Cuando Taichi salió de la habitación, lo hizo intentando mantener el gesto neutral lo máximo que pudo, incluso cuando nada más llegar al salón lo que se encontró fue que ya había llegado el rubio que faltaba en todo aquello.
- ¿Qué tal la llamada de trabajo? – le preguntó Koemi.
- Luego te cuento, pero eran buenas noticias – pasando de largo, se fue hacia el mayor de sus sobrinos para poder saludarlo como correspondía-. Hola pequeñajo – revolvió el pelo del pequeño, el cual se había quedado al lado de Daigo, revolviendo con todos los juguetes que tenía desperdigados por encima del sofá.
- ¿A mí ya no me saludas?
- A ti ya te tengo muy visto, y sino es a ti, a tu versión con un par de años más – incorporándose, retrocedió unos pasos para quedarse al lado de su esposa-. ¿Todo bien?
- ¿Desde cuándo te ponen de tan buen humor las llamadas de trabajo? – preguntó Hikari, fijándose en los gestos de su hermano.
- Yo estoy exactamente igual que estaba antes… - cruzó los brazos.
- No sé, debe de ser algún tipo de enfermedad extendida entre los hermanos mayores – protestó Takeru-. Vamos a tener que vigilar a Dai más a fondo, no vaya a ser…
- ¿Hermanos mayores? – preguntó Taichi, intentando mantener el gesto neutral.
- Sí, tú hazte el tonto. Como sea alguna de vuestras tonterías…
- ¿Tonterías? – dedicándole la mejor de sus sonrisas a su cuñado, no dijo nada más, simplemente quedándose mirando hacia él fijamente.
- Venga, Takeru, deja a mi hermano en paz… Que todavía tenemos que ir a hacer unos recados y se nos va a hacer tarde – empezando a colocar al pequeño Reiji, le lanzó una mirada su hermano mayor-. Y tú haz el favor de no emparanoiar más a Takeru que luego la que lo tiene que aguantar en casa soy yo.
- ¿Yo? Yo no he dicho ni media palabra – amplió más la sonrisa.
- Tú nunca haces nada… - girándose hacia el rubio -. ¿Qué tal estaba tu madre?
- Pues… se ha ido a buscar a mi abuelo que volvía a pasar unos días aquí… Lo raro es que cuando llegué estaba también papá con ella.
- ¿Raro? ¿Qué tiene eso de raro? Yo todas las veces que me los he encontrado estaban los dos juntos – llevándose un codazo de Koemi por el comentario, no pudo evitarlo.
- ¡Si! ¡Los abuelos meriendan juntos conmigo!
Intentando no echarse a reír para que su hermana no terminara por tirarle algo a la cabeza, simplemente mantuvo la misma sonrisa de antes en la cara, mirando hacia Takeru de forma distraída. No volvió a decir nada hasta que salieron por la puerta, únicamente despidiéndose de ellos.
- ¿Qué problema tienes con tu pobre cuñado, vamos a ver? – le preguntó, finalmente, Koemi al poco de cerrar la puerta.
- ¿Yo? Nada… - intentando mantener el gesto de inocencia, se acercó a Daigo, cogiéndolo en brazos -. O al menos nada que él no se haya buscado… ¿A que sí? – le preguntó al niño.
- ¿Quién te llamaba antes de los dos?
- Sora, pero estaban los dos juntos. Acababan de salir de la revisión – le explicó-. Resulta que les han dicho que va a ser una niña.
- ¿Qué? – arqueó ambas cejas-. ¿Tan pronto?
- Bueno… Pronto… Hasta donde yo sé debe de rondar las doce semanas.
- ¿Ya?
- Sí, ya… Tampoco contaban ellos con saberlo hoy, así que imagínate la sorpresa que se han llevado. Se lo van a contar este viernes, así que no me da nada de pena el minirubio ese, se lo tiene más que merecido por tocar las narices.
