- ¿Seguro que te encuentras bien? Tienes la misma cara de antes de todas las reuniones…

- Porque dentro de media hora tenemos una reunión… Me encuentro bien, de verdad… - negó con la cabeza antes de acomodarse algo mejor en la silla-. Estaba peor ayer, cuando me puse por la mañana a revisar todos los documentos para ver si estaba todo al día para la última revisión a cada página que pasaba empecé a encontrarme peor… Y ya te puedes imaginar el numerito.

- ¿Qué te ha dicho Yamato? – Haru se quedó observándola.

- Nada… porque no se lo he dicho – sonrió de la forma más inocente que pudo-. ¿Qué quieres que le diga? ¿Qué no me encuentro bien porque me han vuelto a atacar los nervios por culpa de los de siempre? Déjalo que se estrese con sus queridos excompañeros de trabajo en paz en la isla…

- Vale… ¿Quieres ir a comer cuando acabemos?

- Me enc…. ¡Ay! No puedo, he quedado con Taichi… Aunque si quieres puedes venir con nosotros. ¿Andrew sigue fuera, no? Pues podemos irnos los tres a comer que a él lo han dejado solo Koemi y el niño y no llegan hasta por la tarde…

- No me parece mal plan – asintió-. Cuando llegue a buscarte, si a él no le parece mal me avisas…

- Uy, ya sabes tú el respeto a las opiniones de Yagami que tengo yo – bromeó antes de asentir, llevándose al final la mano al estómago y poniendo mala cara.

- Sora…

- Déjame… A ver si llegan de una vez estos inútiles y terminamos de una vez

Al escuchar la puerta abrirse tras ellas, ambas giraron la cabeza viendo a la ayudando asomarse para indicarles que acababan de llegar aquellos por los que esperaban.

- Vamos a por ellos… - poniéndose en pie se acercó hasta la puerta.

- Tú intenta coger algo de color en la cara si no quieres matarlos del susto…

- Oye… tú desde que eres mi socia cada vez me tienes menos respeto, ¿eh? – bromeando, salió por la puerta, cogiendo aire justo antes de atravesarla para poner la mejor de sus caras-. Bienvenidos… - sonrió nada más verlos esperando cerca de la entrada-. Ya era hora de que vinierais a conocernos.

- Lo sé… Creo que especialmente desde la última fecha importante que me tuve que perder por culpa de los últimos problemas con las telas – James se adelantó para saludar.

- Ya… Esa no sé si te la llegaré a perdonar en algún momento – sonrió antes de saludar también al resto de los presentes-. ¿Vamos?


Sentada en su escritorio, la ayudante de Sora estaba revisando las últimas citas en el ordenador, totalmente distraída.

- ¿Ya han terminado la reunión?

Una voz que no esperaba llamó su atención, haciéndola levantar la cabeza, quedándose del todo desorientada. Posiblemente no fuera la primera vez que se cruzaba con aquel que acababa de llegar, pero se quedó muy confusa al ver a Taichi frente a ella.

- Eh… ¿Sora? – carraspeó-. Sí, está dentro del despacho haciendo… algo, no sé. ¿Está esperando por la visita?

- Sí, pero no la avises, ya la asusto yo… - sonrió antes de acercarse hasta la puerta, abriendo con cuidado.

Sora estaba completamente distraída de nuevo, girada a la puerta, hablando por teléfono y por el tono de sus palabras, no le fue para nada complicado adivinar con quien estaba hablando. Cerró tras él, sonriendo divertido antes de acercarse de la forma más sigilosa hasta ella, colocándose a su espalda antes de alargar las manos para pincharla en la cintura con los dedos.

Riéndose automáticamente sin molestase en disimular, vio como daba un buen brinco girándose rápidamente hacia él sin haberlo visto venir tras soltar un leve gritito a causa del susto que se acababa de llevar.

- ¿Tú estás tonto? – le gruñó, casi que habiendo adivinado casi sin necesidad de girarse, viéndolo reírse de ella.

- Déjame adivinar – la voz de Yamato se pudo escuchar al otro lado del teléfono-, ¿se te ha colado un embajador un poco inútil en el despacho?

- No, me voy a cargar a un embajador un poco inútil… ¿Quieres dejar de reírte? – le tiró el bolígrafo que tenía en la mano-. ¡Tonto!

- Puedes darle de mi parte una buena colleja…

- Dile al cascarrabias ese que le he oído y que me la venga a dar él si quiere…

- No le des ideas… Te llamo luego, ¿vale? Que aquí el idiota este ha venido a buscarme porque nos vamos a comer, que Koemi no vuelve hasta por la noche y nadie quiere que incendie la casa.

- Normal… Vale, cuando llegues a casa de noche llámame y hablamos tranquilamente.

- Sí… en cuanto llegue te… ¿Qué haces? – la pelirroja no pudo más que seguir con la mirada como su teléfono se escapaba de sus manos.

