- ¿A dónde dices que o ha dicho que os vais? – sentada encima de la cama, observando los movimientos de Sora, Mimi se había quedado mirándola mientras que iba y venía.
- París. Le ha dado por ahí… Yo solo le dije que era la primera vez que íbamos a pasar los dos juntos en Tokio y que podíamos hacer algo… Y de repente el otro día me vino con los billetes ya sacados.
- ¿Quién es ese y dónde hemos dejado al cascarribas de turno?
- Ya lo sé… - riéndose por lo bajo, se quedó mirando hacia su amiga, divertida-. Déjalo, yo no voy a ser precisamente la que se vaya a quejar.
- Claro que no, con lo que te ha tocado aguantar durante todos los años pasados déjalo que se quede así, y sino le pegamos todos un buen par de collejas.
- Sí, es la amenaza más extendida – acercándose hasta ella, se quedó mirando hacia la montaña de ropa-. Entonces… ¿Vas a ayudarme a ver lo que me llevo y lo que no?
- Claro, para eso he venido. Para eso y para cotillear un rato. A ver si te crees que lo que te he dejado en la nevera era simplemente cortesía… Venga, vete mirando qué es lo que te quieres llevar.
Mientras que Sora terminaba de volver a ponerse su pijama, Mimi se había quedado revolviendo entre la ropa que había sacado, buscando algo más que hubiera pasado inadvertido, acabando por alargar la mano para sacar de entre todo, un trozo de tela de color verde.
- Uy, yo esto no te lo conozco – sacándolo para poder observarlo mejor, se giró hacia la pelirroja.
- Porque solo me lo he puesto una vez – sonrió automáticamente al reconocerlo-. Me lo compré en un viaje a NY el año pasado… Y coincidió que me lo puse el día que Yamato me pidió que me casara con él…
- ¿Así que así fue cómo lo conseguiste?
- Claro… Es mi truco, tú ponte algo de ese color y ya puedes hacer con él lo que te venga en gana – riéndose, a sabiendas de que realmente esas palabras tenían más significado real de lo que pudiera parecer, se acercó hacia ella.
- ¿Y por qué no te lo llevas? Así si os vais a algún sitio al que haya que ir más arreglada seguro que le gusta volver a verlo, ya te digo yo que ese es de los que se acuerda de estas cosas…
- ¿Tú crees? – alargando la mano para cogerlo, bajó la vista hacia el vestido-. No sé si me va a quedar bien…
- ¿Por qué?
- Porque es bastante ajustado en algunas zonas y… después de estos meses no sé yo si quedará cómo tiene que quedar.
- Ni caso, venga, pruébatelo y así te digo qué tal te queda. Ya sabes que se me da muy bien minarte la moral en temas de ropa…
- No me lo recuerdes… - protestó antes de dudar unos segundos y acabar por asentir, yéndose hacia el baño para cambiarse de nuevo.
- Eso, tú como si nunca te hubiera visto cambiarte de ropa… - dijo mientras que volvía a retroceder hasta sentarse en la cama.
Riéndose por el comentario de su amiga, cerró la puerta del baño tras ella, volviendo a quitarse el pijama. No era por vergüenza a cambiarse delante de ella, sino porque en la habitación hacía más frío que en el baño, el cual aún seguía algo caliente tras haberse duchado ella un rato antes. Subiéndose rápidamente el vestido, salió con él puesto, yendo directa hacia Mimi.
- Abróchame, ¿quieres? – se apartó el pelo, aunque fuera corto, para evitarle mayores problemas, notando las manos de su amiga cerrándoselo.
- Lista. Venga, que quiero ver cómo te queda… No parece que te quede mal, ¿cómo de ajustado era el vestido para que te quede bien ahora si dices que tanto has adelgazado?
- Bueno, ya he recuperado algo y… - su voz se apagó, quedándose distraída, mirándose en el espejo.
- ¿Qué?
- Pues… creo que… - se ladeó, ligeramente, observando su reflejo.
Frunciendo el ceño, confusa, se puso en pie para acercarse hacia su amiga, dándose cuenta entonces de lo que parecía estar mirando en el espejo. Sonrió automáticamente antes de levantar la vista hacia ella.
- Pues… yo creo que sí que le va a gustar… Y mucho más que la última vez que te lo vio puesto – se estiró, aprovechando para dejar un beso en la mejilla de Sora, la cual tenía una cara bastante delatadora de lo que pasaba por su cabeza.
Sonrió a más no poder. Si el vestido le había quedado menos suelto de lo que ella hubiera esperado no se debía más a que se podía notar una curva más abultada de lo que estaba acostumbrada a ver. En aquella época del año solía vestirse con ropa que quizás había disimulado aquello y ahora estaba pudiendo ver perfectamente como por fin se podía notar que estaba saliendo del tercer mes del embarazo por fin.
Pasó la mano sobre el vestido, dibujando así la curva que se podía apreciar, sonriendo aún más si podía antes de volver a girarse hacia la castaña.
- Uy, pero bueno – le dijo al verla-. ¿Desde cuándo te me has vuelto una llorona?
