Todavía sin ser capaz de procesar lo que acababa de escuchar, Sora se quedó completamente paralizada. Acababa de escuchar los latidos del bebé y sin apenas darle tiempo a procesarlo, le acababan de decir que si quería saber lo que iba a ser. Lo único que fue capaz de hacer fue girar la cabeza hacia Yamato, teniendo que sonreír ante lo que se encontró.
Desde el punto en el que se había quedado apoyado, todavía no había conseguido sobreponerse al sonido que había escuchado. Posiblemente uno de los más maravillosos que había podido escuchar en toda su vida. No se había molestado tan siquiera en intentar disimular que se había emocionado más de lo que hubiera podido esperar. Era el latido de su pequeño… Y latía firmemente.
- Sí… - consiguió contestar finalmente, volviendo muy lentamente a la realidad.
- ¿Sí? – preguntó la doctora-. ¿Seguro? ¿No prefieren hablarlo?
- No, no, es solo que no contábamos con poder saber esto hoy – apartando la mirada del rubio, Sora giró la cabeza hacia la doctora.
- No suele ser lo normal. Puede realizarse un análisis de sangre en busca de alguna señal que permita confirmarlo, pero esta vez he podido verlo perfectamente – los miró, dándoles unos segundos por si alguno quería echarse atrás antes de asentir-. Es una niña, enhorabuena.
Niña. Fue lo único que se quedó en la cabeza de Sora. Había dicho niña… Debía de reconocer que le daba exactamente igual lo que pudiera, lo único que quería era que viniera bien y sin problemas de ningún tipo. Pero niña… Giró la cabeza, pudiendo observar así la reacción de Yamato.
Sabía que él decía que le daba igual lo que fuera, pero, quizás por su padre o quizás porque le hiciera ilusión a él, no era capaz de ocultar que aquella palabra era justo la que quería escuchar. Y su cara lo delataba muchísimo en aquellos momentos. Sonrió más todavía.
- Niña… - repitió finalmente él.
Niña. Iba a ser una niña. No era la voz de su padre lo que había aparecido en la cabeza del rubio, sino la idea de que iba a ser una niña tan sumamente preciosa como su madre, a la que iba a poder cuidar desde su primer momento en el mundo. Nunca se lo había planteado a lo largo de todo aquel tiempo, solo había empezado a notar la punzada de envidia cada vez que veía a su hermano pequeño con Dai, y luego, poco a poco, con las tonterías de su padre sobre su nieta, había empezado a abrazar la idea cada vez más.
No le había dicho absolutamente nada a Sora, porque obviamente iba a estar igual de contento si les hubieran dicho que sería un niño, pero… Niña. Iba a ser niña.
- Los dejo solos un momento – la voz de la doctora hizo que volviera a la realidad, dándose cuenta de que tenía la mirada canela de su esposa clavada en él.
- ¿Estás contento? – le preguntó al verlo todavía sin reaccionar.
De nuevo, no fue capaz de articular palabra, asintiendo antes de acercarse hasta ella, colocándose a su lado, inclinándose hacia ella para coger una de sus manos.
- Gracias – murmuró llevándosela a los labios para dejar un beso en ella-. Gracias…
- Yamato… - mordiéndose el labio intentando mantener el control sobre sus emociones, apenas pudo conseguirlo-. ¿Estás bien?
- ¿Cómo no voy a estar bien? – repitió el gesto de antes-. Es una niña…
- Y ya vas a poder decírselo a tu padre…
- No, olvídate de mi padre, él, ahora mismo, es lo de menos. Vamos a tener una niña… Una preciosa niña…
- Una preciosa niña con unos ojos tan bonitos como los de su padre – sonrió, consiguiéndolo por fin.
- A su padre será mejor que se parezca lo menos posible… - se inclinó, dejando un beso en su frente.
- No digas tonterías… - sonriendo ante su gesto, giró la cabeza, dándose cuenta de que la doctora había vuelto.
- Tome – acercándose hasta Sora le tendió algo con lo que poder limpiarse-. Está todo perfectamente. Puede vestirse y le daré los papeles donde están todas las especificaciones. Lo único y… como recomendación personal, intente recuperar el peso perdido estos meses anteriores. Será mejor para su salud y la de la pequeña.
