Aquella mañana había decidido acercarse al estudio caminando. Por fin había llegado le mes de junio y con él el buen tiempo parecía querer quedarse en Tokio. Sora caminaba distraída, pendiente de todo lo que la rodeaba, aprovechando el paisaje para fijar la mirada en los escaparates.
No había echado de menos el bullicio de Ginza las dos semanas que había estado fuera, pero sí que debía de reconocer que ahora que estaba de vuelta, no podía evitar sentirse en su elemento. Sin estar demasiado lejos del estudio, pudo reconocer una figura más que conocida, acercándose hacia la puerta.
- ¡Haru! – reclamó su atención, esperando que no llevara los auriculares.
La chica se giró, buscando entre la gente el origen de la voz que la había llamado, no tardando en ver a la pelirroja, sonriendo nada más reconocerla. No habían tenido oportunidad de verse desde prácticamente la fecha de la boda, ya que el resto del tiempo lo habían pasado en San Francisco.
- ¿No debería de seguir enfadada contigo por la jugarreta del ramo? – le preguntó cuando por fin la alcanzó.
- Si quieres puedes, peor entonces mejor me cuentas si te ha surtido efecto que te haya tirado el ramo a la cabeza o no – sonriendo se acercó del todo para abrazar a su amiga-. ¿Qué tal todo?
- Ah no… Ni hablar. Eres tú la que ha estado dos semanas en Grecia de luna de miel, obviamente que eres tú la que va a ser sometida a un interrogatorio – cogiéndose a su brazo tiró de ella de camino hacia el estudio-. Además, por lo que sé no tenemos demasiado trabajo pendiente, así que venga, que tú tienes demasiado que contarme…
- ¿Pero te sirvió de algo lo del ramo o no?
- ¡Sora!
Saludando al guarda de seguridad de la puerta del edificio, desaparecieron en el interior, en busca del ascensor.
- ¿No se supone que te has pasado dos semanas haciendo el vago? – protestó Taichi mientras que avanzaba al lado de Yamato.
- ¿Qué? ¿Te pesa el trasero otra vez o qué?
- No, mi trasero está perfectamente, puedes preguntarle a Koemi, muchas gracias.
- Pero hombre… que es por la mañana temprano, no me crees esas imágenes mentales…
- Te aguantas, por haber empezado tú. No, pensé que al que le iba a costar coger el ritmo de nuevo iba a ser… ¿has estado madrugando para ir a correr por las mañanas?
- Ya sabes que soy de rutinas fijas – se encogió de hombros.
- Eres lo peor… Y la otra señorita durmiendo a pierna suelta en la cama, ¿a que sí?
- O en la hamaca al sol, sí. Lo que yo no entiendo es cómo sigue ganándome…
- No quiero saber por qué motivo sois conscientes de quién de los dos corre más, fíjate.
- Mejor no te lo cuento, que te vuelven las pesadillas.
- Pesad…. ¿Te lo ha contado? – frenó, extrañado.
- ¿Qué si me ha contado el qué? – frenó él también-. No, quiero saber qué es lo que me ha contado o no.., Es más, ahora que me acuerdo… ¿Se puede saber a qué venía tanto melodrama con Mimi si lo que me metió en la maleta fue un vestido?
- ¿Que a qué venía tanto drama? – gruñó-. Viene a que ese ser del mal me paseó por todas las tiendas de ropa interior que pudo, liándomela a más no poder para luego al final simplemente ir a recoger el regalo en otra tienda completamente diferente del centro comercial. Y para encima ni siquiera he podido ver qué narices era. Sé que es un vestido porque tú me lo has dicho… maldad para – protestó.
- Bueno… yo no puedo decir nada al respecto – dijo sin poder evitar que una de sus típicas sonrisas se le dibujara en la cara-. Sea lo que sea que te haya hecho Mimi ha sido en mi total y absoluto beneficio, tú tranquilo. Y si quieres reírte un poco de nuestra pelirroja favorita puedes preguntarle a ella por ese vestido a ver qué es lo que dice.
- ¿Reírme de ella? ¿Por qué?
- Ya lo verás… - se quedó apoyado en la barandilla.
- ¿Sabes que no me gusta nada que pongas esa cara mientras que hablamos de estos temas? No, no quiero saber por qué tengo que preguntarle nada a ella sobre ese vestido, muchas gracias.
