- Te he dicho que te cubro yo los días que necesites…
Mai estaba sentada en su silla mientras que terminaba de recoger las cosas. Llevaba discutiendo con Yamato desde hacía un par de horas sobre quién se quedaba o no allí para cubrir al otro.
- Yamato, llevo de baja por maternidad desde septiembre… Te mandé a Tanegashima a buscarme unos papeles porque no estaba para ir yo… ¿Quieres dejar de protestar? Arata tiene unos días libres y puede quedarse con la niña tranquilamente y yo no necesito más vacaciones. Coge tú los días y aprovecha.
- Pero…
- Nada de peros, ¡venga! Vete a decírselo a Hideki ahora mismo o te llevo yo misma de la oreja… Y deja de darme la lata con lo mismo, que me vas a dar dolor de cabeza.
- ¿Qué me tenéis qué ir a decir? – apareciendo por detrás de ellos, se quedó mirándolos interrogante.
- Nada, que el pesado de Yamato pretende que sea yo la que se coja los días libres en Navidad y no me da la gana. Así que ya sabes, lo vamos a mandar a él a que acose a la pobre Sora por casa unos días y ya está, todos contentos.
- ¿Todavía seguís con eso?
- Es que yo… - empezó a protestar el rubio.
- Tú nada, te lo debo y punto.
- Que no me debes nada, si fui a buscarte eso fue porque me vino en gana…
- Me da igual. Hideki, se va él y me quedo yo, que además empezó semanas antes al trabajo también por mi culpa.
- Ni que me fuera a morir por… - acabó por guardar silencio ante la mirada que le echó la piloto-. Vale, como te venga en gana…
- El futuro padre y la recién estrenada madre… Y luego nos quejamos de que las nuevas generaciones nos estén saliendo algo tontas… - negando con la cabeza, el general se quedó mirando hacia ellos-. Vale, pues Yamato, te vas tú y fin del problema. Además, solo te vas a perder las reuniones de personal en esas fechas y aparecer en ellas para sociabilizar seguro que le queda muy mal a tu imagen de cascarrabias.
- ¿Qué pasa? ¿Es el día nacional de "Vamos a meternos con Yamato"? – alargando la mano para coger de las manos de Mai la carpeta que había ido a buscar, les dio la espalda a los dos-. Pues me cojo yo los días y vosotros dos os quedáis aquí trabajando por mí mientras que yo me busco destino de vacaciones…
- Oye, si es un sitio bonito puedes llevarnos contigo si quieres… - entre risas la piloto se quedó mirando hacia él.
- Creo que he tenido suficientes viajes con nosotros dos por el aire para lo que me resta de vida, y más si alguien te deja a ti los mandos…
- Cobarde… - le dijo justo antes de ver como salía al pasillo.
- ¿Seguro que te quieres quedar tú? A él tenía pensado echarlo unos días aunque fuera porque me ha estado volviendo loco esta temporada con la histeria que tiene encima, pero… tú con la pequeña…
- Hideki… He sido madre meses atrás, fin del problema. Así que no te pongas tú como él que ya sabes lo mucho que me importa a mí que tengas un rango superior al mío para tirarte algo a la cabeza también…
- ¿Y yo qué se supone que he hecho ahora? – alejándose de ella, fue en dirección hacia su despacho-. Pues nada, te quedas tú sola por aquí y haces el trabajo de todos, que yo así me voy a hacer el vago de una vez para que me dejéis de dar dolores de cabeza… - sin darle tiempo a contestar, cerró la puerta de su propio despacho, dando así por terminada la conversación.
Apoyada en el marco de la puerta, con los brazos cruzados, observando como Haru revoloteaba de un lado para el otro, dando indicaciones a los que la estaban ayudando. Le hacía gracia la situación porque, a pesar de que aquel podría ser el vestido más importante que se había puesto y, seguramente se pondría, en su vida, parecía significar mucho más para ella. Y, posiblemente lo hiciera.
Cumpliendo con lo que le había dicho en su día, había dado su autorización para que pudiera dejar su vestido de novia bien a la vista en el estudio. No podría haberle dicho que ni aunque hubiera querido, sabía lo importante que era para ella ese detalle y, con la falta de autoestima que solía tener la que un día fuera su ayudante, aquello jamás podría negárselo.
- Haru – llamó su atención-. Está perfectamente ahí, tranquila…
- ¿Tú crees? ¿No te parece que la luz hace que se vean unas sombras raras…? ¿Qué? ¿Por qué me estás mirando así?
- Porque eres una paranoica. El vestido está perfecto y se ve de maravilla, así que venga, deja de marear a esa pobre gente.
- Vale… - lanzándole un último vistazo, giró la cabeza hacia los que habían accedido a ayudarla-. Muchas gracias…
- Si te pones tan pesada con el vestido de Sora el día que tengamos que poner aquí el tuyo más nos vale a todos buscarnos un nuevo estudio con el trabajar… - la ayudante de la pelirroja hizo el comentario mientras que huía hacia su escritorio.