- No se preocupe – contestó Yamato por ella, aprovechando mientras que la pelirroja se limpiaba el gel del vientre para poder secarse ligeramente la cara-. Si las nauseas no van a ser constantes otra vez ya me aseguro yo de que eso pase.
- No deberían de volver. Puede que algún día, sobre todo ahora, al principio, tenga alguna, pero irán desapareciendo del todo.
Terminando de volver a ponerse el jersey y colocándose bien la ropa, se acercó hasta la mujer para recoger los papeles que le estaba tendiendo. En ellos, por lo que pudo ver echándole un vistazo rápido estaba más o menos lo que le había dicho de palabra. Despidiéndose de ella, pudieron salir de la consulta, por el momento sin decir nada entre ellos dos.
Cuando estaban alcanzando la salida de la calle, sin poder ocultar la ligera sonrisa que se le había quedado en cara desde que había salido, Sora se giró hacia él, observándolo unos segundos.
- ¿Cuándo se lo quieres decir?
- Cuanto antes… - sin necesidad de más aclaraciones, se giró hacia ella, cogiéndole los papeles para que pudiera ponerse la chaqueta-. Si no fuera porque tengo yo más ganas de contárselo que él de saberlo esperaría a ver qué clase de paranoia es capaz de monta… - cortó sus palabras, arrugando el ceño al sentir la vibración de su teléfono en el bolsillo.
- Si es que estoy casada con alguien muy solicitado – riéndose de él, recuperó los papeles para dejarlo contestar a la llamada.
- Ahora es mi madre….
Natsuko había conseguido alejarse de aquellos que la acompañaban, dejándoles al niño a modo de niñero a ellos, esperando que al menos así estuvieran entretenidos y no fueran a darle la lata mientras que llamaba al mayor de sus hijos.
- ¿Molesto? – fue lo primero que dijo nada más escuchar cómo descolgaba.
- No, tranquila, ¿pasa algo?
- Pues… Tengo aquí a tu hermano y me está dando la lata con que es el cumpleaños de tu padre esta semana. Yo ya le he dicho que no le hace gracia celebrar esas cosas, pero se ha empeñado en hacer algo…
- Sí, es este viernes, ¿no?
- Este viernes… Si no tenéis mucho lio con el trabajo intentad hacer algo de hueco para poder venir, ¿de acuerdo? Ya te avisaré de los detalles o lo hará tu hermano.
- No te preocupes, siendo viernes no creo que tengamos problemas ningunos de los dos para poder ir.
- Perfecto… ¿Todo bien?
- Muy bien, y dile a mi hermano que deje de darte la lata que tiene cosas mejores que hacer con su vida ahora que tiene dos niños que andar acosándote a ver qué es lo que haces…
- ¿Tú crees que es capaz de eso? Podemos dejarlo con su abuelo a ver quién de los dos consigue ponerse más pesado… No te distraigo más, ya os avisaremos de los detalles, ¿de acuerdo?
- Te veo el viernes.
- Hasta el viernes, hijo – dando por finallizada la llamada, colgó el teléfono, girándose hacia los otros dos-. ¿Se puede saber por qué decís que está raro?
- ¿Qué te ha dicho? – Hiroaki, se quedó mirando hacia ella.
- Nada, que seguramente no tengan problema para poder hacer algo el viernes y yo no lo he notado raro para nada…
- Pues yo también creo que está raro…
- Cariño, tú llevas cosa de medio año emparanoiándote solo por las esquinas, me creería que serías capaz de estar pensando que Reiji está conspirando algo…
Cruzándose de brazos automáticamente por el comentario de su madre, Takeru cruzó los brazos. Imitando los gestos de su padre, sentado sobre sus rodillas, Dai hizo exactamente el mismo gesto, consiguiendo sacarle una risa a la mujer.
- Paranoias aparte de Takeru, te digo que Yamato nos está escondiendo algo. Que solo le falta colgarme el teléfono cuando lo llamo…
- Vale, pues en ese caso si está raro podrás verlo en persona el viernes y ahí le preguntas lo que te haga falta, y ahora haced el favor de dejar de volverme loca entre los dos que tengo que ir a buscar a mi padre…
- ¿Cómo que tienes que ir a buscar a tu padre? ¿A dónde tienes que ir a buscar a ese? – olvidándose de repente del drama que tenía con su hijo, frunció el ceño.
