Sora no había vuelto a abrir la boca desde que habían vuelto de casa de Takeru, caminando completamente distraída al lado de Yamato. Había algunas cosas que estaban dando vueltas en su cabeza sin ser capaz de alejarlas de ninguna de las maneras. Hasta cierto punto, estaba completamente segura que lo que llevaba una temporada rondando por su cabeza era algo en lo que ambos se iban a poner de acuerdo con facilidad, pero siempre le quedaba la pequeña duda que si no sería demasiado pronto.
- ¿Quieres un té? – le preguntó Yamato cuando ya estaban en casa.
- Hmmm… Sí, ¿lo preparas mientras que subo a cambiarme? Me están matando las sandalias después de tanto rato – comentó viendo como asentía, subiendo rápidamente a la habitación en busca de su pijama.
Siguió a la pelirroja con la mirada hasta que se perdió de su vista. Había estado muy callada desde que habían vuelto, pero podía estar medianamente seguro de qué era lo que podría estar pasándole por la cabeza. A pesar de todo, mantenía lo que había dicho el día anterior en el hospital, no quería tomar decisiones que aunque también le afectaban, no consideraba que le pertenecieran.
Sería ella quien tendría que pasar por todos los problemas físicos que aquello conllevaba y, aunque prefería no pensar en ello, en caso de tener que volver a salir al espacio, era ella quien se iba a quedar con el cargo. No se planteaba tan siquiera la idea de ser él quien sacara el tema por mucho que pudiera estar rondándole por la cabeza, incluso aunque la conociera más que de sobra para saber cuál era el motivo que podía tenerla tan callada.
Todas las dudas se habían terminado de despejar de su cabeza cuando su hermano le había dicho lo que ella le había dicho a Taichi antes de que se fueran de viaje, de manera que podía realmente adivinar qué era lo que podía estar pasando por la cabeza de Sora. Sonriendo muy ligeramente de medio lado, negó con la cabeza, poniendo por fin el agua a calentar y esperando a que ella volviera a bajar.
Cuando Sora volvió a bajar, lo hizo con el pijama puesto, dejando por encima de sus hombros una fina chaqueta de punto ya que a esas alturas todavía hacía frío por las noches y la casa llevaba vacía unas cuantas horas.
- Ya está… ¿Los llevo hasta el sofá? – le preguntó viendo como asentía.
Cogiendo con cuidado ambas tazas, caminó con ellas hasta dejarlas encima de la mesa que había dejante de uno de los sofás, donde ya se había sentado la pelirroja, esperando a que él hiciera lo mismo antes de buscar automáticamente su contacto usando su hombro como apoyo.
- Ese enano nos ha dejado a los dos para el arrastre – comentó divertido.
- Y tanto… ¿Gabumon?
- Nada más llegar se fue corriendo a su territorio para comprobar que de verdad no había rastro del enemigo.
La ligera risa de la pelirroja hizo que se le contagiara rápidamente, aprovechando el momento para acomodarse mejor, quedando algo más reclinado en el sofá para dejarla a ella coger una mejor postura. Pasando el brazo en torno a sus hombros y comenzando a jugar distraído con el cabello de ella, no dijo más, dejándola seguir pensando en sus cosas. Realmente, prefería no meterse en lo que pudiera estar pasando por su cabeza en aquellos momentos.
Sora permaneció con la mirada fija en las tazas humeantes que descansaban encima de la mesa, notando el suave calor que emitía Yamato al tenerlo tan cerca. Buscando algo más de refugio, cuando se acomodó mejor para poder dejarla usarlo mejor de apoyo, no protestó, adaptándose rápidamente a él.
La misma pregunta llevaba dando vueltas a su cabeza desde hacía una buena temporada, especialmente los últimos días. ¿Sería demasiado pronto? Ella no pensaba que fuera así, tenía que tener en cuenta sus circunstancias y todo el tiempo que habían perdido… También tenían que tener en cuenta la delicada situación laboral de uno y de otra. Y… por primera vez, parecía que todo se había colocado de tal forma que podía verlo factible.
