A Toshiko le había parecido extraña la llamada de su hija. No porque no soliera invitarla a ir de visita, sino porque había algo en su tono de voz de Sora que había llamado la atención de su madre. Le había sonado cansada, pero… si estaba enferma dudaba que tuviera gana de tener gente en casa, por mucho que ella fuera su madre.
Mientras que subía en el ascensor, iba dándole vueltas a la cabeza al asunto, sin poder sacar ninguna conclusión en claro. Salió al descansillo, caminando tranquilamente hasta llegar hasta la puerta de la casa, llamando y esperando a que alguien fuera a abrir.
Cuando la puerta se abrió, no se encontró a nadie al otro lado, arqueando una ceja hasta que un par de segundos más tarde se dio cuenta de lo que pasaba, bajando la vista hacia la fiel compañera de su hija poco antes de que alzara el vuelo para que la cogiera en brazos.
- ¡Sora! ¡Ya ha llegado tu madre! – anunció felizmente.
- Creo que ya se ha enterado – sonriendo a la digimon, avanzó unos pasos pudiendo así cerrar la puerta, viendo a su hija acercarse, bajando las escaleras.
- ¿Cuándo has llamado?
- Hace nada, peor alguien ha venido demasiado rápido a abrirme la puerta – se acercó hasta ella, para saludarla con un beso en la mejilla.
Aprovechó ese momento para observarla más de cerca, tanteando la situación. Se la veía cansada, pero, a golpe de vista, tampoco había señales de que su hija pudiera estar enferma como ella había pensado.
- ¿Yamato? ¿Estáis solas?
- No, está arriba. Es que hemos llegado hacia nada y estábamos dejando las cosas en la habitación. Ahora baja… Creo que pasarse demasiado con el uniforme puesto después de tanto tiempo de calle le está dando alergia…
- Es verdad, no me acordaba de que me lo habías dicho… Como hace una temporada que no os veo…
- Eso es culpa totalmente tuya por haberte ido a esconder con papá una temporada en Kioto… - sonrió, antes de hacerle un gesto para que caminara junto a ella hacia el salón-. ¿Qué tal está?
- Con las narices metidas en sus papeles como siempre, cariño… - sonriendo, giró la cabeza al escuchar pasos acercándose, viendo por fin a su yerno acercarse-. Yamato – saludó al chico.
- Perdón, estaba poniéndome cómodo… - no se había puesto el pijama, no con su suegra en casa, pero sí que se había cambiado a ropa más relajada-. ¿Qué tal?
- Bien… - lo observó, dándose cuenta de que parecía algo nervioso.
Esperaba que no siguiera con sus nervios absurdos porque estuviera ella en casa. Se conocían desde hacía demasiado tiempo y estaba completamente segura de que le había dado motivos más que de sobra para que se le pasara esa paranoia. ¿Cómo iba a tener medio pensamiento en contra de su yerno a día de hoy?
Lo siguió con la mirada hasta que vio cómo se colocaba al lado de Sora. Al verlos así, no pudo evitar notar que ambos parecían estar más o menos en el mismo estado…
- ¿Qué está pasando aquí? Que Yamato se emparanoie él solo y se ponga de los nervios es lo normal pero que tú también estés nerviosa me preocupa… ¿Os ha pasado algo con el trabajo? – giró la cabeza hacia el chico-. ¿No te mandarán fuera otra vez, verdad?
- No, no… Claro que no – negó rápidamente con la cabeza el rubio, intentando no hacer caso a las primeras palabras de su suegra para evitar ponerse más nervioso.
- No es eso mamá, de hecho ha sido cosa de Yamato el avisarte… - habló finalmente Sora-. Yo no estaba demasiado por la labor, pero cuando tiene razón el pobre no se la voy a quitar.
- Cuando tiene razón… - la mujer se rio, tan solo unos segundos-. Pues vosotros diréis – sin soltar a Biyomon, tomó asiento, quedándose observándolos.
A pesar de que no había podido llegar a sospechar nada hasta aquel momento, fue un gesto de Yamato lo que llamó la atención de Toshiko. Al tomar ella asiento, su hija fue a hacer lo mismo. En ese mismo instante pudo ver perfectamente la mano de Yamato rozar unos instantes a su hija, pero no en la cintura como ya solía ser costumbre, sino un poco más abajo. Frunció ligeramente el ceño, confusa, antes de volver a relajarlo, esperando que le dijeran de una vez lo que pasaba.
- ¿Vais a contarme de una vez que está pasando?
- Estoy embarazada de algo más de siete semanas – prácticamente como si hubiera cogido aire para poder soltar esa frase de golpe, se quedó mirando hacia Toshiko.
Parpadeo.
Esa fue la única reacción de Toshiko. Posiblemente podría haber llegado a imaginarse esa noticia, pero, no tan de repente y sin ningún tipo de preámbulo por parte de su hija. La miró unos segundos y luego alzó la mirada hacia el chico, viendo las caras de ambos.
