El aeropuerto en fechas como aquella era un verdadero caos, pero estaban todos tan acostumbrados a su uso que sabían manejarse con bastante facilidad a pesar de que no se viera más que una marea de gente por todas partes.
- Muchas gracias por acercarnos – le dijo Yamato a Taichi mientras que caminaban sin demasiada prisa, ya que habían ido con tiempo.
- ¿Acercaros? Estoy buscando algún vuelo que me aleje del país para esquivar la ira de Mimi, gracias – encogiéndose de hombros continuó su camino.
- ¿Y para eso quieres mi maleta? ¿Para ver si con un cambio de vestuario radical te reconoce con más dificultad? – cogiéndose del brazo de su amigo, hizo referencia a su propia maleta, la cual le había quitado cuando habían llegado al aeropuerto y se había empeñado en llevar.
- Deja de protestar, siempre hago lo mismo en condiciones normales, ahora más. Así que venga, camina delante de mí que tenemos que buscar vuestra puerta de embarque para que no andéis luego a las carreras.
- Que horror… si dice cosas hasta con sentido y tengo que darle la razón – negando con la cabeza, el rubio se detuvo unos segundos, observando las pantallas gigantes en las que aparecían los nombres de los destinos-. Vale, lo encontré.
Habiendo encontrado la puerta de embarque finalmente, pudieron dirigir sus pasos hacia la zona de facturación de maletas, encargándose el rubio de ello mientras que Sora se quedaba con Taichi, esperando.
- ¿Cuándo volvéis?
- Antes del fin de año, tranquilo, no te vamos a dejar solo para celebrarlo.
- Más os vale… que si me dejas solo por aquí con tu querido cuñadito y la otra loca no sé yo qué tal me irá.
- Eres un exagerado… A uno de ellos al menos sabes como tenerlo más o menos tranquilito. Estuve con él esta semana, vino a verme al estudio.
- ¿A él no te dedicas a matarlo del infarto?
- No, a él no – empezó a reírse por lo bajo mientras que negaba con la cabeza-. Fíjate que te veo a ti con mejor capacidad de reacción que él, aunque te lleve ventaja en estas cosas.
- No lo sé, pero tampoco quiero ponerlo a prueba otra vez, así que estate quietecita.
- Vale… vale…
- ¿Qué os pasa? – volviendo de haber facturado las maletas, se acercó hasta ellos.
- Nada, que no quiere que lo dejemos solo con tu hermano y con Mimi buscando venganza en su contra.
- Pues yo no te llevo con nosotros a Paris, lo siento, pero tengo otros planes…
- Y sin duda no quiero tener ni idea de los planes que tenéis vosotros dos sin niñeros, muchas gracias…
- ¿Por qué tienes la misma edad mental de un crío de 15 años? – poniendo los ojos en blanco, Yamato bajó la vista hacia su reloj-. Creo que voy a ir al baño…
- Eso, pero déjanos los billetes de avión aquí, así nos vamos nosotros dos y me escondo yo una temporada…
- Vaya agonías que estás hecho… ¿Todo bien? – dijo mirando hacia la pelirroja.
- Vete al baño de una vez, corre – asintió a su pregunta a pesar de todo-. Te esperamos por aquí, vamos a buscar donde sentarnos, ¿vale?
Girando sobre sus propios pasos, se quedó unos segundos buscando el camino para seguir en dirección al baño, decidiéndose al final por el que menos gente parecía tener, alejándose de ellos. Mientras que Taichi pareció hacer caso a las palabras que le había escuchado a su amiga, ella se quedó siguiendo al rubio con la mirada hasta que lo perdió de vista antes de girarse hacia el castaño.
- ¿Pasa algo? – le preguntó al verla parada.
- No… - siguiendo sus pasos, avanzó hasta colocarse de nuevo a su lado-. ¿Qué vas a hacer al final estos días?
- Nada, me ha tocado trabajar como siempre, pero vamos a aprovechar para que Daigo vea la ciudad. El año pasado era demasiado pequeño para ser consciente de nada, así que vamos a aprovechar.
- Anda, mira, tienes el mismo plan que yo. También tengo pensado enseñarle las luces de la ciudad al que se viene conmigo…
- Es una buena comparación – riéndose tomó asiento, esperando que ella hiciera lo mismo, frunciendo ligeramente el ceño al verla acercarse para quedarse frente a él-. ¿Qué? ¿No te querías sentar?
- ¿Cómo de bien vista me tienes? – le preguntó de repente.
- ¿Eh?
- ¿Cómo de bien vista me tienes? – repitió-. ¿Sabrías apreciar si me he cambiado el peinado?
- ¿Es una pregunta con trampa? – levantó la vista hacia ella, observando hacia el cabello de ella, sin ser capaz de notar nada diferente.