Lo miró ligeramente de reojo, levantando lo justo la vista hacia él sin tener que moverse, dejando que el notar su mano en su pelo la ayudara a relajarse y a tomarse las cosas con más tranquilidad. Quizás era momento de dejar de guardarse las cosas, de empezar a hablarlas con él más directamente y saber realmente lo que opinaba.
Alargando su mano, puedo coger la de Yamato que quedaba libre, buscando entrelazar sus dedos con los de él, pudiendo acariciar con el pulgar que le quedaba libre la parte de piel que podía, sonrió al notar que respondía a sus automáticamente. Eso terminó por dejar de lado las preguntas en su cabeza.
Las cosas era mejor hablarlas de frente con él, había aprendido eso con el tiempo y no tenía sentido seguir callándose más tiempo aquello a sabiendas de que era algo que no iba a desaparecer de su cabeza.
- Yamato… - murmuró por lo bajo, casi como si no se atreviera a hacerlo en voz alta. No esperó a que diera señales de haberla escuchado, el silencio que guardó fue para ordenar dentro de su propia cabeza lo que quería decir-, quiero que tengamos un pequeño…
Bajó la vista automáticamente hacia ella, casi que planteándose si había escuchado sus palabras o si realmente se les había imaginado. No debería de decir que aquello lo cogiera por sorpresa, lo que lo había hecho era que Sora hubiera sido tan directa. No era algo común en ella y eso, sin duda, le gustaba. Se dio cuenta de que dejaba algo de separación entre ellos, observándolo.
- ¿Estás segura de eso? – fue lo único que pudo articular.
- Completamente – asintió, estando muy segura de lo que estaba diciendo-. No tiene que ser ahora si no quieres, podemos esperar, pero quiero que lo sepas…
- ¿No puede ser ahora? Ya me has fastidiado mis planes de noche… - no pudiendo evitar el comentario, se giró, observándola de forma más directa-. Creo que ya te dejé claro hace tiempo lo que pensaba sobre ese tema, Sora. Solo quiero que sea decisión tuya y porque de verdad quieres.
- No podría estar más segura de ello – repitió-. Llevo una temporada dándole vueltas… ¿Tú quieres?
- Claro que quiero, ¿cómo no voy a querer si me llevo muriendo de la envidia cada vez que veo a mi hermano con Dai desde que ese enano nació? – era curioso lo sencillo que le resultaba reconocer aquellas cosas en voz alta.
Sonrió automáticamente al escuchar su respuesta, pensando en que había sido una tontería tardar tanto en decidir decirle algo de todo aquello.
- Yo… ya sabes que siempre he tenido cuidado con estas cosas y tengo que informarme para ver cómo son los efectos y cómo tengo que ir dejando poco a poco de tomarme mis pastillas… Puede que lleve un tiempo.
- El tiempo que sea – asintió a lo que ella decía-. ¿Cómo puedes saberlo con seguridad?
- Pues… - se incorporó, quedando más recta para poder encararlo al hablar-. Tendré que hablarlo con mi ginecóloga para saberlo con seguridad, pero si no nos hemos llevado ningún susto en todo este tiempo… Yo creo que eran bastante efectivas, llevará su tiempo que dejen de hacer efecto. Puedo pedirle una cita…
- Me parece bien, puedo acompañarte si quieres – no dejó que le soltara la mano a pesar de haber puesto algo de distancia entre ellos dos-. ¿Tú estás segura de que quieres tenerme como el padre? – no pudo evitar hacer el comentario para relajarla.
- Bueno… se supone que me he casado contigo y… no te lo creas demasiado, pero eres de las mejores opciones que tengo a mano para esto – sonriendo, finalmente, asintió-. Entoces… ¿Vamos a intentarlo?
- Las veces que sean necesarias – sonriendo de medio lado, no pudo evitar hacer el comentario-. ¿Quieres reírte de mí?
- ¿Reírme de ti? – alargó la mano cuando le tendió la taza de la mesa, notando como su pulso temblaba al intentar cogerla.
