- Durmiendo con su tío… - fue lo único que le pudo responder Sora a Takeru mientras que hablaban por teléfono-. Le subió la fiebre y además le entró el mal de Yamato y se le ha quedado dormido encima casi desde que llegamos a casa.
- ¿Le subió otra vez la fiebre?
- Sí, pero no te preocupes – echando un vistazo a la hora, volvió a quedarse apoyada en la encimera-, ya le ha bajado. Yo creo que ha sido cosa del cansancio de llevar levantado tanto tiempo. Tu hermano se ha quedado dormido a juego con él, así que tengo un buen panorama en el salón.
- Oye, así puedes ir entrenando – al otro lado del teléfono pudo escuchar la voz de Taichi dándole la razón a su cuñado.
- Dile a ese que se meta en sus asuntos y que puede empezar a preocuparse por las nuevas lealtades de Dai…
- Tranquila, ya está acostumbrado a que lo dejen de lado por mi hermano en el último momento…
La pelirroja parpadeó varias veces con el teléfono en la mano, no tardando en escuchar algo de jaleo al otro lado y como tras varios segundos de silencio fue la propia Hikari la que contestó de nuevo a la llamada.
- ¿Entonces no puedo hablar con él?
- Ehm… - todavía intentando sintonizar de nuevo con la realidad, le llevó unos segundos reaccionar-. Si quieres lo despierto, falta poco para la hora de la cena y seguro que quiere hablar contigo…
- Tranquila, si me quedo viuda a manos de mi hermano nadie podrá decir que Takeru no se lo habrá buscado – contestó al imaginarse perfectamente las caras que estaría poniendo su cuñada-. Sí, si falta poco para la cena entonces sí… Llevo todo el día sin hablar con él y estaba asustado por la mañana cuando me puse mal…
- Vale, dame un segundo.
Tras posar el teléfono encima de la mesa que le quedaba de camino al sofá, se inclinó para acercarse al pequeño, dándole una ligera caricia en la cara para despertarlo.
- Dai – lo llamó suavemente-. Dai, despierta, mami quiere hablar contigo…
Las últimas palabras de ella consiguieron que poco abriera los ojos, llevándose una mano a ellos para rascárselos.
- ¿Mami? – bostezó suavemente.
- ¿Vienes conmigo y te llevo a hablar con ella?
Asintiendo suavemente aún más dormido que despierto, alargó los brazos hacia Sora para que lo cogiera, pudiendo así levantarlo con cuidado de encima de Yamato y volver a coger el teléfono, poniendo el manos libres.
- Venga Dai, dile hola a mami…
Yamato abrió los ojos al notar la ausencia de peso sobre él y escuchar las voces de fondo, encontrándose a su sobrino sentado encima de la encimera de la cocina, con las mejillas llenas de harina mientras que la risa de Sora se podía escuchar por la casa.
- Pero bueno, ¿y ahora qué vamos a hacer estando los dos llenos de harina hasta las cejas?
- ¡Galletas! ¡Galletas!
- Sí, galletas, ¿de qué forma las has hecho tú?
Buscando entre las que estaban sobre la bandeja, todavía sin meter en el horno, el pequeño se quedó pensativo, terminando por señalar una de ellas con una forma más redondeada que las demás.
- ¡Gabumon!
Arqueando ambas cejas a la vez se quedó mirando ella también hacia donde señalaba él, empezando a reírse sin poder evitarlo.
- ¡Gabumon! ¿No está?
- Está con tu abuelo, para que no esté solito – cogiendo con cuidado la bandeja, se acercó hasta el horno para meterla.
- El abuelo se queda con la abuela – empezó a asentir con la cabeza el niño mientras que se reía.
Habiéndose quedado mirando hacia la escena sin que ninguno de los dos se diera cuenta, no había podido acordarse de lo que le había dicho su hermano algunas horas antes sobre lo que le había dicho la pelirroja a Taichi.
No pudiendo más que observarla con el niño pequeño sin apartar la vista de ellos dos, cuando escuchó las últimas palabras del pequeño, despertó de golpe de su embobamiento, intentando procesarlas, dando por fin señales de estar despierto.
- Mira quien se ha despertado, Dai… Debe de querer galletas él también.
- No, ¡son mías!
Desperezándose, se puso en pie, acercándose hasta ellos dos, sonriendo ligeramente viendo que estaban los dos más blancos de lo normal.
- ¿No me vas a dar una aunque sea? – le dijo al niño, colocándose al otro lado de la encimera.
- No – negó con la cabeza.
- Ya lo has oído… No creo que esté muy abierto a negociaciones. Como haya salido a la rama Yagami con el tema de la comida no vamos a tener mucho que hacer…
- Mientras que solo sea eso lo que ha heredado de esa rama… - alargando la mano hacia él, le sacudió ligeramente las mejillas para quitarle la harina de ellas-. ¿Y tú ya no tienes fiebre?
- No, ya no tiene. Y ha hablado con sus padres ya, están todos perfectamente, creo…
- ¿Crees?