Empezando a reírse de la cara que tenía su amigo, dejando que algunos de los recuerdos de la noche del famoso vestido volvieran a su cabeza, Yamato se quedó totalmente distraído hasta que, de repente, su teléfono comenzó a vibrar. Sacándolo de su bolsillo, pudo ver el nombre de su hermano en la pantalla.
- Puff… con la paranoia que se… - cortó la frase al ver que, casi a la vez, el teléfono de Taichi comenzaba a sobar.
- Es… mi padre…
Cruzando una mirada ambos, contestaron a la vez las respectivas llamadas.
- ¿Entonces dices que Yamato se quemó mucho? – quedándose sentada al otro lado de la mesa de Sora, empezó a reírse.
- Sí, los primeros días iba de quemadura en quemadura, pero porque es un cabezota y no se echaba la crema que se tenía que echar. Si tenía que estar yo echándosela al final para evitar que se me quemara… Como con los niños pequeños.
- Bueno, no pasa nada, así vas practicando para cuando nos hagáis el favor de tener descendencia con la que morirnos todos de amor…
- Haru… estás en igualdad de condiciones que yo para recibir puñales. Solo te voy a decir eso… - comentó mientras que jugueteaba con sus uñas golpeteando la mesa-. Pero sí, todo muy bien. Y te he traído una cosa pero la tengo en casa, asi que cuando queráis podéis venir Andrew y tú a… - frunció el ceño.
El teléfono acababa de vibrar encima de su mesa, de manera que alargó la mano para cogerlo. Automáticamente pudo ver que tenía varias notificaciones y que la llamada entrante era del propio Yamato. Cruzando una mirada con Haru, descolgó.
- ¿Qué ha pasado? – contestó finalmente a la llamada, casi que pudiendo empezar adivinar por donde iba la cosa.
No tardó en salir ella corriendo también del estudio sin haber tenido apenas tiempo para poder ponerse al día con su socia.
- ¿Lo de llegar a la vez ya es para no pelearos entre vosotros por ver quién de los dos se ha enterado antes?
Hiroaki no pudo evitar el comentario al ver aparecer por la esquina del pasillo a su hijo mayor acompañado. No necesitó que le respondieran para adivinar de dónde podían venir al ver el aspecto que traían.
- Si nos sonó el teléfono a la vez a los dos no sé qué quieres que hagamos, papá – dijo Yamato buscando con la mirada a su hermano-. ¿Dónde se ha metido?
- Lo han dejado pasar – explicó encogiéndose de hombros.
Taichi llegó hasta la altura de sus padres, quedándose mirando hacia ellos viendo como, sin importar que no fuera la primera vez que su hermana pequeña pasaba por aquello parecía que a su padre estaba a punto de darle un ataque de nervios.
- ¿Dónde se ha quedado Dai?
- Con Michel – contestó Yuuko observando a su hijo-. Pero supongo que no tardarán en aparecer por aquí, ya que la madre de Takeru todavía tenía que salir del trabajo.
Asintió a lo que le decía. Cuando la noticia de que su hermana se había puesto de parto les había llegado a ambos a la vez, poco habían tardado en salir en dirección al hospital. Había avisado a Koemi para que estuviera pendiente, y esperaba tener noticias antes de tener que irse al trabajo.
- ¿Estaban los dos en casa? – se pudo escuchar a Yamato preguntarle a su padre.
- Sí, los pilló desayunando. Dai sigue con catarro así que ya veremos con quien lo dejamos porque no creo que sea muy bueno para él estar teniendo que ir de un lado para otro.
- Pueden dejarlo con nosotros, yo sigo sin tener nada mejor qué hacer con mi vida y tenemos espacio para que se quede unos días – Gabumon, quien había llegado acompañando también a su compañero, giró la cabeza, observándolo con los ojos bastante abiertos. Dándose cuenta de ese gesto, el rubio no pudo empezar a reírse por lo bajo-. Oye, subir escaleras no sabe por el momento, puedes esconderte arriba.
Sin dignarse a contestar, directamente giró, dirigiendo sus pasos hacia los asientos y subiéndose de un salto a uno de ellos con la mejor de sus caras de resignación.
- Había pensado cogerme un par de días en el trabajo, pero si vosotros podéis seguro que el niño se queja menos…
- ¿No querrás decir que la madre del niño se queja menos de que pueda morir intoxicado al intentar cenar?
