- ¿Te parece normal las cosas que acabo haciendo por ti? Para que luego no tengas mejores ideas que meterme en el bolsillo de la chaqueta una lima de uñas… - fue el saludo de Yamato al acercarse a Mai, quien lo esperaba en la recepción del edificio de la sede de Chofu.

- ¿Una lima? No tengo ni la más remota idea de lo que me estás hablando… - con la mejor de sus sonrisas de inocencia, la piloto saludó al rubio con un gesto.

Había recibido una llamada días antes para que se reincorporase antes de lo planeado al trabajo. El motivo había sido bastante sentido y estaba relacionado con que, durante la temporada que Mai fuera a estar ausente, pudiera encargarse él también de su parte del trabajo. No iba a ser complicado, dado que, a fin de cuentas, habían tenido que pasar exactamente por los mismo hasta el momento en que cada uno se había especializado por una vía o por otra. Contando que ella ocupaba uno de los puestos de instrucción y que estaban solamente con la parte más teórica, sería sencillo.

- Mírate – le dijo divertido, fijándose más detenidamente en ella, y, en especial, en el abultado vientre que destacaba ahora en su figura-, ¿no te da vergüenza estar a punto de hacer que haya dos como tú en este mundo?

- Ja… No lo sabes tú bien, seguro que va a ser igualita a mí y os va a tener a todos firmes a ver si se os pasa tanta tontería – sonrió antes de posar su mano sobre su barriguita-. Dentro de un mes y poco… Así que yo creo que cuanto antes te familiarices con todo… mejor – se quedó mirándolo unos segundos-. Gracias.

- ¿Gracias? ¿Por qué? ¿Por reincorporarme antes? No digas tonterías… - negó con la cabeza-. Anda, venga, vamos antes de que Hideki piense que nos estamos tirando ya de los pelos por los rincones.

Camino al lado de Mai, entretenido en todo lo que le rodeaba. No era la primera vez que había estado allí, a lo largo de aquellos meses habían sido varias las veces que había tenido que acudir a firmar algunos papeles y ponerse al día con algunos asuntos, de manera que empezaba a serle todo familiar.

Dejándose guiar por ella, no tardaron en llegar a la zona en la que iban a estar instalados los dos a pesar de que sus labores tuvieran lugar en otros puntos de la base. Los ojos de Yamato, nada más llegar, no pudieron más que fijarse en un cactus que había encima de su mesa con un lazo en torno al tiesto.

- ¿Qué? – pregunto la chica divertida, dándose cuenta-. Oye… toda esta temporada que me has dejado sola con alguien tenía que entretenerme. Ese cactus hace más o menos las mismas funciones que tú, solo hay que regarlo de vez en cuando. Así que ahora te lo he dejado en tu mesa para que no me eches de menos…

- Qué graciosa nos ha salido la piloto – murmuró por lo bajo antes de alargar la mano hacia ella con intención de despeinarla sin poder llegar a hacerlo al unírseles una tercera voz a la conversación.

- Hay cosas que no cambian, ¿eh? Y yo pensando que la culpa era de los otros dos que os alteraban al dejar todo roto a su paso… - Hideki, quien los había escuchado hablar, apareció tras ellos.

- Mai siempre se nos ha alterado sola, no necesita la ayuda de nadie más – girándose hacia él, saludó con un gesto.

- Pues claro, no como tú, que no puedes ser más aburrido y rancio cuando te viene en gana – dijo observándolos a ambos-. Le estaba enseñando el camino para que no se nos pierda, cosa bastante probable conociéndolo.

- Y que vosotros dos seáis de lo más eficiente que tenga bajo mi mando… - negando con la cabeza les hizo un gesto para que lo siguieran.


Sentada en su escritorio, estaba revisando los últimos detalles sobre un boceto en el que llevaba trabajando un par de días. Aquella vez estaba trabajando sobre el papel y tenía todo su material de dibujo desperdigado por encima de la mesa, acercándose para soplar la acuarela que había utilizado para poder hacer un degradado y que se secara antes.

- ¿Sora? ¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó la voz de Haru, sorprendida al haberse asomado.

- ¿Por qué?

- ¿No vas a casa a la hora de comer hoy?

