Unas horas más tarde, el silencio reinaba por fin en el pasillo. Todos los familiares del recién nacido habían podido respirar tranquilos cuando había aparecido uno de los responsables de la zona para decirles que todo había salido bien y que había sido un niño sano. Calmando aquella noticia considerablemente los ánimos, poco a poco las cosas iban volviendo a la normalidad.

- Entra tú primero que te tienes que ir a trabajar y si no ves a tu hermana te va a dar un mal – le dijo Sora a Taichi quien estaba pendiente del reloj- y así de paso dejas de volvernos a todos locos… Que ni que fuera la primera vez.

- Como se nota que eres hija única – gruñó por lo bajo.

- Creo que he parecido dramas de hermanos mayores para toda mi vida sin necesidad de haber tenido que tener yo hermanos pequeños, fíjate lo que te digo. Venga, circula – señalando con la cabeza la entrada de la habitación en la que habian dejado instalada a Hikari, se quedó apoyada en la pared.

- Prácticamente en ese momento salían los padres de Taichi, aprovechando entonces para entrar él, sin querer formar demasiada aglomeración en la habitación.

- ¿Os quedáis vosotros entonces con el niño? – Yuuko se acercó hasta ella.

- Sí, claro, no os preocupéis. Y además el tiempo que haga falta porque Yamato no suele tener nada qué hacer hasta que le toque reincorporarse y para eso queda bastante. Y en caso de apuro… para algo soy mi propia jefa.

- De acuerdo, sino ya sabes que yo siempre suelo estar en casa…

- Sí, pero tú vas a querer estar con Hikari lo más que puedas y con un niño de casi dos años dudo que sea posible. Despreocuparos, en serio.

- Muchas gracias… Vamos a ir a por un café, ¿te traemos algo?

- No, no… Estoy bien así.

Despidiéndose de ella con un gesto, la dejaron en el pasillo, aprovechando entonces la pelirroja para contestar a uno de los mensajes de su madre y contándole que todo había ido bien.


- ¿No te parece que ya teníamos bastante en este mundo con uno como tú? – le dijo Yamato a su hermano cuando por fin pudo acercarse a ver al niño.

- Con dos como vosotros… - Taichi negando con la cabeza, llegando hasta ellos, no pudo evitar el mismo pensamiento que todos los presentes-. Me parece que todo lo bueno dela genética se la ha llevado Dai…

- Más quisieras – le contestó el mayor de los dos hermanos.

En los brazos de su padre, estaba el nuevo miembro de la familia. Como ya sabían, había sido otro niño, pero aquella vez parecía que había salido a la rama de la familia paterna ya que se podían adivinar un tono ligeramente rubio en el cabello del pequeño. Aún era pronto para saber si ese sería tan siquiera el color definitivo o si heredaría también el color de ojos de Takeru, pero estaba bastante claro que a todos ellos les daba igual, únicamente haciendo los comentarios para bromear.

- Enhorabuena hermanito – dejando que Takeru le diera al niño a Taichi a sabiendas de que se tenía que ir, aprovechó para lanzar una mirada hacia la madre, que todavía parecía estar intentando descansar de todo-. ¿Ella está bien?

- Perfectamente – asintió-. Solo que esta vez parece que llevó más tiempo de lo esperado y nos han dicho que va a tardar un par de días en recuperarse del todo, pero no es nada de lo que haya que preocuparse.

- Me alegro, Reiji necesita a su madre en perfectas condiciones para que el pesado de mi hermano no termine de desquiciarnos a todos – posando la mano sobre su hombro.

- Esperemos que Dai lleve bien lo de tener un hermano pequeño…

- Claro que lo va a llevar bien, con lo que se ríe de los dramas que montáis vosotros dos – Hiroaki se acercó hasta ellos – seguro que lo toma como motivación. Voy a acompañar a vuestra madre a coger agua, volveremos enseguida – les dijo.

- Espera, que me voy con vosotros – Taichi se giró, volviendo a prestar atención a lo que pasaba-. Tengo que irme al trabajo, pero cuando salga seguramente venga con Koemi para que ella conozca al niño y para saber cómo sigue Hikari.

- Perfecto – asintiendo a las palabras de su cuñado y a las de su padre, al ver como Taichi le dejaba el niño en brazos a su hermano mayor, se limitó a acompañar a sus padres hasta la perta.

- Volveré más tarde, ¿vale? – le dijo el castaño a su hermana, acercándose hasta ella para dejar un beso en su mejilla-. Y Dai sigue jugando abajo en el parque, no te preocupes por él. Ya le diré yo ahora cuando salga que ya ha tenido un hermanito.

Hikari sonrió a su hermano antes de asentir con la cabeza y dejarlo irse. Aprovechando ese momento, Takeru volvió a acercarse hasta ella, sentándose en uno de los laterales de la cama para que lo pudiera usar como apoyo si quería.

