Haru tenía en sus brazos una carpeta y esperaba en el descansillo a que su socia le abriera la puerta. Cuando Sora había llamado temprano para avisar de que no podía ir porque tenían al hijo de sus cuñados en casa y que no quería dejarlo solo con Yamato por si tenían que ir al hospital se había ofrecido a llevarle lo que pudiera necesitar del estudio.
Sintiendo pasos acercarse, la puerta no tardó en abrirse delante de ella. La escena que se encontró a modo de recepción la hizo poner cara de sorpresa. No había sido su amiga la que había aparecido, sino su marido, con un niño pequeño en brazos.
- Vaya, yo cuando dije que quería algo bonito de Grecia no me refería a esto, pero bueno, tendré que conformarme – le dijo sonriendo a modo de saludo.
- ¿Hoy no hay amenazas en mi contra? – no había tenido oportunidad de hablar con ella desde que se habían ido de la recepción y ya había pasado algo de tiempo.
- No, hoy no. No tienes nada delicado con lo que te tenga que amenazar para que tengas cuidado en manos… Y no, lo que la madre de ese niño te podría hacer si le pasa algo no sería nada si llegas a estropear el vestido… - con la mejor de sus sonrisas encantadoras, pasó cuando él se apartó, dejándola entrar-. ¿Y tú quién eres? – se acercó a saludar al niño.
- Alguien más o menos de tu edad – riéndose por lo bajo, se inclinó, dejando a su sobrino en el suelo-. Se llama Dai y es el nuevo inquilino de la casa.
- Uy sí… fue a hablar el abuelo – dejándole la carpeta a él, se agachó para observarlo más de cerca-. Eso es para Sora. ten cuidado con ello.
- Ahora baja, estaba terminando de ducharse – acercándose hacia la mesa del salón, dejó encima la carpeta.
Asintiendo, se quedó mirando cómo el pequeño se acercaba hacia ella curioso, poco a poco, ya que nunca la había visto.
- Hola Dai – sonrió-. Yo me llamo Haru y trabajo con tu tía – se presentó antes de ver cómo salía corriendo hasta la encimera de la cocina, estirándose allí como si quisiera alcanzar algo.
Siguiendo los pasos de él, lo cogió por debajo de los brazos, alzándolo para que pudiera coger lo que quería, viendo como alargaba la mano hacia el plato en que habían quedado las galletas la noche anterior, cogiendo una y tendiéndosela a la recién llegada.
- ¿Para mí? Muchas gracias– entretenida por las acciones del niño aceptó lo que le daba, volviendo a posarlo en el suelo viendo como salía corriendo hacia su tío de nuevo.
- A mí ayer no me quería dar… Nos ha salido listo, a las chicas sí que les da galletas, igualito que su padre…
- ¿Qué tal tu cuñada?
- Bien, la van a mandar hoy para casa, solo pasó la noche allí por seguridad. Y el niño está perfectamente.
- Sí, y tan perfectamente, ha salido clavadita al padre – la voz de Sora, bajando finalmente los distrajo-. ¿Cuándo has llegado?
- Ahora mismo… Y mira – levantó la mano-, me han dado una galleta.
- Uf, esas no se las da a todo el mundo – fijándose en la carpeta que había quedado sobre la mesa, llevó la vista a su socia-. ¿Es lo de la reunión?
- Sí, está todo el orden, no te preocupes. Luego cuando tengas tiempo puedes echarle un vistazo…
- Por mí no os cortéis – dijo Yamato-… Entretengo al niño para que no os moleste – posando su mano unos segundos sobre la cintura de la pelirroja, en apenas un roce, les dejó su espacio a ambas.
Aprovechando para coger la carpeta, la abrió, echando un vistazo rápidamente a lo que había en su interior, caminando hacia el sofá, haciéndole un gesto a Haru para que fuera con ella, tomando asiento.
- Oye…. – llamando la atención de Sora, pasados unos minutos mientras que ella revisaba los papeles, hizo que la mirara.
- ¿Qué?
