Yamato volvía a casa, con paso lento, aprovechando para despejarse la cabeza. Llevaba unos cuantos meses sin hacer absolutamente nada laboralmente hablando y aquel día le había pasado factura más de la cuenta. Por eso había aprovechado para volver dando un paseo y poder llegar algo más despierto a casa.

También era el primer día en una buena temporada que había sido él quien había pasado fuera de casa prácticamente toda la jornada y estaba demasiado acostumbrado a tener como compañía a su pelirroja favorita. Y no tenía ningún problema en reconocer que la había echado de menos. Por eso mismo cuando visualizó la silueta del edificio en donde vivían, sonrió ligeramente, deteniéndose unos pasos perdido en sus propios pensamientos.

Reanudando la marcha, saludando un par de vecinos por el camino, subiendo rápidamente y abriendo la puerta de casa. Lo primero que pudo ver fue a los digimon de ambos, sentados tranquilamente en el salón, viendo la televisión, como casi todos los días, sonriendo ligeramente sin poder evitarlo.

- ¿Vosotros dos os pensáis pasar todo el día ahí? – fue su saludo, asomándose desde detrás de ellos-. ¿Tú no piensas venir conmigo mañana tampoco o qué?

- ¡Ssssh! ¡Que no me dejas escuchar! – Gabumon cortó las palabras de su compañero.

Negando con la cabeza, buscó con la mirada alguna señal de vida de Sora, viendo en la planta de arriba la luz encendida saliendo de la habitación. Sonriendo ligeramente decidió subir a saludarla, suponiendo que estaría recogiendo la ropa o terminando de ponerse el pijama.

Cuando entró, vio que la habitación estaba vacía, pero que la puerta del baño estaba cerrada. Sonriendo ligeramente, buscó su ropa de andar por casa mientras tanto, esperando a verla salir, esperando que no se asustara al encontrárselo de repente.

- Yamato – el tono de voz sorprendido de ella lo hizo girarse, cuando por fin salió del baño-. ¿Cuándo has llegado?

- Hace poco – sonrió ligeramente, observándola unos segundos, estando a punto de acercarse hacia ella para saludarla, sin poder llegar a hacerlo al pasar la pelirroja de largo.

Sorprendido, la siguió con la mirada, viendo como se acercaba hasta la cómoda, revolviendo entre sus cajones antes de sacar unos pantalones de pijama oscuros de él.

- ¿Quieres entrar al baño a algo? – le preguntó, aún sin girarse hacia él.

- No… - murmuró extrañado, continuando con la vista fija en ella hasta que volvió a desaparecer detrás de la puerta del baño, cerrándola a su paso.

Totalmente desubicado, tardó unos segundos en reaccionar, decidiendo que lo mejor iba a ser cambiarse de ropa mientras que ella volvía a salir, esperando obtener así algún tipo de respuesta por parte de su esposa. Dejó su ropa tirada encima de la cama mientras que se cambiaba, comenzando a recogerlo para poder tenerlo listo para usar al día siguiente.

En vez de volver a bajar, decidió sentarse a esperar a que volviera a aparecer, sin querer insistir para ver qué era lo que le pasaba hasta que volviera a dar señales de vida.

- ¿Estás bien? – le dijo cuando salió-. ¿Sora?

Pudo ver cómo se acercaba hacia dónde había dejado parte de su ropa del día tirada, cogiéndola antes de llevarla al cesto de la ropa sucia, lanzándola a él sin tener demasiados miramientos con ella. No era capaz de entender absolutamente nada de lo que estaba pasando, no había ni un solo motivo que se le pudiera venir a la cabeza para que ella estuviera actuando de aquella forma.

- ¿Estás bien? – repitió, alargando la mano para retenerla cuando volvió a pasar por delante de él-. ¿Ha pasado algo en el trabajo? Sora… - tiró algo más de ella, dejándosela en frente.

- Me ha bajado el periodo – soltó de golpe.

No esperando esa respuesta por parte de ella tan de repente, se quedó mirándola, intentando ubicarse en primer lugar, demasiado confuso como para ser capaz de comprender algo, hasta que, finalmente se dio cuenta del verdadero significado.

