- Mira… te dije ayer que me dejaras en paz – protestó Takeru mientras que, con cuidado, dejaba al pequeño Reiji en su carricoche.

- ¿Qué he dicho yo ahora? – a su lado, Taichi observaba hacia el niño pequeño, intentando no reírse descaradamente del rubio-. Que yo sepa no he dicho absolutamente nada en ningún momento.

- Precisamente… Te has pasado estas semanas para atrás mirándome sin decir ni media palabra y riéndote solo. El otro día cuando fui a por los niños y Hikari especialmente, pero claro, ¿para qué ibas a decir nada? Mejor quedarte mirando para mí con una sonrisa odiosa en la cara.

- Eh… No era una noticia mía para poder contársela a nadie – empezó a sonreír-. ¿No era lo que tuve que aguantar yo otras veces?

- Ya, pero es diferente. Yo soy el hermano de Yamato…

- ¿Y? Ni que a mí me hubiera contado algo él… De hecho, a mí no me ha contado nada nadie, solo sé estar dónde tengo que estar. No como otros que no saben ni siquiera adivinar por qué su hermano lleva semanas dándole esquinazo…

- Mira… no me hables – cruzando los brazos, se quedó mirando hacia Hikari, la cual al verlos demasiado tiempo gruñéndose él uno al otro, decidió ver qué les pasaba-. Tu hermano es un tocanarices…

- Es parte de mi encanto – contestando antes de que pudiera hacerlo ella, estiró el brazo para coger a su hermana por los hombros -. ¿Fue muy grave la pataleta que le entró? Venga… confiesa…

- A mí no me metáis en vuestras discusiones absurdas… - negó con la cabeza, sin intentar escaparse de él-. ¿Koemi?

- Trabajando, viene dentro de un rato. Esta última temporada tenemos los turnos cambiados. Además ella ya está enterada de lo que pasa desde el principio, no creo yo que se pierda mucho…

- ¿También lo sabía Koemi? – el rubio giró la cabeza hacia ambos.

- ¿Tú no sabes la parte de la historia en la que el cansino de mi hermano se llevó a tu cuñada a rastras a casa hasta que volvió Yamato el fin de semana que pasó fuera de la ciudad?

- Perdona… hice mi labor de buen amigo preocupado a sabiendas de que la muy cabezota iba a querer quedarse sola en casa. Y… no estaba para quedarse sola en casa.

- Será que se puso mal de tener que aguantarte tantas horas seguidas en muy pocos días.

- Oye, tú desde que usas otro apellido te estás poniendo demasiado de parte del enemigo… Que lo sepas…

- Exactamente… ¿qué es lo que consideras enemigo tú ahora?

La voz de Koushiro hizo que los tres se girasen para poder observarlo, dándose cuenta de que a su lado llegaba también Mimi.

- Pues… a la que va contigo, por ejemplo. Es la mejor definición que se me ocurre enemigo ahora mismo… ¿Qué estás haciendo tú en Tokio? – respondió el castaño, sorprendido de ver a su amigo allí.

- No lo tengo demasiado claro todavía, pero la semana pasada apareció Toshiko por allí y me dijo que me viniera a pasar nos días al norte que no hacía falta en Kioto… Así que si ha tenido algún problema con el profesor y pretende librarse de los testigos… Yo no me meto.

- Lo que pasa es que Toshiko está totalmente de acuerdo conmigo con que ya os vale de esconderos tan lejos de la ciudad de nosotras y te ha mandado a casa a sabiendas de que todos le tenéis tanto miedo como para pensar tan siquiera en llevarle la contraria – sonriendo, Mimi se quedó mirando hacia los tres que los habían recibido-. ¿Qué hacéis? ¿Por qué tiene Hikari cara de querer que alguien la salve?

- Porque precisamente es lo que necesito… - contestó aprovechando para revolverse y escaparse del agarre de su hermano.