- ¿Qué? – contestó a su pregunta repitiéndosela antes de señalar hacia donde los dos ausentes estaban entretenidos, sentados en el suelo.
Miró interrogante hacia la chica y luego siguió la dirección de su mirada, acabando por bajar la vista hacia los papeles de nuevo.
- Cállate… - murmuró notando un calor en la cara considerable.
- No, no me callo… ¿No tienes nada que contarme? Porque solo os faltaba tener este tipo de inquilino un par de días estando cómo está la cosa con vosotros dos ya…
- No está la cosa de ninguna manera, Haru…
- Ya… claaaro, eso díselo a quien puedas engañar – se rió.
- No quiero engañar a nadie – levantó la vista hacia ella, observándola seria-. ¿Tú crees que yo tengo intención a estas alturas de disimular mínimamente?
Se quedó mirando hacia la pelirroja, confusa, no teniendo demasiado claro hacia dónde podían inclinarse sus palabras. En ese momento no era capaz de saber diferenciar si Sora estaba diciendo aquello como si no estuviera de acuerdo con lo que ella acababa de insinuar o como ni siquiera se molestaba en disimular ya.
Girando la cabeza hacia donde estaban sentados más allá Dai con su tío, ella misma se vio distraída al verlos jugando en la otra punta del salón. No era algo que hubiera visto antes, pero, por algún motivo, tampoco le chirriaba.
- Si a ti se te queda esa cara, te podrás imaginar la que se me suele quedar a mí. No es la primera vez que tengo esas vistas – los señaló con la cabeza Sora, reclamando de nuevo la atención de Haru-. Es algo bastante común, ahí donde lo ves.
Cuando observó a Sora de nuevo, pudo ver que ni siquiera se había molestado en levantar la vista de los papeles mientras que decía aquello, teniendo cuidado de no alzar demasiado el tono y que no se escuchara lo que ella decía más allá de dónde estaban ambas.
- Pero… Creo que me estoy perdiendo – volviendo a centrar su atención en la pelirroja, simplemente esperó que dijera algo más.
- ¿En qué te puedes perder? Creo que no tiene demasiada pérdida… - levantando la vista unos segundos, mirando hacia la otra punta del salón, sonrió ligeramente-. Solo te diré que… no me molestaría empezar el otoño con… una muy buena noticia – bajó cuidadosamente el tono para decir aquello.
Por suerte, la castaña guardó silencio, únicamente limitándose a mirar a su socia con cara de sorpresa. Hubiera esperado evasivas sobre el tema, como solía ser lo normal, pero no palabras tan sumamente directas como las que acababa de escuchar.
- Deja de mirarme así… No es algo salido de la nada, solamente quería hacer las cosas bien antes de planteármelo seriamente – comentó, casi que con un tono de voz distraído-. Y creo que… por lo que ya me tiene dicho alguna vez, no creo que le vaya a disgustar la idea.
- Pero… Yo pensaba que me ibas a mandar a paseo… - estaba demasiado confusa ante las palabras tan directas de ella.
- Ya ves… - sonrió ligeramente-. Yo creo que es el mejor momento, pero… Tengo que hablar con él igualmente en algún momento.
- Oye, yo si quieres me voy, ¿eh? – no pudiendo evitar el comentario, se llevó un ligero cojinazo-. ¿Está todo bien en la carpeta?
- Eso, mejor, métete en el tema serio… Pues… no lo sé, porque no he podido leer gran cosa porque alguien está distrayéndome.
- Vale, vale… Perdona…
Riéndose por lo bajo giró la cabeza hacia los otros dos, dejando a Sora que terminara de revisar lo que tenía que revisar, entretenida con lo que estaba viendo y pensando en lo que le había dicho. Sin duda no era algo que hubiera pensado escuchar, pero, realmente, no le extrañaba ni lo más mínimo. Hasta ella, la cual los conocía de mucho menos tiempo que los demás, era perfectamente consciente de la situación que tenían entre ellos dos.
- Oye… ¿no lo puedes mandar con el niño a la terraza? Porque a este paso hasta a mí me van a acabar entrando ganas de tener uno… - acabó diciendo por lo bajo, sacándole una carcajada a la pelirroja.