- No digas nada, ¿quieres? – volvió a hablar ella, intentando escaparse de su agarre antes de darse la vuelta para coger una chaqueta de punto que echarse sobre los hombros.

- Sora…

- No, en serio… Déjame, ¿quieres? – cambió la dirección de sus pasos hacia la puerta, bajando hacia el salón.

Se quedó donde estaba, con la vista fija en la puerta. Arrugó el ceño sin poder evitarlo. Entendía el motivo del mal humor de ella, precisamente era la noticia que ninguno de los dos quería escuchar estando intentando lo que estaban intentando, pero… También estaban en fechas complicadas y no debería de afectarle tanto, ¿no?

No iba a decir que le gustara escucharlo, pero, ¿qué iban a hacer? Concienciándose de ello, dio gracias a no haber hecho ni una sola referencia a lo que había estado haciendo aquella tarde con Mai. No iba a ser el comentario más afortunado.

Poniéndose en pie, decidió bajar él también, apagando la luz tras su paso, acercándose hasta ella, intentando saber si merecía la pena volver a preguntar algo más o si era mejor esperar a que fuera ella la que quisiera sacar el tema.

- ¿Qué tal te ha ido hoy? – dijo la pelirroja de repente.

- Bien, me he dedicado más que nada a pasearme para familiarizarme con las cosas – explicó, apoyándose en la mesa-. Se me ha hecho raro estar todo el día fuera.

- ¿Te han dicho lo que vas a tener que hacer cuando coja ella la baja?

- Sí, más o menos. Hoy hasta he conocido a la gente con la que voy a estar trabajando.

- ¿Y qué tal? – estaba intentando hacer el esfuerzo de tener una conversación normal, era consciente de que no tenía la culpa, y que acababa de llegar a casa después de estar trabajando por primera vez en meses.

- Bien, yo creo que nos podremos arreglar bien – asintió, todavía observándola, con cuidado.

- Me alegro – sonrió ligeramente-. ¿Qué te apetece de cena?

- ¿Estás bien? – esquivó su pregunta.

- ¿Por qué?

- Porque estás muy pálida…

- Ya, bueno… viene siendo lo normal – dijo, girándose para observarlo-. No suelo llevar demasiado bien las veces en las que me toca fuera de fecha.

- ¿Fuera de fecha? – arqueó una ceja.

- Sí… casi una semana tarde – contestó, intentando mantener el gesto neutral, antes de decidir que lo mejor que podía hacer en aquel momento era ponerse a revolver en la nevera.

Aquella información fue lo que terminó de hacer que todo encajara en su cabeza. Ahora el estado de humor de ella tenía todo el sentido del mundo, no pudo más que quedarse observándola. Aparte del malestar que pudiera tener o no encima dada su situación, ahora que le había dicho que iba con unos cuantos días de retraso, no pudo más que entenderlo todo.

Se quedó observándola, viendo como simplemente parecía revolver algunas cosas, buscando algo sin ser capaz de encontrarlo. Haciendo por mantener neutral el gesto, se acercó hasta ella, colocándose a su espalda para hacerla girarse y que dejara las pobres verduras de la nevera en paz, que ellas no tenían culpa alguna.

- Sora, deja eso – le dijo, posando las manos en su cintura para darle un ligero toquecito indicándole que se girase-. ¿Estás así porque te encuentras mal o por algo más?

Acabó por girarse, a regañadientes, pero sin querer tampoco hacerse de rogar, no contestándole de palabra, simplemente limitándose a encogerse de hombros.

- Tampoco me encuentro demasiado bien – fue su respuesta tras varios segundos se silencio ante la atenta mirada de él-. Me está doliendo bastante, pero…

- ¿Por qué no me habías dicho nada?

- ¿Para qué? ¿Para que luego también te llevaras la decepción tú?

No debería de extrañarle la contestación que le estaba dando. Era la pura esencia de Sora, pensando siempre en los demás, pero, sin duda alguna, aquel tema era cosa de los dos. Sí que era cierto que de haber estado al día aquella noticia le hubiera sentado algo peor, pero, ¿qué iban a hacer?

- ¿Sabes que todavía estamos en el periodo en el que no hay muchas posibilidades de que pueda pasar, verdad?

