- ¿Te ha dicho lo que le pasó ayer? – Taichi, a pesar de todo, le dio el beneficio de la duda a Sora.

- Sí, me contó el susto que te pegó por la tarde y lo de hoy por la mañana, tranquilo – asintiendo, se quedó mirando hacia la pelirroja-. Pero tampoco ha entrado en demasiados detalles.

- Creo que el domingo fue bastante peor. Hasta donde yo sé ni se había llegado a marear hasta el punto de desmayarse como cuando estaba conmigo, pero por lo que me ha contado estuvo bastante mal.

- ¿Bastante mal? Solo me ha dicho que ha estado teniendo nauseas por la mañana – arqueó una ceja, sin apartar la vida.

- Pues… Ya lo sabes. Ahora que sabe lo que pasa no creo que se dedique a andar escondiendo las cosas para no preocupar a nadie, pero no está de más que estés algo más pendiente de la cuenta.

- Creo que también está enterada de lo que pasa su socia, Haru, así que seguro que ella puede echarle un ojo mientras que está en el estudio. Con la vuelta al trabajo no voy a poder estar tan pendiente de ella como debería.

Asintiendo a lo que había dicho sobre Haru, Taichi giró la cabeza también hacia la pelirroja, comprobando que siguiera entretenida con la llamada que le había llegado y que les había dado la oportunidad de hablar.

- Deberías de ver el susto que se llevó también la pobre… Al menos ella debía de saber algo más sobre el tema porque fue la que terminó de ponerme sobre aviso a mí. Por eso me la llevé directamente al hospital para que lo comprobaran.

- Ya… - girando la cabeza hacia el castaño, Yamato se quedó en silencio unos segundos, mirándolo bastante más serio-. Gracias, de verdad. Ya, ya sé que no te las tengo que dar, pero seguramente si no hubieras estado tú seguiríamos sin tener ni la más remota idea de lo que estaba pasando hasta que acabara viendo yo algo raro.

- Pues si de que tú te enteres de algo depende la cosa… - riéndose ligeramente, le quitó importancia a las palabras de él-. ¿Qué vais a hacer? Yo no le he dicho ni media palabra a nadie más aparte de a Koemi cuando nos vio llegar ayer a casa…

- No le vamos a decir nada a nadie… Así que ten especial cuidado con Hikari, que por nada del mundo quiero que llegue a oídos de mi hermano.

- ¿Por qué?

- Porque no quiero que mi padre se entere antes de que sepamos si es niño o niña y si Takeru llega a saber algo se va a ir corriendo automáticamente a contárselo a mi madre como poco, eso si no aprovecha y se lo cuenta también a él a la vez…

- ¿No le vas a decir nada a tu padre hasta dentro de tanto?

- Ya… ya lo sé… - mirando finalmente hacia Taichi, se encogió de hombros-. No sé cómo lo voy a conseguir, pero lo voy a intentar. Lleva una buena temporada dando la lata con…

- Con que quiere una nieta, sí, lo recuerdo, se pasó todo el tiempo en el que Hikari y Takeru no sabían todavía qué iba a ser Reiji con lo mismo…

- Pues ahora se va a esperar hasta que le pueda decir si va a tener una nieta o un nieto…

- No vas a aguantar – sonrió, divertido.

- ¿Quieres apostar?

- ¿Qué apostáis? – uniéndose a la conversación, Sora se quedó mirando hacia ellos.

- Que no es capaz de conseguir que su padre no se entere de aquí a que os digan el sexo del bebé…

- Pues… ¿qué se supone que está en juego? – sonrió, tomando asiento al lado de Yamato.

- ¡Oye! – giró la cabeza hacia ella.

- ¿Qué? Si antes te llamó por teléfono y casi entras en pánico…

- Porque no lo esperaba tan pronto con la noticia tan fresca… - protestó, cruzándose de brazos.

- Mira, si solo le falta hinchar los mofletes y sería toda una perita adorable…

- Taichi… No me toques las narices, ¿quieres?

Sora se echó a reír automáticamente, pudiendo ver de cerca la expresión del rubio. Sabía que le iba costar muchísimo el no salir corriendo en aquel momento para ir a contárselo a Hiroaki, pero había sido su decisión. Ella no le habría puesto pega alguna para que él lo supiera y no lo haría si finalmente cambiaba de opinión.

- Por mí no os preocupéis, disfrutaré del momento en que se pueda saber contándoles a todos que fui el primero en enterarme…

- Tú búscate otra vez que Mimi sienta la necesidad de vengarse de ti – lo advirtió Yamato.

- Pensaba más bien en el tocanarices de tu hermano, pero… Yo creo que con darle esquinazo a Mimi se la puede mantener controlada.

- Ya, me lo cuentas cuando te vuelva a arrastrar por todo un centro comercial – dijo Sora.

- Eso no va a volver a pasar…

- ¿Y cómo lo sabes?

- Porque no pienso volver a picar nunca jamás en una de las suyas.

- Ya… Ya me contarás dentro de una temporada – riéndose de él ahora, la pelirroja aprovechó para inclinarse hacia uno de los laterales, usando a su marido como apoyo, no tardando en notar como pasaba su brazo en torno a su espalda, acercándola.

Sonriendo al darse cuenta, Taichi se quedó unos segundos observándolos antes de llevar la vista hacia el reloj que estuviera más a mano.

- Os voy a dejar descansar antes de que venga Koemi a buscarme para llevarme a casa de la oreja y que deje en paz a esta señorita de aquí. Pero bueno tampoco creas que te vas a librar demasiado de mí de ahora en adelante.

- No podría esperar otra cosa – le dijo, estando a punto de levantarse, no llegando a hacerlo ante un gesto del castaño.

- Ya me sé el camino hasta la puerta, vosotros dos quedaos ahí. Y tú, haz el favor de no ir por la mañana al trabajo si vas a estar como hoy, no me hagas tener que ir a buscarte de la oreja. A Hikari se lo tengo hecho alguna vez, solo para lo sepas como advertencia…

Negando con la cabeza, decidió hacerle caso, quedándose donde estaba, esperando que su apoyo tampoco se moviera. Pudo ver como entre ellos dos cruzaban una mirada sin decir tampoco nada más, haciéndola arquear una ceja antes de seguir a su amigo hasta la puerta con la mirada.

- Ten cuidado de vuelta a casa – le dijo el rubio antes de que saliera.

- Sí… sí… - cerrando tras él, pudieron escucharlo como comentaba algo por lo bajo que no llegaron a entender.

Riéndose por lo bajo, no tardó en aprovechar que se había ido su amigo para apoyarse mucho más contra Yamato, empezando a notar el cansancio de todo el día, el cual desde hacía una semana se había estado haciendo más llamativo. Dándose cuenta de ello, el rubio bajó la mirada hacia ella, observándola unos segundos antes de girar lo justo para poder quedarse apoyado del todo en el respaldo y dejarla acomodarse del todo.

Sonriendo ante su gesto, aprovechó, dejando de estar sentada, para subir las piernas también al sofá y quedarse recostada usando a Yamato como cojín. Sin duda, su cojín favorito. Posando una de sus manos sobre su pecho, acariciándolo suavemente.

- Te he echado de menos estos días – dijo sin levantar demasiado la voz.

- ¿Qué te pasó el domingo? – cambió el tema, no dejándola distraerlo.

- ¿El domingo?

- Sí… El domingo – aunque sonaba algo serio, llevó una de sus manos hacia el cabello de ella, comenzando a jugar distraídamente con él.

- Será bocazas… Nada, Yamato, no te preocupes. Lo que pasa es que el domingo estuve con nauseas todo el día…

- ¿Y por qué no me dijiste nada?

- ¿Porque estabas en la otra punta del país? De verdad… Pensaba que era lo de siempre, ¿para qué te iba a decir algo y preocuparte por mis nervios idiotas?

- No quiero que andes haciéndote la que está perfectamente por no preocuparnos a los demás, ¿queda claro? – y quizás, por primera vez en mucho tiempo, sonó mucho más serio de lo que ella recordaba, haciéndola levantar la cabeza y viendo la preocupación en su mirada-. Lo digo en serio, si me tengo que quedar contigo porque estés mal lo pienso hacer te pongas como te pongas.

- Yamato no…

- No. Estoy hablando completamente en serio, Sora. Estás en todo tu derecho de quejarte todo lo que te venga en gana de ahora en adelante, yo estoy aquí para ayudarte en lo que pueda, así que por favor, no me escondas nada.

Ligeramente confusa, se quedó mirándolo, antes de asentir.

- Está bien, te lo prometo.

Sonriendo ante la respuesta que había conseguido, volvió a relajar el gesto poco a poco, acabando por inclinar la cabeza para dejar un beso en el cabello de ella. La conocía más que de sobra como para poder imaginarse lo que podía pasar si de ella dependía. Solo esperaba que le hiciera caso y que no anduviera haciéndose la que estaba perfectamente por no preocuparlo a él.

- Mucho mejor. Y si tengo que chantajear a Haru con un par de visitas guiadas con todo detalle, una conmigo y otro con la histérica de Mai, que sepas que lo haré…

- ¿Ah sí? ¿Pretendes usarla en mi contra? – notando el cambio en el tono de voz de él, sonrió-. Lamento informarte que es más sencilla de asustar de lo que parece… Solo tengo que decir la palabra anillo y sale corriendo y no la vemos en dos semanas…

- Bueno… no me hagas subir los niveles de chantaje – riendo finalmente ante la mención del trauma de la chica con los anillos, pareció por fin empezar a relajarse-. Además, creo que voy a tener dos buenos ayudantes en esto de tenerte vigilada…

- Sí, esos dos sí que no te van a fallar de ninguna de las maneras… - buscando con la mirada a los digimon, encontrándolos sentados tranquilamente en la alfombra no demasiado lejos de donde estaban, no pudo más que asentir antes de volver a acomodarse.

