Tras haber dejado a Hikari sola para que pudiera darle de comer tranquilamente al niño, salió en busca de toda la gente que le faltaba, cruzándose con los padres de ella a mitad del pasillo, dejándolos entrar.
No tardó en ver todavía delante de la máquina de agua a los dos rubios acompañados por su padre. Desde su posición, se quedó observándolos, estudiando desde allí las caras que iban poniendo unos y otros, no queriendo ni imaginarse tan siquiera lo que les podría pasar.
- Espero que el drama de mi hijo esta vez esté relacionado con el susto que se llevó hoy por la mañana – la voz de Natsuko la hizo dar un respingo, girando la cabeza hacia ella.
- Yo directamente no sé si quiero saber qué puede ser lo que les pase a esos tres – encogiéndose de hombros, prefirió dejarlos de segundos plano-. Me ha dicho Hikari que os ha dejado a vosotros la ropa del niño…
- Sí, tiene la bolsa mi padre. Luego bajo con vosotros para que os la dé. No tengo ni idea de lo que puede haber metido, pero bueno, no creo que sean más que un par de días.
- Lo que les haga falta, creo que el único que se va a estresar si la visita de extiende más de lo esperado es Gabumon y se las puede arreglar escondido en el piso de arriba – sonriendo ligeramente, no pudo evitar el comentario.
- Pobrecillo… El niño solo quiere jugar con él, pero es demasiado pesado para lo tranquilo que es él -. Cualquier cosa que necesitéis, avisadme, especialmente mi hijo… Que no sé yo cómo se las va a arreglar si lo dejas solo con el niño.
- Puedo dejar alguna cámara grabando y ver cómo hace si yo tengo que ir al estudio por cualquier motivo – podía aprovechar a quedarse esos dos días por la mañana en casa, además así podría ir Yamato a ver a su sobrino y su hermano si quería sin tener que esperar por ella-, luego os lo paso.
- Bueno, yo creo que se las puede arreglar, puede comprarlo con comida si quiere, suele funcionar bastante bien con Dai. Y lleva todo el día en el parque jugando, posiblemente nada más que os lo llevéis a casa se quede dormido y no sepáis más de él.
- Tampoco creo que si quiere enredar un poco por casa nos vaya a molestar. De verdad, no os preocupéis – asintió antes de ver cómo Hiroaki estaba mirando hacia ellas y terminaba por acercarse-. ¿Queremos saber lo que les pasa a esos dos?
- Mejor que no… - sonriendo a modo de saludo se situó al lado de ellas-. ¿Hikari?
- Dando de comer al pequeño, aunque han entrado sus padres ahora con ella – explicó Sora.
- Entonces será mejor dejar a los Yagami a su aire con ella un rato – giró la cabeza, mirando desde allí a los otros dos-. ¿Cuándo os vais?
- No lo sé… Supongo que no tardaremos demasiado, ¿por qué?
- ¿Todavía lo preguntas? – Natsuko cortó la conversación-. Porque cuando os vayáis vosotros dos con Dai va a subir mi padre y debe de querer ir buscando dónde esconderse – puso los ojos en blanco sin poder evitarlo.
No se molestó tan siquiera en negarlo, metiendo las manos en los bolsillos y encogiéndose de hombros mientras que la mujer lo miraba relativamente mal.
- Si es que no me puedo explicar cómo puede ser que después de tantos años sigáis así…
- ¿Sigamos? Es él, yo solo me defiendo…
- Voy a ver qué les pasa a esos dos… - alejándose disimuladamente de ellos dos, adivinando la dirección que estaba llevando esa conversación, caminó hasta alcanzar a los dos hermanos-. Vuestros padres están discutiendo sobre si vuestro abuelo le tiene manía justificada o no a Hiroaki, que lo sepáis.
- Lo de todos los días – contestó Takeru automáticamente, girando la cabeza hacia ellos-. Pero yo no me fiaría de dejarlos solos… - murmuró casi por lo bajo.
- No pensarás empezar con la paranoia de todos los días, ¿verdad? – Yamato arqueó una ceja, dejando de observar a Sora y abriendo la boca por primera vez desde que ella se había acercado.
