- Pues… creo que ya empiezo a entender por qué Toshiko me ha mandado para Tokio estos días…

Koushiro había estado pendiente de la conversación que tenía no demasiado lejos de dónde ellos estaban al haber escuchado el grito que había dado Miyako.

- Sí, yo me enteré de pura casualidad porque me los encontré cuando había ido a ver a mi hermano, así que ya puedes ir buscando la forma de agradecérselo – Jou, quien se había quedado junto al pelirrojo, sonrió.

- ¿El qué? ¿No tener una demanda de divorcio encima de la mesa por ocultación de información?

- Por ejemplo, así que vete comprando bombones o algo…

- ¿Tú no piensas salir corriendo? – el médico giró la cabeza hacia Taichi.

- ¿Yo? Quiero disfrutar de esto…

Mimi se quedó con la mirada fija en la pareja que acababa de decirle que estaban esperando una niña, sin poder terminar de creerse lo que estaba escuchando. O más bien el hecho de estar escuchándolo en aquel momento.

- ¿Mimi? – reclamó de nuevo Sora.

No llegó a decirles ni media palabra, recortando la distancia que la separaba de ambos, se lanzó directa a abrazarse a su amiga, principalmente, pero alargando el brazo para poder coger alcanzar también a Yamato.

- ¡Octubre! ¡Y no me habíais dicho nada!

- No se lo habíamos contado a nadie – explicó la pelirroja-. Takeru sigue montando la pataleta porque se enteró el viernes cuando se lo dijimos a sus padres…

- Bah, da igual… ¡Me alegro muchísimo!

Al contrario de lo que muchos de los presentes hubieran esperado ver, no llegaron a ver cómo Yamato se escapaba de ella, posiblemente estuviera de demasiado buen humor como para no pasarle lo que fuera.

- ¿Y ya sabéis seguro que va a ser una niña? – se separó de ellos, para observarlos.

- Sí, nos lo dijeron sin que contáramos con ello, por eso os lo estamos diciendo ahora. Estábamos pensando en que tendríamos que esperar más… - contestó él.

- ¡Una niña! ¡Vais a tener una niña! – se volvió a abrazar, aquella vez solo a su amiga, sin contenerse en dar un pequeño saltito.

Dejando que las atenciones fueran hacia la pareja, Takeru observaba la escena. Se alegraba por su hermano a pesar de toda la lata que llevaba dando con el tema de no haberse enterado hasta entonces, pero, podía llegar a entender los motivos de ellos, de manera, que no iba a decir más sobre el tema. O al menos directamente hacia ellos.

- Lo curioso es que mi cuñado se haya enterado antes que la propia madre, ¿eh? – le dijo a Mimi, colocándose a su lado, sonriendo cuando vio que giraba la cabeza-. Y que supiera que iba a ser niña nada más que salieron del hospital con la noticia… Ni siquiera mis padres tenían ni la más remota idea de lo que estaba pasando, y creo que ya sabes cómo es la relación que tiene mi hermano con mi padre.

No contestó, quedándose mirando hacia él, empezando poco a poco a entrecerrar los ojos hasta que su atención se vio desviada hacia dónde, unos metros más allá, sobresalía la cabeza del castaño.

- ¡TÚ! – gritó de repente avanzando con paso rápido hacia él.

- Yo no quiero saber absolutamente nada de nada – fue la respuesta de Koushiro nada más escuchar la voz de Mimi acercarse hacia ellos, retrocediendo unos pasos, aprovechando el momento para acercarse a felicitar a la pareja.

Girando la cabeza ante el grito que sabía perfectamente que iba por él sin la necesidad del comentario de aquel que huía en aquellos momentos. Cuando encaró a la castaña, lo hizo con la mejor de sus sonrisas.

- ¿Quieres algo?

- ¿Tú de qué vas? ¿Tienes que tener siempre las narices metidas absolutamente en todo? ¡Se supone que su mejor amiga soy yo!

- Y por eso, sin duda, tuve que ser yo el que se la llevara al médico, por tú, la mejor amiga, estabas terriblemente pendiente de ella, ¿a que sí? - cruzando los brazos ante el drama que se le venía encima, la miró hasta con resignación.

- ¡Me da igual! Sea lo que sea siempre tienes que estar tú metido en el medio con esos dos. Siempre.

