Codos encima de las rodillas, manos hundidas en su cabello y gesto totalmente nervioso mientras que esperaba alguna noticia. Estaba muy nervioso, casi tanto como si estuviera implicado realmente en aquello. En realidad, lo estaba, los dos principales interesados le importaban lo suficiente como para no ponerse nervioso ante la simple idea.

Además, todavía no se le había ido el susto de encima. Posiblemente fuera la primera vez en su vida en la que había visto en esas condiciones, y no le había gustado ver cómo de repente estaba hablando con él y segundos después si no la llega a sujetar se le habría ido al suelo. Estaba prácticamente seguro de que de no haber estado él se lo habría callado y no le había dicho a nadie absolutamente nada de lo que había pasado. Debía de dar gracias de haber estado él presente y haberla arrastrado hasta allí.

Al igual que sin importarle el resultado de las pruebas no pensaba dejarla volver sola a casa. Si se había estado encontrando mal, fuera por lo que fuera, le daba igual que estuviera embarazada o no, pensaba llevársela de la oreja a su casa si hacía falta y hasta que no volviera Yamato no pensaba dejarla volver.

¿Por qué tenía que tener amigos tan sumamente cabezotas?

- ¿Yagami? – la voz de uno de los celadores le hizo dar un respingo, levantando la cabeza rápidamente, casi como si le hubiera entrado calambre-. Venga conmigo, por favor.

Asintiendo y poniéndose en pie automáticamente, siguió los pasos de aquel que lo había avisado, esperando que lo fuera a dejar pasar por fin y poder escuchar de una vez qué era lo que había pasado. Le indicó una puerta.

- Pase, lo estarán esperando seguramente.

- Gracias – posando la mano sobre el pomo de la puerta, lo abrió con cuidado-. ¿Se puede?

Nada más asomar la cabeza se encontró a su amiga sentada todavía sobre la camilla, terminando de colocarse bien la ropa, girando la cabeza hacia él, observándolo, con una ligera sonrisa.

- ¿Te han dejado pasar por fin?

- ¿Te han dicho algo?

- Nada de nada, solo me han estado tomando la tensión y sacando algo de sangre pero poca cosa más… Preguntas y todo esto, pero me han dejado aquí esperando. Más te val que hayas estado entretenido pensando a dónde vamos a ir a comer después de esto porque a este paso me voy a acabar volviendo a desmayar, pero esta vez por llevar sin comer demasiadas horas…

- Pues fíjate el susto que tienes que haberme pegado para no tener hambre yo, ni haber vuelto a pensar en comida cuando me dejaste aparcado en la sala de espera – alargando la mano hacia ella, le posó la mano en el hombro, frotándolo un par de veces-. Tienes mejor cara ya.

- Pues tú sigues teniendo una buena cara de susto…

- ¿Y te parece normal?

La pelirroja fue a abrir la boca para decirle algo, no llegando a hacerlo al ver la puerta de la consulta abrirse de nuevo, encontrándose con la doctora que la había estado atendiendo. Sonrió ligeramente a modo de saludo antes de que se fijara en que ya estaba acompañada.

- ¿Cómo se encuentra? – fue la primera pregunta que hizo.

- Mucho mejor, gracias – fue a ponerse en pie, pero la mujer le hizo un gesto para que permaneciera sentada.

- No hay nada de lo que preocuparse, van a poder irse a casa ahora mismo. Como ya sospechaba, todo está perfectamente y salvo algo de cansancio que va a ir notando cada vez más, no creo que vaya a llevarse ningún susto más – tendiéndole el papel con los resultados a la pelirroja, se limitó a sonreírles a ambos-. Supongo que no me queda más que darles la enhorabuena, van a ser padres.

Las manos de Sora se habían quedado sujetando el papel firmemente, habiendo encontrado en el texto que tenía delante el resultado antes de que la doctora pudiera decirlo. El sonido de esas palabras fue algo que ni siquiera pudo llegar a percibir.

- Pero… - levantó la cabeza hacia ella-. ¿Está segura?

- Completamente segura – sonrió ante la cara de no entender nada que tenía ella-. ¿Por qué? De hecho, según el estudio debe de estar de unas cuatro o cinco semanas.

- Cuatro o cinco semanas… - repitió Taichi, dando señales de vida por fin-. ¿No me habías dicho que habías tenido el periodo hace poco?

- Es bastante normal que se produzca un sangrado durante la primera quincena, pero suele dar pie a confusión a las madres primerizas. ¿Es el primer embarazo? – sin ser capaz de articular palabra, asintió a modo de respuesta-. Está todo perfectamente, le recomiendo que vaya cuanto antes a hacerse las revisiones para asegurarse, pero pueden estar tranquilos, el mareo ha sido totalmente normal. La única recomendación que puedo darles por el momento es que guarde algo de reposo estos primeros días y que no se quede sola demasiado tiempo.

- Muchas gracias… - consiguió por fin contestar con un hilo de voz, empezando poco a poco a asimilar las palabras y dibujando una sonrisa en su rostro.