- … Mira a ver si cuidando de tu sobrino os entran las ganas de poneros vosotros dos a la labor de una vez.
- ¿Ya empezamos?
- Yo no es por meterme… Pero casi que le doy la razón – Taichi no pudo ahorrarse el comentario.
- Tú a callar, que no es de tu incumbencia.
- Lamento informarte de que sí que lo es.
- No, no lo es.
- Ya te digo yo que…
- ¿Queréis hacer el favor de comportaros acorde a la edad que tenéis? Que vais a ser tíos otra vez… - Susumu negó con la cabeza mientras que miraba hacia ellos-. Que el niño se quede con vosotros estando Sora en casa seguro que es la mejor opción.
- Ja – Taichi giró la cabeza hacia Yamato.
- ¿Ja? – arqueó una ceja, observándolo.
- Las esperanzas de que nuestro sobrino siga de una pieza quedan puestas en Sora, ya hasta mi padre lo ha dicho… No se fían de ti.
- … déjame en paz – cruzando los brazos fue a sentarse él también, dejando la cabeza apoyada en la pared.
Mientras que se reían por la escena que se acababa de formar, pudieron escuchar pasos acercándose de nuevo por el pasillo.
- ¿Se puede saber qué os pasa? Se os oye desde la salida del ascensor – Natsuko acabó llegando hasta ellos.
- La histeria pre-nacimiento, que los deja más tontos de lo normal – contestó automáticamente su ex marido cuando se acercó hasta dónde estaban.
- Mi padre se ha quedado en el parque de fuera con el niño, ¿sabéis ya qué vamos a hacer con él?
- Sí, por el momento dejarlo con el bisabuelo para que se tenga que quedar fuera y no pueda subir y así no tener que aguantarlo yo – sonrió de forma más exagerada antes de apartarse un par de pasos de ella ante posibles represalias.
Sora giró por la calle, caminando con paso rápido tras haberse bajado del taxi que había tenido que coger para poder llegar al hospital lo antes posible. No iba demasiado pendiente de lo que ocurría a su alrededor, pero no pudo evitar que dos caras más que conocidas llamaran su atención en uno de los parques cercanos.
Sonriendo, frenó la marcha, desviándose. Si no la habían vuelto a llamar era que todo estaba perfectamente bien y que seguían sin tener novedades, de manera que podía aprovechar unos segundos para acercarse a saludar.
- Pero bueno… ¿tú qué estás haciendo aquí? – comentó en voz alta llamando la atención del niño quien no tardó en ir corriendo hacia ella para que lo cogiera en brazos.
Siguiendo los pasos de su bisnieto, Michel no tardó en ver a la pelirroja, acercándose hasta ellos.
- Acabamos de llegar, mi hija está arriba con el resto pero no tenemos novedades por el momento – explicó.
- ¿Se le ha pasado ya el resfriado? – con el pequeño en cuello, centró su atención en él ya.
- No, anoche tuvo algo de fiebre todavía… Ahora ya no tenía por eso estamos aquí fuera, pero no sé cómo vamos a hacer.
- No te preocupes, sube si quieres, puedo quedarme yo con el niño un rato – se ofreció-. ¿A que sí Dai? ¿A que tú te quedas conmigo sin problema? – sonriéndole vio como empezaba a reírse.
- ¿Tú quieres que tu suegro deje de hablarte lo que le queda de vida? No, mejor me quedo yo con él y si quieres subir sube tú. Ya iré más tarde, cuando me digan que ha nacido el pequeño iré a verlo.
- Seguro que no es para tanto… - riéndose por el comentario de él volvió a dejar a Dai en el suelo para que pudiera seguir jugando-. Mantengo mi oferta, si quieres subir en cualquier momento, no me importa bajar y quedarme con el niño. Tengo experiencia aguantando a su padre y a sus tíos, no va a ser demasiado problema.
- Estoy casi seguro de que mi bisnieto debe de dar muchos menos problemas que esos tres…
- No lo dudes… - negando con la cabeza entre risas acabó por despedirse de él con un gesto caminando hacia la entrada del hospital de nuevo.
Avanzó por el pasillo, simplemente guiándose por las voces, no tardando demasiado en encontrar unas cuantas caras conocidas esperando todavía en el pasillo. Notando como las miradas se quedaban fijas en ella, saludó con un gesto de la mano, acercándose hasta el grupo.