Recogiendo los últimos bocetos de encima de la mesa, Sora apagó las luces antes de salir al pasillo en su estudio. Se le había hecho algo más tarde de la cuenta, pero como Yamato todavía no había dado señales de vida no había problema.

El viernes había conseguido echar a Haru para que se fuera con la peor de las excusas a Los Ángeles a pasar unos días con Andrew bajo el pretexto de tener que revisar la mercancía de unos proveedores, de manera que ahora únicamente se fue despidiendo de la gente con paso rápido con el pasillo antes de llegar hasta el ascensor.

Llamó al botón mientras que empezaba a hacer malabarismos con sus pertenencias para ser capaz de ponerse el abrigo. Cuando la puerta por fin se abrió, estaba sujetando la bufanda con la boca mientras que intentaba meter uno de sus brazos por la manga. Esa imagen fue la que pudo ver el rubio nada más llegar, empezando a reírse de lo que veía antes de tan siquiera ser descubierto.

- De portada de revista, ¿intentas ponerlo de moda? – comentó provocando que levantara la vista hacia él justo antes de alargar el brazo para coger la bufanda.

- ¿Por qué? ¿Crees que debería de usarte a ti para la campaña a ver si así funciona? – agradeciendo tener algo más de libertad de movimiento se las arregló para ponerse finalmente la chaqueta.

- ¿Nos vamos? – preguntó.

- Nos vamos – dio un paso, haciéndolo retroceder y entrar los dos de nuevo en el ascensor-. Ya bastante drama se va a montar como para que lleguemos tarde…

- A lo mejor ya se han ido de la lengua y cuando lleguemos no queda ni rastro de Yagami…

- Espero que no… ¿qué sería de ti sin él?

Riéndose, se acercó hasta ella, colocando la bufanda en torno a su cuello, colocándosela algo más alto de lo que debiera con la intención de dejarla cubierta hasta la nariz. Observó, divertido, como entrecerraba sus ojos canela para lanzarle una mala mirada antes de inclinarse hacia ella para dejar un beso en su frente.

- Seguro que no me miras tan mal cuando salgamos a la calle – acabó por decirle riéndose.


Mientras que esperaban por aquellos que faltaban, el resto del grupo que habían podido reunir había ido apareciendo poco a poco, siendo ellos dos los últimos en aparecer.

- Ya era hora, ¿no? ¿Se puede saber de dónde venís?

- ¿Tú sabes lo que es salir de Ginza a esta hora del día? – protesto la pelirroja cuando Mimi le habló-. No hemos pasado ni por casa, yo vengo con las cosas del estudio y mira a éste que ni se ha cambiado de ropa…

Giró la cabeza automáticamente para fijarse en el rubio, quien, tal y como había dicho Sora, se podía ver cómo llevaba el uniforme por debajo de la chaqueta. Sonrió entretenida ante la imagen y luego volvió a mirar hacia la pelirroja.

- Hace mucho que no sé de ti, ¿dónde te metes?

- ¿Yo? ¿Dónde te metes tú? Te has pasado de viaje con el programa fuera de la ciudad semanas…

- Excusas… - negó con la cabeza, alargando el brazo para acercar hacia ellas a Miyako, quien había podido acercarse al final-. ¿Y tú? ¿No te veo tampoco si no se junta el grupo entero?

- ¿Con tres niños? ¿Tú a qué crees que me dedico yo por las tardes a parte de darme cabezazos?

- No es para tanto… Yo tengo dos bebés y tengo que aguantar a mi hermano y a Takeru dando la lata… - acercándose hasta ellas, Hikari también aprovechó para meterse en la conversación.

- Con levantar un poco el tono los tenéis a todos controlados, así que menos excusas… - terminó por decir Sora-. Sobre todo tú, Hikari.

- Ya, ya… tú sigue dedicándote a meterle paranoias raras en la cabeza a Takeru y vamos a dejar de tener buenas relaciones que luego la que tiene que aguantarlo soy yo.