- ¿No te vas a despedir de mí? – la voz de Taichi sonó al otro lado del teléfono.

- No, ¿me devuelves a mi pelirroja, por favor?

- ¿Tu? ¡JA!

- ¿Quieres dejar de hacer el tonto y pasarme con ella?

- No, ya le darás la lata por la noche, ahora me la llevo yo conmigo que tengo hambre – se apartó del alcance de ella, sin dejarla coger el teléfono.

- ¿Por qué te seguimos aguantando? – murmuró por lo bajo antes de decidir que lo mejor que podía hacer era colgarle el teléfono.

- ¿Me ha colgado? ¡Me ha colgado!

- Te lo hace todos los días… - riéndose mientras que negaba con la cabeza, alargó la mano para que le diera el teléfono-. Dame anda, que lo guardo…

- Supongo que si estabas pasteleando con el rubio aburrido por teléfono es porque ya no tienes nada qué hacer, ¿no? – le devolvió el terminal.

- Casi, me quedaba recoger unas cosas y podemos iros – caminó hasta la mesa, dejando allí el objeto-. Por cierto, ¿te importa si Haru viene con nosotros?

- ¿Por qué?

- Porque se ha quedado sola y sino tiene que volverse a comer sola en casa.

- No, no, preguntaba que por qué me iba a importar si venía o no con nosotros. Yo no tengo problema siempre que me deis comida de por medio…

- A ti te podría chantajear con lo que quisiera a cambio de comida – negó con la cabeza volviendo a colocarse tras su escritorio, sentándose y haciendo una mueca sin poder evitarlo-. Bueno… ya estamos otra vez con este olor… Lleva todo el día por la mañana oliendo superraro aquí.

- A mí no me huele a nada… - olisqueó varias veces al aire, sin notar nada raro-. ¿Te has duchado bien por la mañana?

- … De verdad… ¿eh? ¿Por qué digo hablando contigo?

- Porque mi vida sin ti sería asquerosamente aburrida – sonrió antes de sentarse-. Venga, recoge, que tengo hambre…

- Hazme un favor, vete a buscar a Haru para que vaya recogiendo ella también, porque sino vas a tener que esperar por las dos. Y hazme el favor de dejarme en paz a la pobre Kaori que entre las veces que te me cuelas tú y cada vez que viene Yamato a buscarme la pobre está en mala edad… Y ya no sabe si va o viene.

- Eh… a mí no me mires, que le traigo a Koemi y ella se encarga del asunto.

- Vete a buscar a Haru de una vez y quítate de mi vista.

Negando con la cabeza y riéndose de él, lo siguió con la mirada hasta que desapareció tras la puerta, devolviendo su atención a la mesa.

- Y más me vale a la vuelta traerme una vela o algo porque yo este olor de verdad que no… - murmuró para sí misma cogiendo los papeles, empezando a colocarlos en sus carpetas correspondientes.

Una vez que le gustó cómo había quedado todo, empezó a recoger sus pertenencias y metiéndolas en el bolso, notando un ligero malestar de nuevo, el cual duró tan solo unos segundos, dejándola continuar con lo que estaba haciendo.

- Dice que viene ahora a buscarnos cuando termine – Taichi volvió a entrar por la puerta.

- Perfecto… Yo ya he recogido todo y… En serio, ¿de verdad que no te huele a nada?

- No… De verdad que no me huele a nada de nada… - volvió a olisquear el ambiente, intentando ser capaz de oler lo mismo que olía ella-. ¿Has estado haciendo algo raro hoy que se te haya quedado el olor en la nariz?

- No… He estado en una reunión, pero no. Además, ya me tiene pasado varios días seguidos por aquí…

- Ya… - se quedó mirando para ella, cruzando los brazos.

- ¿Qué?

- Nada…

Mantuvo la mirada de él unos segundos antes de volver a salir tras el escritorio, quedándose delante de la mesa, apoyándose en ella, haciendo lo mismo su amigo, colocándose a su lado.

- ¿Cuándo vuelve Yamato?

- Mañana por la mañana, he quedado en ir a buscarlo al aeropuerto.

- Pues ya le daré la lata mañana por haberme colgado el teléfono.

- Vaya dos… - sonrió, girándose a mirarlo-. Y tú… ¿cuándo fue la última vez que te miraste a un espejo?

- Al salir de casa, ¿por qué?

- Porque menuda pinta que me traes… - riéndose, se separó de la mesa para colocarse delante de él y empezar a colocarle bien los cuellos.

- Bah… Eso no es que no me haya mirado al espejo, es que no he tenido a Koemi persiguiéndome por la mañana para que vaya decentemente… - sonrió divertido.

- Ya se lo diré, ya… - se quedó distraída, con la mirada fija en sus propias manos.