- Ya lo sé, pero… Iba para una semana ya y tampoco estaba teniendo ninguno de los síntomas de que fuera a aparecer – cedió ligeramente, destensándose, posando sus manos sobre los antebrazos de él-. No me hagas caso, ya sé que es una tontería. En parte seguro que son las hormonas, que me lo tomo todo a la tremenda…

- Ya… claro… - intentó sonreír ligeramente antes de inclinarse, pudiendo así dejar un beso en su frente-. No cuela, nos conocemos más que de sobra a estas alturas. Pero lo que sí que es verdad es que tienes mala cara, así que haz el favor de irte con los dos viciados a la televisión un rato, que ya hago yo las cosas.

- Acabas de llegar – protestó-. Llevas todo el día fuera…

- ¿Y tú no? – protestó.

- Vale, pues pedimos algo y listo.

- Yamato no hace falta, de verdad – volvió a negar con la cabeza -. Me las puedo arreglar.

- Eso me lo dices cuando no sea yo el moreno de piel de los dos. Venga, ¿qué te apetece?

- Chocolate… - acabó por ceder, dejando por fin los brazos en torno a su cuello.

- Pues mira, de eso creo que sí que no tenemos en el armario…

Viendo que por fin parecía ceder un poco más, sonrió ante su gesto, bajando su cabeza para darle un corto beso, que estaba acostumbrado a poder hacer aquello con más frecuencia y llevaba demasiadas horas sin hacerlo.

- ¿Sabes que Mai me ha dejado un cactus encima de la mesa a modo de regalo de bienvenida? – cambió el tema, queriendo dar por zanjado el tema y buscar distraerla.

- ¿Un cactus? ¿Se puede saber por qué?

- Porque se pasa la vida diciéndole a todo el mundo que soy igual que uno… - se encogió de hombros ahora él, soltando a la pelirroja para ir a buscar su teléfono y poder buscar algún sitio dónde pedir la cena.

- Igual que uno… - retrocedió unos pasos, quedándose sentada en uno de los taburetes de la mesa de la cocina, distraía. Frunció ligeramente el ceño… Ella había escuchado alguna vez aquellas palabras. Recordaba aquellas palabras de boca de ella el día de la boda, eso era cierto pero… -. Yamato – lo llamó de repente cuando volvió a acercarse hasta donde ella estaba-. ¿Desde cuándo dices que conoces a Mai?

- ¿Y eso a qué viene? – confuso, levantó la vista hacia ella-. Desde primero de carrera, ¿por qué?

- ¿Y yo la he visto en algún momento de mi vida antes de aquella vez en Tanegashima?

- … ¿Por qué? – arqueando una ceja, empezando a temerse lo peor.

- ¡Sí que la vi! ¡Estaba un día contigo una vez que nos encontramos de noche! – ella misma puso cara de sorpresa ante sus propias palabras-. ¡No me lo puedo creer!

La cara de resignación que apareció en el resto del rubio fue la confirmación que necesitó.

- Sí… estábamos de cena de clase y cuando me vio hablando contigo no tuvo mejor idea que venir a decir tonterías – explicó finalmente-. Pero no le digas nada que no tengo gana de aguantarla que seguro que es capaz de acordarse y empezar a darme la lata con que no tengo perdón por vete tú a saber qué.

- Pues por no presentarnos de forma más detallada – se rio finalmente.

- ¿De forma más detallada? Tenía otros intereses hacia tu persona aquel día, si me permites el comentario, así que no tenía demasiada intenciones que te pusieras a confraternizar con el enemigo, que eso es lo que hubiera pasado.

- Como si de ese día hubiera salido algo más productivo…

- ¡Oye! – protestó, dejándole su teléfono en la mano-. Mira a ver dónde quieres pedir la cena y déjate de acordarte de lo que no te tienes que acordar, anda… - asomándose por uno de los lados, se inclinó para dejar un beso en su mejilla.

- Ya te lo he dicho, yo con que de postre haya algo de chocol… Eh, espera – la atención de ella quedó centrada en la pantalla-. ¿Recuerdas la de veces que te he dicho que no me dejes pedirme siempre lo mismo en el sitio de siempre?

- Sí, ¿por qué?

- Porque… Ya sé lo que me apetece… - murmuró casi con el mismo tono que usaría un niño pequeño para confesar una travesura.

- ¿De verdad? ¿No te has aburrido ya de pedir lo mismo de siempre? – divertido por la elección de ella, asintió-. Pues que sean dos… y entretente con el postre que tienes cara de que no te va a venir mal tomarte uno bien grande.


AnnaBolena04: Mai debía de estar pegando brincos como un nene antes de salir al patio del colegio, que estar allí sin tener un rubio con el que meterse seguro que la aburría un montón. Ahora ya lo tiene más a mano y hasta su futura versión en miniatura se alegra de tener al rubio rondando cerca. Puede meterse con él por cosas de antes, cosas nuevas... Seguro que está de celebración.

Haru debe de estar empezando a creerse que hizo un vestido de novia precioso y por fin quiere que la gente lo sepa, así que claro que lo quiere para poder el estudio para que lo vea todo el mundo. Y como para no... Además, igual así de pasar delante de un vestido de novia todos los días lo mismo hace que le dé el mono a ella de tener uno propio.

Y no te pongas a conspirar con la vecina que os conozco, ¿eh? T_T ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: ¿me voy escondiendo ya o ya me estabas viendo venir con esto? cofcof.

No iba a ser tan sencillo, ¿no crees? Jajajajaja y sí, yo me he estado haciendo mis investigaciones, así que más o menos estoy llevando las cosas en la línea de tiempo coherente. Lo que os digo siempre, el que se ponga a mirar mi historial de búsquedas... Entre cosas de la JAXA, cosas de Marte, temas baby... Con decirte que me ha salido publicidad en instagram sobre apps para embarazos jajajajaajajaja Así que yo voy siguiendo la línea temporal que veo más coherente, tú no me tires a las tartarugas tan pronto encima.

Los compañeros de él son los mejores para saberlos porque no se van a ir de la lengua con nadie o ir a darle la lata a Sora y, con Mai es con quien tiene más trato, así que posiblemente el pobre rubio ya no se aguantaba más. Mai se va a meter con él lo que quiera y más, pero como en el fondo se tienen mucho aprecio, pues es con cariño y esas cosas xD

¿Yo? ¿Reírme maléficamente mientras que leo estas cosas? No sé de qué me hablas... Voy a ser más mala, no es que esté escrito es que está en el manager preparado ya para el día que toque... puede ser mañana... puede ser la semana que viene o dentro de dos cofcofcofcof. Y la única Beatriz que ha dado la lata por aquí me temo que he sido yo intentando no tirarle nada a la cabeza, porque, salvo el lunes estamos teniendo superbuen clima por aquí, cosa rara...

Es que eso es el orden de cada día, que son palabras tan, tan cotidianas que luego cuando descubro que no me entiende alguien de fuera, me asusto jajajaja Cuando amenacé a un madrileño con chiscarlo... jajajaja

Voy a esconderme a ver si no me encontráis o qué... ¡bicos para ti y para las tartarugas!

Natesgo: ey, casi casi nos cruzamos aquí con el capi y al review.

Nah, no le iba a dar demasiado la lata porque yo ya sabía que no iba a tener tiempo de darle demasiado la lata. No soy tan buena, solo llevan un par de meses y esas cosas llevan algo más de tiempo e_e ¿No me conocéis ya? Jajajaja al igual que ir cortando las cosas a mitad de cuando más interesantes se ponen, esto va por la misma línea.

Lo gracioso es cuando te juntas con un grupo de gente que sois uno de cada punta y entre los acentazos - que a mí se me pegan todos quiera o no - y la mezcla de palabras que descubres que son de un lado o de otro... Al final se va extendiendo y al final no sabes de dónde sale cada cosa. Recuerdo mi defensa de TFG, sufriendo, porque hasta este año que ha entrado el nuevo Rector tenía que hacerse en inglés/castellano y los del tribunal eran todo gente de fuera y a la mínima te pillaban porque tú no te dabas ni cuenta de que no era castellano tan siquiera xD

¡Un besito para ti también! Pero no te me pongas a conspirar con ellas, ¿eh? Solo a dialogar sobre la mezcolanza de palabras jajajaja