- No es ninguna paranoia, os lo digo yo… - viendo claramente como su padre decía algo y como respuesta obtenía un codazo antes de salir caminando el uno detrás de la otra hacia el otro lado del pasillo, no apartó la vista de ellos-. ¿Ves? Eso antes no pasaba. Ahora vengo…
- No, ahora vienes no. Tú te vas a dónde te tienes que ir en todo caso y te quedas de paranoias absurdas – sin poder evitarlo, antes de hablar, Yamato cogió a su hermano por el brazo para que no se le escapara-. Así que venga, circula…
- Circularé si me sueltas… ¿os vais a casa?
La pareja cruzó una mirada entre ellos acabando por asentir, sin duda ya iba siendo hora de dejar al pobre Michel subir a conocer a su bisnieto.
- Luego te llamamos para que puedas hablar con el niño y se lo pases a Hikari, ¿de acuerdo? – le dijo Sora dando un par de pasos hacia su marido, notando como tras haber soltado a su hermano, pasaba su mano en torno a su cintura.
- No dejes a Dai solo con Yamato, no me fio de él…
- Uy sí, ahora no te fías de mí… Aunque bueno, solo hay que verte a ti, contando que cuando eras pequeño el que más pendiente estaba de ti era yo… Y así has quedado… Ten cuidado que no te devuelva a Dai desgraciado del todo.
- Yo sí que voy a acabar desgraciada del todo de padeceros a vosotros… - acabó diciendo la pelirroja antes de quedarse mirando hacia el fondo del pasillo-. Oye… ¿dónde se han metido vuestros padres?
Intentando mantenerse seria, observó como Takeru automáticamente giraba la cabeza hacia donde deberían de estar ambos adultos, no tardando en olvidarse de la discusión sin sentido que había mantenido con su hermano antes de salir rápidamente en busca de sus padres.
- Eres retorcida… - riéndose ya sin poder evitarlo, Yamato bajó la mirada hacia Sora-. ¿Vamos a buscar a Dai?
- Si quieres entrar a despedirte… Puedo ir yo a por él y bajas a buscarnos.
- No, no te preocupes, no creo que me hayan a echar mucho en falta. Así que podemos irnos cuando tú quieras…
Asintiendo, le hizo un gesto para echar a andar en dirección hacia el ascensor, poniéndose la fina chaqueta por encima de los hombros, aprovechando cuando se quedaron solos para quedarse mirando hacia Yamato, divertida.
- ¿Habéis venido echando una carrera hasta aquí a ver quién de los dos llegaba antes esta vez?
- Pues… más o menos – empezando a reírse por lo bajo, no se molestó en mentir-. Estábamos corriendo no demasiado lejos de aquí cuando nos llamaron a los dos a la vez, y aprovechamos y vinimos para aquí.
- Casi que os puedo imaginar, a cada cual más paranoico… - riéndose con suavidad, salió del ascensor cuando por fin llegaron a la planta baja.
- ¿No tienes que volver al estudio? Puedo arreglármelas solo con Dai si tienes algo importante que hacer.
- No, tranquilo, ya está Haru de vuelta. Se las puede arreglar ella por hoy, ya veremos mañana cómo nos organizamos, que seguro que quieres volver por aquí a ver a tu nuevo sobrino…
- Querrás decir a un miniclon de mi hermano que además es medio Yagami…
- Eso da bastante miedo visto así… - bromeó a su vez.
Llegando finalmente a la calle, no tardaron en alcanzar el parque, viendo sentado en uno de los bancos a Michel con Dai sentado a su lado mientras que comía unas galletas, totalmente distraídos el uno con el otro.
- Abuelo – llamó la atención de él-. Puedes subir ya si quieres. Todos están perfectamente y la madre ya está algo menos cansada y seguro que está encantada de que conozcas a tu bisnieto.
Nada más escuchar la voz de su tío, el pequeño Dai giró la cabeza hacia él, poniéndose en pie encima del banco para intentar alcanzarlo, sacándole una sonrisa y alargando los brazos para ponerle fácil el trabajo y que no se le cayeran las galletas.
- ¿Sabes que ya tienes un nuevo hermanito? – le dijo pinchándole en el moflete cuando ya lo tuvo en brazos.