Dejando la vista fija en ella, se quedó distraído, intentando centrarse en cosas que, aunque igualmente serias, eran más de su agrado, recordando que ella le había dicho de cuánto tiempo estaba. Por suerte, aquella vez no necesitó ponerse a hacer los cálculos con los dedos, no estaba aterrorizado por la idea de estar en aquella misma situación con un viaje de cinco meses por delante. Aquella vez era diferente.

- ¿Mayo?

- ¿Mayo? – repitió, confusa.

- Si estás de cuatro o cinco semanas… ¿Mayo?

- Más o menos… Todavía no sé más que lo que te conté.

- Con un poco de suerte nos coincide con el aniversario… - dijo de repente, sacándole una pequeña risa a ella-. Podría ser una buena forma para celebrarlo…

- El aniversario – repitió. Era una de esas cosas en las que, sin duda, no se había parado a pensar.

Era extraño, si echaba la vista hacia atrás casi que podría costarle llegar a creerse haber llegado hasta ese punto en el que estaban hablando de que aniversarios que pudieran coincidir con el nacimiento del pequeño o pequeña que estaba en camino.

- ¿Tú seguro que no le quieres nada a tu padre hasta que se sepa si es niño o niña? Vas a pasarlo muy mal teniendo que callarte esa información con él, Yamato…

- Ya lo sé, pero algo se me ocurrirá… Mira que le regalo unas vacaciones con tal de librarme de él una temporada…

- Pues lo mandas con tu madre para librarnos también de ella y que Takeru se entretenga volviéndose loco por la noticia con la mayor paranoia del año y así también nos deja en paz.

- ¿Es una opción posible esa? – arqueó una ceja, haciendo esa pregunta muy en serio.

- ¿Qué? ¿Mandar a tus padres fuera del país? – levantó la cabeza de nuevo, echándose a reír-. Era una broma…

- Yo no veo tan de broma… Te lo digo en serio, no me quiero ni cruzar con él en la calle. Para él es como si lo llevara escrito en la frente con un par de luces de neón apuntando hacia el cartel donde pone que estás embarazada.

- Eres un paranoico… - riéndose, se estiró llegando así a alcanzarlo, adivinando él sus intenciones y bajando ligeramente la cabeza, dándole un beso.

- ¿Qué? ¿Tendré yo la culpa de que mi padre me conozca tan bien como para adivinar el motivo por el que ando con cara de idiota por el mundo? La culpa es tuya por darme semejante alegría de repente…

- Lamento llevarte la contraria… Pero creo que en esto tienes tú tanta culpa como yo… - sonriendo de forma algo diferente, notó como rápidamente entendía el doble significado de sus palabras.

- Esa culpa la comparto gustoso contigo – poniendo la misma sonrisa que ella le devolvió el beso.


AnnaBolena04: jajajajaja no contaba él con esa llamada tan pronto para saber si seguía vivo o no, el contestar sin haber mirado tan siquiera quien llamaba no le pudo salir peor al pobre jajaja La paranoia sobre su padre, como puedes ver, va a ser intensa de ahora en adelante, que lo tiene demasiado fichado y va a saber que está pasando algo con solo verlo de lejos.

Ah, no sé, puede que simplemente estén haciendo algo del trabajo o que le haya pedido ayuda con algo de casa o de mini-minirubio, si es que sois todos unos malpensados cofcofcofcof.

¡Besitos de tortuguita para ti!

Epic Crystal Night: sí, ese capítulo existe. De hecho son dos capítulos en los que se entera. Con lo que ha dado la lata con el tema de que quiere una nieta es que vamos jajajaja Se merecía tener exclusividad ese pobre hombre, que se lo ha ganado además. Lo que anden haciendo o no Hiroaki o Natsuko en su tiempo libre vamos a tener que preguntárselo a Takeru sí, sí... Porque está claro que yo no tengo ni la menos de las ideas cofcofcof jajajaja

¡Un beso!

Guest Vecina: hoy sí que ha sido sincronización esto y de las grandes. Justamente me puse a contestar las review para actualizar y me llegó el aviso de la tuya. ¡Muy bien tartartugas! Hoy te han avisado a la hora apropiada.

¿Querías más vida matrimonial? Pues aquí sigue el señor embajador con sus respectivas otras partes del matrimonio conspirando para ponerse en modo Alastor Moody detrás de la pelirroja por todos los rincones. Pero... no se puede decir que no se lo haya ganado ella también a pulso con el paso de los años, así que venga, que ahora al menos es por un motivo realmente importante.

Pues cosas de abuelos con un par de nietos, uno de ellos recién nacido, ¿qué otra cosa podrían estar haciendo esos dos? Yo creo que Takeru se dedica a emparanoiarse solo y que cuando dice algo delante de Sora que suena medianamente coherente ella le da la razón. Y claro, si ella le da la razón, seguro que es por algo muy gordo y la paranoia empeora jajajaja Él solito se lo ha buscado. Solo puedo decir que pobrecita Hikari lo que tiene que aguantar por todos los frentes...

Eso, muy bien, tú a descansar... Yo estoy en modo seta que a la vez quiere hacer cosas por no perder el día, pero habiendo dormido dos horas difícilmente se va a dar bien la cosa... ¡Un bico grandote grandote! Saluda a las tartarugas de mi parte.