Permaneció con la mirada en el espejo, observando su propio reflejo mientras que intentaba que se notara lo menos posible que había pasado una mañana de perros en la cama. Se encontraba mucho mejor, al igual que todos los días, a medida que avanzaba la mañana se le iba pasando el malestar. El problema venía con que estaba empezando a pasarle factura todo el cansancio y lo revuelta que había estado y no tenía su mejor aspecto.
Encogiéndose de hombros, decidió bajar las escaleras, tampoco iba a asustar a nadie, y le venía dando un poco igual. Con lo que no contaba encontrarse cuando salió de la habitación, fue con que ya no estaba sola con los digimon en casa, sino que Yamato estaba abajo quitándose la chaqueta.
- ¿Qué estás haciendo aquí tan temprano? – le preguntó, bajando los escalones que le faltaban.
- ¿Qué tal estás? – girándose hacia ella, se quedó observándola.
- He hecho primero yo la pregunta – sonrió antes de terminar de alcanzarlo-. Estoy mejor, tranquilo, ya sabes que sobre esta hora me encuentro mejor…
- Me ha mandado Hideki para casa porque ya se ha cansado de reírse de mí. Lo sabe…
- ¿Se lo has contado? – arqueó la ceja.
- No, apareció hoy por la mañana y en vez de hola me preguntó de cuánto tiempo estabas… - se encogió de hombros-. Así que me ha echado para casa primero a ver si así aterrizo en este planeta…
- Dedicándote a lo que te dedicas, lo de andar fuera de órbita no debería de estar tan mal – sonrió, acercándose hasta él para usarlo como apoyo antes de ponerse de puntillas para saludarlo con un beso-. Te lo debía por la mañana… - le dijo al despedirse.
Sonrió al dejarla separarse. Sin lugar a dudas se la notaba mucho mejor, pero por desgracia, sabía lo que había y que seguramente al día siguiente volviera a tener el mismo panorama en casa. Posando una mano en su mejilla, reteniéndola unos segundos, la observó más de cerca antes de sonreírle.
- ¿Has llamado a tu madre?
- Sí y vendrá esta noche, tranquilo… Si es muy buena idea, pero por la mañana no tenía gracia ni para darte la razón – asintió-. Pero… ya hablaremos de eso luego, que me he levantado hace poco de la cama y no he tenido tiempo de hacer nada para comer…
- ¿Te has levantado ahora? – arqueó una ceja.
- Hoy no ha sido mi mejor día, ¿vale? – admitió, no queriendo escondérselo.
- ¿Vas a ir al estudio?
- No empieces con eso… Quiero ir, necesito entretenerme. Si me encuentro mal me vengo a casa…
- Haz lo que quieras, si crees que te encuentras bien para ir, yo no me meto – intentó mantener la expresión neutral.
- No, claro que no te metes – sonrió.
- ¿Si te digo que prefiero que te quedes en casa me vas a hacer caso? – sonrió a la vez que ella.
- No, ni el más mínimo – amplió más la sonrisa en su rostro.
- Eso me parecía… - con total resignación, se quedó pensativo, observándola-. Venga, vete a por algo de abrigo, que nos vamos.
- ¿Nos vamos? ¿A dónde?
- Has dicho que no habías hecho nada para comer todavía, ¿no? Pues venga, nos vamos los dos a comer fuera...
Asintió, alejándose de él antes de dirigir sus pasos para ir a por algo de abrigo mientras que Yamato iba a avisar a ambos digimon para que los acompañaran, ya que no pensaba volver por casa luego y sabía a ciencia cierta que no querrían dejarla sola en lo que quedaba de tarde.
- Vete de una vez…
Habiéndose empeñado en acompañarla hasta arriba del todo, Sora intentaba que Yamato se volviera a ir al trabajo. Por suerte, no había vuelto a encontrarse mal en ningún momento y la comida le había sentado bien, haciéndole hasta cambiar la expresión de la cara.
- ¿Seguro que estás bien? – repitió otra vez.
- Oh, venga ya… - la voz de Haru los distrajo a ambos-. ¿Tú crees que no te la voy a mandar a casa directa si la pillo encontrándose mal? ¿Tú por quién me tomas, señor astronauta importante?
- Vosotros dos últimamente os dedicáis a conspirar demasiado en mi contra… - observándola, sonrió ligeramente-. ¿Me ayudas a echarlo? Porque luego le tiran de las orejas en el trabajo y verás tú qué gracia…
- Puedo llamar al de seguridad… - bromeó, entrando ya del todo.
- Vaya dos… - el rubio negó con la cabeza antes de despedirse de Sora con un beso en la frente al no estar solos-. Te vengo a buscar a la salida si no te has ido primero a casa, ¿de acuerdo?
- Que sí – sonrió-. Venga, vete de una vez que luego me va a tirar a mí Hideki de las orejas…
Asintió, despidiéndose de Sora finalmente antes de girarse hacia los digimon que se habían quedado sentados cómodamente, medio dormidos tras haber salido con ellos a comer. Se giró hacia Haru antes de irse, viendo cómo lo despedía agitando los dedos de la mano.
- Ya la vigilo yo, no te preocupes – le dijo antes de que se fuera finalmente-. ¿Tú qué? – le dijo a Sora nada más que se quedaron solas-. ¿No te puedes quedar un día entero en la cama descansando como una persona normal?
- Haru… no empieces como él, necesito tener la cabeza distraída… Se supone que estoy embarazada, no enferma… Tengo que poder seguir con mi vida normal.
- No, no tienes por qué seguir con tu vida normal. Si te encuentras mal, aparte de estar en tu derecho por ser la jefa de todo esto, tienes todo el derecho de quedarte en la cama con un pijama calentito y aprovechándote de ese rubio que te sigue a todas partes para que te traiga chocolate si es lo que te apetece.
- ¿Tú no tienes nada mejor qué hacer?
- No… - sonrió-. Sí, en realidad venía a traerte unas cosas para que les eches un vistazo, pero primero las cosas importantes. ¿Cómo estás?
- ¿Aparte de hecha un verdadero desastre?
- ¿Desastre? ¿Llamas a esto desastre? – la señaló.
- Cállate… Estoy bien, de verdad. He pasado una mañana horrible, pero ahora mismo estoy bien, y de noche hemos quedado con mi madre para contárselo para que ella pueda quedarse conmigo por la mañana si me hace falta.
- ¿Se lo vais a decir ya a Toshiko? – sorprendida, posó la carpeta que traía encima de la mesa.
- Dile tú que no al que se acaba de ir… Y tiene razón, hoy por la mañana no estaba para quedarme yo sola. Así que venga, vamos a empezar a confesar, total, no es como si fuera un secreto de estado. Por cierto, puedes decirle a Andrew que deje de fingir que no lo sabe.
- ¿Qué?
- Haru… ¿Me vas a decir que no se lo has dicho?
- No, no se lo he dicho.
- ¿No se lo has dicho?
- Me pediste que no se lo dijera a nadie, ¿no?
- ¿No le has dicho ni media palabra a Andrew durante este tiempo?
- ¡No! Me pediste que no se lo contara a nadie y a nadie se lo he contado. Andrew no tiene ni idea, de hecho, vuelve mañana así que ni siquiera he tenido oportunidad de cruzármelo desde hace dos semanas o más… - protestó cruzándose de brazos.
- ¿Y no le has dicho ni media palabra? – sorprendida, sin poder evitarlo, se quedó observándola-. ¿Lleváis más de dos semanas sin veros?
- Le ha tocado estar pendiente de sus propios asuntos en LA… - se encogió de hombros.
- ¿Y se puede saber qué haces tú en este lado del mundo tanto tiempo seguido?
- Pues… lo que tengo que hacer. Y no, no me voy a ir porque ya te puedes encargar tú de las cosas porque ya sabemos que no. Así que mañana lo veré, le diré lo mucho que lo he echado de menos y fin del problema.
- Deja de querer parecerte tanto a mí, ¿eh? Aprovecha lo tienes más fácil y déjate de tanto dar vueltas de una vez…. – dirigiéndose por fin hasta su silla, tomó asiento, empezando a encender las cosas-. ¿Qué decías que me traías? – sonrió amablemente.
- La carpeta que te he dejado delante… - gruñó cruzándose de brazos.
- Vale voy a echarle un vistazo. Y como supongo que te vas a empeñar en hacerme de sombra tú también, vete acomodándote… A no ser que prefieras que nos vayamos a la sala de juntas para poder estar más cómodas…
- Uy, qué bien sabes que no te vas a librar de mí tan fácilmente, salvo a la hora de la merienda, que te entre de repente hambre como todos los días y haya que ir a traerte algo…
- Ya… como que no aprovecharas tú para apuntarte… - sonriendo, divertida, sacó por fin lo que había dentro de la carpeta.
Tal y como había dicho Haru, cuando se había acercado la hora de la merienda, no había hecho falta que pasara demasiado tiempo antes de que Sora empezara a quejarse, provocando que empezara a reírse su socia antes de desaparecer para ir a buscar algo. A sabiendas de que era más bien costumbre ya, solía tener en la sala de personal del estudio sus propias reservas para situaciones así.
- ¿Ves? No sé ni para qué me molesto en querer comer algo si mañana por la mañana va a ir absolutamente todo fuera… - protestó mientras que miraba casi que con pena una galleta.
- ¿Todo?
Encogiéndose de hombros, terminó por darle un mordisco.
- ¿Y es normal?
- Pues… sí… A ver, hablas con alguien que no necesita mucha motivación para ponerse así. Yo creo que ese es el problema, ya os he dado unos buenos sustos por ahí a los que nos estabais acostumbrados a ello… Es lo que me toca.
- Pues vaya gracia.
