- ¿Así que le ha tocado a mi pobre cuñada tener que estar unos días de arresto domiciliario con sus padres en el Norte?

Shuu caminaba por una de las tranquilas calles de la ciudad acompañado por su hermano, Jou, quien había aprovechado unos días libres para visitarlo. No eran muchos los fines de semana que podía pasar fuera de Tokio debido a su trabajo y había decido visitarlo antes de que el caso de las reuniones navideñas se apoderara de todo el mundo.

- ¿Koushiro? – preguntó mientras que caminaban.

- Pues… no lo tengo demasiado claro. Tenemos de vuelta a Toshiko en la ciudad y el viernes ella misma fue la que le dijo que mejor que se fuera a pasar el fin de semana a la capital… Creo que no quiero saber qué puede tener liado en casa para que esa mujer haya venido por aquí a medias.

- ¿Toshiko lo ha echado para casa? – empezó a reírse-. Hasta donde yo no se ha declarado ningún drama, pero por el momento vivo mucho más feliz sin saber lo que pasa por ese frente. Bastante tengo con lo mío…

- Sí, y además tampoco se ha atrevido a preguntarle tan siquiera a ella. Yo no entiendo por qué la gente siempre dice que les da miedo si es una mujer encantadora…

- Porque a ti seguro que nunca se te ha ocurrido llevarle la contraria – una tercera voz se unió a la conversación haciendo que ambos hermanos se girasen, reconociéndola automáticamente.

Habiéndolos visto desde lejos, mientras que daban un paseo aprovechando el clima de aquella mañana, Sora y Yamato acompañados de los digimon se había ido acercando poco a poco hasta llevar unos segundos escuchando la conversación que ellos tenían. La sorpresa en la cara de ambos, dejó claro que no esperaban encontrarlos allí de ninguna de las maneras.

- ¿Qué estáis haciendo vosotros dos aquí? – saludando, finalmente, se quedó mirando sorprendido hacia la pareja.

- Venir a ver a mis padres… ¿Y tú? ¿Escaparte de tu mujer o venir a lloriquearle a tu hermano?

- Eh, esas actividades se le dan mejor al otro esclavo de tu padre – riéndose, se quedó mirando también hacia el rubio-. ¿Te han traído secuestrado a ver a los suegros? Si ya sabía yo que no te podías fiar de esta pelirroja…

- Qué remedio me ha quedado – sonrió el rubio, finalmente-. Alguien tenía que acompañarla hasta aquí. Estos dos últimamente van detrás de ella a todas partes, así que si no me quería quedar solo con Yagami en Tokio ya sabía lo que me tocaba.

- Normal, yo también preferiría dedicarme a seguirla a ella que a aguantarte a ti a todas horas – bajando la vista hacia Gabumon, el mayor de los dos hermanos no pudo evitar el comentario-. Tampoco sería la primera vez que alguien me encarga precisamente echarle un ojo…

- No lo digas muy alto, no vaya a ser que extiendan así tus obligaciones otra vez, que yo creo que bastante te da la lata ya mi padre como ya acordarse de que te puede dejar de vigilancia a ti también o incluso a tu hermano… - dijo la pelirroja riéndose por lo bajo.

- Yo creo que ya considera que eres mayorcita bastante como para ponerte niñeros… - riéndose por lo bajo, se quedó observándolos-. ¿O hay algún motivo por el que haya que volver a ponerte bajo vigilancia?

La sonrisa de la pelirroja fue lo suficientemente delatadora como par que la cara del mayor de los dos hermanos se quedara observándola bastante confuso. Giró la cabeza también hacia aquel que la acompañaba, quien había empezado a reírse por lo bajo.

- ¿Qué? ¿He dicho algo raro?

Jou se quedó mirando primero hacia su hermano y luego hacia la pareja, terminando por arquear una ceja, estudiando algo más a fondo la situación antes de acabar con la mirada fija también sobre la pelirroja.

