- Está enfadado porque nos vamos a ir unos días fuera y él no viene con nosotros – señaló a Gabumon con la cabeza.
- ¿Y eso por qué? – Mai, girando la cabeza, se quedó observando al digimon.
- Porque desde que se enteró de que Sora estaba embarazada no se quiere despegar de ella. La sigue hasta al trabajo para asegurarse de que todo está perfectamente. Así que ya te podrás imaginar el drama que tiene desde que se ha enterado.
- ¿Y la otra digimon?
- Peor todavía… Pero yo creo que mi suegra va a poder hacer algo para convencerla de que no pasa nada porque nos vayamos. Posiblemente se quede con ella y le deje a Gabumon a mi padre – bajó la vista hacia su taza, aprovechando para terminársela antes de que el descanso llegara a su fin.
- Pues… si quieres puedes dejarlo conmigo. Podría decirle que necesito que me ayude a cuidar de la niña esos días y así se distrae, ¿qué te parece?
- ¿Tú crees?
- Podría colar… A mí ya sabes que no me molesta en casa, todo lo contrario, y Nyoko seguro que está encantada por ver una especie de peluche gigante que le habla. Y sino lo chantajeo con comida y suele colar.
- Puedes hacer la prueba. Si a ti te apetece tenerlo en casa unos días yo encantado, y si te quiere hacer caso… Pues mejor que mejor.
- Luego puedo chantajearte diciendo que me traigas un regalo bonito de París – sonriendo divertida, se puso en pie, acercándose hasta el digimon que se había quedado alejado de ellos-. Ey… ¿qué haces aquí solo? ¿Por qué no vienes con nosotros?
El digimon giró la cabeza, observándola. Se había quedado distraído mirando hacia la televisión del área de descanso sin atender a la conversación que los dos adultos estaban teniendo.
- Estoy bien aquí – le dijo, volviendo a mirar hacia la pantalla.
- ¿Puedo quedarme contigo? – tomando asiento a su lado, se quedó mirándolo-. Me ha dicho Yamato que estás enfadado porque te tienes que quedar en Tokio.
- No estoy enfadado – negó con la cabeza-. Pero tengo que cuidar del bebé y si se van no voy a poder hacerlo.
Sonrió sin poder evitarlo. Lo conocía casi desde el mismo momento en el que había conocido a Yamato y no había tardado demasiado en cogerle aprecio a aquel digimon. Le había costado más a él acercarse a ella, escondido siempre tras los pasos de su compañero, pero poco a poco se había ido abriendo. Cuando le habían dicho que si había salido de una pieza del accidente había sido gracias a él, no había sabido demasiado bien como reaccionar ni como darle las gracias.
Escucharle aquellas palabras, hizo que sonriera. No le extrañaban para nada viniendo de él y se podía imaginar que lo decía de la forma más sincera posible.
- Ya… Pero tienes que entender que ellos dos también quieren estar solos de vez en cuando. Solo serán unos días y luego podrás volver a vigilar que todo esté perfectamente.
- ¿Y si les pasa algo mientras que están lejos?
- No les va a pasar nada – alargando la mano, le dio un golpecito con el dedo en la nariz-. Se me ocurre una idea… ¿Qué te parece si los días que ellos no estén te quedas conmigo y me ayudar a cuidar a Nyoko? Hace mucho tiempo que no dejas que te mime yo un poco… Claro, ahora me has cambiado por una pelirroja… Vergüenza debería de darte.
Giró la cabeza, dejando de mirar hacia la televisión, observándola en silencio, dejando que poco a poco se le fuera notando un color rojizo en la cara por el intento de acusación que acababa de recibir.
- ¿Puedo quedarme contigo?
- Claro, te dejo que cuides a la niña y así cuando ellos tengan a la suya podrás saber cómo hacerlo, ¿te apetece? Puedo hacerte la cena que tanto te gusta y así estás más contento…
Acabó asintiendo muy levemente, convencido en parte de que era una buena idea. Era capaz de entender que ellos dos quisieran estar solos, pero él había dicho que iba a estar cuidando de ellas en todo momento y no quería faltar a su palabra. Pero, dada la situación, podía llegar a considerar el ofrecimiento de la piloto como algo bueno.
- ¿Sí? – Mai sonrió notando su gesto-. Ya verás qué contenta se pone Nyoko – giró la cabeza ligeramente hacia el rubio que se había quedado en la mesa observando la escena y asintió levemente.
Habiendo dada por terminada la reunión, Sora recogió sus cosas y dirigió sus pasos hacia su mesa, con intención de tomarse un descanso. Empezaba a costarle tener la misma rutina de todos los días, teniendo que hacer algunas paradas a lo largo de la mañana, pero, al menos ya no necesitaba la supervisión de su madre para poder salir de la cama tan siquiera, lo cual era todo un avance.
