- Lo que has oído – dijo Sora mientras que caminaba por el interior de su despacho-. Así que ya estás tardando y como te inventes alguna otra excusa idiota te mando al fénix para que te aclare las ideas de una vez.

Apoyándose encima de su propia mesa, se quedó mirando hacia la puerta que había dejado abierta, distraída, sin hacer demasiado caso a la conversación que estaba teniendo al otro lado.

- Que me da igual dónde estés o lo que tengas que hacer estos días… - empezando a reír por lo bajo, se quedó con la vista fija en su propio vestido de boda, ahora que ya había quedado perfectamente colocado a gusto de Haru-. Que no. Que no te estoy escuchando tan siquiera porque sé que me van a entrar ganas de ir a buscarte y traerte de la oreja – negó con la cabeza-. ¿Qué me vas a colgar porque vas a fingir que tienes mucho que hacer? Que sigo teniendo controla la diferencia horaria…

Bajando la mirada hacia el teléfono pudo ver claramente como aparecían en ella "Llamada finalizada". Entre divertida y pensándose si volver a llamar, negó con la cabeza antes de volver a levantarla hacia el pasillo. Sonrió automáticamente al reconocer nada más posar la vista en él a Yamato. No se había dado de la cuenta que era, habiendo quedado con él en que pasaría a buscarla para irse a casa.

Se quedó mirando hacia él, distraída, ya que se había detenido en mitad del pasillo, y hasta donde ella venía no parecía estar hablando con nadie. No necesitó mucho tiempo para darse cuenta qué era lo que estaba mirando tan fijamente, sonriendo por ello. Se acercó hasta la puerta para poder observarlo mejor desde allí, quedándose apoyada en el marco de la puerta.

Tras haber terminado de atender sus asuntos con su hermano, Yamato había ido hacia el estudio, subiendo tranquilamente en el ascensor, totalmente distraído en sus pensamientos. Con lo que no contaba era con que, nada más dar unos pasos hacia el interior del estudio, se fuera a encontrar con cierta prenda de ropa de la que difícilmente se fuera a olvidar.

Recordaba perfectamente que Sora le hubiera comentado que Haru le había pedido permiso para dejarlo a la vista en el estudio, pero no contaba con llegar aquel día y verlo tan de frente. Sonrió casi sin darse cuenta de que lo estaba haciendo. Posiblemente, sin necesidad de fotografía alguna, ese vestido iba a estar en algunos recuerdos que posiblemente lo acompañaran durante muchos años. Posiblemente cuando por fin la había visto caminar hacia el altar estuviera entre ellos.

Sintiendo una presencia a su lado, giró la cabeza, dándose cuenta de que había sido pillado por la propia pelirroja, sonriéndole a modo de saludo.

- Estas cosas no vendría de más que me las avisaras…

- Eso díselo a la persona histérica que ha estado volviendo loco a todo el mundo hoy por la mañana para que quedara bien expuesto su trabajo… - riéndose, se quedó mirando hacia él.

- Comprendo, después de las amenazas que recibí para asegurarse de que se mantenía intacta la integridad del vestido, me lo puedo imaginar perfectamente.

Riéndose por lo bajo, buscó la mano de él para arrastrarlo consigo hacia el interior del despacho, buscando algo de tranquilidad sin que nadie los estuviera vigilando al darse cuenta de lo que estaban observando.

- ¿Qué tal el día? – le preguntó a la pelirroja cerrando la puerta tras ellos.

- Curioso donde los haya, pero bien. Me he portado perfectamente y al mediodía me fui a comer por ahí con tu espía personal, que tenía que dedicarme a tirar de las orejas en condiciones.

- A saber… - sonrió, acercándose hasta ella, aprovechando la privacidad que tenían tras haber cerrado la puerta, saludándola con un beso en los labios tras colocarse frente a la pelirroja y posar una mano en su mejilla.

- ¿Qué tal con tu hermano? – le preguntó cuando se separó, posando las manos en sus costados.

- Igual de pesado que todos los días, pero me ha estado preguntando por ti todo el tiempo, así que supongo que tienes bastante ganado el terreno con él.

