Retrocedió un par de pasos, soltando finalmente a su hijo, sin poder terminar de creerse lo que le acababa de decir. Sabía que algo le pasaba prácticamente desde que había vuelto a pasar unos días en Tanegashima, pero no podría haberse imaginado qué era realmente lo que ocurría. Se le habían pasado por la cabeza muchísimas teorías y ninguna de todas ellas le gustaba ni siquiera lo más mínimo.

Pero aquello, aquello era muy distinto. Buscó con la vista a su nuera, dándose cuenta de que la atención de todos los demás parecía estar sobre ella, habiéndoles dejado su espacio a él y a Yamato intencionadamente. Agradeció aquello.

- Ahora dime la verdad, ¿desde cuándo celebras los cumpleaños? – repitió la pregunta que le había hecho antes.

- Fue cosa de tu madre… Yo solo le estaba dando la lata con que estaba preocupado por ti y por cómo te estabas comportando…

- ¿Cómo me estaba comportando? Si hasta Toshiko se ha estado riendo de mí porque sabía que estaba intentando darte esquinazo de todas las formas posibles. Sabía que si me llegaba a cruzar contigo me ibas a ver a distancia y ya ibas a saber lo que estaba pasando… - admitió prácticamente protestando.

- ¿Tenías miedo de que te tenga tan calado como para pillaros? – sonrió, volviendo a bajar la vista hacia el peluche.

- No, no tenía miedo, lo tenía más que asumido. Sora no le quería decir nada tampoco a sus padres, pero ella lo tenía mucho más fácil, estando los dos pasando una temporada en Kioto.

- ¿No me habías dicho que Toshiko lo sabía? – arqueó una ceja, devolviendo la mirada hacia él.

- Sí, tuvimos que decírselo – buscó con la mirada a la pelirroja-. ¿No la ves algo más delgada?

- Pues… No te lo tomes a mal, pero no la tengo tan sumamente controlada – admitió, siguiendo con la mirada-. ¿Le ha pasado algo?

- Ha pasado esta temporada fatal. Y cuando digo fatal… No te estoy exagerando. Hubo que avisarla para que estuviera pendiente de ella y la ayudara por las mañanas. Nadie mejor que su propia madre, ¿no?

- ¿Fatal? ¿Está bien?

- Perfectamente, tranquilo. De hecho, hace unos días que no tiene nauseas y se está encontrando cada vez mejor. Mañana nos vamos a Kioto a decírselo por fin a Haruhiko, que ya va siendo hora de se entere.

- ¿No lo sabe su padre y lo sabe su madre?

- Idea de ella… Le gusta reírse de su marido por lo visto – sonrió-. El día que me llamaste y te enfadaste conmigo estábamos en el hospital esperando para hacer una de las revisiones. Fue cuando nos dijeron que era niña…

- ¿Y te vino a la cabeza la voz de cierto pesado que lleva un par de años amargándote la existencia?

- Más o menos… ¿No querías una nieta? Pues toma nieta… Y para encima me lo has pegado a mí, porque vale, sí, con tal de que viniera bien y sano, cualquier opción era válida… Pero no te voy a negar que no me haga más ilusión que sea niña.

- Di que sí, que luego te sale un cabezota y o un paranoico con afición a darte dolores de cabeza y andas dándose cabezazos tú por las esquinas – sonriendo, cogió el lazo con cuidado, observándolos unos segundos.

- ¿Te ha gustado el regalo de cumpleaños?

S- i me vas a venir con esto cada vez que cumpla años, yo creo que empiezo a celebrarlos con más frecuencia…

Haciéndole un gesto para acercarse hasta el resto de la gente y dejar de acapararlo, caminando en dirección hacia Sora, quien había estado vigilándolos de reojo, atenta a lo que estaba pasando entre ellos, pudiendo ver como Takeru se iba directo hacia su hermano, sin miramientos, prácticamente tirándosele encima.

- ¿Tú de verdad sabes en dónde te estás metiendo? – le dijo nada más colocarse a su lado.

- Yo creo que ya de perdidos – levantó la mano, señalando así su alianza- al río.

- Sí, ya me parecía a mí que no sabías dónde te estabas metiendo… - aprovechando que la atención de los demás se había quedado en su hijo.

- No sabes lo mal que lo ha estado pasando para no salir corriendo a contártelo en el primero momento… Se lo acababa de decir y poco después habló contigo por teléfono, bajó completamente aterrorizado al salón casi como si pensara que le iba a morder el teléfono…

- Me lo puedo imaginar – amplio aún más la sonrisa-. Me ha dicho que no te has estado encontrando bien, ¿ya estás mejor?

- Llevo unos días bien, y me han dicho que voy a ir mejorando con el paso de los días.