- ¿En serio? – preguntó directamente, girando la cabeza al final hacia el rubio-. ¿Es en serio?

- Totalmente en serio – respondió él, ampliando su sonrisa del todo.

Shuu miró primero hacia unos y luego hacia otros hasta que finalmente pareció caer también en lo que estaba pasando allí. Volvió a centrar su atención en la pareja, dándose cuenta de las caras que tenían sin necesitar ya más información.

- ¡No me lo puedo creer! – adelantándose hacia ellos, Jou no tardó en alcanzarlos a la vez, pasando cada uno en sus brazos en torno a ellos-. ¿Cuándo pensabais decírnoslo?

- Cuando volviéramos a Tokio – respondió Yamato-, hemos venido a contárselo a Haruhiko en persona, Toshiko lo lleva sabiendo desde hace semanas ya.

- ¿Semanas? – separándose para observar a la pelirroja más de cerca-. ¿Cómo que semanas?

- Rondo las doce semanas – explicó encogiéndose de hombros-. Lo sé, sé que no se me nota nada de nada…

- ¡Doce! ¿Y cómo puede ser que no estemos enterando ahora? – aprovechando que su hermano le había dejado algo de espacio, se quedó también a felicitarlos.

- Pues… - cruzó una mirada con su esposa, confirmando así el poder seguir hablar - porque queríamos esperar hasta saber que iba a ser una niña…

La sorpresa volvió a aparecer en la mirada de ambos hermanos, como si toda aquella información fuera demasiado para que fueran capaces de asimilarla de golpe.

- Por eso Toshiko se fue toda esta temporada y volvió esta semana… - acabó por caer en la cuenta el mayor de los dos.

- Sí, mi madre es de los pocos que lo sabía porque tuvimos que pedirle ayuda al principio…

- ¿Ayuda? – Jou arqueó una ceja.

- No – dijo automáticamente la pelirroja-. Ni se te ocurra, estoy perfectamente ya, así que no necesito a otro histérico rondándome. Con éste – señaló a su marido con la cabeza -, mi socia, mi madre y Yagami rondándome cada cinco minutos tengo niñeros para lo que me queda de vida… Así que ni se te ocurra decir ni media palabra, "don serio y profesional doctor". Está todo perfectamente, nos lo han dicho en la última revisión.

- ¿Seguro? – girando la cabeza hacia el rubio, no pudo evitar la pregunta.

- ¿Pero qué os pasa a todos? – protestó Sora sin dejarlo contestar, casi sin darse cuenta de que estaba usando un tono más agudo de lo normal-. ¿Qué pensáis que me voy a poner a hacerme la que está perfectamente sabiendo que estoy embarazada?

Sin poder hacer nada por evitarlo y dándose cuenta del tono de Sora, no pudieron más que empezar a reírse, aprovechando el momento Yamato para pasar su brazo en torno a ella, llevándose un manotazo por el gesto y por estar riéndose de ella.

- ¿No ves que lo que pasa es que nos preocupamos todos demasiado por ti? – acabó diciendo Shuu-. Aunque…

- ¿Aunque? – girando la cabeza hacia él, su hermano se quedó observándolo, especialmente cuando notó cómo se empezaba a reír solo-. ¿Y a ti qué te pasa ahora?

- ¿Mimi sabe algo?

- ¿Cómo que si Mimi sabe algo? Claro que no, íbamos a contároslo a todos a la vuelta… Del grupo lo saben mi hermano y Hikari y… Taichi, que parece que lo huele y siempre tiene que estar en el lugar y el momento apropiados… ¿Se puede saber qué le pasa a tu hermano?

- Que Toshiko vio ayer expresamente por la facultad a decirle a Koushiro que se fuera el fin de semana a la capital sin que nadie, ni siquiera el profesor supiera por qué…

- ¿Mi madre vino a echar a Koushiro a casa? – pareció no entender nada de lo que había escuchado, empezando a caer en la cuenta poco a poco, dejando de lado el aparente enfado de antes. Poco después, al igual que el ayudante de su padre, Sora estaba riéndose también.

