Yamato abrió la puerta de la casa, completamente distraído, sin darse cuenta de que estaba siendo observado por varios pares de ojos, cerrando tras su paso y dejando la maleta. En su cabeza seguía dándole vueltas a lo que había ido hablando por el camino con Taichi sobre los problemas que estaban dando los socios de Sora. Dejó la maleta a un lado para poder quitarse la chaqueta, dejándola colgando en el perchero antes de girarse y tener que poner cara de sorpresa.
- Buh – sonrió la pelirroja ante la cara de susto que se le quedó al no esperar estar siendo observado.
Si no fuera porque lo he visto irse, ahora mismo casi que me creería que en vez de estar tú ahí sentada fuera Yagami el que me estuviera esperando… - dijo dirigiendo automáticamente sus pasos hacia ella-. ¿Ha pasado algo con los de San Francisco? Porque como te hayas vuelto a amargar la existencia esta vez de verdad que soy yo el que convence a Biyomon para que vaya a… - no llegó a terminar su frase al verse callado al llegar hasta donde ella por un beso de la pelirroja, habiendo posado las manos en sus mejillas para acercarlo hasta ella.
Cuando se separó de ella, no la miró sorprendido, él también la había echado de menos aquellos días, por lo que sin darse cuenta de que realmente lo que pasaba era que Sora no era capaz de decir ni media palabra, volvió a acercarse a ella, devolviéndole el gesto antes de quedarse con la frente apoyada sobre la suya.
- Así da gusto volver a casa… - sonrió, observándola, posando las manos sobre sus hombros debido a que seguía sentada en el taburete, pudiendo entonces notar que un ligero temblor los sacudía-. ¿Estás bien? – extrañado ante aquello, se quedó mirándola interrogante.
No le respondió, adelantándose a ella el compañero digimon del rubio, quien tiró de la tela de su pantalón para que le prestara atención.
- ¿Qué? – aquel, sin duda, era el día que nada parecía tener sentido-. ¿Qué pasa Gabumon?
- Ven conmigo – volvió a tirar de la tela, intentando arrastrarlo con él hasta que, por fin, le hizo caso.
Soltando a la pelirroja sin tenerlas todas consigo, se dejó guiar por él hasta colocarse delante del sofá, viendo que había encima de él una caja. Levantando la vista extrañado hacia Sora, la vio encogerse ligeramente de hombros.
- Eso llegó mientras que estabas fuera, debe de ser importante – le dijo poniéndose en pie para poder acercarse, quedándose apoyada en el respaldo en el sofá con sus manos.
- ¿Para mí? Yo no he hecho ningún pedido… Como no sea de la JAXA… Pero no creo que hayan enviado nada a sabiendas de que… - no, sin duda aquello no tenía sentido.
Inclinándose para coger el paquete en sus manos, se fijó en que la pequeña caja no tenía nombre, ni dirección, suponiendo que habría sido entregado directamente en mano a Sora. Sin dar más vueltas, se dispuso a abrirlo, metiendo el dedo por las solapas laterales pudiendo así levantar la tapa.
Los ojos de canela de ella se quedaron clavados en la expresión de Yamato, notando como el ligero temblor que él había podido llegar a percibir antes, se hacía bastante más notable. No recordaba haber estado más nerviosa por nada en mucho tiempo.
Una vez que levantó la tapa se quedó extrañado al no encontrarse directamente ningún símbolo familiar ni nada que pudiera reconocer. Nada, solamente un pequeño papel que envolvía lo que fuera que habría dentro. Con expresión de confusión, lo levantó, encontrándose de repente con algo que parecía estar hecho de tela.
Sin entender absolutamente nada lo sacó de la caja, provocando que se estirara y dejara ver que no era otra cosa salvo un pequeño pijama de diminutas dimensiones.
- ¿Qué…? – observándolo como si ni siquiera fuera capaz de entender qué era lo que estaba viendo, levantó la vista hacia Sora, entendiendo más de la expresión de ella que del propio pijama en sí.
