Koemi estaba terminando de darle la cena al niño. Hacía un rato que, extrañada, había recibido una llamada de Taichi en la que le decía que iban a llegar más tarde de lo esperado y que no iba a poder ir a buscarla, que ya se lo explicaría más tarde.

- ¿Dónde se habrá metido tu padre esta vez? ¿Eh? – negando con la cabeza, se fijó en que mirando hacia el niño Agumon parecía estar casi tan perdido como ella-. ¿Tú lo sabes?

Negó con la cabeza, segundos antes de que los presentes pudieran escuchar la puerta abrirse, viendo aparecer al desaparecido en combate junto con el séquito que se había encargado de hacer que lo acompañara.

- Pero bueno… ¿Y todas estas visitas? Mira Daigo, tu padre te trae entretenimiento…

Sin poder evitar sorprenderse, Koemi se quedó mirando hacia ellos, acercándose a saludar, dándose cuenta de que habían venido con ellos también los digimon. Se extrañó todavía más al darse cuenta de que Sora traía con ella una pequeña bolsa.

- ¿Pasa algo?

- Pasa – Taichi se acercó hasta ella, saludándola con un beso en la mejilla antes de acercarse a saludar a Daigo quien alzaba los brazos hacia él para que lo cogiera – que vamos a tener a Sora con nosotros hasta mañana.

- ¿Por qué? – extrañada, se quedó observándolo primero a ella y luego a él-. Quiero decir… Claro, no hay problema para que te quedes con nosotros, pero… ¿ha pasado algo?

- Ha pasado que el paranoico de tu marido no tiene a bien dejarme dormir sola en mi casa… - se encogió de hombros.

- No sé si quiero saber el motivo de esa paranoia – negó con la cabeza -. Daigo ya ha terminado de cenar, si quieres ir a echarlo tú…

Asintiendo a las palabras de ella, cogió al pequeño en brazos.

- Anda, venga, vamos… ¿Tú quieres venir Agumon?

- No… Yo me quedo con ellos – negando con la cabeza, se acercó hasta los otros dos digimon que habían llegado a la casa.

- Pues vengo ahora mismo… - salió con el pequeño.

Ambas se quedaron siguiéndolo con la mirada hasta que desapareció tras la puerta.

- Ven, vamos a dejar mientras tus cosas en la habitación que tenemos libre… Solo para no preocuparme, ¿ha pasado algo grave para que el pesado este te haya puesto toque de queda?

- No, no, tranquila… Y yo de verdad que no quiero molestar pero es que se ha puesto especialmente pesadito…

- Sora… lo conoces de toda la vida y creo que los años que llevo con él cuentan también para esto. Ya sabemos cómo de pesado sabe ponerse… Así que tú no te preocupes. Vamos a dejar tus cosas ven conmigo. Vosotros tres quedaos aquí…

Guió a Sora tranquilamente, observándola de reojo, viendo cómo una vez que le indicó dónde se podía quedar, empezó a dejar las cosas. Continuó observándola, casi como si intentara adivinar lo que se traía entre manos con Taichi.

- ¿No está Yamato en Tokio?

- No, vuelve mañana por la mañana…

- ¿Y al paranoico de mi marido le ha dado por traerte de la oreja para que no pases la noche sola?

- Más o menos… El paranoico de tu marido se ha enterado de que no estoy en una de mis mejores semanas de salud y lleva todo el día haciéndome de perrito faldero…

- ¿Estás enferma?

- No, no… Nada de eso…

- Ah… - se quedó mirándola, cruzando los brazos, empezando a observarla más detenidamente-. Y… ¿te encuentras mal?

- Ahora mismo no…

- Y… ¿por la mañana cuando quedaste con él para comer sí?

- Sí, Koemi – la voz de Taichi las hizo dar un respingo-. Y cuando aquí la señorita se me desmayó delante de las narices y me la tuve que llevar de la oreja al hospital para que le dijeran que nos va a hacer tíos… Así que ha perdido el derecho de quedarse sola en casa.

Había empezado a tener sus sospechas ante la situación que tenían delante. ¿Qué más motivos podría tener Taichi para traerla a rastras hasta allí? Era el más evidente y la pequeña conversación que había tenido con ella había servido para que empezara a hacerse a la idea.

- ¿Sora? ¿Qué es lo que acaba de decir Taichi? ¿Te has desmayado hoy? – levantando el vuelo, Biyomon fue directa hacia ella.

- Tranquila… estoy bien… - cogiéndola, para que no se alterara, se quedó mirando hacia los digimon que se habían acercado-. Lo primero de todo – fijó la mirada especialmente en Gabumon-. Ni media palabra de todo esto a Yamato hasta que yo os lo diga. ¿Ha quedado claro?

- ¿Y por qué iba a tener que callarme que te has desmayado hoy? ¡Seguro que se enfada si no le cuento eso!