- ¿Qué? – consiguió articular finalmente.
- Me enteré hace nada… - observando las reacciones de la mujer, Sora dejó la mirada fija en ella, sin prestar atención a lo tenso que se había puesto su marido, prefiriendo no saber lo que pasaba por su cabeza.
- ¿Embarazada?
- Sí… Ha sido intencionado – empezó a explicar-. No habíamos querido decir nada a nadie para que no estuvierais pendientes… Hace un par de semanas casi mató del infarto a Taichi, estaba con él cuando… - cortó su explicación, perpleja.
Ante sus ojos tenía una escena que nunca antes había visto. Su madre, aquella de la que unos cuantos decían querer esconderse, la siempre seria y recta Toshiko… se les acababa de echar a llorar.
- ¿Mamá? – preguntó poniéndose en pie para ir a sentarse a su lado-. Mamá, ¿estás bien?
- ¡Es una noticia maravillosa, cariño! – girándose hacia ella en cuando se sentó a su lado, abrazó a la pelirroja.
Biyomon no se había llegado a apartar, quedándose en medio de ambas, sin intención de ponerse en otra parte.
Al otro lado del salón, Yamato observó la escena. No se esperaba otro tipo de reacción por parte de su suegra, y, por suerte, había sido capaz de manejar bien el hecho de que contarle que estaban esperando un bebé implicaba reconocer abiertamente a lo que se habían estado dedicando desde hacía una buena temporada. Por suerte, su cabeza se había comportado y no había entrado en mayores dramas, algo le había recordado que estaban casados y que ya tenían una edad. Otra cosa muy diferente habría sido si aquella conversación hubiera tenido lugar años atrás cuando no eran más que…
- ¡Yamato! – la voz de Sora lo distrajo de su hilo de pensamientos.
- Sí, sí, perdón – volvió a la realidad, observándolas-. ¿Decías?
- Nada le estaba diciendo a mi madre que fuiste tú el que me insistió en avisarla…
- No me puedo creer que la traidora de mi hija no me lo quisiera decir – con una sonrisa de oreja a oreja bajó la mirada hacia el vientre de la pelirroja, como si esperara encontrar algo diferente.
- Bueno… yo vivo escondiéndome de mis padres y de mi hermano porque no les quiero decir nada hasta que sepamos si es niño o niña… - reconoció.
- ¿Por el drama de la nieta? – preguntó Toshiko, divertida-. Enhorabuena…. De verdad, no si es buscado es porque es justo en el momento en el que vosotros queréis esto y yo no puedo alegrar más por vosotros dos.
- Muchas gracias… - sonriendo, se fijó en cómo Gabumon acababa por llegar, sentándose al otro lado de la pelirroja.
- Quiero que me contéis todos los detalles… ¿Puedo decirle algo a tu padre? ¡No! A tu padre se lo dices tú cuando quieras y vemos cómo se echa a llorar otra vez…
- Como si tú no hubieras hecho lo mismo, mamá…
- Estoy en mi derecho, es el primero nieto o nieta que voy a tener… - llevándose la mano a los ojos, se los secó con el dorso de esta-. Y venga que quiero saber todos los detalles…
- No hay detalles… Hace un par de semanas me enteré estando con Taichi mientras que Yamato estaba fuera… Solo lo saben él, Koemi y Haru… Queríamos esperar a que pasara algo más de tiempo, por eso no te había dicho nada todavía.
- Sí, yo he sido el penúltimo en enterarme – aclaró el rubio, volviendo a hablar por fin-. Y estos dos no se han separado de ella desde que se enteraron tampoco, ninguno de los dos.
- ¿Y has tenido que convencerla tú para que esta cabezota tuviera a bien contarle a su madre que la va a hacer abuela?
- Más o menos – sonrió-. aunque yo también estaba de acuerdo con no decirle nada a nadie por el momento… Creo que ha sido buena idea – explicó-. Voy a preparar las cosas de la cena, os dejo para que habléis tranquilamente…
Dejándoles su espacio a ambas, dirigió sus pasos hacia la cocina. Iba a darle el voto de confianza a Sora y dejar que fuera ella la que le contara a su madre cómo se había estado encontrando los últimos días sin omitir detalles.
- Hija… embarazada, es que no me lo puedo creer – sonriendo, observándola detenidamente, pudo ver por fin que a pesar de la cara de cansancio la expresión de ella era la misma que la suya. Estaba completamente feliz,
- Lo sé, sé que puede parecer un poco pronto pero… No. Créeme que ambos queríamos algo así… Simplemente esperamos al momento más apropiado. Y yo creo que no lo vamos a tener mejor que ahora que todo está en calma laboralmente.