- Responde – sonrió divertida al ver la cara de confusión que tenía puesta.
- Yo no te veo nada raro… - cada vez entendía menos.
- Y… ¿si hago esto? – sonriendo de forma traviesa, casi como lo haría una niña pequeña que ocultaba algo, se ladeó ligeramente, aprovechando que Yamato ya no estaba allí para ajustarse la chaqueta, dejando que su amigo notara la ligera barriguita que ya se le comenzaba a ver.
Bajó la vista hacia ella sin terminar de entender nada de nada, incluso cuando empezó a colocarse mejor la ropa para ajustársela. Levantó incluso la vista de nuevo hacia su rostro, buscando algún tipo de explicación más allá de la sonrisa que tenía. Fue cuando volvió a bajar la vista el momento en el que se fijó.
- Oh… - murmuró casi de forma inaudible.
- Ni media palabra, él no lo ha visto todavía – avisó, divertida por la cara que había puesto su amigo.
No le dijo más, quedándose mirando hacia ella con una sonrisa a juego con la de su amiga y, casi sin darse cuenta, alargó la mano para posarla sobre la ligera curva que estaba viendo, frenando a tiempo para volver a mirarla.
- ¿Puedo?
- No digas estupideces – siendo ella la que terminara de llevar su mano sobre la ropa-. Casi no se nota, pero cuando me pongo algo más ajustado sí que se puede ver. Llevo desde que me di cuenta esquivando ponerme algo en lo que no nade…
No la estaba escuchando demasiado, sino que estaba observando su mano sobre ella. Acabó por ampliar más la sonrisa.
- Esta niña va a acabar siendo clavada a su padre, pretende acabar conmigo de todas las formas posibles y todavía no ha nacido… - murmuró, acabando por retirar la mano, con intención de coger la de ella y darle un tironcito para que se sentara a su lado-. Yo… también os he dado la lata más de la cuenta para traeros por algo.
- ¿Qué has hecho ya? La última vez que me perseguiste por un aeropuerto fue para decirme que Daigo iba a ser niño – confusa por sus palabras, tomó asiento.
- Tengo una cosa para ti… Bueno, para ti no, para alguien que todavía no ha nacido pero te tocará a ti guardara hasta que la pueda usar – mientras que hablaba, metió la mano en su chaqueta, sacando de ella una cajita-. No podía dejar que os fuerais sin el regalo de Navidad…
- ¿En serio? No tenías que haber comprado nada – le dijo alargando la mano para coger la caja que le tendía.
- Es una tontería, pero lo vi el otro día y… Bueno, supongo que cuando lo veas entenderás a lo que me refiero. Simplemente tenía que comprarlo.
- Simplemente tenías que comprarlo… - repitió sus palabras mientras que terminaba por bajar la vista hacia la cajita, empezando a deshacer el lazo que la cerrada-. Si es que no tienes remedio, ¿desde cuándo tienes que comprar algo por Nav…? – frenó sus palabras nada más terminar de abrir la caja.
En cuando pudo ver lo que había en su interior tuvo que guardar silencio, dándose cuenta de que en el interior había un pequeño pasador con forma de flor con los pétalos de color amarillo y el centro de un naranja bastante más oscuro. Un pasador idéntico al que le había regalado a ella tantos años atrás y que tantos dolores de cabeza les había costado.
Alargó la mano para cogerlo, notando que era más pequeño, más apropiado para su futura dueña de lo que había sido el original. Se había ido dibujando en sus labios una sonrisa, la cual ahora había cubierto al haber llevado la mano contraria a sus labios, intentando mantener la compostura.
- ¿Te gusta o vas a estar sin hablarme otra vez aunque alguien esté intentando eliminar Tokio del mapa?
- Eres un idiota – consiguió decirle antes de girarse hacia él sin darle tiempo a reaccionar, quedándose abrazada a su amigo.
- ¿Y ahora qué he hecho yo? – sonrió respondiendo automáticamente al abrazo de ella-. Tenía que comprarlo… - guardó silencio, analizando los gestos de ella-. ¿Te me has puesto a llorar?
- ¡Cállate! Ahora soy capaz de llorar hasta cuando alguien me da los buenos días, ¿qué crees que puedo hacer si me sales con esto tú?
- Pero no llores tú, que luego lloro yo y verás…
- ¿Se puede saber qué os pasa? – la voz de Yamato, quien acababa de llegar hasta ellos, los sorprendió, quedándose mirándolos sin entender nada de lo que pasaba.
- Que este ser no tiene remedio – murmuró Sora por lo bajo separándose ligeramente de él aprovechando para limpiarse los ojos con la mano en la que no tenía nada.
- ¿Estás llorando? – sin ser capaz de entender nada, se acercó más-. ¿Ha pasado algo?