- No le vas a contar nada porque tengo que contarle algo mucho más importante que es el motivo de eso, ¿de acuerdo? Por favor, prometedme que no quiero que se sepa ni media palabra… Trae mala suerte – sonrió ligeramente-. Y a él se lo quiero decir yo personalmente…

- ¿El qué? – Biyomon llamó la atención de su compañera.

- ¿Te dejamos sola con ellos? – Koemi posó la mano sobre el brazo de Taichi, dispuesta a sacarlo a rastras si hacía falta.

- No, claro que no – negó con la cabeza-. No os preocupéis… Lo que pasa – bajó la mirada hacia ambos digimon por fin-, es que vais a tener a alguien a quien cuidar dentro de unos meses porque estoy embarazada…

- ¿Eso es que vais a tener un niño, por fin? – sorprendida, la compañera de la pelirroja se quedó mirándola con los ojos abiertos de par en par.

- Sí… Vamos a tenerlo por fin, por eso he estado revuelta estos días por la mañana y por eso habéis escuchado que me he desmayado antes… Es normal, no pasa nada. Pero por eso no quiero que le digáis nada a él, quiero decírselo yo, ¿de acuerdo?

- ¡Sora! ¡Yo quiero que sea igual que tú! – dando un brinco se subió encima de las rodillas de su compañera, abrazándose a ella.

Habiendo estado escuchando la conversación, Gabumon únicamente se había quedado en silencio, terminando por asentir a las palabras de Sora. Caminó hasta quedarse sentado también a su lado, dejando que fuera el pequeño ave rosa quien buscara toda la atención de ella.

- Sí, si ella está perfectamente, soy yo quien ha estado a punto de tener que quedarse ingresado del susto que me pegó cuando la fui a buscar para irnos a comer. Le han dicho que todo está perfectamente y que está de unas cuatro o cinco semanas…

- Sora… me alegro muchísimo, no tenía ni idea de que vosotros dos estuvierais buscando un niño. Sí que había notado que se os caía la baba con los pequeños, pero no hasta este punto… ¿O ha sido un accidente?

- No, no, es buscado – mirando de reojo hacia Gabumon, quien no había dicho nada todavía, contestó a Koemi-. Ya te podrás imaginar… Tengo toque de queda y no tengo permiso para andar sola por ahí porque sino tu querido marido se estresa…

- Por una vez… voy a tener que darle la razón. Si te has desmayado puede que te pase otra vez, así que es mejor que estés con nosotros en casa al menos hasta que Yamato vuelva. Luego ya veremos cómo hacemos cuando se reponga del infarto que le va a dar cuando le vengas con la noticia. De verdad que me alegro muchísimo por vosotros dos… y te doy el pésame por la que se te viene encima… - dejó caer señalando con la cabeza a su marido.

- Lo acepto, lo acepto… prefiero que se ponga pesado por esto que por cualquier otro de los motivos que le gusta inventarse para hacerme de niñero… - dejando de nuevo a Biyomon en el suelo, se quedó mirando hacia la pareja-. Mañana por la mañana dejaré de molestarte…

- Sora… un poco más de neuronas en esta casa no le van a venir mal a nadie. ¿Habéis cenado?

- No, claro que no – Taichi negó con la cabeza-. ¿Tú?

- No, estaba esperando por ti, a ver cuándo te dignabas a aparecer, pero iba a hacer algo ahora… ¿Te apetece algo en especial, Sora?

- No, no… Lo que vayas a hacer estará bien… Pero puedo ayudarte…

- No, déjate, tú quédate ahí y ponte cómoda… Ya me llevo yo a este pesado… ¿Queréis venir conmigo? – les digo a los digimon.

- ¿Puedo ir con ella Sora? – Biyomon preguntó, mirando hacia ella.

- Claro… - riéndose, asintió-. Vete a donde quieras, diga lo que diga Taichi, puedo arreglármelas sola… ¿Quieres ir tú con ellos? – girándose hacia el otro digimon vio cómo negaba con la cabeza.

Tras haber cenado, notando de repente como el cansancio que los últimos días le pasaba factura. Eso lo había notado de forma cada vez más progresiva en las últimas semanas, pero era algo que había considerado normal al volver de pleno a la vida laborar. No se le había ocurrido que pudiera ser por cualquier otro motivo.

Viendo como automáticamente según se había puesto en pie, el compañero de Yamato, había hecho lo mismo y se había ido tras ella a la habitación sin decir ni media palabra, no puedo más que extrañarse. Cruzando una mirada con Taichi, al haber visto como aquello había empezado a ocurrir, le hizo un gesto para que distrajera a Biyomon mientras que ella se iba a echar un rato, dándose cuenta de cómo la seguía de nuevo.

- ¿Te pasa algo, Gabumon? – acabó por decirle, viendo cómo se quedaba a unos pasos de ella, observándola-. ¿No te ha gustado la noticia? – vio cómo negaba con la cabeza-. ¿Entonces? ¿Pasa algo? ¿No te ha gustado que te pidiera que no le dijeras nada a Yamato?