- Tu hermano, que no piensa lo que deja salir por esa boca a veces… Ya sabes, decirle a tu querido marido que está costumbrado a que lo cambien por ti delante de todo el mundo…
- Bueno… no podemos negar que no tenga razón – sonriendo de medio lado, no vio venir cuando Sora sacudió las manos todavía llenas de harina hacia él, dejándolo a juego con ellos -. Como si así se me fuera a notar mucho más blanco…
La risa de Dai fue lo que se pudo escuchar a continuación, viéndose cortada únicamente por un estornudo. Quedándose mirando hacia él los dos, Yamato acabó por pasarse la mano por al cara, quitándose los restos del ataque que había recibido.
- ¿Qué hora es?
- No falta demasiado para la cena – explicó la pelirroja, alargando las manos hacia el niño, empezando a sacudirle poco a poco la harina del pelo-. ¿Por?
- ¿Desde qué hora llevo durmiendo? – preguntó sorprendido.
- Desde que este señorito decidió que hacías de buena almohada – sonriendo, divertida, levantó la vista hacia él-. Llevas todo el día en el hospital, estarás cansado. ¿Por qué no aprovechas para cambiarte mientras que nosotros recogemos por aquí?
Asintiendo a las palabras de ella, giró, pudiendo ver la hora finalmente en el reloj. Estaba atontado todavía aunque hiciera un rato que se hubiera despertado. Sonriendo a la pelirroja al volver a mirarla, terminó por bajar la mirada hacia Dai.
- ¿Y tú no será mejor que te des un baño para cenar e irte a la cama?
- ¡No! – protestó el niño.
- Claro que sí – riéndose de la reacción que tuvo, alargó los brazos hacia él, cogiéndolo-. ¿Te vienes conmigo?
Al contrario que había hecho horas antes, ahora se escapó del alcance de su tío, girándose hacia la pelirroja, buscando que fuera ella la que lo cogiera para poder escaparse, haciéndola reírse.
- Las galletas están en el horno, no vamos a poder comerlas hasta que estén listas – le dijo, intentando convencerlo-. ¿No te quieres ir con Yamato?
- ¡No! – negando con la cabecita, se giró más hacia ella.
- ¿Y conmigo sí? – viendo como se arrastraba ligeramente hacia ella, huyendo de los brazos del rubio, lo cogió ella-. Creo que lo he comprado con comida. Igualito que su tío…
- Sí, Yagami tenía que ser… - riéndose él también, se alejó de ellos dos, esperando a que la pelirroja se colocara a su lado con el pequeño en brazos.
- Lo decía por el que se deja engatusar por algo de comida en Navidad… - pasando a su lado, continuó su camino hacia las escaleras-. Tengo puesta la alarma para que se apague solo cuando estén listas, así mientras van enfriando.
Dejándolos pasar al quedarse quieto intentando procesar lo que acababa de escuchar, cuando se quiso dar cuenta se había quedado sonriendo él solo en mitad de la cocina. Reaccionando, pudo ver cómo Sora desaparecía finalmente tras la puerta de la habitación. Tomándose unos segundos, echando la mente atrás, recordando aquellos momentos que parecían tan sumamente distantes con cariño.
Giró la cabeza hacia la encimera, viendo cómo había quedado todo sin recoger, decidiendo encargarse él de ello para que no tuviera que hacerlo Sora cuando volviera, dándole así algo de tiempo. No pudo evitar, mientras que empezaba a guardar las cosas en la nevera, pensar en lo sumamente sencillo que estaba resultando tener al niño con ellos en casa. Como, de alguna manera, parecía que la situación era demasiado fluída. Y eso atrajo de nuevo a su cabeza la conversación que había tenía con Takeru horas antes.
Eso lo hizo quedarse pensativo, sin poder evitarlo. Era un tema complicado, porque no era una decisión que se pudiera tomar de la noche a la mañana, pero aunque pareciera que la cosa se había ido haciendo más evidente con el tiempo, no se podría decir que fuera nada nuevo. No quería pronunciarse al respecto, manteniendo que prefería que fuera ella la que tomara la decisión. Quizás fuera que ese día se habían juntado muchos factores, pero no podía evitar darle vueltas a todo aquello.
Volviendo a la realidad, decidió subir tras los pasos de los otros dos, no sin antes pasarse por la habitación en la que habían dejado todas las cosas del niño, cogiéndolas con él para subirlas y poder llevárselas.
- ¡Pero bueno! – pudo escuchar la voz de la pelirroja antes de entrar al baño-. ¿Y para encima te ríes? Mira cómo me has dejando – sin poder ponerse seria, echándose a reír a pesar de que la hubiera dejado empapada, se estiró para coger la toalla y pasársela por la cara.
- A ver, tú piensa que es mitad mi hermano, mitad Yagami, muy bueno no puede salir – riéndose y colocándose a su lado-. De hecho, eso solía hacerlo siempre Takeru cuando mi padre lo bañaba.