- Corre a decírselo, si seguro que ya se lo imagina ella… ¿qué?

- Nada… - frunció el ceño, quedándose ligeramente ida.

- ¿Seguro? – arqueó una ceja, observándola más detenidamente.

- Sí… sí… Es que… llevo todo el día un poco revuelta… Bueno, todo el día no, desde que avisaron de que iban a venir y me fastidiaron el viaje que tenía planeado para estos días, que me iba a… - cortó sus palabras.

- ¿Qué te ibas a qué?

Volvió a fruncir el ceño, habiendo escuchado las últimas palabras de él de una forma mucha más lejana, cada vez más distante, sin ser capaz de entender muy bien el motivo, ni tampoco volver a mirar hacia él.

- ¿Sora? – intentó reclamar la atención de ella, dándose cuenta de que no le estaba escuchando.

Había estado observándola los últimos segundos de la conversación y había podido ver como poco a poco se le iba el color de la cara casi a la vez que desaparecía la atención de ella sobre lo que decía o dejaba de decir. Al darse cuenta de ni siquiera había escuchado lo último que le había dicho, se centró mucho más en ella.

En el momento en el que la vio perder la estabilidad delante de sus ojos, tuvo suerte de reaccionar de la forma más rápida que pudo, dando gracias a tenerla justo en frente y que no necesitó más que alargar los brazos hacia ella para sujetarla y evitar que se fuera al suelo.

- ¿¡Qué!?

Tiró de ella contra sí mismo para cogerla mejor y no de la forma en la que se las había arreglado para frenar la caída, manteniéndola así agarrada y poder comprobar así que no estaba consciente. Prácticamente entrando en pánico, consiguió reaccionar para llevarla hasta el sofá dejándola sobre él antes de coger una de las carpetas de encima de la mesa para abanicarla con ella.

- Eh… venga…. No me hagas esto, por favor, ¿tú qué quieres? ¿Matarme de un infarto? – hablando solo, sin conseguir que volviera en sí, se dio cuenta de que la piel del rostro de su amiga, aparte de ser totalmente incolora en aquellos momentos, se había recubierto de perlitas de sudor-. Sora… ¿Sora?

- ¿Qué…? – Haru se había quedado en la puerta, habiendo entrado para avisarlos de que ya estaba lista-. ¿Qué ha pasado?

- ¡No lo sé! Estábamos hablando y se me ha venido abajo… ¡Tráeme agua, corre! – viendo como obedecía automáticamente, volvió a bajar la mirada hacia su amiga-. ¿Sora? – volvió a probar suerte.


AnnaBolena04: esos socios, sin duda alguna, son los nuevos encabezantes de la lista negra del rubio. Se lo han ido ganando a pulso con el paso del tiempo y va a acabar mandándoles a Gabumon para que les congele el trasero un rato por inútiles y fastidiarles los planes de irse a hacer turismo por las playas.

Aunque... claro... lo mismo no era la mejor idea del mundo que de repente la pelirroja se fuera de la ciudad, ¿no? ¡Ay, ay, ay! ¿Qué le habrá pasando a la pobrecita? Por el momento que alguien llame a la versión japonesa del 112/911, pero no para ella, sino para su querido amigo del alma que debe de estar pensando que si no le ha dado un infarto es porque se le debe de haber salido el corazón por la boca del susto.

¡Un besito de tortuguita! Y dile a la tortuga que llame a alguien, que a Taichi y Haru les está dando algo.

Gues Vecina: sí, ayer fue uno de esos días en los que puedo aprovechar y subir un par de capítulos. Sobretodo lo hago cuando el que tengo en mente para subir después tengo ganas de publicarlo jajajaja Y, como habrás podido leer en este capi, la cosa era necesaria.

Jajajajajaaja ya lo dice el rubio, Mai es una versión femenina de Taichi, tiene las mismas malas ideas para meterse con él, solo que tiene menos formas de devolvérselos. Peeeero, como ya no le cuela a nadie que es un cascarrabias estirado, ahí que se ha ido corriendo con el avión de peluche. Para que luego alguien se meta con él... Vas a tener que mandar a las tartarugas a defenderlo.

¿Eh? ¿Qué decías de los olores? e_e ¿Recuerdas que te dije que nuestro querido embajador estaba sufriendo varios infartos seguidos? Bueno, creo que por aquí tenemos dichos infartos, con corte incluído, por supuesto. Quizás lo de los olores es algo más insistente de lo que podía parecer en el anterior capítulo... Igual es por algo en concreto esta vez cofcofcof o igual tengo que ir yo a buscar el vestido perdido para que las tartarugas no me encuentren y me linches jajajajajaa

¡Un bico para ti y para las tartarugas! Y hoy nos ha llegado el clima de perros, pero bueno, que tampoco tan malo como lo pintaban. Lleva toda la semana dando alertas el tiempo y ha hecho hasta sol...