- ¿A dónde crees que voy a ir a buscarlo? Al aeropuerto, inteligente…
- ¿Qué está haciendo aquí otra vez? – a juego con su hijo y nieto, cruzó él también los brazos.
- Vaya tres… Estáis ahora mismo para foto. Venga, fuera… Ya nos pondremos de acuerdo con los detalles del viernes. ¿Y tú? ¿No tienes que ir a buscar a Hikari a casa de su hermano?
- Sí… aunque ese otro está también bastante especialito, si lo dejas es perfectamente capaz de no dejarme entrar en casa….
- Tampoco me extraña. Venga, fuera… Que tengo que terminar de recoger e ir a por él, ¡fuera!
Yamato giró la cabeza hacia Sora, divertido, prácticamente como si la conversación que acababa de tener solucionara todas sus dudas.
- Creo que han debido de estar entre mi hermano y mi padre dándole la lata a Natsuko hasta tal punto que la han hecho llamarme…
- ¿Qué quería? – arqueando una ceja, se quedó mirándolo.
- Decirme que a mi hermano le ha dado por celebrarle algo a mi padre por su cumpleaños este viernes.
- ¿Y qué tiene eso de raro?
- Que en todos mis años de vida jamás he visto a mi padre celebrar nada parecido a un cumpleaños… Así que han debido de ir a volverla loca para hacerme una encerrona y que no tenga más remedio que ir – sonriendo, divertido, guardó el teléfono, para luego ponerse la chaqueta él también.
- ¿Se lo vas a decir el viernes?
- El viernes mismo… Y si quieres y te encuentras bien podemos aprovechar el fin de semana e ir a decírselo a tu padre también.
Sonriendo a modo de respuesta, se cogió a su brazo, echando a caminar por fin hacia el exterior del hospital.
- Me parece muy buena idea, además mi madre aprovechando que ya se me puede dejar sola sin vigilancia por las mañanas se había ido esta semana… Puedo decirles de paso en persona que ya sabemos lo que va a ser.
- Pues ya está… ¿Tienes que volver al estudio para algo?
- No, me he cogido toda la tarde libre. Como no sabía lo que íbamos a tardar…
- Perfecto… Si quieres podemos ir hasta alguno de los centros comerciales de por aquí que estarán menos abarrotados que el centro.
- ¿Te estás ofreciendo para acompañarme a mirar tiendas? – divertida, giró la cabeza, observándolo.
- No creo que sea tan grave… Puedo sobrevivir a ello. Además, ya has oído lo que te han dicho, así que será mejor que solo te compres lo justo para salir del paso ahora porque pienso asegurar de que se te quede pequeño otra vez lo antes posible.
- Tranquilo, creo que estoy muy de acuerdo con colaborar en eso – ampliando más la sonrisa, asintió-. Solo necesito un par de cosas, luego seguro que encuentro un buen sitio en el que poder merendar algo… Que ahora que lo dices, empiezo a tener hambre…
- Así me gusta – sonriéndole a modo de respuesta, echó a andar por fin-. Y hablando de hambre, ¿quieres contarle a Taichi que ya sabemos que va a ser niña?
- ¡Es verdad! ¡Me había olvidado de él! – buscando rápidamente el teléfono en su bolso, marcó el número de su amigo.
- Ya me parecía a mí que mucho estabas tardando… - continuó el camino, entretenido con las partes de la conversación que podía escuchar.
Taichi estaba hablando con Hikari, tras haberle robado a su prácticamente recién estrenaso sobrino, observándolo.
- Este no se puede decir que no haya salido a esa rama de la familia…
- Ya, como si de Dai se pudiera dudar mucho tampoco… - poniendo los ojos en blanco, empezó a reírse-. Anda, dame al niño que dentro de nada va a venir Takeru a buscarnos.
- ¿Le has dicho a Takeru que venga?
- Sí… ¿pasa algo?
- Ehm… - escuchando de fondo el sonido de su teléfono, agradeció tener un motivo para poder escaparse de su hermana, dejándole el pequeño en brazos antes de ir en búsqueda del aparato. Sonrió al ver quién era-. Koemi – le hizo un gesto -, distrae a Hikari un momento, ¿quieres?
