Sentada sobre las rodillas de su madre, la pequeña Nyoko jugaba distraídamente con un peluche con forma de avión al que le había cogido especial aprecio desde que habían salido del hospital. Mai estaba mirando hacia el reloj, a sabiendas de que su visita estaba a punto de llegar, bajando la vista hacia su pequeña.

- Deja de morder eso… - cogiendo el juguete con su otra mano, para darle un ligero tironcito de él, jugando con ella, sonrió al escuchar la risa de la pequeña-. Vas a tener que enseñárselo cuando llegue para que vea lo mucho que te gusta.

Escuchar el sonido de la puerta la hizo levantarse. Aquel día estaban solas en casa. El trabajo de su marido tenía cosas buenas, como que nunca había supuesto un problema para la compatibilidad con el suyo y se habían podido trasladar a Tanegashima en su momento sin mayores problemas, pero, por otro lado, ya había tenido que volver a salir de viaje. Y ahora con la pequeña parecía que notaba más las ausencias, pero poco a poco se iba acostumbrado y ya hasta tenía ganas de poder volver al trabajo.

Avanzando hacia la puerta con la niña, abrió encontrándose a la pareja al otro lado.

- Mira Nyoko, la maravilla rubia ha venido a vernos…

- ¿Por qué será que esa niña se va a aprender antes eso que mi propio nombre?

- Tenlo por seguro – sonrió, apartándose para dejarlos pasar-. Hola Sora – saludó a la pelirroja cerrando tras ella-. Dejad los abrigos dónde queráis, ¿hace mucho frío fuera?

- Bastante, sí – respondió ella empezando a quitarse las capas de ropa.

- ¿Y tú? - Yamato se inclinó ligeramente, observando a la pequeña-. ¿Ese es el avión que yo le regalé?

- Sí, debe de ser fan tuya o algo porque desde que llegó a casa y se lo dimos se pasa el día con él… Así que ya puedes ir firmándole un autógrafo cuando tenga algo más de razón.

- ¿Así que te gusta el avión, eh? – acercándose a la pequeña, no tardó en ver como la madre se la tendía para que la cogiera-. ¿Te fías de mí para dejármela? – bromeó.

- Bueno, creo que tan inútil no eres… - apenas tuvo tiempo de terminar de dejarle a la niña cuando empezó a sentir como alguien tiraba de sus pantalones, bajando la vista automáticamente para ver a Gabumon. Sonrió, agachándose del todo hasta quedar de rodillas en el suelo-. ¿Se ha portado bien el cascarrabias este contigo este tiempo?

- ¡Mai! – abrazándose a la piloto, la saludó rápidamente, llevaba demasiado tiempo sin verla.

Observando la escena, el rubio acabó por negar con la cabeza, prefiriendo centrarse en la niña que acababan de dejarla en brazos, acercándose a Sora para que pudiera verla ella también. Bajando ella también la cabeza, acercó la mano hacia el juguete, intentando cogérselo a la pequeña.

- Si le gustan ya estas cosas de pequeña lo mismo acaba siguiendo tus pasos, Mai.

- Sí, pretendo enseñarla para que sepa lanzarle puñales a ese rubio que tienes por marido – riéndose, habiendo saludado también a Biyomon, se acercó hasta ellos-. ¿Y vosotros dos qué tal? ¿Todo bien?

- Muy bien, no se ha muerto nadie en el trabajo en tu ausencia y más o menos me las he arreglado para sustituirte. Y Hideki aún no ha dimitido tampoco…

- Lo sé, vino a verme hace unos días. De hecho ha venido a verme más que tú, vergüenza debería de darte.

- No te enfades con él por eso, Mai – le dijo la pelirroja, divertida-. Yamato lleva escondiéndose de todo el mundo desde hace semanas, no es solo contigo la cosa… - cruzando una mirada con él, acabó por ver cómo se escapaba con la pequeña para sentarse.