- ¿Y? ¿Tienes algún problema con eso? – dándose cuenta de que probablemente le costara encontrar buenos argumentos en su contra. Viendo que abría la boca de nuevo para protestar-. Obviamente no dije ni media palabra, porque no era asunto mío para contar. Pero si en vez de tanto andar de aquí para allá con el programa te hubieras fijado te habrías dado cuenta en cuestión de un rato con ella. Así que… no acepto tus argumentos como válidos… Así que vete a gritarles a ellos por no contártelo si te apetece, pero a mí déjame tranquilito…

Dejándola con la palabra en la boca, cambió la dirección de sus pasos hasta donde se habían quedado el resto del grupo, sin ni siquiera dignarse a escuchar las contestaciones de Mimi.

- ¿Sabes que probablemente tarde un par de meses en volver a hablarte? – le dijo Yamato nada más verlo acercarse a ellos.

- ¿Dónde tengo que firmar para que eso sea cierto?

- Oye, no me copies las frases… Que el que se pelea normalmente con Mimi por sus absurdeces soy yo, no tú.

- Desde lo de cierto vestido, del cual prefiero seguir sin saber detalle alguno, creo que podemos decir que tenemos las tornas cambiadas, ¿no te parece?

- Ahí no sabes hasta qué punto tengo que darte la razón – sonriendo de medio lado sin poder evitarlo ante la mención del vestido, no pudo más que asentir.

- Y deja de poner esa cara cada vez que hago referencia a eso – protestó.

- ¿Qué cara?

- Esa que tienes puesta ahora mismo… - girando la cabeza hacia Sora, la vio negando con la cabeza.

- No quiero saber ni media palabra de lo que acaba de pasar ahí detrás, ¿entendido? Para una vez que probablemente tenga que darte la razón a ciegas no tengo gana de que me grite a mí también.

- A ti no te va a gritar, tienes la mejor excusa del mundo – la pinchó ligeramente en el costado-. Además, es más divertido tirarme de los pelos con Takeru, él al menos tienes sus motivos para protestar. Estaba empezando a volver loca a mi hermana con que algo raro estaba pasando.

- ¿Y tú qué le decías? – buscando a su hermano con la mirada, Yamato se quedó mirando hacia él.

- ¿Yo? Que había visto ya las fotos de la boda y que tus padres se veían de muy buen talante el uno con el otro que si estaba todo bien – no se molestó en disimular que empezaba a reírse.

- ¿Tú también con eso? – girando la cabeza hacia el castaño, incrédulo, lo miró interrogante.

- ¿Yo? Se merece que le toquemos las narices con su paranoia favorita. Y, aparte de que yo creo que algo de razón llevamos esta señorita y yo, sirve para que se le olvide que tiene otras cosas más importantes de las que "preocuparse" que cuando me entero o me dejo de enterar yo de las cosas – buscándolo con la mirada, no pudo evitar una ligera sonrisa.

- Pues ya puedes ir echando a correr el día que tu hermana se entere de quien es el responsable de esas paranoias también, porque dudo que te vaya a aceptar la excusa de que se lo tiene más que merecido.

- ¿Ella sí y yo no?

- Porque yo sí que puedo decir que se lo tiene más que merecido y que tengo toda la razón del mundo – dibujando una sonrisa de oreja a oreja, Sora se quedó mirando hacia su amigo-. Y, además, ahora mismo tengo la mejor excusa del mundo para hacer lo que me venga en gana y librarme de todo tipo de acusación.


Con los brazos cruzados, Mimi se había quedado siguiendo con la mirada a Taichi con los ojos entrecerrados en todo momento, incluso en el momento en que se había ido a buscar a Koemi, la cual acababa de llegar con el niño.

- No te enfades conmigo… pero… en el fondo tiene razón – le dijo Koushiro.

- ¿Cómo que tiene razón? – giró la cabeza hacia él.

- Quiero decir – se apresuró a aclarar -, que tiene razón con lo de que no ha sido más que una coincidencia que estuviera cerca cuando se enteró ella. No creo que lo haya hecho intencionadamente…

- No estoy enfadada con él por eso – aclaró-. ¿Tú sabías algo?

- ¿Yo? ¿Cómo narices voy a saber yo algo?