Frunció el ceño al escuchar una voz conocida venir desde el otro extremo del pasillo, tomándose unos segundos para asociarla con su dueño antes de girar la cabeza y darse cuenta de que, efectivamente sí que conocía esa voz.
- ¿Se puede saber qué estás haciendo tú aquí? ¿No tienes nada mejor qué hacer con tu vida o qué? – sonriendo, se acercó hasta su cuñado.
- No, la verdad es que no y los niños han sido secuestrados por su bisabuelo – se giró hacia ella, dejando de mirar hacia los lados desorientado.
- ¿Sigue Michel aquí?
- Y papá dice que no sabe por qué no os lo lleváis vosotros de guía, que le paga él el billete de ida – viendo como la pelirroja se reía cuando terminaba de acercarse hasta ella, sonrió a modo de saludo-. No me ha mandado mi hermano a espiarte, pero pasaba por aquí y no tenía nada mejor que hacer.
- Pues… justo iba a tomarme un descanso. Has sido muy oportuno… ¿nos quedamos aquí o vamos a alguna parte?
- ¿No tienes a tus sombras aquí?
- Sí, claro, Biyomon me estaba esperando en mi despacho… A Haru la tengo en el otro extremo del mundo, probablemente paranoica ante la idea de que haya podido chivarme de que la idea del anillo no le gusta tanto como dice… - riéndose por lo bajo le hizo un gesto para que fuera con ella.
- Creo que prefiero no preguntar – siguió los pasos de su cuñada, viendo como iba directa a dejar las carpetas que llevaba con ella-. Mira quien está aquí – dijo nada más ver al pequeño ave rosa levantar la cabeza hacia ellos-, ¿qué tal se te dan las labores de vigilancia?
- Déjala, no creo que te conteste. Está enfadada conmigo, así que se limita a perseguirme simplemente pero no me habla – contesto la pelirroja por ella, acercándose ahora a por su abrigo.
- ¿Por qué está enfadada contigo?
- Están los dos enfadados porque nos vamos sin ellos y eso interrumpe seriamente sus labores de vigilancia hacia mi persona - explicó, empezando a colocarse bien la ropa de abrigo-. Deben de poner en duda que seamos capaces de cuidarnos solos.
- Yo también podría en duda las habilidades de mi hermano, pero bueno… Ha estado dos veces en Marte, no deberíamos de acusarlo de ser tan inútil.
-No seas malo… - negando con la cabeza, entre risas, se acercó a coger su bolso-. ¿Vienes con nosotros Biyomon? Vamos a ir a tomar algo… Que yo tengo hambre. Aunque cuándo no tengo hambre yo ahora… - murmuró por lo bajo viendo como se levantaba para seguirlos.
Saliendo del despacho, cerró la puerta tras la digimon y el chico, acercándose hasta la mesa de su ayudante.
- Voy a tomar un descanso, cualquier cosa, me pasas la llamada al móvil, ¿de acuerdo? Salvo si llama Haru, a esa le dices directamente de mi parte que no pienso cogerle el teléfono a no ser que sea que venga con anillo incluido.
- Sí, claro, para que me mande a paseo a mí – empezó a reírse, asintiendo a lo que le había dicho.
Haciéndole por fin un gesto a Takeru para que la acompañara hacia la puerta, desaparecieron del estudio.
Sonrió al camarero a modo de agradecimiento cuando terminó de tomar nota, dejando la carta encima de la mesa.
- Lo peor es que seguro que para la hora de la comida estoy otra vez muerta de hambre – dijo girándose hacia Takeru.
- ¿Seguro que no te estarás convirtiendo en mi cuñado?
- No lo sé… Cuando se me empiece a poner el pelo demasiado de punta te aviso para ir tomando las medidas preventivas necesarias – riéndose por lo bajo, asintió-. Me dijo tu hermano que estuviste ayudándole tú a preparar las cosas para el viaje.
- Sí, era yo, mamá o el abuelo, y creo que por el momento sigo siendo su favorito de esos tres.
- Sí, yo también lo creo… Pero bueno, ahora que ya me ha dicho donde vamos no creo que vayamos a tener mucho problema. Si sobrevivimos dos semanas en Grecia…
- Ya, tú sí que debes de haber estado bastantes veces por allí y no lo digo solo en la época en la que poco más y te mandaron a vigilarme.
- Eh, eso fue una coincidencia. Yo no tengo la culpa de que decidas irte a estudiar allí a la vez que yo. Pero sí, lo que pasa es que todas las veces que he ido por trabajo no he tenido demasiado tiempo para poder ver la ciudad. Ni mucho menos en Navidad.
- ¿Se le ocurrió a él solito?
- ¿El qué? ¿El destino? Hasta dónde yo sé, sí. Habíamos hablado de hacer algo ya que era la primera vez que íbamos a poder estar juntos pero…
- Ya, es que…
- No, no empieces con lo de siempre, que ya me sé de memoria la charla de tooodos los años que llevamos juntos – dándose cuenta de que volvían con lo que habían perdido guardó silencio, esperando a que lo dejaran encima de la mesa-. Gracias.
