A TRAVÉS DEL TIEMPO
PRIMERA PARTE: LA MUERTE DE NARAKU Y EL COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA.
CAPÍTULO I: Pereciendo
DISCLAIMER: Inuyasha y el resto de los personajes no me pertenecen, son de nuestra ya sabida Rumiko Takahashi. La historia es de mi completa propiedad, se prohibe su copia, adaptación, sin consentimiento.
Se advierte contenido no apto para personas susceptibles a muertes de personajes, lenguaje inapropiado o contenido Lemon. ¡Están advertidos! Sin más que decir, comenzamos.
3 meses después.
-¿Y bien?- Inuyasha se notaba molesto, después de dos o quizá tres meses de búsqueda solo habíamos conseguido dos fragmentos más. -Es por esto que deberíamos quitarle los fragmentos a ese lobo rabioso, tendríamos muchas más de ser así- Lo mire con desapruebo, el sabía que hablar de fragmentos localizados afectaba a Sango, pues su hermano seguia vivo por uno de ellos.
-Basta Inuyasha- Dije cuando vi a Sango bajar la mirada y alejarse de nosotros. -¿No ves lo que provocas?- Ví como miroku la acompañaba de manera discreta.
-Eres un tonto- Lo burló Shippo, quien recibió un golpe en la cabeza como recomendado por Inuyasha.
-Inuyasha…- Estaba a segundos de soltar el conjuro pero una presencia me detuvo, fue Inuyasha el primero en notarla, dejo de escucharme. Era Kikyo.
Después de mi plática con Inuyasha y ver que yo permanecería con el y el grupo en la búsqueda ella volvió a marcharse, despidiéndose de Inuyasha como cuando los vi en ese árbol. Su beso fue calmado, aunque para mí fue como una reclamación silenciosa de propiedad. Me quede callada. Recuerdo las miradas de los otros, estaban impregnadas de tristeza y lástima. Eso era lo que yo generaba en toda esa situación. Lastima.
Kikyo dijo que buscaría indicios de Naraku para que llegado el momento lo atacáramos. Supuse que ese era el motivo de su visita. Naraku había salido de su escondite.
-Iré a ver qué ocurre.- Se apresuró Inuyasha. En las anteriores veces en que Kikyo aparecía él hacía eso, corría a su encuentro y prefería no volver con nosotros a menos que trajera noticias de Naraku. Lo cual no ocurría, así que ellos solo se alejaban, se iban, por horas. Quizá Inuyasha lo hacía por mi causa. Como si quisiera evitarme el mal trago.
-Espera. Deja que ella venga hasta acá. Presiento que es algo importante Inuyasha.- El se quedó allí, estático. No esperaba que yo dijera eso. Kikyo salió de entre la espesura de los árboles con parsimonia. Yo decidí acomodarme justo debajo de aquel árbol que hacía una gran sombra.
No estábamos tan alejados de la aldea de Kaede, quizá a una o dos horas. Shippo saltó a mis brazos y vi en su mirada aplomo, el pequeño era bastante consciente de lo que ocurría y por ello lo notaba sobreprotector. Se lo agradecía tanto.
Inuyasha no despegó la vista de Kikyo hasta que llegó hasta nosotros. Quise mirarlos, ser capaz de mantener la cara en alto, bien en alto, pero verles tomarse las manos me destruyo.
-¿Cómo has estado?- Pregunta Inuyasha con verdadero interés.
-Bien- Lo miró y sin romper el contacto le sonrió de manera sutil y continuó. -Por fin lo he localizado. Se que Naraku está pasando por una de sus metamorfosis, al parecer intenta arrancar su corazón y con este sus sentimientos, incluidos los que siente por mi.
Ví como la otra mano de Inuyasha, la que no sostenía la de Kikyo se cerraba en un puño, al grado de que sus nudillos se tornaran casi blancos. No soportaba imaginar a Naraku y su enfermizo amor por Kikyo.
-Es el momento de atracarlo, en estos momentos es cuando se encuentra más vulnerable, al final una parte de él es humana.- No supe cómo interpretarlo, de alguna manera sentía que eso también iba dirigido a Inuyasha, pero claro que solo eran ideas mías.
-¿Donde está?- Inuyasha continua con la conversación.
-Al parecer se escondía muy bien bajo el campo de energía del monte de las animas,ahí nadie lo detectaría.
-Vayamos entonces. Es la oportunidad que estábamos esperando para destruirlo de una vez por todas.- Concluyó Inuyasha.
-Será mejor que volvamos a la aldea y avisemos a Kaede sama.- Intervine con timidez.
-No creo que sea necesario que tú te expongas.- Kikyo me miraba mientras decía aquello. Mire a Inuyasha para ver que mostraban sus ojos pero él parecía de acuerdo.
¿Enserio sería excluida de esa forma?
Ellos decidirían por mi como si se tratara de mis padres. Todo aquello me enfureció; podía soportar que ellos demostraran su amor de esa manera tan abierta, que me lo restregaran en la cara si querían pero no iba a aceptar que decidieran así por mi, yo también deseaba ver a Naraku muerto, quizá no me había hecho nada directamente pero el sufrimiento de mis amigos no me era indiferente. ¡Ni Kikyo ni Inuyasha decidirían que era mejor para mí!
-Iré- Los mire a los ojos con seguridad. Mantuve una mirada firme y sin titubear.
-¿Segura Kagome?- Comentó casi en un susurro Shippo que se había mantenido callado hasta ese momento.
-Si, no los abandonaré ahora.
-Bien, partiremos mañana por la mañana.- Concluyó Kikyo. Se giró para ver a Inuyasha y sin mediar palabras entendí que ahora hablarían de temas más personales. Seguramente de sus planes futuros. Sentí un hueco abrirse en mi estomago.
Había llegado la hora. Nos enfrentaríamos a Naraku e Inuyasha y Kikyo continuarían juntos. Mi existencia, como la del mismo Naraku desaparecería de este mundo. Sabía que no, Inuyasha no cambiaría de opinión. Él parecía tan comprometido con la decisión de permanecer a lado de Kikyo. Y yo, bueno, era obvio lo que ocurría.
Quiero agradeceles por darte este recibimiento a mi nueva historia, es para mi muy especial y deseo que más personas lleguen a leerla, es con amor para ustedes.
Dejen sus comentarios por favor. Son lo que me hace continuar.