Volvió a bajar la vista hacia el pijama, cogiéndolo mejor para poder ver que la pequeña prenda era demasiado pequeño para ser algo para cualquier de los niños que conocían del grupo. Repentinamente, el temblor que antes le había notado a ella, pareció contagiársele. Pudo ver que no era lo único que había en la caja, encontrando dentro de ella otro papel.
Lo primero que vieron sus ojos fue la insignia de uno de los hospitales de la ciudad y, luego, hacia lo que Sora se había dedicado a subrayar con un llamativo color, dejando una post-it pegada al lado, en la que se podía leer claramente algo…
- "Hola papá…" – leyó prácticamente sin alzar el tono de voz, no siendo capaz de hacerlo más alto.
Volvió a levantar la vista hacia ella, buscando explicaciones, confirmaciones… Lo que fuera, porque su cabeza en aquel momento no era capaz de asimilar aquello que tan claro le estaban diciendo. En el papel del hospital ponía claramente el diagnóstico que le habían dado a Sora y todo lo demás solo lo confirmaba.
- ¿Vamos…? – no encontraba las palabras. Estaba tan nervioso que no era capaz de poder hilar una frase coherente tan siquiera.
Dejó caer la caja y los papeles, quedándose únicamente con el pequeño pijama entre las manos, mirándolo, como si de esa forma buscara asegurarse que era real lo que le estaban diciendo. Encontrarse con la mirada de ella fija en él, brillante, con una sonrisa de oreja a oreja fue la confirmación que necesitó.
Ahora todo tenía sentido de repente, desde lo que le había dicho Taichi cuando se habían despedido, hasta que la hubiera hecho pasar la noche con él y con Koemi. Incluso el no haber sabido de ellos prácticamente nada en todo el día de ayer.
"Hola papá" repitió en su propia cabeza, no aguantando más y llevándose la mano a los ojos, cubriéndolos así, reaccionando por fin.
Iba a ser padre.
Viéndolo reaccionar por fin, no pudo más que ampliar más la sonrisa de su cara, cambiando de posición para acercarse hasta Yamato, colocándose a su lado.
- Estoy embarazada de cuatro o cinco semanas – confirmó por fin de palabra aquello, viéndolo levantar la mirada unos segundos hacia ella-. Estoy embarazada – repitió solo para que instantes más tarde hubiera alargado los brazos para rodearla con ellos con fuerza, escondiendo la cabeza en su hombro, sin contener las lágrimas.
Sonriendo más al ver la reacción de él, simplemente intentó devolverle el abrazo, al haber quedado sus brazos por debajo de los de él no era tan sencillo. Todos los nervios que había estado pasando habían merecido la pena, no porque dudara de que su reacción iba a ser buena, sino porque tenía demasiadas ganas de poder decírselo. Por un lado, prefería que las cosas hubieran sido así porque no se quería imaginar el susto que le habría pegado a Yamato si hubiera estado con él en vez de con Taichi. Aunque, conociendo también como conocía a su amigo, probablemente mejor no ponerlos a discutir sobre quién se hubiera llevado un peor infarto.
- ¿Cómo te enteraste? – acabó por decirle, separándose mínimamente de ella, lo justo para poder observarla.
- ¿Tú qué crees? Taichi me llevó de la oreja al médico. Sí que es verdad que estaba teniendo algunos síntomas, pero pensé que era por lo de siempre… Y a él eso no le entraba en la cabeza… Así que cuando vino a buscarme ayer después de hablar contigo y me empecé a marear hasta el punto de acabar desmayándome pues… Te podrás imaginar el drama – confesó.
No entraba demasiado dentro de sus planes contarle aquello, pero, conocía a Taichi y sabía que se iba a ir de la lengua en cuanto tuviera luz verde para poder hablar del tema, así que, mejor confesaba ella y se ahorraba problemas posteriores. Y, tal y como había esperado, Yamato frunció el ceño.
- No me mires así, lo pasó él peor que yo, casi le da algo… Y a la pobre Haru también. Fue solo un par de minutos y luego volví a estar bien durante el resto del día. Es solo por las mañanas cuando me he estado encontrando mal…
- ¿Te desmayaste? – era la información con la que se había quedado.