- ¿Mami? – preguntó el pequeño.
- Está bien y enseguida podrás verla cuando la dejen salir… ¿Quieres venir a dormir con nosotros hoy?
No llegó a responder de palabra, solo se quedó mirando primero hacia la pelirroja y luego hacia su tío antes de esconder la cabeza contra él, haciendo que los tres adultos se rieran por la respuesta del pequeño.
- ¿Se va con vosotros? – preguntó Michel.
- Sí – asintió su nieto-. ¿Tienes tú sus cosas?
- Aquí – alargando la mano hacia la pequeña bolsa se la tendió a Sora-. Tiene dentro la medicina que le han dado, tiene que tomarla tres veces al día y creo que tiene apuntado en la caja la cantidad.
- Perfecto – asintió colgándose la bolsa al hombro-. Pues nosotros ya podemos irnos, ¿no? – miró de repente hacia los lados-. ¿Y Gabumon?
- Con mi padre… No es tan valiente – se rió sin poder evitarlo-. Le tiene más miedo a este enano que a Biyomon cuando se enfada con él – negando con la cabeza miró a su abuelo mientras que la pelirroja se reía-. Sube, nosotros nos vamos ya.
- Gracias – dijo terminando por ponerse en pie, observándolos unos segundos antes de limitarse a sonreír a modo de despedida. No le tenía tanta confianza a su nieto mayor como para hacerle el comentario que se le estaba pasando por la cabeza.
Una vez que se hubo ido Michel, Yamato aseguró mejor al niño en sus brazos antes de echar a andar hacia una parada de taxi. No estaban demasiado lejos de casa, pero con Dai acatarrado todavía era mejor llegar lo antes posible.
- Pero bueno, ¿se puede saber dónde vas corriendo? – se pudo escuchar la voz de la pelirroja.
Ya habían llegado a casa hacía un buen rato y lo primero había sido ponerle el pijama al pequeño para que estuviera lo más cómodo posible, dejándolo revolver todo lo que quisiera. No tardó en salir corriendo en dirección hacia el salón dónde se había quedado Yamato, corriendo hasta quedarse detrás de sus piernas.
- ¿Te estás escondiendo de mí? – divertida, cruzó los brazos, pudiendo ver como desde el piso de arriba bajaba revoloteando Biyomon al haber escuchado las voces-. Muy bonito…
- Di que sí, tu escóndete de ella, que luego sino nos riñe por no dejarle las cosas ordenadas – girándose hacia él, lo cogió para sentarse y dejarlo sobre sus rodillas-. Tú tienes las mejillas demasiado rojas – posó la mano en su frente-. ¿Te ha vuelto a subir la fiebre?
- ¿Tiene fiebre? – acercándose hasta ellos, haciendo lo mismo que había hecho el rubio con anterioridad-. Parece que sí… - arrugando la nariz en una pequeña mueca-. ¿Os quedáis los dos ahí y te traigo una manta para él para que no coja frío?
Como si buscara responder a las palabras de su tía, el niño volvió a esconder la cabeza contra Yamato, buscando que lo abrazara. Sonriendo por el comportamiento del pequeño asintió a las palabras de ella.
- Yo creo que le empiezo a ganar la partida a su otro tío, ¿tú qué opinas?
- Oh, no juegues con esas cosas o me veré en la obligación de decirle que estás jugando sucio y verás luego qué drama… - lanzándoles una última mirada a ambos subió con paso rápido en busca de la manta mientras que Biyomon se subía al sofá, observando la escena.
Yamato giró sin soltar al pequeño, acomodándose para poder dejarlo echado sobre él, usando los cojines como apoyo, echándole el cabello hacia atrás. Debía de llevar despierto desde que sus padres se habían ido corriendo al hospital y seguramente se habría asustado y le había resultado completamente imposible volver a dormir. No necesitó muchas más confirmaciones que el sentir como su respiración se iba pausando cada vez más hasta quedar completamente dormido sobre él.