- ¿Ah sí? ¿Tengo que pasar esa información a Los Ángeles? – no pudiendo evitar que una sonrisa apareciera de lado a lado en su cara, se quedó mirando hacia ella.
Poco a poco fue entrecerrando los ojos hasta convertirlos en una pequeña línea, mirándola mal consiguiendo que Sora se echara a reír llamando la atención de Dai y Yamato.
- Mira Dai… Tenemos que convencer a Haru para que ahora le empiecen a gustar los anillos… Porque seguro que de eso se está riendo tu tía.
- ¿¡Tú también!? – Haru cruzó los brazos sobre el pecho, consiguiendo que también el rubio se uniera a la silla de su esposa.
El sonido el timbre avisó a los presentes de que aquellos que faltaban habían llegado por fin a casa de Takeru y Hikari, acercándose él hasta la puerta para abrir, encontrándose allí a su hermano, acompañado de Sora y el pequeño Dai con ellos.
- ¡Papi! – nada más verlo al otro lado de la puerta alargó los brazos desde el cuello de su tío.
- Que no te engañe, no se ha acordado de ti desde ayer – metiéndose con él, se acercó a su hermano para dejarle al niño, aprovechando para entrar, acompañando a Sora, quien se estaba riendo por la reacción de él.
Yamato tiene razón, ¿eh? Le di galletas, así que ya te puedes imaginar lo fácilmente que te vendió… - acercándose hasta el menor de los rubios, pasó por su lado, dándole una ligera colleja-. Y eso por la gracia de ayer por teléfono.
Adentrándose al interior, sin esperar por ninguno de los dos hermanos, sonrió a modo de saludo nada más llegar al salón, encontrándose a Hikari sentada en el sofá con el pequeño Reiji en brazos, dándose cuenta que no estaba sola, sino que no demasiado lejos estaba Hiroaki, con Gabumon escondido detrás de él.
- Esto sí que es sorpresa… - saludó-. Yo solo aviso, pero tu nieto anda contando por ahí que te vas con la abuela – no pudiendo ahorrarse el comentario, decidió, por fin, centrar su atención en el pequeño y la madre, sin hacer caso de las caras de él-. ¿Qué tal estás?
- Mucho mejor, solo necesitaba dormir un buen rato – miró hacia la pelirroja-. ¿Quieres cogerlo? Creo que es cosa de segundos que un terremoto venga directo a verme… ¿Os ha dado mucha lata?
- Para nada, es más cansino su padre, de hecho – inclinándose para coger al recién nacido con sumo cuidado, dejando paso a alguien que, tal y como había adivinado Hikari segundos antes, se acercaba a las carreras hacia ella.
- Ten cuidado con tu madre, Dai – se escuchó la voz de su abuelo viendo cómo se subía al sofá para abrazarse a ella.
Apartándose para dejarles espacio, retrocedió unos pasos, quedándose con el bebé en brazos, observándolo distraída por fin. La anterior vez que lo había tenido con ella, no había abierto los ojos, pero ahora la estaba observando y podía verse en ellos un ligero tono azulado que comenzaba a hacerse notar.
- Míralo, si es que va a ser clavadito al pesado este… - la voz de Yamato la sorprendió, haciéndola dar un ligero respingo-. Entre uno clavadito a la familia de la madre y este pequeñajo ahora yo no sé si nos saldrá más a cuenta mudarnos a otra ciudad los dos.
- Díselo al que está escondido detrás de tu padre – comentó, levantando la vista hacia él, observando cómo se reía-. ¿Quieres cogerlo tú?
Bajando la vista de nuevo hacia el bebé, negó con la cabeza, únicamente limitándose a acercarse su mano al niño, dándole una ligera caricia en su mejilla, con sumo cuidado, inclinándose para observarlo más de cerca.
- Te queda demasiado bien a ti como para atreverme a cogerlo ahora – aprovechando la cercanía del momento, no pudo ahorrarse el comentario, girando la cabeza para observarla unos segundos.