- No… hoy no. De hecho, tenía pensado quedarme trabajando en esto durante la hora de la comida. Y sí, me he traído yo algo, no empieces con lo de siempre – señaló hacia dónde estaban sus cosas cuando vio que la otra chica se acercaba.

- ¿Y eso?

- Pues… Yamato se ha reincorporado al trabajo antes de tiempo por hacer un favor y para comer sola en casa, me quedo aquí y aprovecho el trabajo – explicó, encogiéndose de hombros-. Aunque… creo que tengo de sobra para dos si quieres acompañarme… Hasta donde yo sé, alguien sigue perdido en tierras californianas, ¿no?

- Más o menos – dejando sus cosas a modo de aceptación de la oferta, fue a sentarse enfrente de ella-. ¿Cuándo se supone que se tenía que haber reincorporado?

- El mes que viene, pero… ¿Mai? ¿La piloto que te presenté? Es amiga de él y debe de estar en el octavo mes de su embarazo ya, así que necesitan algo de ayuda antes de tiempo.

- Anda, pues no lo parecía cuando me la presentaste, ¿eh?

- Ya, pero bueno, debe de ser uno de los requisitos para que los contraten en la agencia espacial, deben de tener que dar el pego si alguien quiere hacerles una entrevista – empezando a reírse por lo bajo, levantó por fin la vista del dibujo, acercándoselo a Haru-. ¿Qué te parece?

- Pues… - alargó la mano, cogiéndolo para poder echarle un vistazo de forma más detenida-… Me parece que sigues dando el mismo asco de todos los días, o más… Ahora que vuelves a tener tiempo para dedicarte a lo que te gusta.

Sonriendo a modo de respuesta empezó a recoger todo lo que tenía por la mesa, deteniéndose a mitad de camino, simplemente levantándose a recoger sus cosas para llevárselas con ella.

- Vamos a la sala de reuniones que allí seguro que tenemos más espacio para comer… Yo creo que tenemos de sobra, sino podemos pedir algo…

- Con tal de no tener que ponerme a cocinarme yo algo en casa me quedo hasta a saquear la máquina de fuera y dejarla sin chocolatinas.

Riéndose por la respuesta de ella, salieron ambas del despacho, dejando la luz apagada y todo encima de la mesa para poder seguir trabajando luego con ello.

- Además, así aprovecho y te pido una cosa…

- ¿Pedirme una cosa? ¿Tú a mí? – le preguntó curiosa a Haru mientras que cruzaban el estudio vacío.

- Sí… ¿qué has hecho con el vestido de boda?

- ¿Con el vestido de boda? – arqueó una ceja, curiosa, abriendo la puerta-. Pues… está guardado donde no se estropee ni se ensucie, ¿por qué?

- Y… ¿no te da pena?

- Bueno… sí, pero no es algo que creo que me vaya a volver a poner nunca más – sonriendo ligeramente, posó todo encima de la mesa, empezando a sacar las cosas.

- Ya… es lo que tienen los vestidos de boda… - tomó asiento, siguiendo los movimientos de Sora.

- ¿Qué pasa, Haru? – terminó quedándose mirando hacia ella.

- Pues… había pensado que podríamos dejarlo a la vista en el estudio. Tenemos algunos kimonos y trajes de noche, ¿por qué no un vestido como ese?

- ¿Quieres dejar mi vestido de novia a la vista de todo el que venga?

- Sí, exactamente – se encogió de hombros-. Sora… es mi primer proyecto, aunque fuera basándome en un boc…

- No, no empieces con lo de siempre – cortó sus palabras-. Me parece bien, si a ti te hace ilusión que se quede expuesto... a mí me parece bien. Y como vuelva a escucharte otra vez quitándome mérito te voy a dar una buena patada en el trasero, ¿queda claro?

Mirando directamente hacia la pelirroja, acabó por sonreír, aceptando la comida que ella le tendía.

- Gracias…


- Mai, por tercera vez, ¿quieres dejar de reírte?

La piloto llevaba riéndose de él desde que habían terminado de comer. El motivo no era otro que haber visto como su amigo se ponía absolutamente de todos los colores al haberle presentado a los que iba a tener que supervisar al darse cuenta de las miradas que había podido recibir.

- Lo siento, pero es que es demasiado gracioso ver cómo intentas hacerte el serio a la vez que te pones tan rojo que creo que podrías brillar en la oscuridad.