- Les dejo para que puedan recoger las cosas. Y enhorabuena…

- Gracias – abriendo la boca por fin, Taichi reaccionó, esperando a que se fuera la doctora antes de volver a girarse hacia su amiga.

Levantando por fin la vista del papel, Sora se había llevado la mano al vientre, dejándola posada sobre él. No era capaz de terminar de creerse lo que le habían dicho, solo manteniendo la sonrisa en sus labios.

- Estoy embarazada… - fue capaz de articular por fin con un hilo de voz.

- ¡Y ese idiota en la otra punta del país! – se giró hacia ella por fin, recortando los pasos que los separaban para abrazarla-. ¿Ves como tenía yo razón? ¿¡Ves!? No sabes cuánto me alegro… De verdad que no lo sabes – apretándola con fuerza-. Me alegro muchísimo por ti y ese otro rubio estirado…

- Voy a ser madre… - consiguió decir al final con la voz ligeramente entrecortada y la mejor de sus sonrisas en su cara cuando encaró a su amigo.

- Cuatro o cinco semanas... ¿Mayo? ¿Junio?

- ¿Y qué más da ahora mismo? – amplió más sus sonrisa-. ¡Estoy embarazada! – siendo ella la que volviera a buscar la cercanía del castaño, no se molestó en disimular las lágrimas que le caían de la emoción.

- Oye no, no empieces, que si empiezas tú empiezo yo y menudo numerito que vamos a montar los dos ahora – permaneció junto a ella, rompiendo de nuevo el abrazo para ponerle la chaqueta sobre los hombros-. Venga, nos vamos a comer lo que te apetezca para celebrarlo… Y haz el favor de llamar a Haru antes de que le dé un infarto.

Asintiendo, con la mejor de sus sonrisas, se bajó de la camilla en la que estaba sentada para seguir los pasos de él.

- Y después de comer nos vamos a por los digimon y te vienes conmigo a casa. Seguro que ahora no se te ocurre ni media palabra de protesta, ¿a que no?

- Claro que no… - negó con la cabeza, mientras que buscaba el teléfono-. Voy a llamar a Haru que se ha quedado preocupada seguro. ¿Se enteró alguien más en el estudio de lo que pasó?

- ¿Tenía yo cara cuando te despertaste de haber mirado para alguien más o de saber lo que hacían o dejaban de hacer?

Ampliando todavía más la sonrisa, consiguió encontrar el teléfono de su amiga, dándole al botón de llamada.


- ¿CÓMO QUE ESTÁS EMBARAZADA? ¿Qué no grite? ¿¡PERO CÓMO NO VOY A GRITAR!?

El grito que pegó la chica pudo escucharlo el propio Taichi sin estar al lado de Sora, empezando a reírse desde donde se había sentado. Sora sujetaba el teléfono pegado a su oreja, sin poder dejar de sonreírse.

- Por favor, no le digas nada a nadie… No quiero que se corra la voz antes de que llegue Yamato y hablar con él las cosas bien.

- Vale, vale… pero… ¡Sora! ¿Qué tal estás?

- ¿Tú cómo crees que estoy? Sonriendo como una boba. Aunque creo que aquí el embajador está casi más contento que yo ahora que se le ha pasado el susto…

- Pobrecillo… Tendrías que haber visto cómo se puso. Cuando entré y lo encontré contigo inconsciente parecía que se te iba a unir en cualquier momento de lo pálido que se quedó…

- Ya… lo sé – girando la cabeza para observarlo con una sonrisa de oreja a oreja, no pudo más que darle la razón. Sabía perfectamente el susto que tenía que haberle dado-. Escucha, me voy a pasar por casa para que no se queden solos Biyomon y Gabumon y luego me voy a ir con Taichi a su casa. Creo que ya ha decidido ser uno de mis perritos guardianes…

- Y lo que te espera cuando el rubio paranoico se entere… - pudieron escuchar ambas la voz del chico de fondo.

- Ahí tengo que darle la razón… - Haru se rio-. Me parece muy buena idea, yo te iba a decir que te vinieras a casa conmigo ya que estaba sola e íbamos a tener espacio, pero no me atrevería a quitarle a él la custodia…

- Gracias… Díselo a Andrew si quieres, ya sé que no te vas a poder aguantar, pero, por favor. A nadie más, ¿entendido?

- Claro, no te preocupes. Y olvídate de absolutamente de todo de lo relacionado con la visita de los pesados de turno. Ya me encargo yo…

- Gracias Haru. Muchas gracias por todo…

- ¡Que vas a ser mamá! – dijo de nuevo con un gritito sin poder evitarlo.

- ¡Haru! ¡Que te van a escuchar! Shh… Mañana te veo, ¿de acuerdo?


Abrió la puerta de casa, entrando para encender la luz, dejando que su amigo entrara tras ella, buscando con la mirada a los digimon. No tardó demasiado en vez aparecer a Biyomon al otro lado del sofá, observándolos.