Cuando salió de la habitación con una pequeña manta entre los brazos, Sora tuvo que frenar sus pasos y quedarse en la parte de arriba de las escaleras observando la escena. Debería de estar completamente acostumbrada a ese tipo de cosas, ya habían sido muchas las veces que había visto a Yamato con su sobrino, pero quizás fuera todo el ajetreo de aquel día, que no pudo más que quedarse mirando para ellos.
Quedarse mirando como el niño se había dormido mientras que él acariciaba con cuidado su cabeza. No pudo evitar que una sensación extraña se apoderara de ella, notando un cosquilleo para nada familiar recorriéndola. Por suerte, no necesitó demasiadas explicaciones para saber qué era lo que le pasaba.
- Sora… ¿por qué estás poniendo esa cara? – la voz de Biyomon la distrajo.
- Pues… porque me gusta lo veo – no se molestó en disimular ni su expresión ni sus palabras-. Me gusta mucho lo que veo…
AnnaBolena04: acabo de releer esto por encima para subirlo y hasta yo me he puesto a tirar cosas por la ventana por culpa de Dai y su tío jajajajajaja Soy lo peor, es que si hasta habiéndolo escrito yo entro en el modo askdhasdals con mucha facilidad con estas cosas. Debe de ser que me he levantado de buenas ya al haber podido quitar el despertador y sin niños en el horizonte.
Bueno, bueno, vosotras dos nada de empezar a hacer campaña que por una vez me estoy portando perfectamente bien y no podéis quejaros tsk. No acepto quejas ni reclamaciones esta vez jajaja Que además, hay que ir preparando el terreno que si nos llega de repente una nenita rubia nos morimos todos de golpe, yo la primera, y a ver cómo narices termino yo entonces la historia si me muero del asdbalsnalf
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: jajajaja claro, como parte de ese matrimonio su opinión cuenta jajajajaja Lo peor es que lo veo pensándolo un poquito en serio. Que esos dos le han dado muchos dolores de cabeza y tiene voz y voto en lo que pasa en esa relación jajaja
Sí, Hikari debe de estar dando gracias de que su hermano no haya necesitado cogerse unos días, porque seguramente la acabaría volviendo loca intentando envolverla en plástico de burbujas. El pobrecito Taichi que ya había comprado varios rollos ahora va a tener que guardarlos para cuando le toque a la pelirroja, a ver si se deja envolver o no.
El pobre rubio ese ya no engaña a nadie y menos a su hermano pequeño, se le nota demasiado todo. Igual pudo dar el pego una temporada cuando acababa de volver y llevaba varios años fuera de casa, pero ahora que interaccionan con él a diario... la cara de que se le estaba cayendo la baba no podía disimularla de ninguna de las maneras. Al igual que lo de reconocer las cosas más abiertamente, yo creo que ha llegado al punto en el que no le compensa ni intentar negar las evidencias. Y sí, obviamente que tienes toda la razón, en el momento en el que salga la noticia de que viene una totuguita rubia en camino que se despida la pelirroja de la tranquilidad. Entre Yamato, Taichi, los digimon, el suegro... Va a ir a esconderse detrás de Toshiko a ver si les da el suficiente miedo como para que la dejen respirar en paz.
Va en los genes Yagami, aunque sea la más tranquilta de todas, sino, la echan de la familia, que ya confraterniza demasiado con el enemigo desde que se casó con Takeru. Y te digo lo mismo que a Anna, sssshhh, nada de aliaros para hacer campaña T_T Las cosas a su tiempo, que tienen que tener algo de vida de recién casados en paz, ¿no? cofcofcof
Bueno, no pasa nada, si te terminan gustando las cosas azucarosas tú piensa que yo detesto a los niños y aquí ando... Intenta aprovechar el puente lo mejor que puedas que tanto estudiar no es bueno para la salud!
Saluda a las tartarugas de mi parte, diles que tenga cuidado con los niveles de azúcar... ¡Y un bico enoooorme para ti!
Epic Crystal Night: esto va siguiendo una escala exponencial. ¿Te acuerdas cuando la lié en Londres que poco a poco iba avanzando la cosa hasta que de repente BOOM? Pues estamos en esa escala jajaja A ver si aprovecho este puente a escribir algo más que ando justilla de andar todo el día corre que te corre por ahi. ¡Un beso!