- Debes de tener gana de quedarte sola para poder descansar – la voz de Yamato, todavía con el niño en brazos los distrajo.

- Tranquilo, puedo descansar lo mismo con o sin vosotros. Me han dicho que os vais a quedar con Dai estos días.

- Sí, ¿te parece bien?

- ¿Dejar al niño en manos de Sora? Creo que es una de las mejores medidas de seguridad que se me ocurren, la verdad.

- ¿Tú también? Muy bonito… - riéndose por lo bajo, se giró hacia la puerta cuando se abrió de nuevo, entrando aquella a la que acababan de nombrar-. Mira a ver porque aquí la miniYagami se está metiendo conmigo y poniéndose de tu parte.

- Pues como tiene que ser – dijo con una ligera sonrisa antes de enfocar hacia sus cuñados-. ¿Qué tal estás? – le dijo a Hikari.

- Bien, cansada, pero bien – asintió.

- ¿Y tú? ¿No te han tenido que llevar a cardiología?

- Qué graciosa… Ya me reiré yo de vosotros dos cuando os dignéis, ya… Y me voy a reír mucho porque de los dos yo no soy el hermano al que le gusta fingir ser un estirado cubito de hielo.

- No, de los dos eres el hermano que se va a acabar llevando una colleja – acercándose hacia ellos, Yamato dejó que la pelirroja pudiera ver al niño-. ¿Qué te parece? Yo creo que este igual no se dedica a volver loco al pobre Gabumon y que solamente la va a tener tomada conmigo…

Bajando la cabeza para mirar hacia el recién nacido en brazos de su tío, no tardó en entender sus palabras al fijarse en los rasgos del niño, sonriendo ligeramente al ver que estaba completamente dormido.

- Pues… probablemente – le dijo sin poder evitar reírse ligeramente por lo bajo antes de girarse del todo y poder mirar mejor al pequeño.

Al igual que le había pasado tiempo atrás cuando había ido de visita al sur, Takeru no pudo evitar quedarse observando a la pareja mientras que tenían al bebé con ellos. Podía comparar simplemente aquella vez con dos años atrás cuando él había estado en la misma situación. Posiblemente hiciera falta conocerlos al mismo nivel que él para notar los cambios, pero sin duda, las cosas eran muy diferentes a ojos del menor de los rubios.

Simplemente había que observar la forma en la que Yamato estaba mirando a Sora mientras que ella no se daba cuenta porque mantenía la vista fija en el pequeño, incluso cuando alargó los brazos para cogerlo con ella.

No dijo ni media palabra, manteniéndose en silencio, siguiendo a la pelirroja con la mirada unos segundos y luego devolviendo la mirada hacia su hermano sin poder evitarlo. Sonrió sin poder evitarlo antes de volver a bajar la mirada hacia Hikari, dándose cuenta de que ella estaba haciendo lo mismo que él.

- Tengo sed, creo que voy a ir a la máquina a por agua – anunció-, ¿me acompañas? – le dijo a su hermano.

- ¿No sabes ir solo? – volviendo a la realidad, dejó notar en el tono de voz que bromeaba antes de asentir-. Volvemos ahora.

Dejando que ambos hermanos se fueran, Sora no dijo ni media palabra, simplemente siguiendo distraída con el pequeño en brazos antes de terminar por girarse hacia Hikari.

- Es precioso – sonrió, sin poder evitarlo-. ¿Quieres que le diga algo a Dai luego de tu parte?

- No… pero cuando estéis en casa podéis llamar a Takeru y que me pase la llamada él…

- Claro – asintió-. Y no te preocupes por nada por él, nosotros no tenemos problema alguno. Lo único que necesitaremos coger algo de ropa para cambiarlo… Y para que duerma…

- Tranquila, ya contábamos con que no se pudiera quedar en casa, lo tiene todo Natsuko – Hikari permaneció unos segundos en silencio, continuando con la mirada fija en la pelirroja-. Oye… - reclamó su atención, consiguiendo que volviera a posar al vista en ella-, ¿sabes que no te queda nada mal?

- … - arqueando ambas cejas, posiblemente notando como rápidamente en su cara comenzaba a acumularse más calor del que debería, intentó disimular su verdadera reacción, bajando de nuevo la vista hacia Reiji, no dejando que viera la sonrisa que se le acababa de dibujar en la cara-. Yagami tenías que ser…


Caminando junto a Takeru, no dijo nada cuando salieron de la habitación, simplemente acompañándolo con la cabeza bastante perdida en sus propios pensamientos. Prácticamente ni de dio cuenta de cuando los pasos de ambos se detuvieron, dándose cuenta entonces de que su hermano lo estaba observando fijamente.

- ¿Qué? – preguntó, confuso.