- Me alegro – volvió a girar la cabeza, asegurándose de que estuvieran todos pendientes de Yamato-. ¿Qué voy a tener que hacer contigo? – le dijo finalmente.

- ¿Por qué? – arqueando una ceja, se quedó mirando hacia su suegro.

- Sí… Primero me lo devuelves después de años casi sin saber de él, luego consigues que esas malditas pesadillas que me tuvieron dándome cabezazos meses desaparecieran, creo que no lo he visto tan… abierto a los demás nunca y ahora, para encima, por si ya teníamos poco, nos salís con que nos vais a dar una nieta… ¿Qué tengo que hacer yo al respecto?

Perpleja ante lo que acababa de escuchar, guardó silencio. Sí que ya le había dicho alguna vez algo parecido, cuando por fin le había confesado lo de las pesadillas, pero… No lo había visto venir en ese momento. Se mantuvo seria, haciendo un verdadero esfuerzo.

- No creo que eso haya sido cosa mía únicamente. Cuando volvió a Tokio pasó bastante tiempo hasta que yo me digné a tener una conversación más allá del hola y el adiós con él – consiguió decir finalmente-. Todo lo demás ha sido cosa de él, poco he tenido que ver yo…

- No, te equivocas. Los años que pasó más idiota y alejado de todo y de todos fueron los que no estuvo contigo cerca. Hazme caso… Y esa niña que os viene ahora va a terminar de arreglar todo en esa cabeza suya. Y en la del pesado de su padre, ya que estamos, que aunque alguien se esté entreteniendo en emparanoiar al otro de mis hijos con lo que hago o dejo de hacer con su madre…

Abrió los ojos, sorprendida por lo que acababa de escuchar, dejando totalmente de lado la pelea interna que tenía consigo misma para no ponerse más emotiva de la cuenta por culpa de las palabras de su suegro, delatándose ella sola por la cara que puso.

- ¿Te ha gustado el peluche? – intentando no reírse al verse delatada, buscó a Takeru con la mirada-. En mi defensa diré que se lo tiene más que merecido por tener la boca demasiado grande.

- No he dicho que no se lo merezca… Y aunque pudiera demostrar que tener a mi ex suegro metiendo las narices cada poco por la ciudad estuviera relacionado con ello, no creo que esté en mucha condición de poder protestarte con la noticia que nos habéis dado hoy.

- Seguro que no es para tanto…

- ¿Quieres hacer el favor de dejar a la pobre Sora en paz? – la voz de Natsuko entró en la conversación-. ¿Qué tal estás?

- Estoy bien, de verdad – contestó.

- ¿Segura? ¿Por qué ha dicho antes Yamato que si se avisó a tu madre fue por algo?

- Es verdad – su Hikari giró la cabeza, observándola más detenidamente.

- Nada fuera de lo normal… Solo que las nauseas me han pegado más fuerte de lo que me hubiera gustado…

- ¿Cómo que más fuerte de lo que te hubiera gustado? – bajo la atenta mirada de Natsuko, no le quedó más remedio que empezar a hablar.


Cuando pudo ver como su hermano se alejada por fin se su padre, dejándole algo de espacio a su cuñada se fue directo a por él.

- ¿Sabes que papá estaba a punto de atarte a una silla y empezar el interrogatorio?

- Sí, algo me podía imaginar – riéndose por lo bajo, asintió-. Ya no sabía qué decirle o qué excusa poner… Pero no quería que lo supiera antes de tiempo.

- ¿Y yo qué? Te conté lo de Reiji antes que los demás, eres un traidor…

- Porque eres un bocazas – se encogió de hombros-. Puedes entretenerte a pelearte con Taichi todo lo que te apetezca sobre quién lo sabe primero, pero si él está enterado es porque fue él quien se la llevó al hospital.

- ¿Y tú dónde narices estabas?

- En la otra punta del país… Así que no solo la llevó a rastras hasta allí, sino que hasta que yo volví estuvo haciéndole de niñero. De manera que si tienes alguna queja, ten cuidado no vaya a ser que te caiga una colleja…

- Bah… - se quedó pensativo, acabando por mirar hacia su hermano-. ¿Cuánto le dijisteis que era niña?

- Cuando lo supimos… El otro día, ¿por qué? Algo dijo que estabas con él en casa…

- Sí – entrecerró ligeramente los ojos-. Por eso me miraba y se reía…

Notando como su hermano se reía de él, acabó por dejar de lado todos los pensamientos relacionados con su cuñado. En el fondo tenía todo el sentido del mundo, pero, ya tendría tiempo para ponerse todo lo pesado que quisiera con aquellos temas. Relajando el gesto, sonrió finalmente.