- No son paranoias raras, yo solo le he dicho que he notado que sí que es verdad que sus padres parecen llevarse mejor ahora – se encogió de hombros.

- Vete a contarle eso a quien se lo crea… Mira, mira cómo sonríe…

Sin intentar disimular, empezó a reírse, girando la cabeza cuando sintió la mano de Yamato en torno a su cintura, habiéndose acercado a saludar por allí.

- ¿Qué os pasa?

- ¿Y a ti qué más te da? – sonriendo de forma más exagerada, Mimi se quedó mirando hacia él-. ¿Has tenido un buen día en el trabajo? Porque te veo de muy buen humor.

- ¿Desde cuando eres capaz de notar mis cambios de humor tú? – intentó ironizar.

- Pero si eres la cosa más evidente del mundo, ¿a que sí? – miró hacia las demás presentes-. Evidente a más no poder, así que o llegáis tarde por haber estado haciendo a saber qué en el estudio de esta señorita o has tenido un buen día en el trabajo.

- ¡Mimi! – protestó la pelirroja, notando como hasta el rubio empezaba a reírse.

- ¡Pero míralo! ¡Si hasta se está riendo! ¿Desde cuándo sabes reírte tú?

- Desde que tengo buenos motivos para reírme – le contestó antes de sonreírle de medio lado-. ¿Estamos todos ya?

- Yo creo que sí – le contestó su cuñada-. Y menos mal que habéis llegado porque el numerito que tenían montado entre tu hermano y el mío…

- Me lo puedo imaginar, tranquila… - bajó la cabeza hacia Sora, lanzándole así una mirada más significativa antes de que las demás pudieran ver como asentía.

- ¿Qué os pasa a vosotros dos? – dándose cuenta de los gestos de la pareja, Mimi se quedó mirándolos fijamente.

Observando a su amiga, la pelirroja no pudo más que acabar cruzando una mirada también con Hikari antes de volver a observar a Mimi.

- Vale… Yo creo que… lo que te voy a decir ahora te va a enfadar mucho. Pero… Este es el mejor momento para contártelo – aunque en el grupo estaba también Miyako en aquellos momentos, esas palabras las dirigía especialmente hacia ella, a sabiendas de que se lo iba a tomar demasiado a la tremenda.

- ¿Por qué? ¿Qué ha hecho el inútil este ya? – giró la cabeza hacia Yamato-. ¿Por qué me estás mirando con esa cara? A mí no me mires así, ¿eh?

- No puede ser… - murmuró de repente la pelivioleta.

- ¿No puede ser el qué? – la castaña, aún confusa, se giró para observarla-. A ver, yo no me estoy enterando de algo y tiene pinta de ser bastante gordo…

- ¿Sora? – cruzando una mirada con ella, pudo ver cómo asentía-. ¡Ah! – el grito de Miyako llamó la atención de todos los presentes, hasta incluso de los que estaban en el otro grupo.

- ¿Y a esta qué le ha dado? – los ojos de Mimi pasaron de ella hacia la pelirroja, de nuevo, dándose cuenta en ese momento de las caras de la pareja. Giró la cabeza, observando ahora a Hikari y, finalmente, volviendo a mirar hacia ellos, cómo poco a poco Yamato acababa por dejar sus manos desde donde estaban hasta la parte baja de la cintura-. ¿Qué… está pasando aquí?

- Mimi… estoy embarazada.

Silencio.

Llevó la mirada a la cara de su amiga, luego a la del rubio y, finalmente, de nuevo hacia las manos de él.

- ¿Y se puede saber por qué me voy a enfadar? – murmuró, todavía confusa.

- Porque lo sé desde hace semanas, solo que queríamos esperar a saber el género para poder decírselo a sus padres… Va a ser una niña.

