector solar en condiciones todos los días... – encogiéndose de hombros con resignación.
- Con lo cabezota que eres lo creo más que necesario – dijo su padre mientras que finalmente tomaba asiento-.¿Os las arreglasteis bien con el idioma?
- Más o menos… Con el inglés… Es todo bastante turístico así que no fue demasiado desastroso todo. Podría haber sido mucho peor… - reconoció la pelirroja.
- Eso es porque eres una torcida y te vas no solo al extranjero, sino que a un sitio donde usan hasta otro alfabeto que ni conocemos – volviendo hasta donde ellos, Taichi se incorporó de nuevo en la conversación-. Aunque este es ingeniero, ¿no? ¿No se supone que usáis muchas de esas cosas raras?
¿Esas cosas raras? ¿Qué? ¿Y eso me hace saber griego?
- Oye, tú verás, el astronauta eres tú…
- Y tú el diplomático que debería de hablar varias lenguas – le dijo negando con la cabeza-. ¿Te vas a quedar a cenar o no?
- Sí… Y viene Koemi con el niño, no hace falta que los vaya a buscar. ¿Tardó mucho en enterarse a dónde os ibais?
- Un día… poca cosa… Pero porque se lo dije, que conste – riéndose por lo bajo se acercó hasta donde estaba Yamato, ayudándolo con las cosas-. ¿Tenemos suficiente para todos, no?
- Yo creo que sí y sino, dejamos a mi padre y a Yagami fuera, por protestones y graciosos y listo – le dijo posando la mano en su espalda, a la altura de su cintura, al verla colocarse a su lado.
- ¿Seguro? – bajó el tono considerablemente, provechando que parecía que los demás estaba distraídos en aquel momento-. ¿Te atreves a quedarte tú solo con Koemi como medida de seguridad con mi madre cerca?
- Qué graciosa… - aprovechando dónde tenía la mano, la alargó un poco más, para pincharla en las costillas con un dedo, haciéndola dar un respingo.
- ¡Eh! Vosotros dos, las manos quietas, que estamos los demás delante – pudieron escuchar la voz de Taichi de fondo.
Una vez que se hubieran ido todos, Sora se quedó apoyada en la encimera de la cocina, observando desde allí los movimientos de Yamato. Era una de sus mejores aficiones cuando estaban en casa, simplemente dedicarse a observarlo simplemente estar tranquilamente de un lado para otro.
- ¿Qué? – preguntó al descubrirla observándolo.
- Nada… - sonrió ligeramente-. ¿Todo bien?
- Mejor que bien – se acercó hasta ella, quedándose apoyado a su lado, vigilando desde allí a ambos digimon que se habían quedado dormidos en el sofá.
- Estaba pensando… Yo creo que quizás va siendo hora de que ahora que estamos juntos oficialmente nos… organicemos.
- ¿Oficialmente?
- Legalmente – sonrió, sabiendo las intenciones de la pregunta de él.
Se giró tirando de uno de los asientos para dejarlo tras él y quedarse sentado, observándola desde esa nueva posición.
- Te escucho – posiblemente fuera a estar de acuerdo con cualquier cosa que tuviera que decirle, llevaban bastante tiempo compartiendo techo como para tener problemas con esos temas.
- ¿Me escuchas? ¿Vas a darme la razón simplemente con lo que yo siga? – bromeó, haciendo lo mismo que él.
- Más o menos… Sueles ser tú la que siempre tiene mejor uso de la razón, estoy prácticamente seguro que no voy a tener que protestar por nada.
- Sí, sí, tú sigue haciéndome la pelota – sonrió, sin poder evitarlo-. ¿Tú estás bien aquí?
- ¿Aquí?
- Sí, aquí. Cuando me mudé hace unos años no tenía pensado planes de futuro, simplemente me quedé con el que más me gustó.
- Yo estoy perfectamente, sobre todo ahora que ya me he aprendido donde tengo las cosas. ¿No querrás cambiármelas otra vez de sitio para reírte de mí mientras que doy vueltas, verdad? – hizo una pausa, observándola, pensativo-. Aunque… quizás de cara a un futuro podría quedarse ligeramente pequeño, ¿no crees?
Lo miró, sin mostrar tan siquiera sorpresa en la cara, entendiendo automáticamente el motivo por el que se les podría quedar pequeño. Intentando mantenerse seria y disimular la sonrisita que quería parecerle en la cara, simplemente asintió.
- Sí, debería de quedarse pequeño… - no quería entrar en esa conversación todavía, no al menos de forma tan directa, aún tenían tiempo más que de sobra y el verano apenas estaba empezando -. Y espero que no demasiado tarde…
- Yo tampoco – asintió, observándola durante unos segundos más-. Además, no quiero que te parezca mal lo que te voy a decir, pero esta es tu casa.
- ¿Parecerme mal?
- Sí… Quiero decir, es tu casa, y creo que me haría ilusión que de tener que buscar otro sitio sea cosa de los dos.
- ¿Y por qué se supone que me iba a tener que parecer eso mal, eh? De eso se supone que va la cosa, de ir haciendo las cosas entre los dos – asintió-. Si quiere podemos ir mirando las cosas poco a poco, ya sabes lo complicado que es encontrar algo al gusto de todo el mundo en esta ciudad y podría llevarnos bastante tiempo.
- Me parece perfecto – alargó la mano, dejándola sobre la de ella-. Ya sabes que es uno de mis entretenimientos favoritos cuando estoy desocupado.
- Sí, sí… y remolonear para venirte conmigo al final y no tener que mudarte por tu cuenta…
- De eso no tienes pruebas – la sonrisa que antes había tenido en su rostro volvió, pasando a ser una de lado, divertido ante la acusación.
AnnaBolena04: cofcofcofcof creo que este primer acercamiento al tema delicado que tienen entre ellos dos pendiente nos vale como avance, ¿no?
Que se les ha colado el embajador en casa y todo porque sino no se aguanta sin ver a sus mejores amigos y poder meter las narices en todo esto. Seguro que le han pedido que les firme la foto de él lloriqueando. Y Hiroaki diciendo que no se avisa a Natsuko porque sino viene el exsuegro... Pobrecito, aunque también debe de tener en cuenta que él solito se lo ha buscado por andarse con... asuntos extraños con ella. Él verá si le compensa aguantar al suegro o no.
¡Un besito de tortuguita congelada!
Guest vecina: ¿te me has muerto? Porque acabamos de ver el primer acercamiento serio al tema que tanta ganas tienes de tratar con estos dos. Sora es que se va a tomar las cosas con más calma, que se ha metido un vuelo de 20 horas otra vez de vuelta, si la pobre mujer no se toma otra semana para recuperarse de semejante horror, que será completamente comprensible.
Claro que tiene que meterse con él, es su nene grande, los puñales más creativos tienen que ir para él, que además, le invitó a Michel a la boda y ahora se les queda en Tokio una temporada, seguro que el pobre Hiroaki ya no sabe donde meter la cabeza. Y Takeru... pues sí, bien merecida que se tiene la paranoia. Tú tranquila que le van a malmeter más, por graciosete.
Y sí, ya estamos incomunicados jajajaja Este año estamos abonados a la nieve que en octubre, otros años nos tiene algo más de piedad, pero este se ha vuelto loco de todo el clima. En la costa nos graniza y no ha parado de llover desde el jueves pasado y un poquito para el interior ya está la gente con la nieve por las orejas #WinterisComing.
!Un biiico enorme para ti y una par de bufandas para las tartarugas que van a coger frío!