- Mira, yo sigo sin creerme que hayas sido capaz de no irte de la lengua con ella a estas alturas… - riéndose por lo bajo de él, fue en buscar de su cuñada-. Tiene una llamada del trabajo…
- ¿Ya te han declarado un peligro para la sociedad por dejar que ese ser se reproduzca? – cerrando la puerta de la habitación tras él, descolgó finalmente.
- Nah… Si nadie ha ido a detener a Koemi por el momento yo creo que estoy libre de acusaciones…
- ¿Qué tal ha ido? ¿Ya habéis salido? – a sabiendas de los planes de la pareja ese día, sabía para qué era la llamada.
- Está todo perfecto… De hecho, la revisión ha ido mucho mejor de lo que esperaba hasta la doctora.
- ¿Y eso? ¿Tú estás bien?
- Sí, me han dicho que me dedique a comer lo que me venga en gana esta temporada, pero eso da igual…
- ¿Ves? Eso ya te lo dije yo hace un par de meses, que tienes que comer más que no pesabas nada de nada…
- Nos han dicho que es una niña – cortó de golpe el monólogo de Taichi.
Silencio al otro lado de la línea.
- Resulta que gracias a estos meses de perros que me he pasado, se ha podido ver mucho mejor la ecografía y… Es una niña. También hemos podido escuchar sus latidos… - silencio todavía-. Va a ser una niña preciosa… ¿Estás ahí? ¿Quieres dejar de poner cara de bobo y contestarme cuando te hablo?
- ¿Niña?
- Niña – repitió de nuevo.
- ¿Eres consciente de que si ya tenías varias sombras ahora va a ser mucho peor? – dijo finalmente.
- Como si el nivel de acoso y vigilancia que os tenéis montado entre vosotros dos, mi madre y mi socia fuera a variar tanto si es niña como si es niño…
- Eso habrá que verlo… Niña… – el sonido del timbre hizo que diera un respingo-. ¡Niña! ¿Y me llamas ahora para decirlo que justo tengo a mi querido cuñado del alma llamando a la puerta?
- Ah… se siente – la risa de la pelirroja acompañó sus palabras-. Lo van a saber dentro de nada, intenta no ponerte demasiado rarito con él…
AnnaBolena04: venga ya, diré lo mismo que digo siempre, a estas alturas... ¿de verdad no te esperabas que pegara el corte justamente ahí mientras que me reía maléficamente? Jajajajajaja Son las maldades que me permito ahora. Antes te la liaba como la de Londres y ahora, mis mayores maldades es cortar en partes delicadas. No tienes derecho a queja, no, no, no.
Además, últimamente voy pillada de tiempo y estoy escribiendo menos, así que las cosas, cuanto más racionadas mejor, que tengo demasiado que ir haciendo por todas partes y lo único que me apetece es gruñir T_T Pero bueno, ahora sí que sí, ahí tenemos por fin la noticia de que viene una nenita preciosa y las respectivas reacciones de los interesados que lo saben desde el principio además de los futuros papis...❤❤❤
¡Besitos de tortuguita y prepara los pañuelos!
Guest Vecina: ¿por qué será que no me extraña? Jajajajaja el campus donde estaba mi facultad era el mismo que el de Derecho, así que había mucha gente por ahí penitenciando con eso. Es el mismo caso que lo que me quedaba a mí, una basura de asignatura que consisitía en estudiar todo el mundo químico no englobado en el resto de asignaturas, sin sentido ni coherencia. Baaaasuras inútiles, dígame. Así que venga, a descansar este fin de semana, que además con el clima asquerosete que tenemos otra vez lo único aceptable es irse de compras un rato e_e
El pobre Hiroaki está de los nervios ya, el día que lo tenga delante, a ver cómo se las arregla para disimular cinco segundos él para no interrogar al nene y el nene para no gritarle a su padre directamente lo que pasa nada más entrar por la puerta ❤❤❤❤ Si al final todos sabemos que lo ha estado pasando peor Yamato que su padre al no querer contarle nada todavía, ni a él ni a Takeru. Mientras tanto, Taichi disfrutando mirando a Takeru jajajaaja
Mi reacción fue frenar, volver atrás y leer bien a ver si era cosa de mi imaginación o realmente había ido en mi calle jajaja Que además según me han dicho llega una buena temporada aquí solo que como trabajo fuera de la ciudad no había coincidido jajajaa
Pásales pañuelos a las tartarugas, que la cosa se pone más azucarosa por aquí... ¡Bicos grandotes grandotes!