- Son las hormonas… - protestó rápidamente, secándose los ojos con el dorso de la mano.
- Ya, claro… Échale la culpa a las hormonas y no a que por fin te has visto con la barriguita… - alargó por brazos para cogerla y atraerla hacia así-. Ya verás como todo va bien de ahora en adelante y no te enteras del resto del embarazo. Y si cuando te vea el rubio con ese vestido tenemos que buscarte un sustituto yo creo que seguro que no tenemos mucho problema para dar con un buen repuesto.
Riéndose sin poder evitar seguir notando las lágrimas, volvió a repetir el gesto de antes de dar un ligero escalofrío.
- Vale, venga, vete a cambiarte de ropa que nadie quiere que vuelvas a cogerte un catarro ahora tú también. Ponte el pijama ese tan glamouroso con el que andabas antes y vamos a comernos lo que te he dejado en la nevera con algo calentito.
- Voy – fue su respuesta antes de volver a salir hacia el baño.
- Ah, y ese vestido se va con vosotros a Paris a ver qué cara de tonto se le queda a uno que yo me sé cuando lo vea. Ya me mandarás otra postal como esa tan bonita de la playa que me mandasteis desde Grecia…
Cerrando la puerta del baño tras escuchar las palabras de Mimi no pudo evitar pensar a reírse en el verdadero motivo por el que le habian enviado aquello que decía, prefiriendo no acordarse de los detalles en ese momento. Se puso en pijama de nuevo, notando cómo volvía a entrar en calor y salió con el vestido en la mano, tirándolo encima del montón de ropa que ya tenían.
- No, eso ponlo para abajo donde no lo vea el otro cotilla cuando llegue – cogiéndolo para esconderlo entre el resto de la ropa, lo quitó de la vista-. ¿Ya?
- Ya… ¿Qué quieres de beber? Creo que tengo chocolate… Hmm… sí, chocolate… - contestándose a sí misma la pregunta salió de la habitación, esperando que Mimi la siguiera.
- Yo si es chocolate lo que hay por entre medias rara vez tengo queja, ya lo sabes… - fue tras ella, fijándose en que los tres digimon se habían quedado sentados donde los habían dejado.
- Es una pena que pena que no te hayas traído al peque, sino te diría que te quedaras con nosotros a cenar…
- No, tengo que ir a buscarlo dentro de un rato, que lo tiene secuestrado Kae.
- Pues uno que ya vendrá cenado de allí… - revolviendo entre los armarios, empezó a sacar tazas.
- Cenado y si me apuras hasta desayunado para el día siguiente… ¿Te ayudo?
- No empieces tú también… Creo que por el momento soy capaz yo sola de poner a calentar esto…
- Oye, tu piensa que de todos los pesados que te acosan cada cinco segundos la que menos te da la lata soy yo…
- En eso tengo que darte la razón… - siguió revolviendo-. Gracias por venir a hacerme compañía, hoy no tenía ganas de quedarme en el trabajo y Yamato tenía una reunión. Es bueno estas acompañada sin alguien que esté esperando que me vaya a desmayar en los próximos cinco minutos.
- En ese cupo también deberías de incluir a Yamato… - acercándose hasta la nevera, igualmente, ayudando a la pelirroja, se quedó pensativa-. Y hablando de desmayos, todavía no me has contado bien la historia de cómo el traidor de Yagami se las arregló para enterarse antes que tú misma de que estabas embarazada…
- ¿No te lo conté? Se supone que había quedado con él para comer y vino a buscarme cuando de repente me desmayé, así, de repente. Tal cual como estoy hablando contigo… Es la única vez que me ha pasado y mira que he tenido mañanas horrorosas esta última temporada… Creo que nunca lo he visto con semejante cara de susto por mi culpa. Poco le faltó para llevarme directamente al hospital sin que me diera tiempo a despertarme.
- Obviamente… - chasqueó la lengua-. En el fondo no me puedo enfadar con él por meter las narices siempre donde nadie le llama antes que los demás, era de esperar que acabara pasando algo así.
- ¿Cómo que era de esperar?
- Sí, con los años que tenéis tanto tú como Hikari sigue teniéndoos entre algodones, así que obviamente te iba a estar rondando a sabiendas de que el borde del rubio estaba fuera…
- No dijo nada, simplemente se limitó a sonreír, centrándose en terminar de preparar la bebida, observando el líquido y entreteniéndose en apreciar el olor. Estaba haciendo que se le abriera el apetito.
- Lo sé – acabó por contestar-. Me llevó a su casa bajo secuestro hasta que se aseguró que me dejaba acompañada por Yamato. Fue incluso a buscarlo al aeropuerto para que no tuviera que ir yo.
- Por cosas como esas podría pensarme el perdonarle lo que me dijo cuando me contasteis lo de la nena…
- No le hagas caso, Mimi. Sigue con trauma por lo que le liaste con el vestido, así que posiblemente haya decidido desquitarse. Además – empezó a echar la bebida en las tazas-. Tengo un cotilleo bastante más gordo de contar que si Taichi anda persiguiéndome por los rincones para que no me salte ninguna comida o no.