- El día que tu hermana venga a tirarte de las orejas por lo que luego tiene que aguantar ella en casa yo no te pienso defender de ella, que lo sepas – riéndose finalmente, se acercó hasta ellos dos cuando vio que Taichi se sentaba con el niño en el sofá, tomando asiento a su lado y quedándose apoyada sobre su hombro, observando al pequeño.
- Merece la pena correr el riesgo – sonrió divertido sin poder evitarlo.
Llegando finalmente al centro comercial al que habían dirigido sus pasos, caminaban por los pasillos aprovechando que gracias a que era un día de por semana y no demasiado tarde, no había mucha gente.
- Con un poco de suerte la próxima vez que venga a mirar tiendas para buscar ropa de otro tipo – comentó distraía fijándose en algunos de los escaparates.
- Creo que para eso sí que no tendría queja alguna – riéndose por lo bajo, la dejó que fuera a su aire.
No le entusiasmaba el tema de ir a mirar tiendas, pero prefería acompañarla él. Además, sabía perfectamente que no era de las que se podía pasar horas, de manera que, sabiendo que solo buscaban un par de cosas, no podía tan siquiera pensar en quejarse. Cuando por fin decidió entrar en una tienda la acompañó, dejándola buscar lo que quisiera tranquilamente.
- Creo que voy a probarme esto… ¿me esperas por aquí? Seré rápida, ¿de acuerdo?
- Voy a dar una vuelta, a ver qué veo – asintiendo a la pregunta, la dejó ir hacia los probadores.
Se alejó ligeramente de la zona, a sabiendas de que seguramente no fuera a necesitar su opinión, principalmente porque no se la sabría dar, ya había quedado demostrado que a él se pusiera lo que se pusiera le parecía que estaba perfecta, así que no iba a ser demasiada ayuda para esas cosas. Sin demasiado interés por acercarse a mirar algo para él, acabó adentrándose algo más en la tienda, acabando por dejar que algo llamara su atención.
Sin perder demasiado tiempo, se probó el par de prendas que había cogido, comprobando que le sirvieran, sin muchos miramientos. Era algo más bien provisional, sino sí que le pondría algo más de interés a la compra. Además, no quería dejar a Yamato aburrido por la tienda mucho más.
Tras echar un par de vistazos a su reflejo, arrugando ligeramente la nariz al notarse, especialmente al probarse la ropa nueva, que sí que se la notaba más delgada, intentó no pensar en ello. Era algo temporal, y seguro que no tardaba en volver a recuperarse. Volviendo a cambiarse a la ropa con la que había llegado, cogió las cosas y salió buscando con la mirada al rubio, encontrándoselo cerca de la caja con dos objetos entre las manos.
- ¿Y eso? – preguntó extrañada.
- Ya he encontrado el regalo perfecto de cumpleaños para mi padre…
- ¿Para tu padre?
- Luego te cuento, ¿qué tal la ropa?
- No nado en ello, al menos, así que por el momento yo creo que me las puedo arreglar… ¿Quieres mirar algo tú o pagamos?
- ¿No quieres echar otro vistazo?
- No… - sonrió ligeramente divertida-. Tengo hambre, así que la ropa puede esperar todo lo que quiera. Y te lo dice una diseñadora…
- Mira… después de cómo te he visto estas semanas atrás que me digas que tienes hambre, no sabes lo bien que me suena. Así que vete pensando lo que te apetece…
Ampliando su sonrisa, caminaron hacia la caja para poder pagar lo que se habían llevado con ellos.
Haru entró en el estudio, habiendo sido de las primeras en llegar ese día. Se había acostumbrado a llevar el control del trabajo por las mañanas a sabiendas de lo mal que lo estaba pasando Sora con el embarazo. No le molestaba tener que hacerlo, con el paso del tiempo había ganado más confianza en lo que hacía.
- ¿Tú no tienes nada mejor que hacer con tu existencia hoy? – sonrió, girándose para quedar apoyada sobre su propio escritorio.