- Te juro que esta vez no lo digo solo por tocarte las narices. Es más, lo que te voy a decir, es bastante en serio…

- No, cállate – cortó-. Sé perfectamente lo que me vas a decir.

- ¿Entonces?

- Pues… vamos a dejarlo en que es una decisión en la que creo que poco tengo que tomar parte yo… Más allá de dejar claro de que no tendría ni el más mínimo problema…

- ¿El más mínimo problema? Tú no te viste antes mirando para ella cuando cogió al pequeño, hermano… ¿Y cómo es eso de que no es decisión tuya? ¿Qué pasa? ¿No quiere?

- Sí, si hemos… rondado el tema alguna que otra vez y hace ya bastante – explicó-. Pero me refiero a que es ella la que va a tener que pasar por todo… Prefiero que sea ella la que decida cuando está lista y que no piense en hacerlo antes solo por mí.

- Es decir, que se te cae la baba cada vez que la vez con uno de los niños en brazos, te mueres de ganas por tener uno tú y vas a esperar a que ella sea la que te lo proponga por miedo a presionarla… - llevándose la mano a la cara, aprovechó para frotarse los ojos unos segundos, notando el cansancio pasar factura-. Pues… si me permites el comentario, no creo que fuera a darse el caso, que yo también la he visto mirar a Reiji.

- Lo sé – se encogió de hombros, dejando de lado el aspecto serio que pudiera tener, sonriendo ligeramente-. Créeme que lo sé, pero llevamos demasiado poco tiempo casados como para querer ahora tener tanta prisa, ¿no te parece?

- ¿Vosotros dos? ¿Después de todas las vueltas que lleváis dando? Yo creo que oigo a papá decirte que le gustaría tener nietos de tu parte antes de que no tenga edad para correr detrás de ellos – sonrió a la vez que él-. Me parece bien de todas formas que quieras esperar a que salga de ella, es quien peor lo va a pasar – asintió-. Pero ten en cuenta que no tiene pinta de aborrecer la idea… Es más, tengo un cuñado muy bocazas y puede que alguien le haya dicho que no tendría problema con empezar a plantearse esos asuntos una vez que volviera de Grecia… Que lo sepas.

Arqueando una ceja, alzó la vista hacia Takeru, no habiendo esperado un comentario de aquel tipo. No al menos de una forma tan directa. Tardando, incluso en ser capaz de asimilar las palabras que acababa de escucharle.

- ¿Cuándo…?

- No lo sé, supongo que antes de que os fuerais, con esos dos puede ser en cualquier momento. Y yo no sé si tú le habrás dicho algo a papá o no el día que te quedaste en casa con él, pero… es otro que lo da bastante por sentado…

- ¿Qué se supone que me ha dicho este elemento a mí? - llamando la atención de sus hijos, Hiroaki volvió a aparecer en el pasillo.


Daba igual que hubiera dicho que iba a intentar para no tener unas ojeras exageradamente llamativas al día siguiente, no podía. Simplemente no podía. Daba igual el número de veces que se dijera que realmente no iban a cambiar las cosas entre ellos dos y que solo iba a ser un papel firmado. Posiblemente el papel más importante que iba a firmar en toda su vida.

Harto de dar vueltas en la cama, se levantó con cuidado de no despertar al digimon que dormía plácidamente a su lado, saliendo hacia la cocina sin encender la luz. Quizás beber algo de agua lo distrajera.

- ¿Tampoco puedes pegar ojo? – le dijo a su padre al verlo sentado a la mesa.

- No… Parece ser que me has contagiado los nervios.

- Eso o te ha pagado Takeru para que vigiles que no me dé por salir corriendo.

- Hijo… si ahora te da por salir corriendo es bastante probablemente que sea yo el que te vaya a buscar y te traiga de vuelta de la oreja.

- Me parecería justo – sonrió, observándolo unos segundos-. ¿Quieres un té?

Asintiendo al ofrecimiento del chico, permanecieron ambos en silencio mientras que preparaba todo, dejando el agua calentarse y tomando asiento al lado de Hiroaki. Aprovechó para observar a su hijo detenidamente, divertido. Podía notar cómo estaba completamente de los nervios, aunque fuera totalmente absurdo.

- No me has dicho todavía si tenéis algún tipo de plan…

- ¿Plan? ¿De qué?

- ¿De qué va a ser? De futuro… - negó con la cabeza, viendo cómo tropezaba con las manos, haciendo chocar la taza que había sacado con el plato.

- Pues… - dudó antes de contestar-. Realmente… no… O bueno… Yo no sé si se puede considerar ningún plan, pero…

- Me encanta la elocuencia que tienes cuando quieres. Un don para el lenguaje impresionante… - le hizo un gesto para que no se levantara cuando escuchó el pitido de la tetera que indicaba que el agua estaba lista.