Giró la cabeza hacia él, observándolo. Le gustaba cuando hacía comentarios de aquel tipo, ya que se notaba a leguas que en el fondo recordaba con mucho cariño toda aquella época. Estirándose hasta él para llegar bien, dejó un beso en su mejilla antes de continuar con lo que estaba haciendo. Observando a la pareja, el niño imitó el gesto de Sora, solo que a su manera, tirándole desde donde estaba un beso a su tío.
- ¿Se ha quedado dormido? – preguntó la pelirroja cuando vio a Yamato salir de la habitación.
- Sí, ha caído rendido. Creo que acabar con nosotros dos ha conseguido dejarlo cansado. Biyomon se ha querido quedar con él por si se despierta o se encuentra mal poder avisarnos – le dijo con tono cansado antes de acercarse hasta ella, quien estaba terminando de recoger las cosas de la cena, aprovechando que tenía que pelearse con Dai por la custodia de las galletas para apoderarse de una.
- Tiene pinta de quedarse dormido del tirón, ¿desde qué hora lleva levantado y enredando?
- Ya… pero también se ha tirado media tarde durmiendo…
- ¿Sí? ¿Quién se habrá unido al plan del niño? – observándolo, pudo ver como a pesar de todo, se tapaba la boca con la mano para ocultar un bostezo.
- Yo no tengo el aguante de ese niño ya – acercándose a ella y ayudándola a recoger lo que quedaba, se estiró, dejando las cosas en los armarios más altos-. ¿Vas a ir mañana al estudio?
- No lo creo, a no ser que haga falta… No te voy a dejar solo todo el día con él.
- Yo creo que puede sobrevivir si se queda conmigo, muchas gracias por la confianza – estirando las manos hacia ella, la cogió por la cintura, acercándosela.
- Oh, si yo no tengo en duda que el niño sobreviva, me preocupo más bien por el tío – posando sus manos sobre sus brazos, se quedó observándolo-. Además, seguro que vas a querer pasarte por el hospital si aún no han dejado salir a Hikari.
Asintió a sus últimas palabras, cerrando algo más sus brazos en torno a ella, pegándosela algo más, aprovechando el momento para inclinarse pudiendo dejar un corto beso en sus labios, terminando por alargarlo algo más de lo que hubiera pretendido inicialmente. Cuando se separó de ella, notó como había acabado dejando las manos tras su cuello.
- ¿Quieres subir o nos quedamos un rato tranquilamente abajo? – le preguntó a ella sin necesidad de subir demasiado la voz.
- A mí el niño me ha dejado muerta – comentó riéndose suavemente-. Y tú tienes una cara de estar a punto de dormirte que no puedes con ella…
Sonriendo ligeramente de medio lardo, la soltó, no dejándola recoger nada más, buscando su mano para tirar de ella hacia arriba.
AnnaBolena04: pues espera que seguimos empeorando las cosas, que ahora el nene se les ha despertado y ahora se ha ido a por la tita porque le da comida de la rica sin saber que se va a quedar huérfano de padre en cualquier momento jajajajaja Si es que se las busca que da gusto, Takeru no puede decir que no se las haya ido ganando cada vez más por no pensarlas jajajaja
Y el nene es una cosita adorable que parece que no tiene más objetivo que provocar que sus titos se mueran del amor por casa y que les entre más todavía el mono de tener una propio. A ver en qué acaba la cosa y si sobrevivien al fin de semana con un nene... ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: yo creo que si Takeru se da cuenta de que lo que trama su cuñada va a tener que darse cuenta él solito de que se lo tiene más que merecido, porque mira que se lo está buscando con todas las letras jajajaja
Es parte del plan, mataros a todos del alsudbaljdbabfafb a base de un nene pequeño en manos de sus tíos. No es la primera vez que revoluciona la casa así que ahora que ellos dos ya empiezan a tener una situación delicada pues Dai en casa no colabora para que a ninguno de los dos no le acabe dando un algo. Eso sí, los ha dejado rendidos y eso que está pachuchillo el pobre.
Puedes seguir muriéndote de amor, tranquila, te quedan unos capítulos delicados con el tema, y eso que no has visto por dónde voy yo realmente escribiendo. Solo te diré que nuestro adorado embajador anda bastante estresado por el mundo, es lo único que te puedo adelantar por el momento... Y la confesión de Sora... pues porque es ella y esas cosas no las suele decir en voz alta, pero vamos, yo que les tengo alergia a los niños veo esa escena y probablemente hasta yo lo admitiría jajaja
¡Muchos bicos para ti! Y venga, aprovecha aunque sea el fin de semana que estudiar tanto no es sano, mira a las tartarugas sino de puente...
Natesgo: tienen todos los monos posibles los dos me parece a mí, fíjate lo que te digo. Tantos monos que cualquier día entre tortugas y monos van a poder montarse un buen zoológico en casa. Creo que van a seguir babeando un poquito durante todo el tiempo que tengan el nuevo inquilino en casa... A ver cómo acaba la cosa para esos dos. ¡Un besito y un saludo de las torutugas!
Ah, y esto ya es más generalizado... 400 review... De verdad, que yo no sé si mandaros a todas las tortugas - a la vecina tartarugas - para que os tiren un montón de purpurina por encima, pero de verdad que mil gracias❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤
