Bajó la mirada hacia la cabecita pelirroja que descansaba sobre su brazo. Hacía un buen rato ique había notado que la respiración de Sora se había ido pausando hasta alcanzar un punto calmado, quedándose dormida por fin.
No había querido reaccionar de ninguna manera en concreto ante la noticia que le había dado ella cuando había llegado a casa, pero, a aquella hora de la noche, aún seguía sin ser capaz de conciliar el sueño. Era plenamente consciente que lo que le había dicho a Sora lo pensaba de verdad, que estaban en un periodo de tiempo en el que sería muy complicado que tuvieran suerte, pero no dejaba de ser algo que no le hacía espacial gracia escuchar. Al igual que tampoco le había hecho gracia verla afectada por ello.
Al final había optado por no decir ni media palabra sobre la conversación que había tenido aquella tarde con la piloto o que incluso había podido notar las patadas de la niña que ella estaba esperando. Tampoco era necesario sacar ese tema ese día con Sora, quizás en otro momento. No podía evitar notar una ligera punzada, ya familiar, de todas las veces que iba a ver a su hermano o incluso a Taichi, de envidia ante todo aquello. Pero, si habían llegado hasta aquel punto a aquellas alturas de la vida, no era momento de tener demasiada prisa con nada.
Sonrió ligeramente al sentir como ella se revolvía, juntándose más a él, dejando la cabeza de tal forma que podía sentir su respiración sobre su cuello. Girándose ligeramente para poder ajustar mejor su posición a la de ella, intentando dejar la mente en blanco y conciliar el sueño, ya que sino a la mañana siguiente iba a pasarlo realmente mal cuando le sonara el despertador.
- No hace falta que te levantes a desayunar conmigo – le dijo al verla buscando la chaqueta de punto sin haber salido todavía de la cama.
- Claro que sí, no te veo sino hasta por la noche, me tienes demasiado mal acostumbrada – haciendo una pequeña mueca, se sentó, quedándose así unos segundos.
- Con esa cara que acabas de poner no me convences – le acercó la chaqueta, ya vestido, habiéndose despertado bastante antes que ella-. ¿Y si hacemos un trato? Te quedas en la cama dormitando hasta que te encuentres mejor y ahora que solo estamos a media hora de distancia, nos las arreglamos para comer juntos.
La observó unos segundos, teniendo que empezar a reírse cuando la vio volver a encogerse dentro de la cama, usando la chaqueta a modo de capa extra de ropa por encima de la manta.
- Mejor – posando la rodilla en la cama, se inclinó ara acercarse a ella, dándole un beso-. Ya te llamo más tarde y nos ponemos de acuerdo.
Sonrió ligeramente al escucharla, algo adormilada ya, asentir a lo que le decía. Hacía una buena temporada que no había notado que estuviera tan revuelta, de manera que prefería convencerla para que no se levantara con él. Prefería dejarla estar, sabía que tampoco estaba de demasiado buen humor, y no quería terminar empeorando las cosas.
Al salir de la habitación dejó la puerta abierta, bajando tranquilamente acercándose hacia donde solía estar Biyomon, encontrándosela todavía dormida. Con cuidado de no despertarla, la cogió subiendo de nuevo con ella cogida para dejarla echada al lado de Sora, quien no había tardado en volver a quedarse dormida.
Apagó entonces la luz y dejó la puerta arrimada para no molestarla con la luz abajo antes de ir a prepararse el desayuno, viendo aparecer aún más dormido que despierto a su compañero, caminando hacia él.
- Pero bueno, ¿vas a venir hoy conmigo? ¿No es muy temprano para ti?
- Quiero ir contigo – bostezó acercándose hasta él-. Pero tengo hambre, ¿qué vas a hacer para desayunar?
- ¿Qué te apetece? – sonrió ligeramente ante sus palabras.
Haru llevaba toda la reunión que tenían por delante con la mirada fija en Sora, viendo que tenía mala cara puesta y que no estaba prestando demasiada atención a lo que se hablaba. Haciendo por desviar la atención de ella lo mejor que pudo, esperó hasta que terminaron la reunión para acercarse hasta ella.