Asintió, observando sus movimientos. Quizás fuera mejor aprovechar el momento y contárselo por fin antes de dejar que alguien lo usara en su contra.
- ¿Te acuerdas que hace un año más o menos te fuiste de viaje cuando estábamos en Tanegashima? – esperó a verla asentir-. Pues digamos que entendí de… otra forma tus malestares y nauseas.
Se quedó observándolo, con la taza a medio bajar de sus labios, arqueando poco a poco las cejas, entendiendo lo que estaba queriendo decirle, dejando que la cara de sorpresa se apoderara de ella, abriendo la boca para decirle algo al respecto, no llegando hacerlo al cortarla él con un gesto.
- Lo sé, lo sé… No digas nada. Pero cuando me dejaste solo resulta que empezó Biyomon a decirme que llevabas días así y que era desde los retrasos… ¿Y qué se supone que tenía que ponerme a pensar yo? Luego te llamo y me contesta Haru y me dice que sigues mal…
- Pero… - hizo una pausa, observándolo, como si de repente se diera cuenta de lo que había estado pasando aquellos días-. ¿¡Por eso no hacías más que preguntarme que cuánto hacía de lo de la playa!? ¡Yamato!
- ¿Qué? Lo sé, pero, ¿qué querías que pensara?
- Te lo habría dicho… ¿qué pasa? ¿Qué pensabas que te lo estaba escondiendo? – protestó, dejando la taza encima de la mesa-. Tú igual que la paranoia de Haru cuando me puse mal por culpa del estrés que tenía encima cuando volvimos en Londres y apareció el proyecto de NY que se pasó con la paranoia una semana detrás de mí – cruzó los brazos sobre el pecho.
- Pues… por algo será – se defendió, intentando llevar de nuevo la conversación a su campo-. No, no pensé que me lo estuvieras escondiendo - mintió ligeramente, no siendo algo que se hubiera terminado de platear en su momento seriamente, por suerte había salido de dudas rápido-. Pero… ¿y si no lo sabías?
- Si tuviera sospechas para pensarlo de verdad sería yo primera en haberlo comprobado – murmuró, casi que con un ligero tono gruñón.
- Ya, ya lo sé… Pero… Yo soy bueno en temas de ciencias, no me pidas que de repente me ponga a tener ideas brillantes con temas personales, Sora – se giró hacia ella, intentando evitar la colleja que se tendría bien merecida-. Pero eso no es lo importante…
- ¿No es lo importante que te pasaras días paranoico con que podría estar embarazada y que no te lo estaba diciendo?
- No, no es eso… - viendo como arruga la nariz en una ligera mueca, intentó no sonreír. Sabía que podría estar pensándose el darle una buena colleja, peor no podía evitar que ese gesto de ella le gustara demasiado.
- ¿Y se puede saber por qué me cuentas esto ahora? – acabó por pregunta.
- Porque cuando me acabé enterando de qué era lo que pasaba… - negó con la cabeza-. Verás, ¿sabes qué era lo que me preocupaba? No, no era que pudiéramos haber tenido un descuido, sino que tuviera que irme en enero. ¿Cómo me iba a ir yo sabiendo eso? De ninguna de las maneras.
- Como me vayas a decir que te daba miedo que no te lo fuera a decir precisamente por eso más te vale decírmelo por mensaje escondido detrás del sofá de casa de tu padre – empezó a decir, a sabiendas de que podría ser perfectamente capaz de sacar esa conclusión.
- No, lo que te iba a decir es que, a pesar de todo, acabé sintiendo algo de decepción. Y si no hubiera sido porque me tenía que ir, posiblemente me hubiera decepcionado mucho más.
Se quedó mirándolo, aún con los brazos cruzados, manteniendo todavía el gesto serio que había estado teniendo a causa del rumbo que había ido tomando la conversación. No le duró demasiado con las últimas palabras de él, relacionando aquello que le estaba diciendo con la conversación que habían tenido poco antes cuando habían tenido la visita de Takeru y Dai. Finalmente, relajó el gesto.