- Pues da la casualidad que no, ya que alguien se ha empeñado en despertarme temprano ahora te va a tocar tener que aguantarme – Andrew se quedó frente a ella, cruzado de brazos-. ¿Vas a tener mucho trabajo hoy?
- No lo creo, a pesar de todo está todo bastante controlado. Ya sabes cómo es ella… Se las acaba arreglando para tenerlo todo hecho a tiempo, yo no sé cómo lo hace.
- Ya, algunos dirían que tengo una bonita obsesión con el trabajo – la voz de la pelirroja desde la puerta los hizo dar un respingo, girándose automáticamente hasta ella.
- ¿Se puede saber qué narices estás haciendo tú aquí? ¿No habíamos quedado en que te ibas a quedar en casa por las mañanas? – incrédula por tenerla tan temprano allí, Haru se incorporó, acercándose hasta ella.
- Estoy perfectamente – explicó.
- ¿Tengo que buscar confirmaciones? – bromeando a pesar de todo, Andrew también centró su atención en ella.
- Pues si echas a correr lo mismo todavía te lo encuentras… Me han dicho que haga vida totalmente normal y hoy me encuentro perfectamente, así que no penséis que me voy a quedar en casa sin nada mejor qué hacer.
- ¿Nada mejor qué hacer que descansar después de cómo has estado esta temporada?
- Haru… - sonriendo ante la preocupación de su amiga, se adentró finalmente, acercándose hasta ellos-, estoy bien – hizo una pausa, mirando a la pareja unos segundos-. La pequeña y yo estamos bien.
- Ya, pero que estés bien ahora mismo no quita que… ¿Qué has dicho?
La mirada de ambos volvió a posarse en ella, provocando que le apareciera una sonrisa traviesa en la cara al ver la expresión que estaban poniendo.
- Ayer fui a la revisión y aparte de decirme que estamos las dos perfectamente, me pudieron decir que es una niña.
- ¿Tan pronto? – Andrew, sorprendido, fue el primero en volver a hablar.
- Sí… Aunque bueno, tampoco es tan pronto. Rondo las doce semanas más o menos, así que es una fecha bastante normal para poder saberlo. Y simplemente hemos tenido suerte de que se dejara ver con tanta facilidad…
- ¿Y qué ha dicho Yamato?
- ¿Cómo que qué ha dicho Yamato? Muy bonito, Haru, ¿no te interesa saber lo que pienso yo? – bromeó, a sabiendas de por qué lo decía. Eran muchas las veces en las que le había dicho que a ella con tal de que viniera sano le daba igual lo que pudiera ser. Sonrió-. ¿Tú qué crees que ha dicho? Lleva una temporada sin querer decirlo, pero yo ya sabía que le hacía ilusión que fuera niña. Así que no quieres saber el numerito que montamos ayer en la consulta…
- ¡Una niña! – prácticamente gritó de repente Haru, cogiendo el brazo de Andrew y sacudiéndolo.
- ¡Eh! – sorprendido por el repentino ataque que acababa de sufrir de parte de la chica, no se soltó de su agarre, mirando hacia la pelirroja-. Me alegro… primero porque esté todo perfectamente y… Si alguien no me rompe el brazo de esta – hizo algo de fuerza, pudiendo arreglárselas para sujetarla contra él, cogiéndola por los hombros-. Si a ti todas estas cosas de niños y demás no te gustan, no sé por lo que te alegras tanto…
- Auch… - Sora no pudo evitar empezar a reír por lo que acababa de escuchar, viendo la cara que se le quedaba a Haru.
Terminando por dejarse coger cuando escuchó el comentario, Haru se quedó con los ojos abiertos de par de par, intentando procesar el bonito puñal que acababa de recibir, acabando por ir entrecerrando los ojos poco a poco.
- ¿Tenéis el sofá libre?