- Sí, esto ha pasado – sin darle tiempo al castaño a contestar le tendió el pequeño objeto.
Confuso, alargó la mano hacia lo que Sora le tendía, dejándolo en su palma, sin entender gran cosa hasta que se dio cuenta de que era algo para el pelo demasiado pequeño para ser para alguno de los presentes. Sonrió automáticamente.
- Es igual que uno que me regaló a mí hace muchos años…
- Sí, uno por culpa del cual se pasó sin hablarme una temporada y mírala ahora…
La explicación que le acababan de dar servía para entender lo que estaba pasando allí. No era capaz de recordar aquel episodio entre ellos dos, posiblemente porque estuviera bastante lejos de la ciudad y más preocupado por lo que estaba pasando que de la crisis que ellos dos pudieran tener o no, pero era capaz de entenderlo.
- ¿Qué pasa? ¿No te quedas a gusto si no das el cante hasta con un detalle así o qué? – sonriendo también, volvió a observar el diminuto pasador.
- Ya sabes que no. ¿Qué pensabas que la lata que os día era porque quería venir a despedirte?
- Es que si no me hace llorar al menos una vez a la semana no se queda contento – protestó la pelirroja queriendo recuperar el regalo para dejarlo en su caja de nuevo-. Debe de querer que llegue al destino con los ojos hinchados…- escuchando la risa de su amigo, alargó la mano para darle un ligero manotazo-. ¡No te rías!
- Tengo que reírme, que ahora te haya dado por llorar por cualquier cosa cuando rara vez te he visto hacerlo es muy gracioso.
Entrecerró los ojos para lanzarle una mala mirada, quedándose ahí todo al escuchar por megafonía como llamaban a los pasajeros con destino a París para el embarque.
- Ese es vuestro vuelo… No os voy a pedir que me traigáis algo bonito esta vez, creo que eso ya va con vosotros. Pasadlo bien y si necesitáis cualquier cosa con los digimon mientras que estáis fuera avisadme.
- Gracias – le contestó el rubio, no entendiendo demasiado bien el comienzo de sus palabras.
- Eso, vete, antes de que líes alguna otra… - poniéndose en pie ella también, volvió a acercarse a su amigo para abrazarlo-. Gracias por el regalo – le murmuró, estirándose para poder darle un beso en la mejilla y apartarse por fin.
- Pasadlo bien, ya me encargo yo de emparanoiar al rubio en miniatura mientras que estéis fuera – sonriendo, dejó que se fueran.
Esperó a perderlos de vista, entretenido al ver como su amiga volvía a llevarse la mano a los ojos, secándoselos mientras que caminaban en dirección hacia el control, viendo cómo entre risas, Yamato acababa por rodear sus hombros con el brazo mientras que esperaban su turno.
AnnaBolena04: claro, él va entrenando para cuando venga la nenita, que seguro que es más feliz que nadie si le dejan una miniMai chiquitina echada encima de la barriguita para que juegue con su avioncito de peluche. Además, ya sabemos que Mai lo tiene comprado con comida y mimos, así que le deja a la nenita para distraerlo y así le sonsaca más información delicada que poder usar en contra del rubio.
Ahora tenemos un capi de esos que son para ir, coger al embajador, achucharlo y usarlo de peluche una semana o dos por ser una de las cosas más monas del mundo y regalarle a su amiga del alma un bonito minipasador tamaño nenita igual que es que ella tenía... ¡Si es que es para fangirlear con él!
Muchos besitos de tortuguita y yo voy a ver si no me termino de morir en lo que quedar de día al menos...
Guest Vecina: venga vecina que este es de los capis que nos gustan a las dos, con dosis de Taichi haciendo el adorable en grandes cantidades. Todo esto viene de los fantart que hay suertos por internet de Ayumi que en todos ellos aparece la rubiecilla con un prendedor igualito que él famoso del melodrama de la peli de digimon. Así que como no tengo mejor cosa que hacer con mi vida que fijarme en esos detalles, pues... Aquí lo tenemos. Vayamos todos a llorar con el embajador.
JAJAJAJAJAJA me estoy imaginando el momento en el que si Yamato no se hubiera alejado les hubiera presentado a alguien, a Takeru sentado enfrente lanzándole peores miradas asesinas de las que podría lanzarle Taichi a cualquiera que rondara a su hermanita pequeña que no fuera de su agrado. Se le acerca y le dice que no la aceptan en la familia que se vaya por donde ha venido, que su hermano lleva desde los 14 con Sora Takenouchi.
No mucho, pero bueno, al menos no he tenido que aguantar a la tropa un par de días y eso siempre mejora a cualquiera. ¿Y tú qué tal vas con ese examen? ¿Te queda poquito para quitarte la basura de encima? Espero que sí y que puedas despejar un poco de todo eso. ¡Muchos bicos!