- No… pero, sobre todo ahora que él no está, tengo que cuidaros yo.

Dejó la vista fija en él, apartándose mínimamente para que pudiera sentarse a su lado. Debería de haberse imaginado una respuesta de aquel tipo de boca de aquel digimon, pero no pudo más que sonreír cuando por fin fue capaz de reaccionar a lo que acababa de escuchar.

- Yo creo que vas a tener bastante ayuda con eso… ¿Y qué te parece la noticia? ¿Tú crees que se va a poner contento? – vio como por fin se sentaba en el borde.

- Claro que sí – asintió-. Ya sabes cómo es y eso que ahora ha mejorado bastante, pero yo lo he visto intentando disimular para que no te enteraras de que las demás veces que no habíais tenido suerte se ponía triste… Se va a poner muy contento, mucho más contento que el resto de veces, ya lo verás.

No se molestó en intentar disimular que era plenamente consciente de lo que le había dicho. Por eso solo había reaccionado de forma más abierta la primera vez, guardándose sus propias reacciones algo más. Empezaba a conocerlo demasiado como para saber lo que le afectaba para bien y lo que le afectaba para mal.

- Y yo estoy muy contento porque por fin tengáis vuestra familia. Espero que sea mucho menos cabezota que el padre pero, sea como sea, yo siempre lo voy a cuidar.

- Lo sé… - amplió todavía algo más la sonrisa, acabando por llevar una mano hacia la cabeza de él, dedicándole un par de mimos-. Vas a tener que ayudarme mañana a pensar cómo se lo decimos, ¿eh?


Biyomon no había hecho por seguir a Sora y Gabumon, dándose cuenta de que posiblemente no fuera el mejor momento, quedándose al lado de Agumon y siguiendo al embajador con la mirada cada vez que pasaba en una dirección o en otra.

- Ya verás cómo es muy divertido, vas a tener con quien jugar – Agumon asintió as su propias palabras.

- Yo no quiero tener con quien jugar, ahora voy a tener que cuidar mucho más a Sora…

- Pero luego tendrás con quien jugar y con quien sentarte cada vez que le den la merienda.

- Tú solo piensas en comida…

- En lo que tiene que pensar Biyomon ahora es en asegurarse que Sora está perfectamente – metiéndose en la conversación de ambos digimon, se agachó para quedar a la altura de ambos-. Esta señorita y yo sabemos perfectamente cómo es ella, y que va a intentar no molestar ni preocupar a nadie, pero es posible que estos primeros meses no se vaya a encontrar bien. Es normal, no tienes que asustarte Biyomon, pero… vas a tener que estar más pendiente de ella.

- Yo siempre estoy pendiente de ella…

- Y de Yamato para que no se nos muera del infarto mañana y que luego no lo eche ella de casa por ponerse más pesado de la cuenta.

- Cariño… no te eché yo de casa cuando estaba embarazada, seguro que Yamato es más sobrellevable… - dijo Koemi a sus espaldas.

- Que te lo has creído tú…


AnnaBolena04: es su deber como buena nenita rubia matar del infarto al marido del futuro padre, sino, no sería una buena Ishida.

Ya está hecho encargada de la nenita, ahora solo queda esperar las reacciones de la gente. Por el momento tenemos al embajador y ahora a los digimon y a Koemi. Y, a mí, si me lo permitís me vais a dejar secuestrar a Gabumon y pasarme una semana achuchándolo porque es la cosa más mona del mundo. Mira que yo de los bichos... no tengo favoritos, pero es que él siempre me ha gustado un montón y aquí se merecía este momento❤❤

Ahora solo falta que se entere el señor comandante... A ver cuánto tarda en volver del sur e_e ¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: pues fangirleará como el que más jajajaja Era de esperar que sí él tenía su copia el marido también iba a tener una igualita a él, no se iban a quedar felices sino. Es esa competición siniestra que tienen entre ellos porque son así de especialitos.

De todos, en a la que conoce de antes y con la que más cercano ha sido toda su vida a pesar de esa relación matrimonial que tiene, claro que tenía que ponerse en este plan ante semejante susto y semejante noticia. Por eso quería que la noticia se la dieran estando con él. Que hubiera sido gracioso que no hubiera sido una nenita buscada y entonces darle la noticia al rubio, porque esa reacción hubiera signo digna de que el que se desmayara fuera él jajajaja Y sí que hay padrinos y madrinas en la cultura japonesa así que... que empiecen los juegos del hambre entre Takeru y él jajajaja

Es una encantadora señorita alada rosa... Tan simpática como la dueña, esas dos han salido a la par y se dedican a darles infartos a los mismos, está todo controlado ❤

Jajajajaja, vale, vale, vosotras poneos de acuerdo para poder hacer cositas bonitas para la nenita que las tartarugas se ponen de acuerdo y empiezan con la fabricación. Yo ahora voy a ver si me muero un rato porque estoy con el horario lleno de horas extra y ya no sé si voy o vengo... ¡Un bico enoorme!