- ¿Lleva escondiéndose del mundo semanas? ¿Por qué? ¿qué ha hecho ahora? Aunque también te digo que se le da bastante bien, a ver si te crees que todo esto del espacio exterior no es por andar escondiéndose de la gente en su día…

Echándose a reír sin poder evitarlo por la cara que se le quedó al chico ante las palabras de ella, escuchó tambien como la pelirroja se reía.

- ¿Tú crees? En su defensa diré que yo ya le había escuchado desde hacía mucho tiempo que le interesaba todo esto…

- Tonterías… Cuando nos fuimos los dos a terminar la carrera fuera poco más y no quería salir de casa por si se encontraba con…

- Conmigo – sonrió, divertida-. Por si se encontraba conmigo, que siempre hemos vivido bastante cerca.

- Os estoy escuchando – protestó desde el sofá-. Si ya sabía yo que iba a ser mala idea que empezarais a tener trato.

- Bah, no creo que le cuente lo que le cuente yo a ella vaya a ser grave…

- No me preocupa lo que tú le puedas contar precisamente, Mai – protestó sin levantar la mirada de la niña prefiriendo ignorando la conversación que le llegaba.

La risa que se le escapó a Sora fue lo suficientemente delatadora como para volver a atraer la atención de la piloto, la cual se había quedado mirando hacia la niña en brazos de su amigo.

- Yo creo que ya lo tengo lo suficientemente calado como para que nada de lo que me puedas contar acabe por darme más motivos para meterme con él. Si siempre ha sido un cactus que no engañaba a nadie… Aunque tampoco me quiere contar de qué se supone que nos conocemos nosotras dos.

- Pues de esa época precisamente, me temo… - encogiéndose de hombros, Sora se quedó mirando hacia ella-. Estábamos en un… algo, no sé ni cómo llamarlo, cuando os fuisteis…

- ¿Cuándo? ¿En 2008? ¿Este aburrido estaba con alguien por esa época?

- No, no estaba con nadie porque cuando parecía que la cosa quería ir bien nos dieron la beca y nos fuimos, así que me pasé dándole esquinazo hasta el día de la despedida, ya te lo cuento yo, que así te quedas más contenta. Y sí, la conoces de haberla visto un día conmigo por esa fecha…

Girando de nuevo la cabeza las dos hacia él, sorprendidas por sus palabras, se quedaron observándolo.

- ¿Así que te pasaste diez años de morros porque te tuviste que ir a medio intento con ella? ¿En serio? ¿Tú?

- No era solo por eso – gruñó por lo bajo, acabando por volver a acercarse hasta ellas-. Que sino luego el ego de esta señorita puede verse seriamente afectado…

- Tranquilo, ya sé que siempre te las arreglas para tener nos perfectos motivos para odiar a todo el mundo tú solo – riéndose de él, Sora se dio cuenta de que se acercaba hacia ella para dejarle a la pequeña.

- Además, no he venido hasta aquí para que vosotras dos os aliéis en mi contra, que viene siendo lo más normal… ¿O hemos venido para eso? – cruzó una mirada con la pelirroja.

- No… pero díselo tú, que seguro que te hace más ilusión – riéndose por lo bajo centró su atención en la niña, observándola.

- ¿Qué os pasa a vosotros dos? ¿De qué se supone que se anda escondiendo éste y por que de repente no entiendo nada? – cruzándose de brazos, la piloto se quedó mirando hacia el rubio-. Venga, empieza a confesar o se lo saco a Gabumon y ya sabes que lo compro con facilidad con comida y mimos.

- No hace falta que lo jures – le dijo-. Ese traidor donde le den mimos ya me abandona… Pero bueno, tienes suerte de que hayamos venido hasta aquí específicamente para decirte algo. Además, ya me ha pillado Hideki porque se anda riendo de mí por los rincones, así que no es justo que él lo sepa y tú no.

- ¿Te ha pillado? No entiendo nada…

- Sora está embarazada de más de tres meses… - soltó de golpe dejando la vista fija en su amiga, esperando su reacción.

- ¿Qué? – parpadeó, perpleja.

- Que vamos a ser padres y que Nyoko va a tener el verano que viene una amiga con la que poder jugar.