- ¿Ah si? – se giró hacia los tres digimon presentes-. ¿Vosotros queréis, no? – les señaló la tarta que había traído con ella viendo que a modo de respuesta se ponían en pie y se acercaban a ella.
- Ya me lo parecía a mí – dijo la pelirroja quien había sacado ya cinco razas, llevándolas hacia la mesa antes de tomar asiento-. ¿Sabes que estos dos están enfadados conmigo porque no se vienen a París con nosotros?
- ¡Porque no puedes ir sola! – protestó Biyomon mientras que le dejaba la bebida delante.
- No voy sola…
- Ya, pero nosotros tenemos que cuidarte…
- Va a estar bien cuidada, si seguro que a estar pendiente de ella no le gana nadie. Podéis quedaros conmigo si queréis y os hago cosas ricas…
- Yo quiero ir con ellas – sin levantar la vista de la bebida, olisqueándola, Gabumon señaló hacia la pelirroja.
Sonrió automáticamente al escucharlo, no pudiendo evitarlo. Adoraba ese tipo de comentarios, sobre todo cuando venían en plural.
- No es que no queramos que estéis con nosotros, lo que pasa es que nos apetece estar a los dos solos unos días… - acabó diciendo.
- Eso… ahora que están casados tienen que tener algún tiempo para ellos dos. No os preocupéis que seguro que vuelven perfectamente. Y sino yo misma me encargo de darle una patada en el trasero al rubio.
Bueno, me he escapado un rato de mi autoncondena en la cama para ver si consigo parar el catarro odioso que ha venido a rematarme. Si además es que sé perfectamente que me han contagiado mis "angelitos", para que no los eche de menos ni en los días que debería de librarme de su encantadora presencia. Aaaains...
AnnaBolena04: es bastante probable que a Andrew alguien haya tenido que ir a abanicarlo para ver si termina de reaccionar después de la noticia que le acaban de dar porque su cerebro se debe de haber quedado en error intentando procesar que como puede ser que Haru haya llegado a esa conclusión si es ella la que anda diciendo por todas partes que la que no está interesada en anillos es ella xDD
Y sí, claro, estos dos juegan en otra liga. Ya de hacer un regalo, pues lo hacen bien. Nada de un bonito par de calcetines, no. Aquí por todo lo alto. Aunque me parece a mí que la sorpresa que se va a llevar el rubio cuando descubra que su pelirroja ya tiene algo de barriguita va a ser más grande que la ha que le ha podido dar él a ella con la noticia del viaje a París.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: se va a poner a repartir collejas si hace falta para que esos dos dejen de dar vueltas, que a ver que va a ser eso tanta tontería. Ahí los dos queriendo y a la hora de la hora de la verdad ni el uno ni la otra xDD El fénix como amenaza es muy importante, sobretodo porque todos saben que es capaz de mandar y el fénix de hacer caso e ir a dar picotazos jajaja
A ver... es que nuestros señores tortuga deben de tener un nivel económico lo suficientemente importante como para que un viaje de ese tipo sea como para mí irme a por el del perro jajajajaja Y si, probablemente fuera un buen motivo para ir a cerrar la puerta del estudio y no dar más señales hasta que se lo hubiera agradecido bien, peeeeeero a ver quien echa a los dos digimon jajajajaja Y esta vez la elección del destino ha sido uno conocido por mí para no acabar llorando en el rincón viendo las fotos para documentarme, muchas gracias xDD
Yamato el pobrecito no contaba con semejante ataque a traición a sus feels, pobrecillo, no lo vio venir y de repente... Ya está conspirando en su contra para atacarle con otro vestido que también le trae buenos recuerdos.
¿Yo? ¿Planear maldades? Eeeeeeeeehm... Si estoy malita en la cama... ¿qué voy a hacer yo? Muchos bicos para ti y para las tartarugas ❤
Natesgo: te digo lo mismo que a la vecina, con el nivel económico que deben de tener una diseñadora de moda como ella y un astronauta me da a mí que irse a pasar unos días a París en Navidad no debe de ser algo tan gordo, no jajaja Así que haya segundas intenciones o no en el regalo del rubio, tampoco es tan grave. Seguro que Hiroaki insiste en que se lleven con ellos al ex-suegro para no tener que aguantarlo a ver si con un poco de suerte no vuelve o qué xD
¡Un beso! Pero de lejos, ¿eh? Que luego te contagio los virus y a ver cómo hacemos el lunes xD
Epic Crystal Night: son los medicamentos para el catarro que ya me están afectando y me tienen los niveles de azúcar alterados xD Y de verdad te lo digo que estamos hablando de alguien que al que se pase de pegajoso/ñoño con ella le mete un bufido y sale corriendo, peor oye, con estos dos, ni siquiera tengo que ponerme a pensar demasiado. Como suelo decir, van con el piloto automático y hacen lo que les viene en gana...
A ver si ahora que me ha bajado la fiebre aprovecho y escribo un poquito, que últimamente no hay manera. ¡Un beso!