- Ya iba siendo año que me hicieras tío – dijo de repente-. ¿Tú sabes la de años que llevo esperando yo la noticia?

- ¿Años? ¿Y con quién pensabas que te iba a hacer tío si se puede saber?

- Ya me entiendes, idiota… - amplió más la sonrisa-. Eso sí, lo de que haya sido por dejarme a mí mal, ¿o qué?

- Obviamente – girándose hacia él, no tardó en ver cómo se le acercaba para poder abrazarlo.

- Me alegro mucho por vosotros dos, pero, sobre todo por fin. Ya iba siendo hora que supieras lo que tú solito te estabas perdiendo…

- Lo sé – admitió sin molestarse tan siquiera en negarlo.

- Además – se separó ligeramente-, con mi cuñada favorita.

- Como si tuvieras otra…

- Bueno, algo parecido, pero yo ya le dije hace tiempo que la quería en la familia. Así que si te llego a tener que traicionar para ponerme de parte del otro traidor… Tampoco hubiera tenido mucho problema – separándose del todo, se rio de la cara que le estaba poniendo Yamato.

- Anda… Quítate de mi vista – riéndose, empujó a su hermano para terminar de acercarse hasta donde estaban los demás-. Tú sigue haciendo méritos que un día me acabaré convirtiendo en hijo único y me quedaré muy feliz…

Dirigiendo sus pasos automáticamente hacia donde estaba la pelirroja, se colocó a su lado, pasando el brazo en torno a sus hombros.

- ¿Qué? ¿Ya te has dedicado a perseguir allá a donde va? – riéndose, Hikari se quedó mirando hacia él.

- No sabe de lo que me estás hablando… ¿A que no? – contando Sora por él, giró la cabeza para observarlo-. Aunque tengo otro acosador mucho más adorable que él, todo hay que reconocerlo.

- Espero que no acabes de llamar a mi hermano adorable, porque es cualquier cosa menos eso…

- No… Ese es tan pesado como otro que yo me sé – negó con la cabeza-. Alguien decidió cuando les conté que estábamos esperando un bebé que su nueva labor era tener que cuidarme. Así que ahora allá a dónde voy, tengo a Gabumon detrás de mí…

- Sí, a mí ya no me hace ni caso – buscando a su compañero con la mirada, sonrió al verlo escondido detrás del sofá para no llamar demasiado la atención de Dai-. Se pasa el día detrás de Sora, incluso yendo al trabajo con ella.

- Hijo, eso era solo cuestión de tiempo, ya sabes que nos cae ella mucho mejor a todos que tú… - empezando a reírse por lo bajo, Hiroaki no pudo evitar el comentario.

- Menuda novedad que me vas a contar – poniendo los ojos en blanco, se limitó a acercar algo más a Sora contra él.


AnnaBolena04: el abu lo sabe y el abu ya ha reaccionado POR FIN. Ahora solo nos queda el otro abu para sufrir un buen infarto entre los familiares cercanos. Hiroaki seguro que estaba planeando atar a su hijo a una silla y someterlo a un interrogatorio hasta que confesara qué era lo que no les estaba contando y ahora ya ha descubierto que va a ser abuelo y que va a ser nena. Pues para qué quiere más el pobre hombre... El mejor cumpleaños que recuerda sin lugar a dudas.

Ahora ya tiene un peluche de una tortuguita al que cuidar hasta que tenga de unos meses a quien dárselo, a ver si no se pone él también demasiado pesado con el tema acoso a la futura mami, aunque bueno, siempre puede azuzarle al Grand-Père y así se arreglan entre ellos.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: pues si tú vas tarde... yo acabo de entrar por casa como quien dice. Mejor no te cuento qué tal ha sido mi día porque me enfado otra vez y ya llevo gruñendo desde las cuatro de la tarde. Así que venga, no es plan de ponerme a morder gente por el mundo otra vez, que seguro que me sienta mal la cena.

Me alegro mucho de que te haya gustado el capi y que te haya hecho más llevadero el día, que eso siempre viene bien en estas fechas. La reacción de Hiroaki era una de las más esperadas y la de Takeru... ya sabíamos todos que tocaba pataleta - esto ha sido solo la pica del iceberg jajajaaja - porque su cuñado lo supiera antes que él, pero claro, es que tiene que ser práctico. Estando la pelirroja de por medio era lógico que Taichi con su sensor se hubiera enterado incluso antes que ella.

Venga, ánimo que mañana ya es martes y la semana que viene, al menos, hay puente - aunque yo estoy por apostar que trabajo, pero bueno, ya lloraré en mi rincón cuando llegue el momento -. No estudies mucho ma´s ya hoy ¿eh? Que no son horas... ¡Bicos de tartaruga!