Dejando los labios ligeramente entreabiertos debido a la sorpresa, Mai se quedó mirando hacia el rubio incrédula. Recordaba que él le había dicho que estaban buscándolo pero no hubiera esperado una noticia así de repente. Miro hacia Sora, como si buscara la confirmación de sus palabras y luego de nuevo hacia él, dándose cuenta de la expresión en su rostro.

- ¿Cómo se te ocurra dejar que se reproduzca el orgullo de la JAXA? – sonriendo de oreja a oreja, bromeó antes de quedarse mirando hacia el rubio-. ¿Y va a ser una niña?

- Sí, nos lo dijeron en la última revisión y ya se lo empezamos a decir a la gente. Hideki me pilló en las primeras semanas después de que lo supiéramos porque no tenía la cabeza precisamente donde la tuviera que tener.

- ¿Y los otros dos?

- Todavía no les he dicho nada – se encogió de hombros.

Giró la cabeza hacia la pelirroja de nuevo, dándose cuenta de que a pesar de que la conversación también iba con ella, se había ido alejando poco a poco para dejarles algo de privacidad. Fue entonces cuando volvió a mirar hacia él.

- No sé si te puedes llegar a imaginar lo mucho que me alegro por ti – alargando la mano, la posó sobre su brazo-. Cuando intenté traerte a rastras conmigo a casa después de que nos dieran el alta en el hospital no sabes lo mal que lo estaba pasando viéndote así… Sabiendo que además te lo estabas buscando tú solo y ahora mírate… - amplió más la sonrisa, incluso-. Y ahora vienes a decirme que me has tenido envidia y que vas a tener una niña tú también… Me alegro muchísimo por vosotros dos. Especialmente por ti, por la suerte que has tenido de encontrarte con ella o bueno… reencontrarte.

- A la tercera dicen que va la vencida – admitió, asintiendo a lo que ella le había dicho-. Lo sé, no sabes hasta qué punto pienso exactamente igual que tú, pero vamos a dejar todo eso como un mal recuerdo y ya está.

- Sí, porque no creo que ni que te valga como recordatorio de lo que pasa cuando te pones especialito, porque si te da por ahí te damos entre todos tal colleja que te quitamos la tontería de un solo golpe – dijo antes de adelantarse hacia él-. Anda, ven aquí idiota…

Terminando por abrazar a su amigo, permaneció así unos segundos. Por mucho que le gustara meterse con él, lo que le acababa de decir era totalmente sincero. Recordaba el momento en el que se había enterado de que absolutamente había acudido a buscarlo después de lo que había pasado y cómo todavía se había negado a irse con ella a casa. Por suerte parecía que había sido el punto de inflexión y ahora se le veía simple y realmente feliz.

- Aunque… ¿Cómo es eso de que a la tercera va la vencida? – le dijo cuando ya se estaba separando.

- ¡Ah no! Ni hablar. Tú ya me has sonsacado demasiado en una sola tarde, vete a darle la enhorabuena a Sora, corre…

- Sí… como si te fueras a librar de que te dé la lata todos los días dentro de un par de semanas… - dirigiendo sus pasos hacia Sora, acabó por colocarse a su lado-. No sé si estás muy segura de lo que has hecho, pero… Enhorabuena, ¿qué tal estás?

- Bien, desde hace unos días me he estado encontrando mejor. No se puede decir lo mismo de las primeras semanas, pero ahora mismo no tengo queja.

- Seguro que siendo hija de su padre te está dando dolores de cabeza ya desde antes de nacer – sonrió, alargando los brazos cuando vio cómo le tendía a la pequeña-. Supongo que ya te puedes imaginar tú sola la ilusión que le hacía al idiota este… Pero hace bastante que vino corriendo a contarme que estabais intentando tener a la niña.

- No me había dicho nada…

- Lo supongo… Tenerme delante en el trabajo unas cuantas horas al día solo debía de hacer que le entraran más ganas. Seguro que no te dijo ni media palabra, si lo conoceremos ya.

- ¿Qué pasa? – preguntó, llegando hasta donde ellas.