- Es vuestra decisión… Yo con tener un pequeño que malcriar por el momento me sirve… ¿Cómo decidisteis contármelo?
- Porque Yamato se empeñó hoy por la mañana. Me moría de ganas de contártelo, pero si hemos quedado en que ni sus padres lo sabrían antes de tiempo…
- ¿Entonces? – extrañada, giró la cabeza hacia él, observándolo en la cocina.
- No lo estoy llevando demasiado bien… - atrajo de nuevo la completa atención de su madre hacia ella.
- ¿Cómo que no lo estás llevando bien?
- No… El día que nos enteramos fue de pura causalidad porque me desmayé de repente y de ahí en adelante... – se encogió de hombros-. Mareos, nauseas… de seguido. Hoy no me he levantado de la cama hasta bastante tarde. Él se tiene que ir al trabajo y lo pasa todavía peor que yo a sabiendas de que me quedo sola,
La expresión de su madre se fue volviendo cada vez más seria a medida que Sora hablaba. Ahora entendía la cara de cansancio de ella, y todo parecía tener sentido.
- ¿Y te ha dicho que hicieras el favor de avisar a tu madre? ¿Cómo puede ser que se le haya tenido que ocurrir a él y no a ti?
- Ya… ya lo sé, es que no me parecía justo decírtelo a ti y que él no se lo vaya a decir a su padre hasta más adelante…
- Hija, si estás mal, estás mal…
- Hoy se empeñó en ir al estudio porque decía que quería tener la cabeza ocupada pero no se encontraba bien – Biyomon se metió en la conversación.
- Estaba perfectamente – protestó-. No le hagas caso mamá… Me levanté cuando me encontré mejor y Yamato me acompañó hasta el estudio después de comer. De verdad, que no he estado haciéndome a la que no le pasa nada, no necesito que nadie más me dé la charla. Ya sé que tengo que tener cuidado porque ahora no soy yo sola, ahora somos dos…
- ¿Has ido al médico?
- Sí y me han dicho que es normal y que está todo bien, que no me queda más remedio que armarme de paciencia…
- Y pedirle ayuda a tu madre -asintió-. ¿Quieres que venga yo por las mañanas hasta aquí o que te deje Yamato en casa cuando se vaya?
- Pues…
- Será mejor que vengas tú – metiéndose de nuevo en la conversación, Yamato se acercó hasta dónde estaba-. Hoy no estaba ni para caminar sola del baño a la cama cuando me fui.
- Eso fue hoy – protestó cruzándose de brazos.
- Me da igual – prácticamente usó con ella el tono que usaría con su sobrino de dos años-. A Taichi aún lo puedes ver poner cara de susto si te recuerdas el día que te desmayaste delante de sus narices…
- ¿Delante de sus narices? – confusa, Toshiko se quedó mirando hacia ellos.
- Pues veras… - empezó a contarle Sora el episodio vivido un par de semanas atrás.
AnnaBolena04: Toshiko ya sabe que va a ser abuela y resulta que la señora va a ser adorable y todo que se ha puesto a llorar con la noticia... Y aún así ha sacado un par de segundos para volver a conspirar en contra de su pobre marido jajaja.
Los intentos de pensamientos del rubio es mejor que hasta él mismo los ignore porque la cosa es para darle un par de collejas bien dadas. Mejor que se queden ahí y que no quede ningún tipo de rastro de ellos, que seguro que se esos no se libra. Ahora ya sabe Toshiko que la parejita va a hacerla abuela y que su hija no lo está pasando demasiado bien... Tenemos niñera oficial adjudicada y el rubio por fin va a poder irse al trabajo en paz.
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: sí, es bastante probable que los que lo sepan desde el principio puedan acabar llevándose un infarto jajajaajaja Entre la socia, el marido y el marido del marido la cosa se pone complicada. Toshiko nada, porque ella es la adulta de todos los personajes y aunque fangirlee con ser abuela, en el fondo es la que va a mantener la calma y darles palmaditas a la tropa en la cabeza para que se relajen un poquito.
Haru que se ponía roja como un tomate al principio cuando lo veía y mírala ahora, lanzando puñales como la que más jajajaja Ha evolucionado mucho, y es que claro, la confianza que da asco. Eso y que el rubio ya no la engaña ni a ella que es la que lo conoce menos.
Aaaains hoy no me puedo viciar a word porque quiero preparar unas cosas para la clase de mañana... PACIENCIA... ¡bicos para ti y para las tartarugas!
Epic Crystal Night: ey, de pura casualidad me has pillado a tiempo jajaja Justo estaba terminando de contestar la review de la vecina y me llegó tu notificación. Puedo decir que por donde estoy yo ya lo saben todos los abuelos y tíos e_e A Mai se lo tendremos que contar en breves, si es que tengo yo tiempo para escribir en vez de tener que ponerme a preparar ejercicios para las fieras, claro ¬¬
¡Un beso!