- Creo que me he perdido… ¿qué pasa? – Yamato cruzó una mirada con Jou, quien parecía igual de confuso que él.

- Pasa que Toshiko acaba de salvar a Izumi de morir a manos de Mimi porque si se hubiera quedado aquí se hubiera enterado antes que ella de vuestro secretito… Llegó de repente y salió con eso, nadie lo entendió demasiado bien, pero como nadie quiere llevarle la contraria nunca… Ahora lo entiendo todo.

- Mimi no tiene ni la más remota idea – negó con la cabeza Sora aún entre risas-. Llevo sin verla una buena temporada por culpa del trabajo y las nauseas… Así que si se llega a enterar el pobrecito Koushiro antes que ella no me quiero imaginar el numerito…

- Yo creo que puedo hacerme a la idea – entendiendo finalmente el motivo de la risa de ellos, Yamato acabó por unírseles-. La creo capaz de montar una pataleta exactamente igual de gorda que cuando se enteró de que estábamos juntos en 2002 la última del grupo… Y que él se había enterado antes.


2003

- ¡Mimi! ¿Quieres dejar de correr tanto? – protestó Sora intentando alcanzarla.

- ¡No! ¡Me voy a mi casa!

- ¡Pero Mimi…!

- ¿"Pero Mimi" qué? ¿Eh? – frenó sus pasos, girándose hacia la pelirroja-. ¿Qué se supone que me vas a decir? ¿Que como no estaba en Tokio no tengo derecho a enterarme?

- Mimi… - colocándose delante de ella-. No, no es eso… Es que con todo el jaleo que hemos tenido estos días apenas he tenido tiempo de nada…

- ¿Qué? ¿De llamarme y contármelo?

- ¡Pues sí! ¡Hasta Koushiro lo sabe!

- ¡Porque no ha visto! ¿Tú crees que me he puesto a sentarme a contárselo a alguien! ¡Si casi no he tenido ni tiempo de asimilarlo yo!

- ¿Y antes qué? ¿Eh? – dio un paso hacia la pelirroja, dándole un par de golpecitos con el dedo en el hombro, acusadoramente-. ¿No se te ocurrió que quizás era buena ida contarle a tu mejor amiga lo que se te estaba pasando por la cabeza? Ah, mira… Ahora no dices nada, ¿eh?

- Es que…

- ¿¡Es que qué!?

- Es que me daba mucha vergüenza… Si no llega a ser por Taichi no le habría dicho nada…

- ¿Cómo que si no llega a ser por…? ¿¡Lo sabía él antes!? – abrió los ojos de par en par.

- ¡Solo minutos antes!

- ¿¡Lo sabía ese traidor antes que yo!? – pasando a ignorar a la pelirroja, se estiró para poder verlo no demasiado lejos de dónde estaban-. ¿Y cómo narices lo sabe ese primero que yo si se supone que a él debería de parecer mal?

- Mimi…

- Ah, no, no, no – negó con la cabeza, ahora deshaciendo el camino para ir directa a por el que acababa de salir en la conversación.

Parpadeó confusa varias veces, antes de ser capaz de darse cuenta de lo que acababa de pasar delante de sus narices, reaccionando y echando a correr ahora de vuelta hacia dónde estaba el resto del grupo.

- ¿Y a mí que me cuentas? ¿Qué quieres que le haga yo si estaba ahí de pura casualidad?

- ¿Siempre tienes que tener las narices metidas en todo?

- No haberte ido a NY – cruzando los brazos, se quedó mirándola antes se sonreír ligeramente.

- Yo voto por Mimi… - murmuró por lo bajo Takeru, colocándose al lado de la pelirroja que todavía estaba mirando hacia la escena.

- ¿Quién no vota por Mimi? – a su otro lado, Hikari se quedó mirando hacia su hermano.