- Porque trabajas para su padre…

- No, él no lo sabía. No se lo habían contado a nadie más que a Toshiko hasta este fin de semana. Por lo que me han dicho si Taichi y a la chica esta con la que trabaja lo sabían es porque estaban delante el día que se la tuvo que llevar él a rastras al médico… - se encogió de hombros-. De hecho, creo que me empiezo a imaginar por qué me ha echado para casa este fin de semana sin mucho motivo aparente.

- Tiene sentido… - murmuró, frunciendo el ceño de nuevo-. Estoy enfadada con él porque me ha dicho que si no me entero de estas cosas es porque no estoy pendiente de ella, ¡yo!

- Bueno… siendo sinceros, es que estar más pendientes de ella que él es complicado. Probablemente esté la cosa bastante reñida hasta con Yamato… Así que no le hagas demasiado caso con eso. Si has estado fuera tú también por el trabajo no es culpa tuya. Es como si me quieren decir a mí algo por no enterarme de lo que pasa por aquí…

- Lo tuyo podría llegar a ponerse en duda – quitando la mala cara unos segundos, se giró hacia él-. Yo todavía tengo mis reservas sobre si de verdad tienes que pasarte tanto tiempo allí o has encontrado tu excusa favorita para esconderte de mí…

- No tienes pruebas de nada… - sonrió, dándose cuenta del tono de las palabras de ella, por fin.

Cogió aire, buscando con la mirada ahora a su amiga, observándola unos segundos antes de volver a mirar hacia Koushiro.

- Bueno, yo creo que si lleva todo este tiempo sabiéndolo antes que yo ahora tengo más derecho de hacer de amiga cansina de ahora en adelante para recuperar el tiempo perdido… - sonrió divertida antes de guiñarle el ojo y avanzar hacia donde estaba Sora, pillándola desprevenida y entrelazando así su brazo con él de ella-. Ahora es cuando tienes que contarme todos los detalles, te diría que también los del cómo – alzó las cejas un par de veces – has llegado a esta situación, como pero ya sé que es causa perdida, vamos a quedarnos con lo demás…

- Ey, eso puedes ir a preguntárselo luego a él si quieres… - divertida al imaginarse perfectamente aquella escena, acabó por mirar hacia ella-. Tampoco hay mucho más que contarte salvo que llevo un par de meses horribles. Entre que no queríamos que nadie lo supiera antes que sus padres y los míos y lo mal que lo he estado llevando… Por eso no se me ha visto el pelo en este tiempo.

- ¿Tú? Con tu afición a los mareos y las revolturas de estómago al mínimo cambio de planes… jamás me habría podido imaginar algo así. ¿Tan malo ha sido?

- Nada fuera de lo normal, pero me ha pegado bastante fuerte. Ahora ya estoy bastante mejor, por eso nos fuimos este fin de semana a Kioto a contárselo a mi padre que no sabía nada.

- Sí, eso me ha dicho Koushiro.

- Pobrecito… Llegó mi madre y lo mandó para casa sin explicación alguna… Deberías de hacértelo mirar si la propia Toshiko es la que por prevenir, lo manda para casa no vaya a ser que se entere de informaciones delicadas antes que tú…

- Tu madre me conoce de hace bastante, ya sabes lo que hay – sonriendo, se quedó mirando hacia ella-. ¿Y ella lo sabía de antes?

- Casi desde el principio… Digamos que no estaba para quedarme sola en casa y la paranoia de don paranoico llegó a límites insospechadas y hubo que avisarla…

- Y lo es triste es que tenga que darle yo la razón al rubio ese… Claro que obviamente tú no querías "molestar" a nadie porque "te las arreglabas perfectamente sola"…

Arrugando la nariz, se limitó a hacerle burla a la castaña como modo de contestación, sacándole una carcajada a ella y uniéndosele después la pelirroja.


AnnaBolena04: no sé, yo creo que cuando Taichi no miré le van a clavar un puñal por la espalda de los que duele, porque lo que le ha dicho a Mimi no se yo cuántos pueden vivir para contarlo. Aunque claro, si luego se va corriendo a esconderse con su marido, pues igual así busca sobrevivir jajaja Al menos Koushiro sigue de una pieza y su vida sentimental parece funcionar perfectamente jajaja Toshiko se merece un buen regalo de su parte es lo único que tengo que decir jajaja

Tengo las neuronas tan muertas hoy que me está costando hasta responder la review, fíjate lo que te digo... pero venga, yo puedo... ¡Besitos de tortuguita para ti! Ya es oficial y ya el grupo sabe que hay nenita en camino.