- Vale, igual no tienes que irte a esconder detrás de tu padre – le dijo, tomándose unos segundos para pensar en sus cosas, acabando por ponerse en pie para avanzar unos pasos hasta colocarse delante del rubio, dándole unos instantes para adivinar sus intenciones y dejarla sentarse sobre él-. Eres un idiota, que lo sepas.
- ¿Ese adjetivo no lo tienes destinado únicamente para Yagami?
- Podéis compartirlo, tranquilo – dejó un brazo en torno a sus hombros-. Pero tú te acabas de librar de una buena. ¿Por qué no me lo dijiste?
- Porque… Pues… porque como no te quería decir nada sobre el tema del traslado todavía no me parecía un buen tema para sacar.
- ¿Y has esperado hasta ahora para decirme que hace un año hasta te decepcionó que no fuera todo más que una paranoia tuya?
- Más o menos… En mi defensa diré que sí, tienes toda la razón, pero quería que saliera de ti.
- ¿Por qué? ¿No estarías pensando que no quería, no?
- Claro que no, si solo hay que ver la cara que se te queda cuando tienes a alguno de los niños del grupo – negó la cabeza-. Pero me parecía que tenía que ser cosa tuya – levantando la mano, se entretuvo echando su cabello tras su oreja con suavidad – por todo lo que conlleva.
- Qué bien se te da librarte de las collejas cuando quieres – acabó por decirle antes de inclinarse para darle un beso, suave y tranquilo-. Entonces… ¿estás de acuerdo con intentarlo?
- Más que de acuerdo – asintió.
AnnaBolena04: BOOM.
Ale, ahí lo tienes. ¿Qué tal? ¿Se ha muerto la tortuga del todo ya? Jajajaja Yamato ha sobrevivido porque estaba en el mismo punto que nosotros, estaba viendo venir esto y lo estaba viendo con ganas. Porque él también se moría de ganas de que se lo pidieran, así que no le ha dado un chungo por eso, que sino seguro que tienen que estar abanicándolo.
Y... ¡por fin confiesa lo que le pasaba en agosto del año pasado! Jajajajaja Y parecía tonto cuando lo compramos, mira qué bien le ha acabado saliendo la jugada, primero con la preocupación y ahora con la decepción... Si es que algo de listo tiene que tener, pero no le pidamos mucho, que debe de tener todas las neuronas fangirleando a la vez... ¡Un beso enorme de tortuguita!
Guest Vecina: me ha hecho gracia que llegara ahora tu review porque justo iba a subir esto jajajaja
Pues espero que hayas hecho espacio entre tanta purpurina para meter más porque por fin ha llegado la conversación tan esperada para todo el mundo. Tenía que acaban pasando y obviamente que iba a ser un mini-miniYamato el que iba a acabar teniendo la culpa, aliado con Dai. Estos dos ya tenían mucha gana de unirse al resto del grupo de papis y ahora que lo han tenido tan TAN debajo de las narices... Hiroaki, el pobre, estaba viendo a su nuera con Reiji y claro... Ese ya está buscándoles nombre para la nieta.
Jajajajaja sí, Haru se ha quedado muy confusa. Entre la contestación que le ha caído y todo lo demás, yo creo que debió de perderse por un par de calles de vuelta a casa, que no tenía ella muy claro lo que había pasado allí.
Yo creo que el miedo del pobrecito Gabumon es acabar haciéndole daño sin querer al nene y por eso se esconde de él, porque sabe que es un pesado - Yagami - y que en una de estas puede acabar haciéndole daño y liarla, así que se esconde tras las piernas de Yamato o tras Hiroaki y con un poco de suerte cazan al nene antes.
Y no te preocupes que yo me he puesto el pijama para escribir un ratillo que POR FIN he llegado a casa de una vez, que menudo día que me han dado hoy... ¡Ánimo mañana que las tartarugas te acompañen! Además, tú piensa que ya te queda poquito y podré usarte como abogada cuando me quieran dar tomatazos por aquí jajaja ¡Un bico enorme!
