- Yamato… vamos a llegar tarde.
Sora estaba terminando de prepararse para acudir a una cena que habían organizado con el grupo, al igual que todos los primeros días de agosto, aprovechando para conmemorar todo lo que había ocurrido en aquellas fechas.
- Pues que esperen – fue la única respuesta que le dio antes de acercársela.
Habiendo entrado a la ducha después de que ella saliera, dejándola prepararse, había podido verla volver varias veces al baño mientras que terminaba de cepillarse el cabello. En el último de los viajes, ya lo había pillado saliendo de debajo del agua, con la toalla puesta. No había podido evitar cogerla del brazo y atraerla.
- ¿Y qué excusa se supone que les vamos a poner si aparecemos media hora más tarde de lo que deberíamos?
- ¿Excusa? Yo no tengo mucho problema en decirles el motivo de la tardanza… Pero, seguro que podemos alargarla, ya puestos a tardar algo más, media hora me parece muy poco – acompañando sus palabras con una sonrisa de medio lado, dejando más que claras sus intenciones, no le costó demasiado conseguir que Sora se olvidara por completo sobre la puntualidad.
Cuando volvió a salir del baño, lo hizo murmurando por lo bajo mientras que se volvía a abrochar la cremallera del vestido, con una toalla en la mano, intentando secarse la parte del pelo que se le había mojado por culpa del rubio.
- Anda… haz el favor de vestirte de una vez… - intentando borrar la ligera sonrisita con la que había salido, se acercó hasta su teléfono, viendo que tenía un par de mensajes, contestando rápidamente-. Ya nos están echando en falta.
- ¿Qué les has dicho? – saliendo tras ella, se acercó hasta la ropa que había dejado encima de la cama.
- Que he recibido una llamada de trabajo y que ahora vamos… Así que venga – sentándose en la cama, se acercó hasta su mesita de noche, donde había dejado los pendientes, colocándoselos con cuidado, haciendo algo de tiempo, terminando por girarse hacia su marido, observando cómo alcanzaba la camiseta que se iba a poner ese día y se la pasaba por la cabeza, entretenida con la vista-. ¿Listo?
- Sí, con este sol no creo que vaya a tener mucho problema por salir con el pelo mojado – cogiendo algunas cosas y metiéndolas en los bolsillos del pantalón, se acercó hacia donde ella estaba-. ¿Vamos? Vas a acabar haciendo que lleguemos tarde…
- Mira… circula – riéndose por la tontería, se puso en pie, saliendo caminando tras él-. ¿Te has echado el protector solar? Mira que como te vuelvas a quemar por cabezota yo no te pongo crema después…
- ¿Ni siquiera si te pongo cara de pena?
- ¡Camina!...
Negando con la cabeza, cerró la puerta de la habitación tras ellos, caminando hacia las escaleras para poder reunirse con los digimon que esperaban en el piso inferior.
- ¿La llamada de trabajo bien? – preguntó al llegar donde estaban, haciendo que lo mirase ligeramente confusa.
- Algo rápida para mi gusto – contestó cuando entendió las dobles intenciones de sus palabras-. Pero seguro que podré tener una conferencia más tarde para discutir más a fondo todos los detalles del proyecto…
Atendiendo a la conversación de ambos adultos, esperaron a que salieran de casa para caminar tras ellos, ninguno de los dos dijo nada, simplemente esperando a llegar junto el resto del grupo. No estaban demasiado lejos del punto de reunión, y cuando por fin llegaron, todos los demás que habían confirmado su asistencia ese día estaban esperando ya.
- ¿Vosotros dos qué? – fue el saludo de Taichi.
- Ya… ya… culpa mía – saludando con la mano a los demás, la pelirroja contestó a su amigo-. Tenía cosas que atender de última hora y tenía que dejarlas listas antes de salir de casa.
- Vosotros dos últimamente llegáis tarde a todas partes, a saber a qué os andáis dedicando para perder tanto el tiempo – cogiéndose del brazo de su amiga, Mimi no tardó en hacer acto de presencia.
- Pues yo me estaba dedicando a cosas importantes, ¿qué te parece? – le dijo girando la cabeza hacia ella, dejándose arrastrar.
- Seguro que sí… Hacía una buena temporada que no me hacías caso, ¿te parece bonito? Me has tenido abandonada todo este tiempo – hizo un puchero.
- Claro, el hecho de que lleves todo el mes fuera de la ciudad con las grabaciones de tu programa seguro que no ha tenido absolutamente nada que ver, ¿verdad? – riéndose con los dramas de ella, acabó dejándose arrastrar.
- Eso no tiene nada que ver, todavía no has tenido tiempo a venir a sentarte conmigo y contarme detalles de qué tal lo pasasteis en Grecia más allá de la postal esa que me llegó, claro – sonriendo divertida al acordarse de ella, se quedó mirando hacia la pelirroja.
- ¿Y qué más quieres? Nosotros solo te dejamos claro que nos gustó el regalito que nos metiste en la maleta, ¿no te parece información suficiente?
- No, pero como eres una rancia y una aburrida por intentar insistirte a ver si por causalidad me quieres contar algo no pierdo nada… El tiempo, como mucho.