- Yo no… Bueno, da igual, ¡haz el favor de dejar de reírte de una vez! Si lo sé te dejo sola y te buscas la vida – cruzó los brazos sobre el pecho.

- Anda, no te enfades todo, que si te ven frunciendo el ceño igual piensan que eres adorable y te acosan más…

- ¡Mai! – protestó lanzándole una mirada de pocos amigos.

- Así no vas a conseguir que deje de… - hizo una pausa, poniendo cara de sorpresa.

- ¿Qué problema tienes ahora? – giró la cabeza, mirando hacia atrás, sin entender muy bien qué era lo que pasaba.

La castaña parpadeó de un par de veces, adelantándose, de repente, un par de pasos, para alargar la mano hacia su amigo, cogiéndolo para acercarlo a ella. Al hacerlo, tiró de su brazo para que lo descruzara y poder posar la mano de él sobre su vientre.

Arqueando una ceja, sin entender qué era lo que pasaba, no tardó en notar un pequeño golpecito, teniendo que bajar la vista hacia su propia mano, dándose cuenta de qué era lo que había hecho que Mai guardara silencio.

- No me lo digas… ¿ya ha empezado a reírse de mí ella también? – sonrió sin poder evitarlo.

- Eso parece – el gesto de ella cambió por completo, a una sonrisa mucho más calmada-. Eres todo un privilegiado, a Arata le costó una semana desde que me dio la primera ser capaz de cazar él una…

- Porque es lo que yo te digo, ya ha empezado ella a reírse de mí… - retiró muy lentamente la mano, dejándose su espacio-. ¿Te cuento algo?

- ¿Qué? – lo miró interrogante.

- Estamos intentándolo nosotros también – confesó.

Sabía perfectamente que no era un tema del que podían hablar, pero si había alguien a quien le podía contar aquello sin tener miedo de que se fuera a ir de la lengua o lo fuera a acosar, era aquella que estaba con él.

- ¿Qué? – lo miró sorprendida.

- Lo que has oído.

- ¿Tan pronto? Pero si solo lleváis casados unos meses…

- ¿Y qué? Lo dices como si tuviera que esperar a ver cómo funcionan las cosas entre los dos. ¿Recuerdas la paranoia que tenía hacía meses?

- Sí, por tu cara de susto esa semana lo decía…

- Ya, bueno… Eso era por lo que era, Mai. No porque no me gustara la idea de que pudiera estar embarazada… Sino porque…

- Porque no querías tener que irte – terminó ella su frase-. Osea, que estabas esperando a legalizar las cosas para morirte de ganas por hacerme la competencia… - sonrió lado más-. Y luego intentas ir por el mundo pareciendo distante, estirado y frío… Anda que… ¿Y qué tal va la cosa?

- Pues yo creo que todavía no hay probabilidades porque tiene que esperar a que le dejen de hacer efecto las pastillas que tomaba…

- Así que ahora vas a venir de muy buen humor todos los días… Tomo nota…

- ¡No se puede hablar contigo en serio de nada! – gruñó, girando sobre sus talones para echar a andar por el pasillo.

- ¡No te enfades! – entre risas, volvió a seguir los pasos del rubio.


Haru estaba terminando su comida, observando de reojo como la pelirroja se había quedado pensativa. Demasiado pensativa, dado que apenas estaba probando bocado y no había vuelto a decir palabra desde hacía un rato.

- ¿Qué pasa, Sora? – le preguntó, intentando llamar su atención.

- ¿Eh?

- Estás en otro planeta… ¿qué pasa? Y no me digas que nada… ¿Todo bien con Yamato?

- Sí… sí… Claro, tranquila, estamos perfectamente – negó con la cabeza un par de veces-. Es solo que… pues… Estaba dándole vueltas a algo…

- No, si eso no hace falta que me lo jures… Llevas sin decir nada desde hace un rato...

- Tengo un retraso de seis días – soltó de golpe, levantando la vista hacia ella.

A la chica se le escapó la servilleta que tenía en la mano, cayendo al suelo nada más escuchar lo que le acababan de decir.

- ¿Cómo que tienes un retraso de seis días?