Volviendo hacia la casa de sus padres, ambos hermanos Kydo habían decidido acompañarlos, hablando tranquilamente sobre la nueva situación.

- Creo que no hace falta que te diga que aunque no sea mi campo, cualquier cosa que necesitéis estoy para lo que sea – le dijo Jou girando la cabeza hacia a Yamato-. Sea lo que sea… Hasta si lo que quieres es darte cabezazos un rato porque las hormonas han convertido por fin a nuestra sensata y querida pelirroja en algo peor que Mimi con un mal día…

- ¿Tú crees? – le dijo riéndose por lo bajo-. No lo sé, por el momento no le ha dado por ahí. Ha estado más centrada en lo mal que lo ha estado pasando… Y menos mal que ya ha mejorado, porque se me estaba quedando en nada y eso no es bueno ni para ella ni para la pequeña…

- Mírate… ¿Quién te lo iba a decir, eh?

- Cállate… - giró la cabeza, aprovechando que se habían quedado algo atrás con respeto a Shuu y Sora-. Gracias.

- ¿Por qué? ¿Por ofrecerme? ¿Tú sabes que a los médicos como yo se nos puede penal con la cárcel en caso de negación de auxilio? – sonrió-. No tienes que dármelas, aunque espero no tener que cumplir nada más que mi ofrecimiento de darte palmaditas en la espalda…

- Sí… Esa sin duda sería la mejor de las opciones – quedándose mirando desde lejos a la pelirroja acabó por sonreír de nuevo.

- Además, con que me aviséis el día que vayáis a quedar con los demás para darles la noticia y poder reírme de Yagami me doy por contento…

- Sí, tú ten cuidado, que ahora lo sabes tú también antes que ella… Solo para que lo sepas…


AnnaBolena04: el rubio apuntó ese día en el calendario, que el logro había sido importante. Que estaba Toshiko demasiado cerca... Y no solo Toshiko, sino que el suegro también y ha sido capaz de irse él solito a rondar a la futura mami. Luego lo tenemos poniéndose de todos los colores porque le preguntan que si funcionaba bien el agua caliente jajajaja Pobrecito. Si es que tanto cuento, tanto astronauta experimentado y una inocente pregunta del suegro poco más y lo mata del infarto. La pelirroja seguro que se fue a dormir contenta y con la barriguita llena y el rubio orgulloso de su logro...

Y mira quién aparece por aquí de repente. Suelo sacarlo tan poquito que se merecía un poquito de atención, así que aquí tenemos a Jou firmando su sentencia de muerte por haberse enterado él también antes que Mimi jajajaja ¡Besitos de tortuguita!

Ace Cornell: claro, es un buen método, al menos los "pobrecillos" se molestaron en intentar no ser escuchados porque posiblemente las caras de los pobres Srs Takenouchi iba a ser un poema. Los digimon solo les dirían que viene siendo lo normal con esos dos, que no hay que alarmarse jajajaja

¡Un beso!

Guest Vecina: muy bien, sincronización otra vez, porque ya me estaba cansando de hacer test y justo me vino a subir el capítulo cuando me llegó tu review.

Sí, parece que tanto terror a los suegros no les ha acabado teniendo Yamato como para irse a rondar a la pelirroja, pero bueno, que todos sabemos que si la pregunta de la ducha se la hace Toshiko huye muy disimuladamente para no volver más por allí, no vaya a ser jajajaja Le vienen de vez en cuando los ramalazos quinceañeros y luego se asusta de los suegros.

Jou se ha enterado antes que el resto porque en mi cabeza siempre ha debido de tener muy buena relación con el rubio, así que hemos echado a Koushiro - por su integridad física y mental - para Tokio y ya lo sabe Jou y su pobrecirto hermano Shuu. Si al final la nenita provoca el fangirleo de todos aquellos que se enteran de su existencia... Y normal jajaja

¡Bicos grandes para ti y las tartarugas!