- Al menos aún no me ha dado por ponerme a llorar por los rincones porque el pobre de Yamato se haya confundido de marca al traerme algo que le he encargado…
- Mira, eso sí que estaría bien verlo, aunque solo fuera por reírme de él un rato.
- ¡Pobre! – se rio-. Déjalo, que lo está pasando él casi peor que yo. Creo que lo que peor lleva es el no poder hacer nada y tener que quedarse de brazos cruzados. Ya lo has visto antes…
- Bueno, eso era de suponer, no creo que haya pillado a nadie por sorpresa… Ya lo tuvimos que aguantar paranoico al otro lado del teléfono cuando te pusiste revuelta por los nervios hace una temporada… - cortó sus propias palabras ante una carcajada de Sora-. ¿Qué?
- ¿No te lo he contado? Ya ha confesado lo que le pasaba, ¿sabes quién estaba en casa tirándose de los pelos porque creía que estaba embarazada y no se lo quería contar para que no influyera en sus planes? – sonrió-. Creo que se cree que solo me he quedado con la parte en la que al final le dio pena que no fuera más que una paranoia suya… Pero bueno, vamos a dejarlo seguir creyéndoselo… Se lo ha ganado.
- ¿Cómo? – parpadeó varias veces-. ¿Y se puede saber cómo narices llegó a esa brillante conclusión?
- Prefiero no indagar más… Déjalo… Que luego sino acabamos todos preguntándonos cómo narices ha llegado a dedicarse a lo que se dedica. Que me dices que esa conclusión es de Taichi y me lo creo a ciegas, pero de él…
- ¿Pero cómo narices no se lo ibas a decir?
- Yo qué sé… - negó, medio riéndose-. Déjalo, se le da muy bien sacar conclusiones brillantes cuando quiere. Me lo confesó cuando le dije que quería tener un bebé… Pero hay que quererlo igual, qué le vamos a hacer, se está portando demasiado bien como para mandarlo a dormir a casa de su padre por emparanoiarse él solo.
- ¿Puedo meterme con él con el tema? – sonrió, maliciosa.
- ¡Haru!
AnnaBolena04: y ahora un capítulo poco serio con la siempre encantadora Haru chupando cámara para reírse un poco del rubio y sus bonitas conclusiones sobre el funcionamiento del mundo jajajaja Queda mal que lo diga yo, pero es que me río mucho viendo cómo ha evolucionado el personaje para reírse así de Yamato cuando al principio se ponía roja hasta la punta de las orejas.
Y la pelirroja... mírala a ella que bien se le da quedarse con lo que se tiene que quedar y reírse también de su querido marido, que oye, pobrecito, no iba a haberse vuelto perfecto, también tenía que liarlas y pensar que nadie se había dado cuenta. Esta no la debe de ver venir ni de lejos...
¡Un besito de tortuguita grande grande!
Guest vecina: sí, lo del malestar de ella era algo que seguro que no los ha pillado por sorpresa, por lo menos a ella no. Otra cosa es que vayan a tener que acabar abanicando sea al rubio, primero por verla mal a ella y segundo por tener que darle la noticia a la suegra de que va a ser abuela. Pobrecillo, le pasa esto en la primera temporada en la que estuvieron juntos y no habría ya rubio desde hacía tiempo porque se ha muerto él solo muchas veces.
Lo peor es que es bastante probable que sí, que las levante precisamente con esa pinta más que si anda por ahí más serio/peinado... Jajajajaja Bueno, yo del mío no me puedo quejar, también se limita a reírse de mí cuando me pasan cosas raritas de ese tipo, así que como no puede quejarse de nada solo le queda cachondearse de mí cuando llego hablando en orco profundo contra el tráfico, por ejemplo. Y SÍ, TE COMPRENDO. Aunque en la facultad teníamos en el laboratorio de enfrente en el que estaba yo haciendo mis prácticas un buen motivo para que hasta la profesora estuviera asomada a la ventana con nosotras,
Es la prueba de la edad mental de las neuronas se Yamato. Si sobrevive a las paranoias que él solito se puede formar... Le damos una medallita y no dejamos a Haru que se diga metiendo con él. Mañana veremos cómo pasa jajaja ¡Un bico grande grande! Y a abrigar a las tartarugas.
Epic Crystal Night: Hideki es el caso de "jefe" que ha llegado a ese puesto de casualidad, que se lleva bien con los de su equipo, algo más mayor que Yamato... y que por lo tanto puede hacerle de voz de la experiencia a la vez que se compadece de él y se ríe de él un rato jajaja Sí, hay gente de todo, así que aquí solo quise ser un poquito mala, sobre todo teniendo en cuenta el historial de ella.
Toshiko se va a enterar sola mañana y... ya veremos qué pasa con el profesor Takenouchi cofcofcof. Eso habrá que preguntárselo a su querida esposa que siempre tiene muy buenas intenciones hacia él... ¡un beso de tortuguita!