- Gracias – dijo él también al camarero, aprovechando para acercarle a Biyomon lo suyo -. Eh, algo de razón tengo.
- Algo de razón dice… - negando ligeramente con la cabeza, pasó a prestar atención a su comida-. Yo me voy a celebrar que he mejorado muchísimo y que todo empieza a ir más o menos bien. Tú si quieres felicitarnos por los 17 años juntos, adelante, no creo que a nadie le vaya a extrañar ya…
- Qué graciosa… ¿Todo está perfectamente? – quedándose con lo que le interesaba, quedó mirando hacia ella.
- Sí, yo creo que sí. Llevo una temporada durmiendo bien, sin prácticamente nauseas… La mayor queja que tengo es que me empiezo a cansar primero y que suelo tener hambre a horas a la que antes no la tenía. Así que tranquilo, que yo creo que tu sobrina ha decidido darme una tregua.
- Mi sobrina – riéndose por lo bajo, se quedó mirando para ella -. No sabes el tiempo que llevo queriendo escuchar algo así.
- ¿Qué? ¿No me irás a decir que también diecisiete años? – bromeó antes de llevarse lo que tenía en la mano a la boca.
- Oye… igual a tus padres no les hubiera parecido muy bien y los míos les hubiera dado un infarto, pero yo tampoco me hubiera quejado demasiado. Pero ya me entiendes… Así que me alegro de que esté todo en orden por fin.
- Más que en orden… Ya se me empieza a notar – confesó-. ¡No le digas ni media palabra a tu hermano! Quiero que se dé cuenta cuando estemos fuera… Pero si me pongo algo ajustado se me nota, me fijé el otro día mientras que miraba qué me podía llevar a París con Mimi.
Bajó la vista directamente hacia ella, a sabiendas de que la ropa que llevaba no iba a dejar que viera nada, pero igualmente se quedó mirando hacia allí. Escuchando la risa de su cuñada, no tardó en ver las manos de ella aparecer en su campo visual y apretarse mejor el jersey para que, muy ligeramente, se pudiera apreciar una curva que, especialmente, en las últimas semanas había sido totalmente inexistente.
- ¿Pretendes que me convierta en hijo único de repente?
- Sí… Ese es el plan más o menos – sonrió, orgullosa, volviendo a centrarse en la comida-. Y ahora que caigo… Ya estás conmigo, puedes acompañarme a comprar su regalo de Navidad…
- ¿Yo? ¿Por qué? ¿No será una encerrona como la que le lió Mimi a Taichi, verdad?
- Mira, no se me había ocurrido…
AnnaBolena04: esto funciona así... para evitar pataletas ahora vamos justo al revés, la primera en vez la barriguita fue Mimi, seguida de Takeru y... luego ya veremos a quién le toca del séquito jajajaja Así al menos dejan de tirarse de los pelos entre unos y otros por las cosas que van descubriendo sobre la nenita que viene en camino.
Parece que ya tenemos a Gabumon convencido de que puede dejar irse a los futuros papi unos días, que le van a deja a una minipiloto con su avioncito para que entrete con eso de cuidar nenas y ha colado bastante bien. Ahora solo falta que a Biyomon se le pase el drama porque parece ser la que peor se ha tomado no poder irse detrás de su Sora hasta otro continente.
¡Besitos de tortuguita grandes grandes! Pero sigo mandándotelos de lejos que sino te contagio los virus ❤
Guest vecina: Sora con Mimi suele ser una advertencia de que igual se han ido de compras o están mirando cosas qué ponerse, y esto también es aplicable con Haru. Pero bueno, al menos esta vez ese vestido es territorio conocido, solo que ahora lo que consigue es que se note una barriguita que con la indumentaria normal de la pelirroja en invierno no se notaba con tanta facilidad. Habrá que ver si acaba siendo cazado por alguna tartaruga en el Sena para que se haga un nido o no jajajaja (Lo peor es que yo ya de estos dos... No me extrañaría, no).
No, sin duda no le va a faltar perrito faldero durante todo el viaje que se asegure que no le pase nada de nada, pero ellos dos se han acostumbrado a seguirla a todas partes más de lo normal y se les hace complicado pensar en tener que dejarla libre unos días, que ya le vale al rubio ese, que eso es secuestro de pelirrojas sin autorización previa.
Claro que estoy pocha, al menos hoy no he tenido fiebre. Pocha y con mis amigos los test como compañía - JAJAJAJAJAJA me río porque como empiece a llorar no paro - pero bueno, ayer me pasé el día en la cama, que me ha servido para descansar un poquito al menos. Algo es algo, que tratándose de mí, ya es para tirar voladores. Y mañana lunes y me entran ganas de echarme al suelo a patalear, pero bueno, venga ¡ánimo!
Muchos bicos para ti y para las tartarugas ❤