- Nada, que cada día disimulas peor, ¿a que sí, Nyoko? Anda… venid, que me dé yo de dos que seguro que se apuntan a que les saque algo de merienda… O bueno, tres, porque si ya estás de más de doce semanas seguro que ahora empiezas a tener hambre a todas horas, ¿o no? – riéndose por lo bajo, se quedó mirando hacia Sora.

- Pues… más o menos… - asintiendo, divertida, no hizo nada por negarlo.

- Déjale, pobre, que con los tres primeros meses que ha pasado mejor que ahora quiera comer para reponerse, que ya se lo ha dicho la doctora…

- Ay – Mai frenó sus pasos de golpe, girándola cabeza hacia Yamato ahora, observándolo unos segundos antes de mirar hacia Sora-. Pobrecita…

- No era nada fuera de lo normal… - empezó a decir la pelirroja.

- No, no por eso, sino por la cruz que te va a caer encima con el paranoico controlador este…

- ¡Oye! – protesto automáticamente el rubio.


AnnaBolena04: je, por tu culpa casi se me olvida subir el capi hoy, que lo sepas jajajajaja No ha faltado nada de nada para que se me fuera del todo la neurona por estar a lo que no tengo que estar xD

Claro que se merece que le compren un delantal que ponga kiss the chef. Pueden dárselo de regalo de Navidad, y claro, así cada vez que se pasee por casa con él hay que hacerle caso e ir a darle un besito al cocinero. Cuando tenga una nenita que ya pueda andar seguro que se va detrás de papi porque asocia ese delantal con tener que ir a darle un beso y el pobrecillo irá con él hasta al trabajo si hace falta jajaja.

Aquí tenemos a Mai haciendo de... Mai, básicamente. Y su nena llenando de babitas el peluche del avión que le ha regalado el rubio tontorrón amigo de mami que en el fondo es un amor mientras que le vuelvan puñales a la maravilla rubia en todas las direcciones.

¡Un besito de tortuguita!

Ace Cornell: EL rubio tiene todas las papeletas para salir de casa de Mai con la espalda como un verdadero colador porque aunque la nena de Mai no tenga más que unos meses y no sepa hablar seguro que aprende a lanzarle puñales mentalmente jajajaja

Menos mal que en el fondo fangirlea porque esas dos malvadas se rían de él, es su forma de demostrarle aprecio. ¡Un beso sin adornos navideños por el momento!

Guest Vecina: bueno, la página está haciendo de las suyas. A mí se ha pasado toda la tarde para dejarme leer un PM y ahora por fin me ha dado permiso, pero bueno, poquito a poquito.

Sí, por fin la pobre mujer ha podido quedarse en coma en la cama hasta el mediodía y a saber desde qué hora por la noche que se metió entre las sábanas. Y sí, claro, físicamente es ella quien lo está pasando mal, pero el pobre Yamato está ya que no sabe qué hacer o decir porque verla mal y tener que irse por las mañanas sí o sí. Así que ahí lo tienes todo feliz porque se ha despertado el primero y no había drama en el baño como todas las mañanas.

Los digimon... los pobrecillos es la única forma en la que sé manejarlos por el momento, como si fueran niños pequeños, así que ahí están peleándose por ver quien come más mientras que los otros dos piensan en que se van a ir de visita a ver a Mai a ver cómo le llueven puñales al rubio por todas partes mientras que a él se le cae la baba con una nena en brazos.

Pues la minitartaruga estará muy contenta porque tiene el nido más original de todo el Egeo jajajaja No pasa nada, se lo puede quedar, seguro que hay otros vestidos que los Ishida prefieren guardar para el recuerdo cofcofcof.

Y no, trabajo toooodo el puente mañana y tarde, así que lloraré en mi rincón un rato a ver si así por lo menos se me pasa el modo pera. Con decirte que hemos cambiado la cena de empresa para otro sábado - era este en principio - para no tirarle nada a la cabeza al jefe por abrir en el puente... ¡Muchos bicos! Y aprovecha para descansar.