- ¿Estás bien? – le preguntó, sin poder evitar preocuparse.
- No me encuentro muy bien – admitió, observándola unos segundos.
- ¿No deberías de haberte quedado en casa?
- Si cada vez que me pasa esto me quedara en casa iba a pasarme una semana en la cama todos los meses, Haru – protestó, respondiendo así a su pregunta.
Parpadeó, observándola sin decir nada. Había entendido perfectamente el doble significado en las palabras de su amiga, dándose cuenta rápidamente de que no solo no estaba en su mejor día sino que no tenía el mejor de los humores.
- ¿Te traigo algo?
- No te preocupes – fue poniéndose en pie mientras que cogía la carpeta que había traído con ella-. Voy a irme a mi mesa, allí al menos puedo dedicarme a odiar al mundo en paz.
- ¿Segura que estás bien?
Como única respuesta se encogió de hombros antes de salir de la sala, dirigiendo sus pasos hacia donde había dicho. Sin atreverse a decirle nada y dándose cuenta de que iba a ser mucho mejor dejarla estar, prefirió simplemente dejarla irse y centrarse en recoger ella también las cosas.
Habiendo llegado por fin a su mesa, lo primero que hizo fue sentarse. Ya no era tanto el no estar de buen humor, sino lo que le había dicho la noche anterior a Yamato, solía encontrarse bastante mal cuando pasaban cosas como aquella, y no le iba a quedar más remedio que aguantarse. Aguantarse o bien recoger todo e irse tranquilamente a casa.
Quedándose unos segundos distraída, no tardó en darse cuenta de que la última de sus ideas era la mejor que había tenido en aquella mañana, empezando a recogerlo todo para poder ir a por su chaqueta y salir, dejando la luz apagada tras ella.
- Cualquier cosa pásame la llamada directamente – le dijo a su ayudante -. Voy a irme a casa, no me encuentro demasiado bien, ¿de acuerdo?
- Por supuesto… Mejórate – le dijo automáticamente.
A modo de respuesta, esbozó una ligera sonrisa y continuó su camino, haciéndole a Haru un gesto con la mano a mono de despedida a ella también, viendo como se lo devolvía sin decir nada más dejándola irse sin hacer ningún comentario más.
Una vez en la calle, sacó el teléfono para mandarle un mensaje a Yamato y decirle el cambio de planes, volviendo a guardarlo y empezando a caminar distraída, decidiendo un paseo iba a venirle bien.
- ¿Qué pasa? ¿Ahora que eres una señora casada no piensas ni saludarme? – una voz más que conocida sonó demasiado cerca de ella al cabo de un rato, haciéndola girar la cabeza de golpe.
- ¡Andrew! – cambiando totalmente la expresión en su rostro, sonrió sinceramente al reconocerlo-. ¿Tú no se supone que ibas a estar unos días más fuera?
- Puede que me haya escapado… - sonrió, acercándose hasta ella para saludarla con un ligero abrazo-. ¿Y tú qué tal? ¿Tú sabes la cantidad de tiempo indecente que no te veo?
- Claro, como nos tienes abandonados para ir a esconderte al otro extremo del mundo…
- Ya… - torció ligeramente el gesto-. Parece que la época de tener más trabajo de la cuenta me ha llegado a mí. Pero bueno, por el momento nos arreglamos bien.
- Ya, ya veo ya… Pues he dejado a Haru en el estudio si ibas a buscarla…
- No, todavía no. He quedado con ella dentro de un rato, que me ha dicho que tiene cosas que hacer, así que… ¿dónde ibas?
- A casa – contestó encogiéndose de hombros.
- ¿Ya?
- No me encuentro demasiado bien, así que… privilegios de que mi socia no sea demasiado controladora…
- Eso no te lo crees ni tú – negó con la cabeza-. Pero al menos lo es en el buen sentido. Pues… te acompaño si quieres, que tengo que hacer tiempo y si te encuentras mal no va a ser la mejor idea del mundo que vuelvas sola.
- Oye, soy mayorcita ya, ¿qué os ha dado a todos con querer hacerme de niñeros?