- Menuda novedad… - sonriendo, divertida, intentó separarse, sin poder hacerlo al posar él las manos en su cintura-. Solo tengo que recoger algunas cosas y podemos irnos a donde tú quieras.

- Espera… No tengo prisa. ¿Estás cansada o algo?

- No, para nada. ¿Por qué? ¿Quieres ir a algún sitio?

- Podría ser, es temprano, podemos aprovechar antes de irnos a casa para cenar fuera si te apetece. ¿Dónde tienes a los otros dos?

- Se han ido a rondar a Haru – riéndose, divertida, asintió a lo que él había propuesto-. Me parece perfecto, hace tiempo que no salimos a cenar porque me ando durmiendo por las esquinas – se puso de puntillas, estirándose así para darle otro beso-. ¿Tienes alguna apetencia?

- No… Pero seguro que se nos acaba ocurriendo algo – la dejó ir, finalmente, soltándola para que pudiera ir a recoger sus cosas-. Además, esa pregunta tendría que hacértela yo a ti… O bueno, a vosotras, ¿no?

Alejándose de él con la mejor de sus sonrisas, fue directa hacia la mesa, empezando a recoger sus carpetas, colocándolas todas en el mismo montón, sin hacerles demasiado caso. Alargó la mano, cogiendo su teléfono de encima de la mesa y metiéndolo de nuevo dentro del bolso.

- Espera, creo que será mejor que te enseñe una cosa aquí y así no tenemos que tener cuidado de no perder nada – haciéndole un gesto, buscó dentro de los bolsillos de su chaqueta algo.

- ¿No perder nada? – arqueó una ceja, confusa.

- Sí… ¿recuerdas que estuvimos hablando de que estaría bien por hacer algún plan para Navidad?

- ¿Te han dado algún día libre?

- Sí, cortesía de al piloto loca de turno… Pero me han dado unos días libres – asintió.

- ¡Qué bien! – sonrió-. Ahora podemos entretenernos en buscar algo para hacer y desaparecer de la locura de la ciudad aunque sea un fin de semana.

- Creo que lo de desparecer de la locura de la ciudad no va a ser demasiado posible, porque… No es que vaya a estar mucho más tranquilo que Tokio.

- ¿Eh? – preguntó confusa.

- Verás – volvió a acercarse hacia ella-. Resulta que desde que me lo dijiste estuve dándole vueltas a algo y… Esta tarde he secuestrado a mi hermano para que haga algo útil con su existencia y lo he llevado conmigo para que me ayudara.

- ¿No vienes del trabajo?

- No, me fui a la hora de la comida porque tenía el resto de la tarde libre – sonrió divertido de medio lado.

- ¿De dónde vienes tú? ¿Eh?

- Pues… de buscar nuestro regalo de Navidad adelantado – sacando finalmente la mano del bolsillo de la chaqueta dejó delante de ella un sobre.

- ¿Regalo de… Navidad? – confusa, alargó la mano para coger el sobre, observándolo sin entender demasiado-. ¿Ya has hecho planes tú por los dos? ¿Dónde se supone que…? ¡Oh! – habiendo comenzado a hablar mientras que abría la solapa, pudo ver de repente el lugar de destino, alzando la vista hacia su marido, sorprendida-. ¿París?

- ¿Para qué te crees que quería a mi hermano? – amplió del todo la sonrisa-. ¿Qué te parece?

- Pues… ¿puedo volar en mi estado?

- Sí, claro. Mira, algo bueno tiene que tener llevar sufriendo a Mai tanto tiempo, que sabe más que nadie de estas cosas. Aunque si quieres podemos preguntarle a tu doctora antes de… - cortó sus palabras al verla, de repente, dar un ligero saltito para echarle los brazos al cuello quedándose así abrazada a él con los billetes en la mano-. Supongo que esto me lo tengo que tomar como que te ha gustado la idea…

Riéndose, dejó que la volviera a dejar en el suelo, asintiendo automáticamente.

- He estado muchas veces en la ciudad, pero nunca en Navidad y dicen que es muy bonito… Y contigo…

- Sí, eso me han dicho. Yo no he tenido oportunidad, pero obviamente creo que tengo unos cuantos en la familia que lo afirmarían… - se quedó observándola-. ¿Te parece bien? Sé de dos que no van a estar muy de acuerdo, pero… Nos vamos solos tú y yo.