- Pues… teniéndolo. No le he dicho ni media palabra a él, quiero esperar un poco antes de ver si es algo o… no es nada…

- Pero… ¿Un retraso… retraso? – esperó a verla asentir-. Pero… ¿Vosotros dos…?

- Es queriendo – cortó su pregunta-. Tranquila… No me va a dar ningún infarto. No sé por qué te extraña, de hecho…

- Pero no tenía ni idea de que ya lo hubieras hablado con él…

- Lo hablé con él hace ya un par de meses… Y ahora… pues tengo un retraso – sonrió ligeramente, casi como si estuviera intentando no hacerlo.

- ¡Sora! – abriendo ligeramente la boca en un gesto de sorpresa-. Tienes que comprobarlo…

- No, voy a esperar unos días más, es demasiado pronto como para no pensar que no sea un simple retraso, Haru…

- Vale, pero que sepas que voy a estar persiguiéndote hasta que lo hagas y me digas el resultado…

- ¿Y si no quiero qué? ¿Eh?

- Uy… no sabes con quien juegas…


Lo primero de todo... a las conspiradoras de turno, ¡un respeto! Jajajajaja Que me he documentado bien para los tiempos de encargo de nenas, y la cosa será cuando tenga que ser T_T Reclamaciones a los fabricantes de pastillas anti-susto sin las cuales, conociendo a estos dos, habríamos tenido susto con la nenita hace ya bastante, me parece a mí. Las paranoias de cierto rubio en la playa en su momento iban a tener fundamento jajajajaja. Así que menos conspirar y un poquito de por favor...

AnnaBolenna04: exacto, el rubio este ha visto el contraste que hay si se porta como una persona normal y hace vida social, que hasta el marido llama para ver si se ha muerto ya o no... A cuando - que él supiera - nadie había ido a ver si seguía de una pieza porque pasaban de él olímpicamente. Eso son dosis de realidad que seguro que le sientan muy bien para que nunca nunca más le dé por volver a las andadas. Ahora que se preocupe de tener una nenita y de dejarse mimar por su pelirroja, que ya verá lo bien que se le va.

¡Un besito de tortuguita para ti! Por el momento el rubio ha sido el único con catarro, tranquila e_e

Ace Cornell: ¿has visto que estas brujas se ponen a conspirar en mi contra? Claro que Taichi se muere por saber de su marido, que a ver si va a estar malito y se va a quedar sin poder meterse con él. Que seguro que el rubio con fiebre y Taichi cerca es digno de documental jajajaja Esos dos acabarán contagiándose el uno al otro y compartiendo los virus y discutiendo sobre quién tiene la culpa de que el otro esté enfermo... Jajaja

¡Un beso!

Guest Vecina: hoy las tartarugas de mi lado del Eo están que se mueren de calor. De verdad que el clima está muy, pero que muy, loco. Vamos a pillar todos un catarrazo que ni el rubio. Y yo me veo con el pañuelo en mano, paquete de halls en el otro para poder respirar, intentando no tirarles nada a la cabeza a los críos... Así como visión de futuro - o de pasado ya que ya me ha pasado alguna vez.

Le viene bien una dosis de realidad para que vea todo lo tonto que fue en los años pasados. Y Gabumon ahí para decirle precisamente lo que pasaba por su cabeza en voz alta, por si se le olvidaba, claro jajaja. Es mejor cuando le hace él de voz de la conciencia que cuando son su hermano o Taichi, que seguro que el digimon le dice cosas con más sentido.

Lo que les pasa a esos dos es que no tienen mucho cuidado, ya sea cuando se olvidan de que no viven solos o cuando hablan tranquilamente de que quieren nenas. Y claro, existen posibilidades de intentos de compra de lealtades para espionaje, probablemente por parte de Toshiko o de Hiroaki, porque al resto seguramente no les harían caso. Pero sí, lo he escrito literalmente, lo que dice es lo que piensa, que quiere una nenita para tener que cuidarla y que se parezca a la mami (porque si les sale con el carácter del padre en sus años mozuelos igual le entran ganas de darle picotazos).

Jajajaja pachucha, yo lo he usado toda mi vida, así que igual es cosa del norte o alguien más de tierras españolas nos lo pueden confirmar jajajaja. ¡Un bico de tartaruga y abrígate o no te abrigues mucho, según le venga al clima!