- Lo mismo que a ti queriendo hacer de madre con todo el que se te acerca – sonriendo ligeramente le hizo un gesto para que echara a caminar con él-. Además, no me has contado qué tal os ha ido por Grecia….
- ¿Y cómo se supone que has decidido que tengo permiso para enterarme de estas cosas? – preguntó, habiéndose detenido a escasa distancia del edificio de la pelirroja.
- Porque esa señorita con la que te juntas lo sabe y dudo mucho que no vaya a irse de la lengua contigo – respondió, en parte entretenida con las caras de él.
- Probablemente… De hecho, seguro que se pasa hasta hoy por la noche intentando no irse de la lengua y cuando ya no pueda más, me amenazará para que no diga nada y explotará.
- Lo sé… Pero no se lo tomo a mal, lleva todo el día desde que llegué por la mañana bastante preocupada por mí – amplió algo más la sonrisa.
- Pero bueno, que ya disfrutaré diciéndolo que ya lo sabía… Y tú, no tienes que pensar en ello, ¿entiendes? ¿Nunca has oído eso de que al final acaba pasando cuando menos te lo esperas? No, no soy precisamente un entendido del tema, pero casi que me lo creo. Así que tú tranquila, que luego te vas a volver una insoportable por culpa de las hormonas y no te vamos a aguantar nadie cerca.
- ¡Oye!
- ¿Qué? Sé de lo que hablo, ¿qué te crees que estaba haciendo en Francia el último año? Huir de la pesadilla de mi hermana en sus cuatro primeros meses…
- Ya se lo diré, ya… - hizo una pausa-. Ya lo sé, Andrew, pero bueno… ¿No me puedo convertir en pera yo por una vez?
Riéndose por las palabras de ella, tuvo que acabar asintiendo a modo de respuesta esperando que se le pasara ya.
- Tienes todo el derecho de convertirte en pera, no te preocupes. Mi segunda pera favorita, si te interesa la información.
- ¿Como que la segunda?
- La primera tenía un ramo que le había aterrizado en la cabeza con toda la mala intención del mundo…
Por fin, por primera vez en aquel día, el gesto de Sora cambió por completo, empezando a reírse sin poder evitarlo ante la mención de la última de sus conspiraciones hacia la pobre de su antigua ayudante.
- Para encima que te allano el terreno…
- ¿Allanarme el terreno? ¿A mí o a ella para que salga corriendo?
- No seas idiota – dijo al ver la cara que ponía-. ¿Quieres apostar a que si se te ocurre intentarlo te dice que sí antes de que termines la frase?
- Sora… tengamos la fiesta en paz. Estábamos hablando de que no tienes que agobiarte tú, no de que te entretengas agobiando a los demás…
- Tú no te agobias con el tema y lo sabes tan bien como yo…
- ¿Qué le estás haciendo al pobre ya? – la voz de Yamato, salida de la nada, los hizo saltar a los dos, no habiéndolo visto acercarse.
- Eso, dile algo. Defiéndeme de ella… Acabo de llegar y ya me está tocando las narices…
- Hmmm… lo siento, pero casi que prefiero mantenerme al margen que luego el que vive bajo el mismo techo soy yo… - acercándose del todo hacia ellos, se colocó al lado de la pelirroja.
- Por el momento… - intentó usar tono amenazador ella antes de girarse a observarlo-. ¿Qué haces aquí?
- Me llegó tu mensaje así que en vez de pasar a buscarte al estudio he venido hasta aquí – explicó-. ¿Y tú? ¿No te has equivocado de socia a la que rondar?
- Me ha echado y hasta que no termine lo que tiene que hacer no me deja volver a buscarla – admitió con total resignación.
- Te compadezco – dijo posando una mano sobre su hombro.
- ¿Cuánto tiempo se supone que te dan a ti para comer si has venido hasta aquí? – no pudo evitar cambiar de tema de repente la pelirroja.
- Un rato… Pero estos días como estoy empezando a adaptarme, me he venido algo primero.