- ¿Dónde te habías metido? Has tardado mucho en venir – alzando el vuelo lentamente hacia ellos dos, se fue directa a los brazos de su compañera.

- Ya… se me ha complicado un poco la cosa… ¿Dónde está Gabumon?

- ¿Dónde va a estar? Durmiendo en la otra habitación….

- ¿Puedes ir a buscarlo? – le dijo a su amiga-. Tengo que hablar con vosotros dos… Pero os lo cuento por el camino mientras que vamos con Taichi, ¿de acuerdo?

- ¿Por qué?

- Vete a buscarlo y os lo cuento.

Acabando por hacerle caso a su compañera, alzó de nuevo el vuelo, dibujando una pequeña sonrisa traviesa antes de irse a la habitación para asustar al digimon que dormía.

- ¿Se lo vas a decir por el camino o cuando estemos en mi casa?

- Pues… quizás sea mejor idea esperar a que estemos en tu casa, porque algo me dice que vamos a sentir jaleo dentro de nada porque al pobrecito Gabumon le van a querer dar un buen susto con las peores intenciones del mundo…

- Tan mala como la dueña…

- ¡Oye! – estando a punto de girarse hacia él para darle un manotazo no llegó a hacerlo al escuchar la voz de los otros dos, gruñéndose el uno al otro-. ¿Ves? Lo de todos los días.

- Eso se lo tiene hecho a Agumon muchas veces…

- A él y a quien pille a mano… No te engañes, a mí no me lo hace porque me tiene aprecio, pero tú no le des ideas…

- ¡Sora! ¡Mira Sora! ¡Ya lo he despertado! – llegando orgullosa de su acción, aquella vez no buscó refugio en la pelirroja, sino que se se posó sobre los hombros del embajador que iba con ella.

- Ya veo ya… Nos vamos con Taichi hoy, tenéis que ir los dos a ayudarnos a vigilar que Agumon no se coma toda la cena y deje a Daigo sin nada, ¿qué os parece?

- ¿Y para eso no me puedo quedar durmiendo? – Gabumon protestó, acercándose hacia ella-. ¿Qué pasa?

- Os lo cuento cuando estemos allí, ¿de acuerdo? Quedaos aquí, yo me voy a coger unas cosas, ahora mismo vengo – dirigiendo sus pasos hacia la planta de arriba, fue en busca de su pijama y algunas cosas que pudieran hacerle falta para por la noche.


Guest Vecina: bueno, ¿hoy no hay amenazas en mi contra? ¿No? Bien, perfecto jajajaajajaja

En mi defensa diré que esta fecha estaba planeada desde prácticamente el principio de la segunda historia. cogí la foto del epílogo e hice más o menos mis conclusiones sobre las edades que podrían tener los nenes y lo que me cuadraba más o menos era que la tortuguita rubia debía de andar más o menos por 8 añitos como mucho porque la veía bastante peque (y ya no hablamos del pelirrojito, que a ese lo veo superpequeñito). Así que empecé a tirar para atrás y fui cuadrando con eso todas y cada una de las fechas.

Alguien me tenía amenazada con que como me saliera del calendario que tenía iba a mandarme a su tortuga a morderme el trasero jajajaja Y he cumplido con la fecha. Así, tenemos una rubiecilla en camino, señoras y señores. ¡Por fin tenemos a la nenita encargada! Y, como no podía ser de otra forma, el susto se lo tuvo que llevar Taichi. Lo de la abuela ya ha salido varias veces por la historia jajajaja Así que sí, la pobre señora debe de estar muy confusa. El día que le llegó el nieto a decirle que se casaba y vio que esa no era la pelirroja de todos los días... Jajajajaja A lo que se dedican cuando beben algo más de la cuenta mejor no se lo contamos a la abuela (aunque lo mismo fangirlea la señora, vete tú a saber).

Hoy me despido sin tener que poner a los monstruitos a defenderme que sé que no me vas a mandar a las tartarugas a morderme, que deben de estar ocupadas tejiendo patucos a pares jajaja ¡Un bico muy grande!

AnnaBolena04: ¿qué? ¿Calendario cumplido o no? JA.

Taichi estaba casi como para que al que atendieran en urgencias fuera a él en vez de a la pelirroja, que como mucho debía de ir algo más paliducha. Y cuando lo dejaron solo en al sala de espera ya ni te cuento... Pero mira, se ha ganado ser él el que estuviera ahí con ella cuando le dieran la noticia, porque al pobrecito rubio hay que allanarle el terreno para cuando se entere, que tampoco quería muy bien si se desmaya él de repente también. Dudo que la pobrecita Sora pudiera evitar que el marido se le fuera al suelo jajajaja

¡Tenemos tortuguita en camino! ¡Y en fecha! Ahora solo toca esperar a que se entere el padre de la cosita... y más importante, ¡el abuelo paterno! Un besito de tortuguita grande grande, que ahora sí que sí, tenemos nenita!