- ¡Sora! – Miyako se adelantó hacia ella, directa a darle la enhorabuena, pero no pudo llegar a hacerlo al cruzarse con el brazo de Mimi impidiéndole el paso.

- ¿Cómo que niña? ¿Sabes que es una niña?

- Sí, nos lo dijeron en la revisión el otro día…

- ¿Desde cuándo lo sabéis?

- Desde que me la llevé a rastras al hospital en octubre – apareciendo al otro lado de la pelirroja, Taichi no pudo más que dedicarle la mejor de sus sonrisas.

- Octubre… - silencio de nuevo.


AnnaBolena04: creo que a Mimi se le ha quedado atascada la noticia y está intentando procesarla lentamente, aunque claro, Yagami no piensa en que quizás debería de aprovechar esos preciosos segundos para ir saliendo corriendo para no tener que aguantarla. Que son segundos vitales... Pero no, se queda ahí, regodeándose en que él sí que sabía la noticia y ellos no. Que por otro lado no debería de extrañarle eso a nadie, conociendo ya el historial del matrimonio de tres.

Toshiko preocupándose de que el pobrecito Koushiro no tenga que aguantar la madre de todas las pataletas en su contra es muy apropiada jajajaja Que ya se conoce a Mimi y sabe que el pobrecillo no tiene la culpa de nada, así que venga, ella lo pone a salvo para que se enteren los dos a la vez y todos contentos. No tenemos un divorcio por el medio.

¡Besitos de tortuguita!

Epic Crystal Night: ¿responde este capítulo a tu pregunta? Jajajaja mañana veremos la reacción de forma más extendida, que no se va a quedar procesando la noticia durante tanto tiempo como para no montar el drama, tú tranquila. Los señores tortuga no decepcionan cuando les da por hacer honor a su nombre, aunque luego venga el inocente del suegro a preguntar por el agua de la ducha y casi salgan corriendo jajaja

¡Pobrecito Jou! Lo que pasa es que el angelito es el más normal de todos ellos y solo sale cuando tiene que dejar constancia de que está vivo y esas cosas. Me da penita no sacarlos ni a él ni a Koushiro tanto como a los demás, pero claro, no dan tanto juego jajajaja Aunque siempre viene bien tener un médico a mano aunque se haya especializado en atenciones al mundo digimon.

¡Un beso!

Guest vecina: no... mi condena los fines de semana es hacer los malditos test del teórico... Si ya no me gustaba, ahora que tengo que hacerlo por narices en el poco tiempo libre que tengo está consiguiendo que le coja un asco que para qué te voy a contar. Niveles profesionales de asco jajaaja Con decirte que me pongo de mal humor de solo pensar que lleva un festivo y tengo que perder la tarde haciendo esta m***** :D

La reacción asesina de Mimi porque ha sido de las últimas en enterarse está por llegar en el siguiente, y sobretodo, el pobrecito Taichi, que como siempre se come todos los dramas. Que por cierto, hablando de él, ayer aproveché para dejar hecho un capi de esos que nos gustan tanto a las dos ❤❤❤

Es que en la foto final los ponen demasiado juntos, sí jajaja Pero bueno, yo creo que es porque como les han puesto a los nenes y los digimon en medio no hay espacio (mentira, querían poner al matrimonio Ishida❤❤❤Yagami juntos y no sabían cómo jajajaja). Aunque también es verdad que a alguno de los dibujantes les debe de gustar la pareja Jou-Sora porque vamos, en el cd este que sacaron en 02 no pueden ser más evidentes jajaja Pobrecito Jou.

Disfruta de lo que queda de fin de semana... Y nada de estudiar mucho o le digo a las tartarugas que te muerdan, ¡un bico!

PD: la maldita página lleva sin dejarme guardar las contestaciones a las review para subir el capítulo desde hace un rato y está a punto de irse volando por la ventana ¬¬ A ver si es de esta... ¬¬