Automáticamente nada más escucharla, se echó a reír, dejando la mirada mira en Haru, la cual parecía haberse sorprendido más que nadie del puñal que acababa de recibir.
- Mira, yo creo que tan directo de la gente del estudio nunca me había caído ningún puñal a mí…
- ¿A ti? Porque no te habían visto con Yamato hasta que volvió del último viaje y porque eres la jefa y…
- ¿Y? Que no, que eres más evidente que yo... Anda, ven conmigo, vamos a revisar unos bocetos y deja de mirar mal a todo el mundo, que ellos no tienen la culpa de que seas una cobardica.
- ¡Sora! Yo no soy una cobardica… - le dijo echando a andar tras ella-. Si tú también renegabas…
- No te equivoques. Yo lo que decía era que no quería pensar en ello porque la cosa no podía estar más complicada, pero de estar en su situación claro que hubiera querido. Y no me salgas con la excusa de que eres demasiado joven que mis cuñados no te sacan tanto tiempo y ya van por el segundo niño…
- Bueno pero…
- Pero… ¿qué? – cerró la puerta tras ellas.
- Pues… que nadie parece pensar en que igual el problema no soy yo.
- ¿Cómo que el problema no eres tú? ¿Entonces quién? – buscando la carpeta de su interés se quedó esperando una explicación.
- Si no lo ha hecho pues será porque no quiere hacerlo… ¿no?
Arqueó ambas cejas a la vez, quejándose con la carpeta en las manos, levantando la vista y dejándola fija en Haru.
- No te entiendo…
- Sí… que ya sé que yo doy mucho la lata con que no quiero, con que soy muy joven y… todo esto. Pero si él ni siquiera ha parecido querer intentarlo tiene que ser por algo, ¿no?
- ¿Qué? – repitió-. Creo que sigo sin entenderte… ¿Me estás diciendo que toda esta tontería no es más que miedo a que sea él quien no quiera? – el silencio de Haru fue la única respuesta que necesito-. ¿Tú estás tonta o qué te pasa?
Silencio de nuevo.
- Haru, por favor… Es que no me creo lo que acabo de escuchar – dejó la carpeta encima de la mesa para acercarse hacia ella. ¿No lo conoces ya más que de sobra como para saber cómo es? Es la persona más… tranquila, por llamarlo de alguna forma, que conozco. Nunca tiene prisa por nada… Si tardó meses en empezar a hablar más contigo y hasta empezasteis a pensar todos que era yo la que le interesaba… Si es más cortado que tú, y si cada vez que alguien te pregunta solo te falta salir corriendo a esconderte debajo de alguna mesa, pues normal que parezca no estar interesado.
- ¿De qué eran esos bocetos que me tenías que enseñar?
- Tú esquiva el tema… venga, esquiva el tema… - negó con la cabeza antes de señalarle la carpeta-. Están todos ahí, échales un vistazo y dime si se te ocurre el patrón que podemos usar con ellos.
Takeru estaba esperando por su hermano a la salida del trabajo, aprovechando para dar una vuelta con los niños por los jardines cercanos. Hikari estaba todavía en el trabajo y él había aprovechado para tener unas reuniones aquel día.
- ¿Quién es el adulto de los tres? – la voz de Yamato lo hizo girar la cabeza.
- Querrás decir de los cuatro – sonriendo, divertido, soltó a Dai para que fuera corriendo a buscar a su tío-. Has salido pronto, ¿te han dejado escaparte?
- Sí, no tenía mucho que hacer hoy. En estas fechas está la cosa tranquila. Gracias por venir... – se agachó, cogiendo al niño en brazos.
- Terminé pronto y no tengo nada qué hacer ahora que estos dos ya han comido…
- ¿Y tú?
- Pues yo esperaba que mi hermano con un estúpidamente elevado suelto me invitara a comer cuando se digne a contarme para qué quiere mi compañía…
- Dai, tu padre tiene mucha cara, que lo sepas – riéndose, se acercó a saludar al otro niño, viendo como dormía tranquilamente-. Necesito que me acompañes a comprar el regalo de Navidad para Sora.
- ¿Qué pasa? ¿Vais a celebrar el aniversario en la fecha de verdad por fin?
- ¿No te cansas de repetir siempre lo mismo?
- Porque es una verdad como una casa de grande. ¿Qué le vas a comprar? ¿Lo sabes ya?
- Sí claro, por eso te he hecho que vengas… Te lo explico por el camino, que aunque hoy no tenga que volver de tarde al trabajo tengo hambre…
- Me parece bien… ¿qué tal están Sora y mi futura sobrina?
- Mucho mejor – sonrió, sin darse cuenta de que lo hacía con las palabras de su hermano-. Parece que las nauseas la han dejado en paz por fin, lleva una temporada muy buena.