- ¿Solos?

- Solos… Me apetecía volver a desaparecer del mundo los dos solos otra vez, así que vamos a tener que buscarnos una excusa que suene convincente.

- No sé yo si encontraremos alguna para que dejen de seguirme a todas partes… - volvió a bajar la mirada hacia los billetes, negando ligeramente con la cabeza-. ¿Cuándo se te ocurrió esto?

- Cuando hablamos de hacer algo y empezaste a encontrarte mejor… Lo has pasado bastante mal esta temporada y pensé que te gustaría…

- Claro que me gusta… - notando como su tono perdía uniformidad, no tardó en darse cuenta de que sus mejillas se empezaban a humedecer, llevándose la mano libre a ellas, para secarlas.

- Pero bueno… ¿pasa algo?

- No… Pero no puedes esperar que las hormonas no se vuelvan locas si de repente me apeteces con esto – sin poder controlarlo, poco a poco las lágrimas fueron a más, incluso aunque se hubiera empezado a reír por ello-. ¡Mira lo que has conseguido!

- Oye, si no te gusta le regalo los billetes a mi padre para que los use para mandar a Michel bien lejos de Tokio…

Prácticamente divertido por la reacción que acababa de tener ella, a sabiendas de que era por motivos que no podía controlar, daba gracias de que no fuera la primera vez que pasaba algo así. Aquella vez no se había asustado como el día que le había llevado la toalla que le había pedido al salir de la ducha y se le había echado a llorar por eso.

- Mira qué pinta… Llorando sin sentido como una tonta… Lo que te va a tocar aguantar.

- Con gusto y lo sabes – negando con la cabeza llevó las manos a sus mejillas, secándoselas-. Venga, termina de ponerte la chaqueta que me voy a por los otros dos, si es que mi espía personal, como tú la llamas, no me tira nada a la cabeza vete tú a saber por qué.

Asintiendo a lo que le decía, lo dejó alejarse, volviendo a mirar hacia lo billetes, incrédula con lo que tenía en la mano.

- ¿Qué? ¿Para esto os chantajeo yo? ¿Para que estéis los tres de reunión y me tengáis a la pelirroja sola? – llamó la atención de los presentes, asomándose a la puerta.

- ¿Tú de dónde sales? – levantando la vista hacia el rubio, Haru lo miró sorprendida.

- De salir airoso de un intento de ataque de las hormonas de cierta señorita que nosotros nos sabemos… Nos vamos a ir ya, ¿necesitas algo? ¿Te acompañamos a casa?

- No, no, tengo que terminar algunas cosas aquí, gracias – negó con la cabeza viendo como los digimon se iban con él-. ¿Qué te has hecho?

- ¿Yo? Nada… ¿Y tú? ¿Ya te has quedado contenta de dejar el vestido bien a la vista?

- ¿Ya te has fijado?

- ¿Cómo narices no iba a fijarme? Nada más salir del ascensor lo he visto.

- Esa era la intención – le dijo, riéndose-. Si te ponía una foto en gran de ella con él puesto lo mismo te teníamos con la misma cara de atolondrado que se te quedó en su día y eso te iba a hacer perder puntos por aquí.

- Cara de atolondrado… y a mucha honra. Ya entenderás de lo que te hablo si es que dejas de esconderte debajo de la mesa cada vez que alguien te saca el tema… - giró la cabeza, escuchando los pasos de Sora, acercándose hacia ellos-. ¿Nos vamos?

- Creo que ya sé lo que me apetece para cenar… - le dijo, asomando la cabeza unos segundos para despedirse de su socia-. ¿Te quedas?

- Sí, quiero terminar unas cosas.

- Pues no te quedes hasta muy tarde, avisada estás… Que luego te fallan las neuronas muy seriamente.

- Sora… vete a cenar con Yamato. Venga, fuera los dos, no me obliguéis a llamar al de seguridad para que os eche…


AnnaBolena04: bueno, la página estaba estúpida, pero yo creo que hemos conseguido que esta cosa funcione.