Negó con la cabeza sin poder evitarlo, riéndose también, caminando al lado de Mimi, distraída, sin tener pensado tan siquiera el mínimo intento de responder a lo que ella preguntaba, no al menos con el resto de gente demasiado cerca.
- ¿Dónde está Takeru? – preguntó Jou acercándose a Yamato.
- Creo que ha considerado que Hikari y los niños están acompañados – la señaló con la cabeza – y se ha ido a fingir que hace algo productivo con su vida cuando en realidad se dedica a vigilar a mis padres.
- ¿A tus padres?
- No preguntes – metiéndose en la conversación, Taichi negó con la cabeza.
- No, mejor que no, pero parte de la culpa es tuya y de aquella señorita pelirroja que va allí delante, por dedicaros a ponerlo más paranoico.
- Se lo tiene más que merecido y lo sabes.
- Creo que prefiero no saber absolutamente nada de todo eso – el médico negó con la cabeza-. ¿Cuándo vas a volver al trabajo?
- A finales del mes que viene, más o menos, según me han dicho.
- Si lo llego a saber también me meto yo al programa espacial, lleva de vacaciones desde que volvió en enero.
- Como si tú te mataras mucho a trabajar, "don-embajador-importante".
- Yo sí que me puedo quejar de la cantidad de trabajo que acabo teniendo siempre y sin vacaciones, y no vosotros dos… ¿Qué tal en Grecia?
- Bien, ¿tú también sabías a dónde íbamos?
- Yo creo que eras el único que no tenía ni la más remota idea – el peliazul se encogió de hombros.
- Tiene toda la pinta. Muy bien, la verdad, yo todavía me volvía a pesar de tener que andar escondiéndome de tanto sol.
- La gambita se escondía en la piscina – Taichi no pudo aguantarse el comentario, sonriendo a la vez que se alejaba unos pasos para quedar fuera del alcance del rubio.
- Sí, tú escóndete mejor – siguiéndolo con la mirada entrecerrando los ojos.
- Creo que tampoco quiero saber de lo que habla.
- Mejor que no, créeme que mejor que no – negó con la cabeza, carraspeando ligeramente viendo como Mimi se acercaba hacia ellos habiendo dejado en paz a Sora-. ¿Y tú qué problema tienes?
- ¿Yo? Que la aburrida de tu mujer no me quiere contar nada de nada y vengo a ver si tú ya que parece que te gustó el regalo que os metí en la maleta, me contabas algo…
En cuanto escuchó la mención de ella del vestido sonrió ligeramente, intentando disimularlo de la mejor forma que pudo, coincidiendo que tuvo que llevarse la mano a la boca para poder cubrirse mientras que tosía.
- Mira, se nos pone nervioso y hasta tose – riéndose por lo bajo, Mimi aprovechó para colgarse del brazo de Yamato.
- No, es que me das alergia – protestó, sin intentar zafarse de ella a sabiendas de que no era posible-. Tengo un especialista en medicina a mi lado que seguro que me da la razón.
- Yo creo que es bastante posible tenerle alergia a Mimi, sino mira a Koushiro escondido detrás de mi hermano y de tu suegro para quedar fuera del alcance de ella.
- Oye, ¿tú desde cuando te unes a la gente para meterte conmigo? – puso cara de ofensa.
Estando el grupo sentado tomando algo en una de las terrazas de la ciudad, un estornudo de Yamato llamó la atención de Sora, haciendo que se girase hacia él, frunciendo ligeramente el ceño.
- ¿Estás bien?
- Perfectamente – negó con la cabeza quitándole importancia-. Es Mimi que me da hasta alergia.
- ¿Seguro? – observándolo unos segundos, pudo volver a verlo estornudar de nuevo.
- No te preocupes – negó con la cabeza.
Se quedó girada hacia él, pudiendo notar que volvía a hacerlo otro par de veces, solo girando la cabeza hacia Taichi cuando escuchó que le hablaba a ella directamente.
- ¿Qué os pasa? – preguntó curioso.
- Nada de tu interés – lo observó unos segundos-. ¿Por qué no te has traído a Daigo contigo?
- ¿No te vale con mi encantadora presencia?
- No – sonrió irónicamente.
- Está secuestrado con sus abuelos maternos, yo ahí no me quiero ni meter. Puede ir su madre a buscarlo si quiera, de hecho…
- Para que luego te rieras de mí cuando os dio a todos por decir que huía de Toshiko – protestó Yamato.
- Claro que no, tu nunca intentarías escaparte de mi madre – Sora intentó contenerse la risa en ese momento, inclinándose hacia el lado contrario intentando escaparse sin poder evitar que la cogiera por los hombros con su brazo.
- Pues claro que… - cortó sus propias palabras para tener que volver a estornudar.
- ¿Seguro que estás bien? Empiezas a tener mala cara – preguntó, observándolo.
- Sí, no tienes muy buena cara – Taichi asintió a las palabras de ella.
- Os estoy diciendo que estoy perfectamente – negó con la cabeza.
- No, no lo estás… - la pelirroja negó con la cabeza-. ¿Quieres que nos vayamos a casa?