Levantando la vista hacia él, no se molestó en disimular la sonrisa que se le dibujó en la cara automáticamente.
- ¿Ha tenido fiebre? – la voz de Takeru los devolvió a la realidad.
- Ayer cuando llegó a casa, pero se quedó durmiendo toda la tarde y cuando se despertó se la había pasado – explicó Sora antes de acercarse de nuevo unos pasos hacia ellos, arrodillándose con cuidado para dejar a Reiji a la vista de Dai y que pudiera verlo.
Yamato siguió con la vista sus movimientos, girando solo la cabeza cuando notó la presencia de su padre a su lado y a Gabumon esconderse tras sus propias piernas.
- No digas nada, papá… No digas nada – negó con la cabeza, sabiendo que estaría con una significativa sonrisa en la cara-. Y tú, miedica, que sepas que se ha pasado todo el tiempo preguntando por ti porque quería verte.
Como respuesta a las palabras del rubio, Gabumon se limitó a esconderse mejor tras sus rodillas.
AnnaBolenna04: yo creo que ahora mismo Haru es quien mejor expresa el concepto que tenemos de la situación todos los que los estamos leyendo jajajaja La pobrecilla fue inocentemente a llevar unos papeles y le abrió la puerta un rubio con un nene adorable en cuello. Pues claro, la pobrecilla se quedó más que confusa.
El abuelo seguro que sufre más tarde un par de interrogatorios por parte de su hijo mayor cuando se queden solos a ver qué es eso que anda diciendo Dai de que el abuelo se va con la abuela jajajaja Y el pobrecito Gabumon aterrorizado de un nene de dos añitos que quiere quitarle su preciado abrigo de piel jajaja
¡Un beso enooorme de tortuguita! Que ya me quieren sacar de casa y yo no quiero pero no me queda más remedio TT_TT
Epic Crystal Night: Dai es un amor, a no ser que se le pregunte a Gabumon que seguro que tiene un par de protestas en mente en contra del nene, solo hay que ver cómo se esconde de él detrás del rubio jajajaja ¡Pobrecito! A ver si entre todos sobrevivimos a tanto nene adorable cerca de esta parejita sin que nos muramos del subidón de azúcar. ¡Un beso!
Guest Vecina: no sé yo, no sé yo, yo creo que son las tartarugas, que las has perdido entre la purpurina y se han ido a amenazar a la gente para que se porte bien y deje comentarios jajajaja
Sí, yo que también se me podría pasar la fiebre en esas condiciones, fíjate tú. Un nuevo remedio de la medicina moderna por parte de la maravilla rubia como diría la piloto fan de las limas de uñas. Y el poder verlos por fin interactuando simplemente a ellos dos con un nene, seguro que ayuda a que se le despejen las ideas de todo el mundo en esa casa sobre las ganas que tienen o no de tener uno propio, ¿no? e_e
Ahi tengo que darte toda la razón, neuras es un buen rato jajajaja Puede ser que su querido cuñado del alma haya vuelto a soltarle alguna, que Mimi busque de nuevo venganza en su contra o que algo le haya pasado al pobrecillo que lo tenga hiperventilando por los rincones.
Al pobre Gabumon vergüenza debería darle andar escondido detrás de Yamato porque un nene de dos años tiene dudosas intenciones hacia él jajajaja Pero bueno, como es adorable se le perdona todo. Y, como dices tú, mejor nos centramos en el nene... ¿Dirá algo porque ha visto algo o porque su padre se pasa el día por casa con la misma paranoia y ya hasta la repite él? e_e
Eso, hoy es día de no hacer nada de nada. Y eso que yo llevo un puente de no parar, peeeeeeeeero al menos de no tocar los papeles para nada más que para quitarlos de encima de la mesa si estorban - y tener tengo cosas qué hacer, pero es que aún no he tenido tiempo de andar corre que te corre para un lado y para otro-. Descansad bien las tartarugas y tú que tenemos que llegar todos de una pieza al lunes para sobrevivir a la semana.
¡Un biiico muy grande!