¿Alguien decía algo de cuatro gritos bien pegados cruzando el pacífico? Pues aquí los tenemos jajaja La pelirroja haciendo lo que mejor se la da a Mimi, meter las narices en la vida de los demás, que a ver qué va a ser eso jajaja Que lo que le faltaba por oír que Haru se piense que Andrew no tiene intención alguna...

Y por otro lado tenemos a otro alguien quedándose con cara de tonto mirando un vestido que le trae muy buenos recuerdos... Aunque claro, ya veía él con material digno de hacer que la pobrecita de la futura mami se nos echara a llorar por culpa de las hormonas.

¡Besitos de tortuguita para ti!

Natesgo: pues al final creo que estoy empeorando... ains.

Al principio sí que planteé a Hideki como un personaje más serio, pero con el paso del tiempo yo creo que les pega un comportamiento más cercano. Tampoco es el jefe, jefe y, hasta que ocurrió el accidente simplemente ocupaba el puesto que ahora tiene nuestro rubio y formaban equipo más tranquilamente, probablemente la relación seria entre ellos solo sea de cara al público. Y además, Mai lleva una temporada en casa sin nadie más a quien mangonear que a su pobrecito marido, ahora se tiene que entretener a costa de estos dos.

Un kit de supervivencia al acoso de los niñeros sí que le vendría bien a la pelirroja peeero me parece a mí que los tiros han ido por otro sitio... ¡Un besito grande grande!

Ace Cornell: Mai podría ser una presidenta maravillosa, sí jajajaja

Eh, los cortes son mi día a día, ahí nadie me puede reclamar nada porque ya todo el mundo debería de saber que si no os pego un buen corte no me quedo contenta. Ayer, de hecho, escribí uno muy entretenido xD Así que quejas y reclamaciones por escrito... Y sigo sin poner adornos navideños, of course, aunque que conste que quiero poner cositas en mi aula, pero tiempo al tiempo.

¡Un beso!

Guest Vecina: Hideki se debía de aburrir mucho sin ellos. Se fue porque Mai le gritó también a él, pero seguro que se fue a reírse en paz del numerito que estaban montando los nenes grandes. Eso y que debe de tenerles aprecio, que estaba con ellos en el primer viaje a Marte y tuvieron que pasar mucho tiempo trabajando juntitos. Y Mai estaba con la pataleta de devolverle el favor al rubio después de que fuera a Tanegashima a por sus papeles meses atrás, así que ahora están en paces.

No, son situaciones muy diferentes en todos los sentidos, así que sí, Haru no puede compararse con nada de nada con ella. Ni las personalidades, ni las situaciones, ni nada de nada de la renada, pero bueno, pobrecita, que ahora resulta que lo que le pasa es que tiene miedo de que Andrew no quiera. Me parece que le deben de haber dado un bonito ultimátum por teléfono a Andrew, sí, sí.

Muy bien vecina, ¡muy lista! Jajajaja Era bastante evidente por dónde iban los tiros y como estos dos precisamente no es que tengan problemas económicos, pues ale, ahí tenemos a la parejita feliz a pasar unos días a París felizmente en Navidad. Aaaains... Las ganas xD Al menos es viernes ya y ya no tengo que trabajar más hasta el lunes porque me pegué la paliza ayer...

¡Bicos de tortuguita para ti!

Epic Crystal Night: pues por el camino que llevo... A ver hasta dónde llegamos jajaja Me alegro mucho de que te hayan gustado los capis, la verdad es que últimamente debo de tener mucho azúcar en vena porque me estoy portando muy bien y están todos para morirse del aksulanfbaohfjñafla Pero bueno, será el espíritu Navideño que me empieza a atacar o algo.

Je... Un fic sobre Hiroaki jajajajajajaajajaja Eso no tendría desperdicio... Y sobre él y Natsuko... pues no lo tengo yo muy claro, igual es que simplemente se llevan mejor ahora con el tema de que tienen nietos en común o simplemente que están teniendo algún tipo de acercamiento o no, e igual e todo una paranoia muy seria de Takeru. Aaaaah... ¿Qué será? jajaja ¡Un beso!