- Sora no… - no pudo terminar de nuevo la frase, teniendo que estornudar de nuevo.
- Mira, mañana lo vas a tener con la nariz roja – riéndose por lo bajo, el castaño continuó observándolos.
- Venga, nos vamos para casa – le dijo la pelirroja, aprovechando para tirar de su mano buscando que se levantara con ella-. Y no quiero protestas… - se giró hacia el resto-. Chicos, nos vamos…
- Sora… - intentó protestar de nuevo.
- No le lleves la contraria, que te lleva de la oreja a casa, ¿eh? – empezando a reírse, mirando hacia Yamato, Taichi no vio venir la colleja que la calló por parte de su amiga.
Cuando por fin llegaron a casa, todavía estaba protestando porque no creía necesario que se hubieran ido, siguiendo los pasos de Sora por el salón, acabando por dar por pedida la conversación y sentándose el sofá al notarse cansado.
- Si debo de haber cogido algo de frío nada más.
- Yo creo que se me ocurre cuándo has podido cogerlo, fíjate tú – le dijo dándose cuenta de que por fin parecía haber hecho caso-. Tienes mala cara, te lo digo en serio.
- Pues yo me encuentro solo un poco cansado – acabó diciendo encogiéndose de
- Vete a ponerte el pijama anda, ¿hace falta algo para la hora de la cena?
- Que yo sepa no… - mirándola de reojo volvió a ponerse en pie.
- Pues entonces vete a ponerte el pijama mientras que yo recojo por aquí… Y no quiero ni media protesta más.
- Vale… vale…. Si es que vergüenza debería darte. Como haya pillado catarro que sepas que será culpa tuya – empezó a hablar mientras que se alejaba, comenzando a subir las escaleras- por no dejarme vestirme cuando salgo de la ducha.
Girando la cabeza para observarlo, primero con una ceja arqueada y luego entrecerrando poco a poco los ojos, pudo ver a su marido desaparecer tras la puerta de la habitación solo para escucharlo estornudar segundos más tarde.
AnnaBolena04: es que no les hacía falta ni hablarlo ya, seamos sinceros jajajaja Estaba la cosa más que evidente.
Si no fuera por el hecho de que les ha dado la neurona de tomar precauciones de manera continua, posiblemente aunque les viniera a modo de susto la nenita, se iban a poner los dos a fangirlear sin que fuera planeado. Es más que evidente que acaba vez que alguien los deja con un nene se quedan tontos los dos, especialmente con el mini-minirubio nuevo de la familia, que es muy peligroso.
Ahora parece que Sora va a tener oportunidad de trabajar otra vez con otro nene malito, aunque este igual le da más lata que el que ya tuvo en casa un par de días. Veremos qué tal se portal el rubio.
¡Un beso de tortuguita!
Natesgo: la conversación más evidente de la historia jajajaja
Puede que sea dentro de 100 capis o puede que ya lo tenga escrito e_e No tengo nada más que decir al respecto jajajajaja Todo depende de cómo le vengan las hormonas o no a ella, la verdad, pero me parece a mí que al astronauta experimentado más le vale hilar fino si quiere sobrevivir. Y todos sabemos que el matrimonio Ishida-Yagami va a tener altas probabilidades de volverla completamente loca porque los va a tener siguiéndola por todos los rincones, y ya nada qué decir en el momento en el que lo sepa el cuñado y el abuelo... Pero bueno, tiempo al tiempo cofcofcof
¡Un beso!
Guest Vecina: pues mira jajaja Ha vuelto a pasar. Cómo se nota que cuando la vida escolar no toca la moral más o menos tenemos los mismos horarios jajajaja Ayer subí otro capítulo porque a pesar de casi no haber pasado por casa este fin de semana gran cosa sí que me ha dado tiempo a escribir bastante y me lo podía permitir. A ver qué tal se me da esta semana de vuelta al horario infernal...
Te digo lo mismo que a Natesgo, puede que sea dentro de mucho o que ya esté escrito... Al igual que también podría estar relacionado con las neuras de alguien. ahí te dejo procesándolo jajajaja
Bueno, yo no sé hasta qué punto lo dice porque de verdad es lo que le pasa por la cabeza o porque sabe que estando con quien está, es mejor acompañarla. Yo creo que en el fondo, como la visita es para lo que es, le interesa lo que les tienen que decir sinceramente. Ya no es tanto una revisión o algo que en el fondo, fuera más privado y cosa de ella, esto en teoría es para estar puesto al día de cómo tienen que hacer y el tiempo que van a tener que esperar. Y sino... déjalo, que bastante lleva librando con la paranoia de que ella pudiera estar embarazada un año atrás y que no se lo hubiera dicho jajajaja Por lo menos sabemos que no miente y que solo está ocultando informaciones y contando las cosas como mejor le viene jajajaja Si al final nos salió listo y todo el rubio.
Disfruta de lo que te queda de domingo que yo creo que me voy a poner a adelantar cosillas que está lloviendo y hace día de quedarse en casa vagueando, hoy sí que sí. ¡Bicos para ti y para las tartarugas!