- ¿Nada?
- Nada – negando con la cabeza, Yamato se acercó hasta ella-. ¿Estabas liada en el trabajo?
- No, estaba de cotilleo con Haru y ahora me he entretenido con tu abuelo y Dai que estaban en el parque – explicó-. Le dije que si quería subir él no me importaba quedarme con el niño, pero algo dijo que de que era mejor no exponerme a que alguien me dejara de hablar…
- Bastante acertada la advertencia – mirando de reojo hacia su padre, quién no había escuchado nada, se rió suavemente-. Escucha… Dai sigue con el catarro y con el trabajo y todo eso alguien iba a tener que pedir días así que les he dicho que se puede quedar con nosotros, ya que yo no tengo nada mejor qué hacer… ¿No te importa, no?
- ¿Y por qué narices me iba a importar? Claro que no, me parece muy buena idea – asintió-. Podemos dejarlo en la habitación de abajo si no se lo comen tus papeles.
- Eh… Que los tengo colocados…
- Ya, ya, porque no los has tocado desde que hemos vuelto – sonrió antes de girar la cabeza hacia los demás, dándose cuenta de que los estaban observando-. Podría quedarse con su otro tío, pero la pobre Koemi ya tiene bastante con dos bebés en casa…
- Oye, ¿yo qué te he hecho ahora? Si acabas de llegar…
Sonriendo de forma irónica a su amigo decidió enterarse de cómo habían sido las cosas y sobre si tenían novedades sobre Hikari.
Bueeeno, hoy voy con retraso, pero acabo de soltar el bolígrafo ahora T_T Menos mal que mañana me quedo de puente, anda... Que menudos días.
AnnaBolena04: Taichi se les cuela siempre que le apetece y lo "peor" es que los dos fangirlean intensamente porque se les cuela en casa. Ellos no tienen problema porque con que aparezca de la nada a decirles alguna de sus brillantes. O también puede estar corriendo por ahí haciendo vida matrimonial con el rubio y... venga, todos sabemos que han llegado los dos a las carreras a ver quién de los dos llegaba primero y era mejor tío.
¡Que ya viene miniminirubio! !Que la familia crece y no por el lado que todo el mundo estaba esperando! ¿Sobrevivirán todos los familiares al nacimiento del nene!
¡Un besito de tortuguita enooorme!
Ace Cornell: la vida matrimonial que se traen esos dos ya sabes que es intensa y para más prueba, pues imagínatelos a las carreras llegando siendo serios y dignos al hospital con la lengua fuera porque han venido a cada cual más alterado corriendo como locos jajajajaja
Las conversaciones importantes llegarán cuando tengan que llegar, tú no te preocupes, que sera más que evidente cuando la cosa está más que encima ya.
¡Un beso!
Guest Vecina: pues seguimos con Taichi revolviendo por ahí, para que no lo eches de menos. Revolviendo, matrimonieando y para encima, a punto de ser tío otra vez, así que teniendo varios infartos a la vez con el mal de hermanita pequeña que tiene él. Todo bien, ¿no? Y no, Sora no engaña a nadie, todos sabemos que cuando lo vio entrar por la puerta se debió de poner a fangirlear porque llevaba demasiados días de su vida sin él.
Jajajajaja, ¿a que sí? Que le hace ilusión al angelito hacer las cosas bien y a medias, así que no le vendría mal empezar a buscar otros sitios donde poder vivir y encargarse él bien de saber dónde guarda sus propias cosas jajajaja Y claro, es que algo le debe de decir a él que pueden llegar a necesitar sitio para tres nenes - el marido cuenta como nene cuando viene de visita - y la casa se les queda pequeñita.
Sí, este año hemos empezado pronto, que además, hay un cachondeo por las redes sociales muy digno porque como aún no nos han terminado el AVE, nos han quitado ya los vuelos internacionales, y estábamos incomunicados por carretera... Pues estaba twitter gracioso jajajaja Parece que aquí al menos viene algo de mejor clima para el fin de semana, pero me extrañaría teniendo yo tiempo libre, claro... En fin, nada, ¡que ya empieza el puente mañana! Me quedo con eso jajajaja ¡Un biiico enorme y suerte por la carretera y ten mucho cuidado!