- Sí… - se encogió de hombros-. Pero no pasó nada, de verdad que no. Salvo por el hecho que casi nos quedamos sin Yagami del infarto yo ni siquiera me enteré de lo que pasaba porque estaba hablando con él y lo siguiente que sé es que estaba él más blanco que tú y que estaba echada en el sofá… Y antes de que digas algo, no, no me había pasado antes y no, no me lo había estado callando.
La miró detenidamente durante unos segundos, terminando por relajar de nuevo el gesto, aflojando ligeramente el abrazo en torno a ella, pudiendo así observarla mejor.
- La cosa es que me llevó a rastras al hospital y… el resultado en el informe que te he dejado en la caja… Luego lo he tenido haciéndome de perrito faldero allá a dónde voy hasta que se fue a buscarte – sonrió ligeramente, en el fondo, por mucha pataleta que quisiera hacer por el acoso al que se había visto sometida el día anterior, no podía tan siquiera quejarse.
- ¿Hoy por la mañana cuando me colgaste qué pasó? – dándose cuenta de repente de que seguramente aquello estuviera relacionado con lo que acababa de contarle, no pudo evitar la pregunta.
- Se llaman nauseas matutinas y son muy nuevas mejores amigas – arrugó la nariz, en esa mueca característica que tanto le gustaba a él-. Ahora estoy bien, ¿de acuerdo? No quiero que te pongas paranoico tú también… Tengo que ir al médico un día de estos, pero ya buscaremos cuando nos venga bien a los dos, ¿de acuerdo?
- ¿Quiénes lo saben? – las preguntas iban apareciendo muy poco a poco en su cabeza.
- Pues… lo saben Taichi, Haru y Koemi. Bueno y ellos dos – señaló con la cabeza hacia los digimon que se habían quedado observándolos-. Y yo creo que antes de decirle nada más a nadie es mejor que esperemos… ¿Tú qué crees?
- Creo que por el momento me quedo con que estás embaraza y cuando sea capaz de pensar en algo más ya hablamos – sonrió, soltándola solo para poder volver a bajar la mirada hacia el pijama.
- Eso fue ocurrencia de mi nueva sombra – le dijo, quedándose mirando hacia él.
- ¿Nueva sombra?
- Sí, alguien ha decidido, según se enteró de lo que pasaba, que su nueva mejor ocupación es seguirme allá a dónde voy – señaló con la cabeza hacia Gabumon.
- No podría ser de otra forma – dejando la vista fija en él también, sonrió de nuevo.
Necesitaba un momento para poder asimilar la información que le acababan de dar. No lo había podido visto venir de ninguna de las maneras. Al igual que ella, estaba completamente seguro de que aquella vez tampoco habían tenido suerte y tampoco había tenido oportunidad de ver algo diferente en Sora durante los últimos días. ¿Por una vez que de verdad el malestar de estómago de ella no estaba relacionado con el trabajo y no le habían hecho gran caso se la había jugado?
Se sentó, decidiendo que necesitaba hacerlo para terminar de asimilarlo mejor todo. Estaba embarazada de más o menos un mes…
- Pero… ¿la mancha que vi yo? – levantó la vista hacia ella, confuso.
- Pues… parece ser que es normal, y que no era lo que nosotros pensábamos. Lo mismo le pregunté yo a la doctora… Pero es una de las fases del comienzo del embarazo… Y… ¿no ves que llevo muy pesada con los olores desde hace unas semanas? – lo vio asentir-. También es por esto...
Se quedó mirando hacia ella, confuso todavía. Era demasiada información de golpe, especialmente porque en lo único en lo que era capaz de pensar en aquellos momentos era en que iban a ser padres. Cuando la vio con intenciones de tomar asiento, se lo impidió, alargando la mano para coger la suya y tirar ligeramente de ella para que se colocara frente a él.
- ¿Qué pasa? – le preguntó ella, sin entender muy bien sus acciones hasta que, por fin, vio que tras soltarla, casi que con timidez, posaba esa misma mano sobre su vientre, dejándola ahí unos segundos. No le dijo nada, simplemente sonrió ante las acciones del rubio.