- Pues entonces yo os dejo…
- No hace falta, ¿por qué no te quedas con nosotros?
- Mira qué bonito, primero te miraba mal y ahora te invita a comer – Sora no pudo evitar el comentario, sonriendo con la mejor de sus caras de malicia mientras que se agachaba para dedicarle unos mimos a Gabumon.
- … No, gracias… Ya he tenido bastante ración de puñales acompañándola hasta aquí. Y además, he quedado con Haru para comer si es que tiene a bien dar señales de vida.
- Cobarde… ¿A que sí? – le dijo la pelirroja al digimon-. Pues será mejor que nosotros vayamos subiendo porque sino aquí al comandante no le va a dar tiempo a nada – se puso recta de nuevo, sonriendo a Andrew a modo de despedida.
- Lo compadezco… - observando a la pelirroja unos segundos mientras que se alejaba con el otro digimon, alargó finalmente la mano, dándole un golpecito al rubio en el brazo-. Si te dice lo contrario, miente, se ha vuelto del trabajo porque se encuentra bastante mal y ha aguantado hasta que ha terminado la reunión y se ha venido a casa.
Sorprendido, lo miró unos segundos antes de asentir en silencio.
- Gracias.
- No tienes que darlas – dicho aquello, con un ligero gesto de despedida, reanudó de camino de vuelta hacia el estudio.
Ace Cornell: te respondo a las review a la vez, porque ayer esto no nos dejó ponernos de acuerdo.
Eh, venga, como dices tú, no es tan sencillo. Aunque han pasado ya dos meses, según lo que he leído es la media de tiempo necesaria para poder empezar a tener algo de suerte en estos temas. No iba a ser decirle, "ea, venga, tenemos un nene" y acto seguido conseguirlo. Esas cosas solo pasan cuando no quieres tenerlo, obviamente. Las cosas cuando tengan que llegar, sea el día que sea e_e
Además, deberías de saber que no iba a ser tan sencillo contando que es lo más sencillo a hacerles un maldad que les he hecho en una temporadilla... Así que me declaro inocente de los cargos, que en el fondo, esto no es ser mala, es ser coherente. Y si estamos sin exclamaciones... estados sin exclamaciones, ale jajaaja
Un beso.
AnnaBolena04: teeee digo lo mismo que al de arriba, no iba a ser querer un nene y tenerlo, esas cosas no son tan fáciles y más aún cuando se buscan... Y si para encima tenemos una autora por aquí con ganas de tocar las narices pues la cosa todavía se complica un poquitito más. Pero bueno, ya sabéis cómo soy y no me habéis venido a linchar por el momento seguro que eso lo puedo considerar como buena señal.
Síii, por fin se le ha venido a la cabeza que sí que la había visto en algún momento de su vida. Ahora veo a Yamato haciendo porque ellas dos no se crucen y que pueda enterarse Mai de eso jajajaja Paranoias de rubios que se vienen llamando, vamos.
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: nop, aquí estamos volviendo a tener una buena temperatura y solo han caído cuatro gotas, todas de golpe, a media tarde. El clima que está loco del todo, ya lo sabes. Cuando dan aviso por mal tiempo es cuando a nosotros no nos llueve, ya sabes cómo va la cosa...
Venga, me he documentado bien, no iba a ser todo tan sencillo. Tiene que pasar un periodo de dos meses mínimo para que la cosa pueda empezar a ser viable, así que no va a ser dicho y hecho, van a tener que seguir esforzándose en intentarlo. Supongo que no tendrán mucho problema en varios intentos más, aunque les haya venido el disgusto de repente porque la nenita todavía no está encargada.
Todo a su tiempo... Nada de mandarme tartarugas con dudosas intenciones hacia mi persona T_T Que yo solo me estoy comportando y haciendo las cosas de forma lógica T_T Jo... Pero para eso vas a tener que hacerte cuenta, porque sino igual las tartarugas se pierden por el camino e_e
Je, lo de chiscar madrileños fue muy entretenido hasta que la final se enteraron todos de lo que significaban y claro... Jajaja #amenazasnorteñasdigame.
¡Un bicho grande grande para ti!