- Mejor, sí, busca quien te dé asilo… - manteniendo el gesto serio, cruzó los brazos sobre el pecho, sin buscar escaparse de él.
- Mira qué mona se pone cuando se enfada – riéndose, no pudo evitar acercarse hasta ella para darle un rápido beso en la frente.
- Me vais a subir los niveles de azúcar vosotros dos… Os dejo discutir en paz, me voy a mi mesa que tengo cosas importantes que preparar. Vosotros dos os podéis dedicar a seguir buscando excusas estúpidas para seguir sin formalizar las cosas, que se os da muy bien.
La mirada de ambos quedó fija en ella mientras que pudieron ver cómo se alejaba riéndose sola por el camino, saludando a los que se iba encontrando por el camino con la mejor de sus sonrisas.
AnnaBolena04: alguien está difrutando demasiado de saber algo que Takeru no me parece a mí, pero teniendo en cuenta los puñales que le tiene lanzados al pobreciyo Taichi no podemos decir que no se lo tenga más que merecido el minirubio jajajajajaja
¿Qué será lo que tiene el rubio para su querido padre? Si al pobrecillo solo le falta irse a las carreras a buscarlo para darle la noticia, es que está sufriendo cada minuto que pasa y, a la vez, bipolariza y disfruta como el que más porque se lo tienen merecido todos por pesados. Pobrecito, va a acabar bipolar.
Y por otro lado en el estudio vuelan los puñales que da gusto... Jajajaja Dentro de poco tendremos a Sora con Dai en cuello enseñándole a repetir cada vez que vea a Haru que "¿El anillo pa'cuando?" jajajajaj ¡Besitos de tortuguita para ti!
Natesgo: en realidad todos sabemos que si he dado un salto de esas semanas para poder llevarlos a la fecha en la que se enteraban de si era niño o niña ha sido precisamente porque no se me ocurría una forma en la que Yamato fuera capaz de no delatarse a sí mismo si se cruzaba con su padre. Con Hiroaki en la ciudad la cosa se complicaba bastante, y lo mismo con su hermano, que lo tienen los dos demasiado calado. Así que, ale, fin del problema, ahora ya puede ir corriendo a decirle que por fin tiene una nieta en camino que puede buscarse otra cosa con la que dar la lata, que ese cuento se le ha acabado ya.
Si le llegan a hacer la encerrona del "cumpleaños" y todavía no sabe que va a ser niña o se inventa cualquier excusa para estar hasta fuera del país o de esa sí que no sale jajaja ¡Un beso y a disfrutar de lo que nos queda de fin de semana!
Guest Vecina: pues la pataleta de Takeru va a ser acorde a lo que le está tocando las narices su querido cuñado del alma jajajaja Aunque él también está disfrutando muchísimo de estar enterado de todo y poder mirarlos a todos con cara de "sé algo que tú no" mientras que sonríe. Se lo pasaba muy bien él solo, pobrecito jajaja Y sí, que sea capaz de callarse el secreto es, en parte, por lo que disfruta de que los demás no lo sepan y porque, precisamente, los dos que le han dicho que no diga ni media palabra son, probablemente, a los únicos - aparte de su hermana - a los que haga caso de todo el grupo.
La pelirroja puede ir preparándose porque no la van a dejar ni ir al baño sola, eso está claro. Al menos ahora empieza a mejorar la pobre mujer y debería de tener algo más de autonomía para poder irse al trabajo tranquilamente y cerrarles la puerta en las narices. La tortuguita ya cuando nazca, pues que se prepare, porque entre el padre, los tíos, los abuelos... Ni al columpio sola más de cinco minutos.
Las neuronas de Taichi se pusieron a fangirlear pensando en que lo que viene es una miniSora. A ver qué cara se le queda cuando vea que es un calco de su querido marido del alma jajajajaja
Venga, a descansar lo que queda de domingo y a abrigarse bien que hace fresquete. ¡Un bico grande grande para ti y para las tartarugas!