Permaneció en silencio, a sabiendas de que era demasiado temprano como para poder notar algo, ni siquiera en la forma, pero le daba igual. Ahora sabía que el pequeño que querían con ellos estaba en camino y, le daba exactamente igual si iba a ser un niño una niña. Solo quería pensar en que ya estaba en camino y que lo único que le importaba era que viniera bien y sin problemas. Sonrió, antes de posar la mano que tenía libre en la espalda de ella, acercándosela algo más, acabó por inclinarse, posando así la frente donde antes había tenido la mano, cerrando los ojos.
Atenta a los movimientos de su marido, no pudo más que quedarse observándolo en silencio sin ser capaz de mediar ni media palabra, mordiéndose el labio intentando volver a contener las emociones mientras que lo miraba, llevando las manos hacia el cabello de él, jugando distraídamente con los rebeldes mechones rubios.
- Hola – acabó por murmurar Yamato.
Siii es que sois unos agresivos, que lo sepais jajajaja A ver, venga, decidme que no estabais viendo que iba a pegar el corte justo ahí o justo antes de que se viera al reacción de él. Si es que a estas alturas esas cosas debéis de esperarlas, sino, no me quedo a gusto. Deberíais de ser perfectamente conscientes de que lo iba a hacer, que ya nos conocemos un poquito e_e
AnnaBolena04: ponle algún cojín a la tortuga para que cuando se te desmaye no se haga daño, que pobrecita.
Taichi ha sido el aperitivo para que las neuronas del rubio se vayan poniendo a funcionar para intentar entender qué es lo que pasa. Ahora le llega la hora al rubio de morirse del infarto y del KSHDNALSHDOAHFNLADFLAHGO y a nosotros de tirar media vida por la ventana. Si ya se sabía que iba a tener una buena reacción. Hubiera sido más gracioso que la nenita les llegara sin que contaran con ella porque entonces esas neuronas se iban a quedar todas para tirar a la basura.
No te me mueras demasiado del aksudhalsdhadaflajflaflaf que con que yo sea el zombie ahora mismo tenemos más que de sobra... ¡Un besito de tortuguita grande grande!
Ace Cornell: bah bah, ni que fuera para tanto jajajaja Esto se veía venir, si no corto ahí no sería yo. Así que no acepto reclamaciones... El vuelo a Plutón me lo voy a mirar, pero no para huir de vosotros, sino para huir de mis monstruitos o acabaré en un rinconcito balanceándome a este paso. ¡Un beso!
Guest Vecina: mimimimimi, ¿Yo? ¿Llevar mucho tiempo sin hacer maldades y echarlo de menos? Nooo sé por quién me tomas... Sabes que sí, de hecho, te dejo imaginarme riéndome maléficamente mientras que digo "muajajaja aquí pego el corte, ya veréis, ya", porque lo he hecho jajajaja literalmente, no es una broma jajaja
Fue un capítulo un poquito de relleno, pero, para que Taichi diera un poco de vidilla y así no morirnos todos del alosdhuaodhaod demasaido rápido. El pobrecito Yamato, porque tiene la cabeza centrada en otras cosas rubiecillas y pequeñitas. Eso o se queda con el pijama que le han regalado en la mano él solo montando el drama en un rincón si es que es capaz de soltar a la pelirroja en algún momento, claor. Sino, estoy segura de que tendría pesadillas con su marido preguntándole que si quiere decirle cositas jajajaja
A ver, con respecto a lo de las historias, yo en mi cabeza pretendo dejar constancia de la existencia de cierto pelirrojito... Con eso te lo digo todo... cofcfocfo
¿Se han quedado contentas las tartarugas? Espero que sí y que hayas sobrevivido a un día feo feo... ¡Bicos de tartaruga para ti
Epic Crystal Night: ¡hooola! Jajajajaja te digo lo mismo que al resto... No engaño a nadie, ya se sabe que si no pegaba el corte ahí no sería yo. Así que me alegro de que te haya salido la fangirl interior... Y espero que esto haya estado a la altura, porque era una de las partes más delicadas y esperadas de la historia, así que, espero que esté todo tortuguilmente bien.
¡Un beso y un pijama de torutuguitas también para ti jajaja!