- Me alegro, no se lo digas a ella, pero cuando nos disteis la noticia no tenía muy buen aspecto, parecía que estaba enferma…
- Porque lo estuvo y bastante, digan lo que digan y por muy normal que sea, entre el no dormir y que no era capaz de retener nada de lo que comía… ¿cómo no íbamos a avisar a Toshiko? A mí estaba a punto de darme un colapso nervioso por dejarla sola en casa.
- Pues podríais haber avisado…
- ¿Para qué? ¿Para que se agobiara todavía más y que nadie pudiera hacer nada? Nadie mejor su madre para cuidar de ella por las mañanas, créeme, yo creo que ahí es cuando empezó a mejorar.
- Ya, pero sois los últimos del grupo en tener niños, seguro que alguien hubiera podido darle algún consejo o recomendación…
- Takeru, fuimos al médico un par de veces, tranquilo. A pesar de todo, están bien las dos. Así que déjala, que ahora está volviendo a comer y a dormir bien por las noches y mañanas. Yo ya me doy por contento con eso, puedes creerme.
- Vale, vale, no digo nada… Menos mal que Hikari nunca llegó a ponerse demasiado mal con todo eso. Aunque al menos a mí siempre me pillaba en casa para poder ayudarla. No me quiero imaginar el tener que irse en esa situación.
- No, no te la quieres imaginar. Menos mal que en vez de caerme la bronca el simpático de Hideki se dedica a reírse de mí – explicó-. De hecho acaba de darme unos días en Navidad y… por ahí va el regalo.
- ¿Te han dado unos días?
- Bueno, más o menos, se ha reincorporado ya al trabajo Mai y hay menos volumen de trabajo así que me ha echado ella prácticamente. Y como es la primera Navidad que pasamos juntos desde que yo volví pues hablamos de hacer algo, pero ahí quedó la cosa.
- ¿Y para qué necesitas mi ayuda si se puede saber?
- Pues… verás….
AnnaBolena04: la pobrecilla lleva también unos cuantos años aguantando al rubio en cuestión como para no permitirse el lujo de lanzarle puñales a dos manos y de paso fangirlear porque por fin parece haber aprendido a comportarse como una persona sociable de su edad, que ahora hasta tiene una nena encargada. Pues se alegra mucho por él, porque sino iba a tener que ponerse a darle las collejas más fuertes a ver si se le pasaba así la tontería.
Y ahora que Mai ha vuelto al trabajo y se ha puesto a imponer orden por ahí hasta con el pobre Hideki pues... Mejor todavía jajajajaja Mientras tanto por el estudio parece que alguien se ha ido de la lengua con un tema delicado mientras que se salía del todo con la suya con cierto vestido... Vamos a ver cómo evolucionan las cosas de ahora en adelante con semejante confesión jajajaja
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, vengo de estar dando clase y ahora me he tenido que poner a preparar cosas explicadas muy detalladamente para ver si así lo pillan y dejo de darme cabezazos contra la pizarra que oye, mis neuronas sufren. En vez de que cada vez que meten una patada contra el libro muere un gatito mueren mis neuronas.
Claro que le tiene aprecio, lleva sufriéndolo mucho tiempo. Y si fue capaz de tolerarlo en su época especialita ahora que vuelve a ser una persona medianamente funcional claro que se alegra por él y le deja a la nena para que juegue con él y siga babando entero el peluche del avioncito jajajaja Sora lo que le pasa es que está acostumbrada a eso, viven rodeados de nenes pequeñitos ahora mismo, debe de verlo o con uno o con otro cada poco. El especialmente peligroso para encima es el mini-minirubio, claramente jajajaja
Y, aquí tienes exactamente al rubio diciendo lo que comentábamos por aquí el otro día sobre quién lo pasaba peor por las mañanas, si él o ella...
Quita, quita, que si se coge la baja me toca a mí sustituirlo... Déjate... Jajajajajajaja Que luego acabo yo sufriendo a los míos y a los suyos y la que se tira por la calle abajo soy yo jajajaja Además, no sé si estoy moralmente preparada para vivir semejante situación, todo sea dicho xD Y muy mal, hay que descansar un poquito... Yo reconozco que me estoy pegando el atracón hoy de tarde, que quiero dejar todo liquidado, pero la intención es poder librarme de todo el trabajo para el fin de semana y la semana que viene. Ahora a ver cuánto tardo en dejar hechos los ejercicios que quiero hacer, claro, je je je son 50 je je je Lloro xDDD
Muchos bicos para ti y aprovecha el puente todo lo que puedas que falta nos hace...
Natesgo: Mai repartiendo puñales en 360º es siempre bien. Así que si ahora tiene una miniella que dentro de poco lo conocerá por "Maravilla rubia" seguro que en el fondo Yamato hasta fangirlea. Mucho renegar de Taichi, Mai y demás, pero a la hora de la verdad bien que se va a rondarlos porque es con los que mejor se entiende, aunque le lluevan puñales en todas las direcciones.
Seguro que ya no se aburre tanto en el trabajo... ¡Un beso!