- Hace ya bastante que hablamos del tema y… Pero nada serio. Solo le dije que no me importaría tener ese tipo de planes de futuro con ella una vez que estaba Dai con nosotros… - reconoció encogiéndose de hombros.

- ¿Y qué te dijo? – curioso porque su hijo hubiera sido capaz de decir aquello.

- Que ella tampoco – sonrió ligeramente-. Yo… yo no tengo prisa. Pero… también sé a lo que me dedico y esta temporada podría ser el momento perfecto para no tener que vivir con el miedo de tener un nuevo viaje encima y tener que dejarla sola en el peor de los momentos.

- ¿Como cuando casi te da un infarto el verano pasado?

- Por ejemplo – gruñó por lo bajo-. No he vuelto a hablar con ella, no quiero que se sienta presionada… ¡Si todavía no sé si llegaré entero a mañana!

- Uy, por la cuenta que te trae ya te digo yo que sí – riéndose, se acercó a echar el agua en las tazas-. Yo creo que tienes razón, que sería un buen momento antes de que tengas que… ¿de verdad te crees capaz de poder irte otra vez meses sabiendo que no solo será ella la que te espera?

- Claro que no – negó, repentinamente mucho más serio-. No voy a volver a salir tanto tiempo, es parte del traslado… Yo ya he cumplido… Si tengo que salir será cosa de semanas, o como mucho un mes. Casi no soy capaz de irme la otra vez, papá.

- Eso me parecía – sonrió, dejando la mano sobre el hombro de tu hijo-. Deja las cosas fluir, Yamato. Es mejor que sea ella quien decida el momento… Pero yo creo que debe de tener tantas ganas como tú de formar una familia de una vez. Hazme caso.

Sonriendo ante las palabras de su padre no pudo más que asentir al estar completamente de acuerdo.


AnnaBolena04: Ay ay ay, que no era una forma de hablar de Hiroaki el día de la boda, que ese hombre - para no variar - sabía algo de boca de su hijo y tenía más que evidencia de que esos dos quieren nenes.

Y ya tenemos miniminirubio, que es una cosita adorable y como todavía no sabe hablar no pude ponerse paranoico como su padre y empezar a darle la lata a todos, ya tendrá tiempo en el futuro de volverlos a todos locos, por ahora está ocupado siendo adorable y haciendo que a todos se les caiga la baba.

Mañana tenemos a Dai en casa de los titos y veremos qué consecuencias tiene en ellos dos, porque con lo terremoto que debe de estar hecho los veo hundidos en la miseria moribundos porque el nene ha podido con ellos... jajajaja ¡Un besito de tortuguita!

Epic Crystal Night: pooorrque la principal viciada soy yo jajajajaja Mi entretenimiento cuando tengo un ratillo libre en casa es coger y sentarme un poco con word. Así que puedo ir actualizando porque voy escribiendo algo todos los días. El vicio que es intenso.

¿Por momentos? Yo lloré mucho documentándome un poquito sobre el destino y teniendo que irme luego a trabajar mientras que llovía jajajaa Qué horror, yo me iba a vivir con la tortuga que le robó el vestido a la pelirroja si hace falta, así te lo digo. ¡Un beso enorme!

Guest Vecina: De nada ❤ Jajajajajajajaja

Lo sé, esos dos cada vez que salen simplemente cruzándose en la misma escena no pueden dejarse en paz el uno al otro y es lo más maravilloso de ellos dos jajaja Esa encantadora relación que mantienen así esté naciendo el sobrino de ambos, que ellos matan el nerviosismo lanzándose puñales entre ellos dos. Luego los traumas que tenga o deje de tener el embajador con la vida privada de sus mejores amigos ya... Yo creo que son los mismos que puede tener sobre su hermana y su cuñado jajajajaajaja Mimi es mala y disfruta del sufrimiento del matrimonio Ishida-Yagami. Cuando no hay para uno hay para el otro.

Haru tiene ganas de que su socia tenga una nenita adorable con la que jugar en el estudio y además así desvía atenciones y nadie le pregunta a ella que le anillo pa' cuando jajajaja

Claro que lo tiene aterrorizado, el nene ya corre y puede perseguirlo, y obviamente no se va a defender de un nene pequeño de ninguna de las maneras, así que solo puede esconderse de él donde no lo pueda alcanzar. No sé yo cómo verá que haya un mini-minirubio que pueda seguir los pasos de su hermano. Él solo pido refugio y que cuando los Ishida se animen, les salga una cosita tranquilita. Y el pobre Michel es mejor que no suba estando Hiroaki arriba que sino seguro que hay más bufidos por allí de lo esperable jajaja

Venga, disfruta del puente todo lo que puedas que yo he terminado el día celebrando Halloween por todo lo alto dando clase de física jajajajaja Eso sí que da miedo y lo demás que se quite. Meee voy a vaguear un ratillo. ¡Bicos de tortuguita!